Gobernador de Wisconsin despliega la Guardia Nacional en Kenosha ante protestas tras brutal tiroteo policial

por Jacob Crosse
26 agosto 2020

Las protestas estallaron en Kenosha, Wisconsin, el domingo por la noche después de que un oficial de policía de Kenosha aún no identificado disparó a un afroamericano desarmado, padre de tres hijos, Jacob Blake, de 29 años, en la espalda siete veces a quemarropa mientras intentaba ingresar a su vehículo, donde sus hijos, de tres, cinco y ocho años, estaban sentados en la parte trasera.

El video, que ha sido visto millones de veces en múltiples plataformas de redes sociales en menos de 24 horas, descorchó un géiser de ira social en Kenosha y en todo el país mientras los manifestantes salían a las calles en oposición a la brutalidad policial sin fin.

El padre de Blake confirmó el lunes que su hijo permanece en estado grave en el Hospital Froedtert de Milwaukee.

Captura del video del tiroteo policial contra Jacob Blake en Kenosha, Wisconsin, el 23 de agosto de 2020.

Han pasado tres meses desde que el asesinato de George Floyd por la policía de Minneapolis desató protestas masivas multirraciales y multiétnicas, sin embargo, a pesar de las declaraciones de “Black Lives Matter” por parte de los políticos capitalistas, junto con las promesas de reforma y actos de solidaridad teatrales entre la policía arrodillada y los manifestantes, la policía, un instrumento de gobierno de clase, lleva un ritmo que superará los 1.000 asesinatos por sexto año consecutivo. El Washington Post registró 651 tiroteos fatales en lo que va de año.

La División de Investigación Criminal del Departamento de Justicia de Wisconsin emitió una declaración pocas horas después del tiroteo de Blake declarando que la agencia dirigirá la investigación sobre el tiroteo con el objetivo de proporcionar “un informe del incidente al fiscal dentro de los 30 días”, después de lo cual el fiscal tomará una determinación “sobre qué cargos, si los hay, son apropiados”.

Dos agentes de policía de Kenosha no identificados fueron puestos en licencia administrativa, a la espera de los resultados de la investigación, que se basará en declaraciones de testigos y secuencias del video en redes sociales.

Según Kenosha News, el departamento de policía de la ciudad es una de las 440 agencias policiales que no utilizan cámaras corporales. El departamento no tiene planeado obtener cámaras hasta por lo menos 2022 y no hay garantía de que el departamento realmente las use de forma correcta.

El domingo por la noche, el gobernador demócrata Tony Evers emitió una declaración, repetida por el vicegobernador Mandela Barnes durante una conferencia de prensa el lunes, que buscaba ofuscar la naturaleza de clase de la violencia policial a favor de una interpretación racial que culpaba al “racismo en nuestro estado y nuestro país”.

El candidato presidencial demócrata y principal arquitecto del sistema moderno de justicia penal estadounidense, Joe Biden, quien a principios de este año recomendó, como solución a los interminables asesinatos policiales, que los policías “les disparen en la pierna en lugar del corazón”, también pidió una “investigación completa y transparente”, así como esfuerzos para “desmantelar el racismo sistémico”.

El lunes, Evers emitió una orden ejecutiva solicitando una sesión especial de la cámara legislativa estatal el 31 de agosto para abordar una serie de proyectos de ley que Evers había propuesto a principios de verano que serán peor que inservibles para detener la epidemia de terrorismo policial. Las medidas exigen una “política de uso de la fuerza en todo el estado”, una prohibición de sujetar a personas estrangulándolas y más capacitación para “reducir tensiones”.

Al mismo tiempo, Evers anunció que había activado a 125 soldados de la Guardia Nacional de Wisconsin para ser desplegados en Kenosha para “proteger la infraestructura y asegurarse de que nuestros bomberos y otras personas involucradas estén protegidas”. Por “otros”, se refería a la policía, con la que los militares trabajarán estrechamente para reprimir y arrestar a los manifestantes en violación del toque de queda de esta noche.

Las tensiones en la empobrecida y desindustrializada ciudad en el sureste de Wisconsin, con una tasa de desempleo del 9,9 por ciento, permanecieron al filo de la navaja durante todo el día del lunes después de que una conferencia de prensa por la tarde con el alcalde John Antaramian en el edificio de seguridad pública de la ciudad se convirtiera en otra escena de brutalidad policial. La policía antidisturbios roció con gas pimienta a la multitud reunida de periodistas y miembros de la comunidad que exigían la entrada al edificio antes de que se declarara terminada la conferencia.

