Furia entre trabajadores de salud estadounidenses aumenta mientras contralor advierte de “grave” escasez de suministros

por Evan Blake
8 abril 2020

Mientras el Departamento de Salud y Servicios Humanos advirtió el lunes sobre la “grave” escasez de equipos de protección vitales en todo el país, los trabajadores de la salud están exigiendo condiciones de trabajo seguras y la provisión de los equipos de protección necesarios para el tratamiento de los pacientes de COVID-19.

Alrededor de la medianoche del lunes, siete enfermeros del turno de noche del Hospital Sinaí-Grace de Detroit llevaron a cabo una huelga para protestar las condiciones inseguras y la falta de personal. Esta acción ha evocado una poderosa respuesta de otros enfermeros y trabajadores de la salud. Es la más reciente de una ola de protestas y huelgas lanzadas por el personal sanitario y otros trabajadores a nivel internacional para oponerse a las deplorables y peligrosas condiciones que enfrentan en medio de la pandemia de COVID-19, y a la completa falta de preparación y planificación por parte de las élites gobernantes.

Después de propagarse por todo el país durante semanas sin ningún tipo de pruebas, viendo como la Administración de Trump minimizaba y negaba los peligros involucrados, el virus se ha arraigado en todas las grandes ciudades de los EE.UU. Su epicentro se ubica en el área metropolitana de la ciudad de Nueva York, y se ha propagado en otros principales focos de como Detroit, Chicago, Nueva Orleans y Los Ángeles.

Esta semana, la pandemia entró en su fase de “arranque” en los EE. UU. Se prevé que el número de casos y muertes previsto crezca rápido, abrumando rápidamente la deteriorada infraestructura de salud en todo el país. El lunes por la noche, hubo 367.507 casos y 10.908 muertes en los EE. UU., un aumento de 29.500 casos y 1.165 muertes a lo largo del día.

En toda Europa y los EE. UU., la falta de equipo de protección personal adecuado ha causado que miles de trabajadores de la salud se infecten con COVID-19. En Italia, aproximadamente el nueve por ciento de todos los pacientes con COVID-19 son trabajadores de la salud. En los Estados Unidos, cientos de trabajadores de la salud en la ciudad de Nueva York se han infectado, mientras que en Detroit 2.200 empleados del Sistema de Salud Henry Ford han dado positivo en las pruebas de COVID-19 o están en casa con síntomas, y otros 1.500 empleados de Beaumont Health están actualmente enfermos.

Alrededor de las siete de la tarde del domingo, el turno de noche del Sinaí-Grace, el más grande de los ocho hospitales del Centro Médico de Detroit, que ha estado inundado de casos de COVID-19 durante semanas, se negó a salir de su sala de descanso y comenzar a trabajar hasta que la gerencia accediera a traer personal adicional para apoyarlos. La dirección se negó y finalmente les dijo a las y los enfermeros que abandonaran las instalaciones. En los días previos a los eventos del domingo, al menos siete enfermeros del turno de noche habían renunciado a sus trabajos en el Sinaí-Grace por las deplorables condiciones.

Un vídeo que Sal, uno de los enfermeros que participaron en la protesta, grabó cuando sus colegas salieron del hospital, ha sido visto más de 160.000 veces, compartido más de 7.500 veces, y ha recibido más de 5.200 comentarios y más de 4.400 reacciones. Una entrada separada del vídeo ha sido vista más de 85.000 veces, compartida más de 1.900 veces, y ha recibido más de 600 comentarios y más de 800 reacciones.

En el video, Sal declara, “Sinai-Grace es como el epicentro de este coronavirus. Hemos tenido tres semanas seguidas con más de 110 pacientes, y un promedio de 12-14 enfermeros. Por la noche, eso se reduce a unos ocho enfermeros, y hemos estado aceptando eso y trabajando duro. Pero esta noche, fue el punto de inflexión para nosotros, porque no podemos cuidar a sus seres queridos con seguridad aquí con sólo seis, siete enfermeros, con múltiples personas en [respiradores], múltiples personas en suero. No está bien”.

Una enfermera dijo enfáticamente: “Algo tiene que cambiar. Tienes que tomar una postura en algún momento para conseguir un cambio”.

Los enfermeros del turno de día anterior, que empezaron a trabajar a las siete de la mañana del domingo, se mantuvieron en el trabajo después de que se les dijera a los trabajadores del turno de noche que se fueran, trabajando 24 horas seguidas. Raina, una enfermera del turno diurno en el Sinaí-Grace, publicó más tarde un mensaje de solidaridad con los trabajadores del turno nocturno, destacando las horribles condiciones que enfrentaba el hospital.

Raina escribió: “Los enfermeros de día de Urgencias trabajaron 24 horas seguidas sin descanso para comer [...] ¡¡¡¡el turno de noche hizo bien en negarse a salir porque la ayuda NUNCA llegó!!!! Ahora estoy en casa. ¡¡¡¡Temblando por dentro por el hecho de que estuve atrapado en un área llena de COVID usando el mismo EPP [Equipo de Protección Personal] por 24 horas!!!! [...] Mi sistema inmunológico está bajo porque mi cuerpo está completamente agotado de energía. Estoy en riesgo de contraer este virus mortal ahora más que nunca”.

