La ciudad de Nueva York cava fosas comunes para las víctimas del coronavirus

por Josh Varlin
13 abril 2020

La ciudad de Nueva York ha contratado trabajadores para cavar fosas comunes en la Isla Hart para las víctimas no reclamadas de la pandemia de coronavirus en medio de un aumento de las muertes. Hasta este momento, 5.820 han muerto por COVID-19 sólo en la ciudad de Nueva York, de 92.384 infecciones confirmadas. En todo el estado, el número de muertes asciende a 7.844 de 170.512 casos.

Los entierros en la Isla Hart, por más de un siglo el sitio de entierro de cuerpos no reclamados en la ciudad, han pasado de 25 por semana antes de la pandemia a cerca de 25 por día—un aumento de cinco veces. Los enterrados en la isla no han sido reclamados por ningún miembro de la familia y son en su mayoría pobres. La quintuplicación de los entierros se debe tanto directamente a COVID-19 como indirectamente, ya que todos los aspectos de la infraestructura médica, social y gubernamental se ven superados por el número de muertos.

Trabajadores con equipo de protección personal entierran los cuerpos en una zanja en la Isla Hart, el 9 de abril de 2020 [Crédito: AP Photo/John Minchillo]

Aunque informes recientes indicaban que los entierros en el Cementerio de la Ciudad, como se conoce oficialmente el cementerio, formaban parte del plan de pandemia de la ciudad, las imágenes de drones publicadas el 9 de abril mostrando el alcance de los entierros conmocionaron a la gente en la ciudad de Nueva York y a nivel internacional.

Las imágenes muestran a trabajadores enterrando lo que parecen ser docenas de cajas en una corta sección de una larga zanja que claramente puede acomodar cientos de cuerpos. Los artículos que acompañan a las imágenes han explicado que cada cuerpo se coloca en una caja de madera de pino con el nombre de la víctima escrito en la parte superior en letras grandes y que se documenta la posición de cada persona para su posterior recuperación entre el millón de cuerpos enterrados en la isla.

Vídeo de un dron del 9 de abril muestra a trabajadores cavando trincheras y enterrando cuerpos en la Isla Hart

Los entierros en la Isla Hart son administrados por el Departamento de Corrección y normalmente son realizados por los prisioneros de la Isla Rikers, aunque la ciudad dice que el trabajo no es realizado actualmente por los prisioneros debido a las medidas de distanciamiento social.

Los prisioneros de la Isla Rikers tienen la tasa de infección por COVID-19 más alta conocida de toda la población del planeta, y muchos prisioneros de bajo riesgo y mayores han sido liberados en un intento tardío de mitigar la propagación. Al menos un preso ha muerto, un hombre de 53 años llamado Michael Tyson que fue encarcelado por una violación no penal de la libertad condicional, lo que podría ser tan simple como no informar de una dirección.

Pocas cosas podrían demostrar más la completa y total bancarrota del capitalismo global que el hecho de que el centro de las finanzas mundiales necesita enterrar a las víctimas de una pandemia predecible y prevista en zanjas en una isla a sólo 16 millas de Wall Street.

Los mercados, tomando las noticias con calma, terminaron la semana de operaciones con una nota alta, con el promedio industrial del Dow Jones cerrando 285 puntos el viernes, un incremento de más del 1 por ciento. En el transcurso de la semana, en la que se registraron cifras récord de muertes en el estado de Nueva York tres días seguidos, el Dow Jones subió casi un 11 por ciento. El S&P 500 subió un 12 por ciento en la semana, su mejor desempeño desde 1974.

Según el gobernador de Nueva York Andrew Cuomo, quien sonaba aburrido al anunciar las estadísticas en su sesión informativa diaria, 731 murieron debido a la pandemia en Nueva York el lunes, 779 el martes, 799 el miércoles y otros 777 el jueves.

El estado tiene más casos que cualquier otro país aparte de los propios Estados Unidos. La ciudad de Nueva York, con una población de unos 8,4 millones de personas, tiene ahora más casos y muertes que la China continental, donde viven unos 1.400 millones de personas y la fuente original del coronavirus.

