La conspiración en Michigan, Trump y las elecciones de 2020

10 octubre 2020

El anuncio ayer de cargos criminales de conspiración contra trece fascistas que complotaron para secuestrar y asesinar a la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, no dejan lugar a dudas el significado de la negativa de Donald Trump a comprometerse a un “traspaso pacífico de poder”. El presidente estadounidense está claramente implicado en palabras y acción en una un complot de gran alcance y violento para anular el resultado de los comicios del 3 de noviembre.

Los fiscales federales resumieron varios detalles iniciales del plan en una denuncia criminal de 15 páginas presentada al tribunal federal del distrito occidental de Michigan. Los conspiradores, quienes dicen poder movilizar a “cientos a cientos de personas, hicieron planes elaborados para interceptar a Whitmer en su hogar vacacional y transportarla a la fuerza en un bote a través del lago Michigan a una locación aún no revelada y controlada por la milicia en Wisconsin. Planeaban realizar un juicio y ejecutarla. Otros conspiradores planeaban llegar al capitolio estatal en Lansing, tomar control de las cámaras legislativas y desmantelar el Gobierno electo.

El plan de Trump para el día de las elecciones ya no es una cuestión de conjeturas. En los estados que apoyan a Biden, Trump se proclamará falsamente víctima de un fraude electoral, desplegará grupos violentos para intimidar a los votantes, tomará las cámaras legislativas estatales y eliminará a oponentes políticos. Los partidarios armados declararán el voto inválido u obligarán a las legislaturas estatales a certificar las listas de electores favorables a Trump. Michigan, Carolina del Norte, Pensilvania y Wisconsin tienen gobernadores demócratas y legislaturas controladas por los republicanos y, por lo tanto, serán el objetivo central de este complot.

La mayor exposición de este complot deja claras las motivaciones de Trump para regresar a la Casa Blanca desde el hospital Walter Reed. El miércoles, apenas 24 horas antes del anuncio de ayer, el World Socialist Web Site escribió:

La decisión de Trump de regresar a la Casa Blanca del centro médico Walter Reed el lunes por la noche estuvo claramente motivada por las profundas preocupaciones del impacto de su enfermedad en su cargo y sus conspiraciones políticas.

A menos que las encuestas estén completamente mal, la posición política de Trump está deteriorando, además de que se enfrenta al peligro de una abrumadora derrota en los comicios. Pero este hecho no altera sus planes. Cuanto más desesperada sea la crisis de su Gobierno, tanto más calcula que su capacidad de permanecer en el cargo depende de su habilidad para utilizar medidas extraconstitucionales. Tales conspiraciones no pueden ser orquestadas desde una cama hospitalaria en Walter Reed. Trump requiere el control del aparato estatal.

En condiciones normales, los protocolos políticos habrían obligado a Trump a llamar a la gobernadora Whitmer, expresar su alivio que haya escapado del peligro, denunciar la conspiración contra su vida y el orden constitucional en los términos más inequívocos, y prometer el pleno apoyo de su Administración para la exposición, la aprehensión y el castigo de todos los involucrados en la trama.

Pero Trump no ha hecho tal cosa. En Fox News anoche, Trump regañó a Whitmer por “quejarse” del complot, añadiendo, “Ella va y hace su pequeño acto político y mantiene su estado cerrado... lo que está haciendo es algo horrible para la gente; las iglesias están cerradas”. Las declaraciones de Trump excusan y legitiman la violencia fascista. Sus comentarios son una señal para los conspiradores fascistas de que Trump los respalda y que, si son condenados por un crimen, contarán con un indulto presidencial.

La denuncia penal, que fue anunciada desde Michigan y no desde Washington DC, deja claro que el complot de Michigan es solo la punta del iceberg de una conspiración nacional conectada a Trump o a quienes lo rodean. La denuncia cita a uno de los conspiradores, quien afirma, “Puedo ver a varios estados tomando a sus chingados tiranos”. La denuncia también hace referencia a la colaboración de los conspiradores con grupos de milicianos en los estados indecisos de Ohio, donde el grupo celebró una reunión secreta en junio, y Wisconsin.