Su comentario continuó: “Estoy muy enojada. No puedo creer que durante una pandemia con un virus mortal que mata a tanta gente me haya visto obligada a soportar esto. Apoyamos totalmente nuestro turno de noche. [...] Pidieron ayuda. Se les dijo que no vendría ayuda y que se fueran o que aceptaran la asignación. Me entristece saber que tantos años de experiencia combinada salieron por esa puerta en el turno de noche. No era un grupo de enfermeros nuevos. ¡¡Era el núcleo del turno de noche!! [...] ¡¡¡Por qué no pusieron a trabajar a todos con la licencia para ejercer como enfermero ligada a su nombre!!! Vamos a tener el peor estrés postraumático por esto. [...] Detroit, Michigan necesita ayuda”.

Los comentarios de Raina se han hecho virales, siendo compartidos más de 900 veces por enfermeros y trabajadores a nivel internacional. La avalancha de comentarios publicados en el vídeo de Sal apoya abrumadoramente a las y los enfermeros, y muchos condenan a la gerencia por no ponerse el equipo médico y ayudar al personal del hospital, dado que la mayoría de ellos también están calificados para prestar atención.

Victorria, una enfermera de Texas, escribió: “¡25 pacientes! No hay absolutamente NINGUNA manera de que un enfermero pueda cuidar a 25 pacientes. ¡Eso es una locura! Todos los enfermeros, asistentes de enfermería, directores, educadores, supervisores, administradores de casos, cualquiera con licencia para ejercer como enfermero en ese hospital debería estar en uniforme con una asignación de paciente ¡ANTES de que a cualquier enfermero se le asigne una asignación de pacientes de dos dígitos!”

Leilani escribió: “Lamento que haya llegado a esto, pero cualquier enfermero que trabaje en la UCI [Unidad de Cuidados Intensivos] sabía que iba a pasar. Los apoyo desde Wisconsin”.

Las condiciones a las que se enfrentan los enfermeros en Detroit son similares a las que se enfrentan en todo el país e internacionalmente.

Más tarde el lunes, la Oficina del Contralor General del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, sigla en inglés) publicó un informe detallando la total falta de preparación de los hospitales en todo EE. UU. para el aumento anticipado de casos.

Basado en una encuesta realizada con los administradores de 323 hospitales de 46 estados del 23 al 27 de marzo, “Los hospitales informaron que la grave escasez de suministros para exámenes y las largas esperas por los resultados de los exámenes limitaron la capacidad de los hospitales para monitorear la salud de los pacientes y el personal”, con tiempos de espera para los resultados de los exámenes que duraban “siete días o más”.

Además, “Los hospitales informaron que la escasez generalizada de EPP ponía en peligro al personal y a los pacientes, [...] y que la falta de una cadena de suministro sólida estaba retrasando o impidiendo el reabastecimiento de los EPP necesarios para proteger al personal. Los hospitales también expresaron su incertidumbre acerca de la disponibilidad de EPP de fuentes federales y estatales y observaron fuertes aumentos en los precios de los EPP de algunos proveedores”.

No es de extrañar que la encuesta revelara que los hospitales “no siempre eran capaces de mantener una dotación de personal adecuada ni de ofrecer al personal un apoyo adecuado” y “preveían verse abrumados si sufrían una oleada de pacientes que podrían necesitar camas y habitaciones especiales para tratar y contener la infección”. Una de las principales preocupaciones es la prevista “escasez de respiradores”, que “presentaría decisiones difíciles sobre la asignación ética y la responsabilidad”.

Cuando le preguntaron sobre esta condenatoria acusación de cómo su administración ha respondido a la pandemia de COVID-19 en la conferencia de prensa del lunes en la Casa Blanca, Trump arremetió contra los reporteros, diciendo repetidamente, “es simplemente incorrecto,” y pidió el nombre del contralor general. Afirmó que el informe era un ataque con motivaciones políticas, a pesar de que fue escrito por una oficina no partidista, y trató de desviar la culpa de la crisis creada por su Administración, diciendo: “Los estados pueden realizar sus propios exámenes. Se supone que los hospitales están haciendo exámenes. Somos el Gobierno federal, no se supone que estemos parados en las esquinas haciendo exámenes”.

La determinación de los trabajadores de la salud de luchar por su propia seguridad y por el bienestar de sus pacientes es una muestra clara de la creciente radicalización en la clase obrera. La catástrofe sin precedentes de la pandemia de COVID-19 ha puesto de manifiesto la completa incapacidad del capitalismo para satisfacer las necesidades de la sociedad y asegurar el derecho más básico a la vida misma.

A medida que el virus causa cada vez más estragos, un número cada vez mayor de trabajadores reconoce la necesidad de una vasta expansión de las filas de enfermeros y personal de apoyo, y la movilización de la economía para producir los equipos de protección personal, respiradores, equipos de prueba y otros equipos necesarios para luchar contra la pandemia. Solo mediante la nacionalización de la industria de la salud y el control de los trabajadores sobre las principales industrias, para reequiparlas y producir suministros médicos esenciales, puede luchar la clase obrera para prevenir las muertes masivas y la catástrofe social con que amenaza la pandemia.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 7 de abril de 2020)