La pandemia ha golpeado más duramente a los trabajadores, como lo demuestra el hecho de que el barrio de inmigrantes de clase trabajadora de Elmhurst, Queens, ha sido identificado como el "epicentro del epicentro". Los trabajadores de tránsito, los educadores y otro personal han muerto debido a la falta de medidas de protección y al retraso en el cierre de las escuelas públicas.

Por muy asombrosas que sean las cifras de casos y muertes, no cuentan el verdadero alcance de la pandemia. Casi todas las personas que mueren en casa o en la calle no se contarían en las cifras del estado o de la ciudad, y los hospitales podrían estar haciendo un seguimiento diferente de los casos confirmados y probables, según el New York Times .

Incluso con sólo contar las muertes en el hogar, que totalizaron 1.891 para el período comprendido entre el 1 y el 8 de abril, un aumento de alrededor de ocho veces en comparación con el mismo período del año pasado, queda inmediatamente claro que una parte sustancial de las muertes debidas al coronavirus —en su mayor parte directamente, algunas indirectamente debidas al sobrecargado sistema de atención de la salud— no se están contando.

Las morgues hospitalarias han estado abrumados desde hace semanas, y algunos hospitales han recurrido a montacargas para trasladar los cadáveres a camiones refrigerados traídos para aumentar la capacidad. La Agencia Federal de Administración de Emergencias anunció el 1 de abril que iban a enviar 85 camiones refrigerados para añadir más espacio para almacenar a las víctimas de la pandemia.

A pesar de estas medidas, la capacidad de la ciudad para almacenar cuerpos está claramente en el punto de ruptura. Mientras que los cuerpos normalmente no reclamados no son transferidos a la Isla Hart hasta que hayan pasado 30 días, el plazo es ahora de 14 días. Mientras que las directrices oficiales parecen indicar que el cuerpo debe ser reclamado dentro de los 14 días, el Secretario de Prensa del alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, Freddi Goldstein, dijo a CNN que mientras los familiares se pongan en contacto con un funcionario de la morgue, el cuerpo de su ser querido permanecerá en la morgue.

El límite de 14 días—que sin duda dará lugar a que docenas o cientos de familias intenten recuperar a sus seres queridos de las fosas comunes, es en realidad un aumento de los escasos seis días anunciados por los funcionarios de la ciudad a los directores de funerarias y que fue revelado por Business Insider. Sólo después de que Business Insider informó del límite de seis días, la ciudad anunció que las familias tendrían 14 días.

Para aquellos que necesitan recuperar a sus seres queridos de la Isla Hart, el proceso podría llevar años, según un director de funeraria que habló con Business Insider. “Consiguen que los prisioneros desentierren el cuerpo; lo ponen en una celda especial. Luego tienen que tomar un barco especial, que sólo acomoda a un director de funeraria a la vez”, informó el director.

A medida que el número de muertos continúa aumentando, la Isla Hart puede convertirse en el lugar de enterramiento temporal de las víctimas de COVID-19 y no sólo de las que no han sido reclamadas por sus familiares. Según un tuit de Mark Levine, miembro del Consejo de la Ciudad de Nueva York, si el alcance de la pandemia aumenta aún más, los neoyorquinos podrían ser enterrados temporalmente en un parque público.

El alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, se apresuró a negar que alguien fuera enterrado en los parques y, después de que el vídeo de las fosas comunes se hiciera viral, tuiteó: “No habrá entierros masivos en la Isla Hart. Todo será individual y cada cuerpo será tratado con dignidad”.

Aparentemente las cajas de pino individuales apiladas en una zanja no constituyen “entierros en masa”, y es de hecho digno.

Para la clase dirigente, desde De Blasio, que llegó al cargo como un “progresista”, hasta el fascista presidente de los EE.UU. Donald Trump, los trabajadores merecen poco más que un entierro en un campo de alfarería. Wall Street, por otro lado, recibe billones de dólares para continuar su especulación.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 11 de abril de 2020)