Aunque la denuncia no menciona al presidente por nombre, el autor de la conspiración está en la Casa Blanca. Los ataques de Trump han puesto en la mira en muchas ocasiones a Whitmer específicamente porque ha sido identificada más visiblemente con la aplicación de medidas destinadas a frenar la propagación de la pandemia, que asoló Michigan en marzo y abril. Ahora está claro que estos ataques fueron parte de una estrategia deliberada para sentar las bases del presente intento de golpe de Estado.

En marzo, Trump se refirió a ella como “Half-Whitmer” [half-wit: imbécil] por criticar la respuesta de su Administración a la pandemia. El 17 de abril, Trump tuiteó su llamado a “LIBERAR MICHIGAN” y otros estados indecisos, entre ellos Minnesota y Virginia, una clara señal a las protestas de la “Operación Gridlock” encabezadas por Trump y los republicanos contra las restricciones destinadas a detener la propagación de la pandemia de coronavirus.

Ese mismo mes, tuiteó: “Creo que me están escuchando. Parecen ser manifestantes que me quieren y respetan esta opinión, y mi opinión es la misma que la de todos los gobernadores. Todos quieren abrir, nadie quiere permanecer cerrado, sino que quieren abrir con seguridad”.

El 30 de abril, los manifestantes de extrema derecha fueron a Lansing y entraron en el edificio legislativo estatal armados con rifles de asalto para exigir el fin de los cierres. Al día siguiente, Trump tuiteó: “La gobernadora de Michigan debería ceder un poco, y apagar el fuego. Estas son muy buenas personas, pero están enojadas. Quieren recuperar sus vidas, ¡seguramente! Véanlos, hablen con ellos, hagan un trato”. Durante el debate presidencial de la semana pasada, Trump emitió lo que se conoce en el ejército como “una orden preparatoria” a sus partidarios fascistas, ordenándoles que “se mantengan alertas”.

La campaña Biden-Harris respondió a estas amenazas con una serie de perogrulladas, regañando a Trump por su comportamiento “no presidencial” e implorando a la gente a votar. Pero este llamamiento no tiene sentido en condiciones en las que Trump planea ignorar el resultado.

A lo largo del término de Trump, el Partido Demócrata ha respondido a cada escalada en la estrategia fascista de Trump restándole importancia al peligro para la población. A juzgar por su respuesta silenciosa de ayer, los demócratas están tratando la revelación de los planes de Trump de movilizar a milicias fascistas como un episodio menor, y los principales periódicos ya están enterrando la cobertura del evento en sus ediciones en línea.

Es urgente que el público conozca todos los detalles de la conspiración dictatorial de Trump. El éxito o el fracaso de la trama de Trump depende de esto.

¿En cuáles otros estados se están llevando a cabo tramas similares? ¿Cuáles de los ayudantes fascistas de Trump están en contacto con las milicias de Michigan? ¿El nazi Stephen Miller? ¿Roger Stone, que ayudó a promover la teoría de la conspiración derechista “QAnon”? ¿Cuántos grados de separación hay entre Trump y los fascistas? ¿A cuáles otras figuras públicas planean secuestrar y asesinar los grupos fascistas? ¿Cuáles gobernadores, miembros del Congreso, personalidades de los medios de comunicación o figuras culturales son los siguientes en la lista de asesinatos de Trump? ¿Qué revelan los mensajes de texto y las grabaciones de las reuniones de los conspiradores?

El Partido Demócrata no quiere que se investigue el asunto por temor a que provoque a la oposición desde abajo. Su respuesta es: “Sigan, sigan, no hay nada que ver aquí”. Trump está apoyándose en esta cobardía para seguir adelante con sus planes. ¡Pero los trabajadores, la juventud, y los periodistas y profesionales honestos deben exigir respuestas de inmediato para exponer y detener el complot contra Estados Unidos!

(Publicado originalmente en inglés el 9 de octubre de 2020)

Eric London

 

El autor también recomienda:

Trump intensifica su conspiración política a pesar de la pandemia en la Casa Blanca
[8 octubre 2020]

La Operación Dictadura de Trump: qué expuso el debate
[2 octubre 2020]