Más tarde el lunes por la noche, la policía con equipo antidisturbios lanzó gases lacrimógenos, balas de goma y municiones de pimienta a los manifestantes que se habían reunido frente al palacio de justicia de la ciudad después de que el toque de queda entrara en vigor a las 8 p.m. Se desplegaron Humvees de la Guardia Nacional para respaldar a la policía.

Los hechos que condujeron al tiroteo del domingo todavía están nublados mientras las autoridades buscan disipar la ira pública mientras se inventa una justificación oficial. Lo que sí se sabe es que el tiroteo tuvo lugar aproximadamente a las 17:11 horas. en el lado norte de la ciudad en 40th St. y 28th Ave. Según las autoridades estatales, se envió a la policía en respuesta a un “incidente doméstico”. Sin embargo, no está claro en este momento quién llamó exactamente a la policía o por qué estaban actuando contra Blake.

Testigos y el abogado de Blake, Benjamin Crump, dan fe de que Blake, que trabaja como guardia de seguridad, estaba rompiendo una pelea entre dos mujeres adultas. Stella London, que vive en el vecindario con sus hijas, pensó que el incidente comenzó por un auto rayado y una vez que apareció la policía, simplemente “asumieron” que Blake era el problema, recordó al Washington Post .

La-Ron Franklin, hablando con ABC7, dice que fue testigo de “algunas chicas peleando”. Franklin luego vio “un caballero rompiendo la pelea. Cuando se dirigía a buscar a sus hijos, el oficial le disparó a este hombre siete veces”.

La prometida de Blake, Laquisha Booke, le dijo a ABC7 que Blake estaba desarmado. “No tiene sentido tratar a alguien así, que no está armado, con los niños en la parte de atrás gritando”, dijo.

Tras el tiroteo, una multitud se reunió rápidamente en torno a los agentes, que se vieron obligados a retirarse frente a cientos de personas que marchaban hacia la comisaría local para exigir que se detuviera al tirador.

Al llegar a la comisaría, se ordenó a un grupo de manifestantes, de todas las razas, incluidos mujeres y niños, que se dispersaran y luego se encontraron con una descarga de balas de goma y gases lacrimógenos. La policía intentó utilizar camiones de basura para bloquear el paso de los manifestantes. Sin embargo, al caer la noche, los camiones fueron incendiados mientras los manifestantes enojados permanecían en las calles fuera del edificio de seguridad pública del condado de Kenosha, llenando la noche con gritos de “sin justicia, no hay paz”.

Cientos de manifestantes continuaron en las calles desafiando la apresurada imposición del toque de queda a las 10:15 p.m. el domingo por la noche. En respuesta, los equipos SWAT, así como la policía antidisturbios y un vehículo de asalto urbano se desplegaron en un intento de hacer cumplir el toque de queda, y la policía disparó gases lacrimógenos y balas de goma a los manifestantes mucho después de la 1 a.m.

Además de Kenosha, durante el fin de semana se llevaron a cabo manifestaciones contra la violencia policial en varias ciudades de Estados Unidos, incluidas Madison, Wisconsin; Louisville, Kentucky; Detroit, Michigan; Portland, Oregón y Lafayette, Louisiana, donde Trayford Pellerin, de 31 años, fue baleado por la policía estatal de Louisiana el viernes por la noche afuera de una estación de servicio Shell. Pellerin, quien era negro, murió luego de que varios policías le dispararan 11 rondas cuando intentaba ingresar a la estación de servicio.

Al parecer, se llamó a la policía al lugar después de que alguien informara que un hombre caminaba con un cuchillo en las manos. En el video del teléfono celular, se puede ver a Pellerin caminando hacia la estación de servicio mientras la policía lo persigue a pie y en vehículos. Cuando Pellerin alcanza la puerta, le dispararon con varias armas.

Rickasha Montgomery, quien filmó el tiroteo, dijo que vio a la policía electrocutar a Pellerin con una pistola paralizante antes de dispararle. Al igual que con el tiroteo de Blake, ninguno de los dos se enfrentaba a los agentes, y mucho menos intentaba utiliza fuerza físico ni violencia, pero ambos fueron atacados con una fuerza letal.

A medida que se difundió la noticia del tiroteo, se llevaron a cabo protestas durante todo el fin de semana y hasta el lunes en la cuarta ciudad más grande de Louisiana. Tres manifestantes fueron arrestados el sábado por la noche después de negarse a las órdenes de dispersión de la policía que, vestidos de pies a cabeza con equipo antidisturbios, procedió a disparar gases lacrimógenos y bombas de humo contra los manifestantes. El domingo, casi 200 manifestantes acudieron al Ayuntamiento de Lafayette a la noche gritando: “¡De espaldas, no disparen!”.

(Publicado originalmente en inglés el 25 de agosto de 2020)