Masacre en Hanau

¡Detengan el terrorismo de derecha en Alemania!

22 febrero 2020

Un terrorista de derecha mató a nueve personas a tiros en la ciudad alemana de Hanau, estado de Hesse, la noche del miércoles. Hirió a seis personas más, una gravemente. La masacre ocurrió en dos bares de narguiles sumamente frecuentados por inmigrantes. Los oficiales policiales hallaron al atacante y a su madre muertos en su apartamento.

El presunto atacante es Tobias R., un hombre de 43 años que creció en Hanau y estudió economía en Bayreuth. En un documento de 24 páginas reconoce su culpa, publicándolo previo al ataque. R. exhibió “un punto de vista profundamente racista”, según declaraciones la prensa del fiscal federal investigador Peter Frank.

En el texto, el autor se declara simpatizante del presidente estadounidense Donald Trump. Considera si “la destrucción total” de todos los Estados en una guerra futura sería legítimo. Especula sobre el porcentaje de alemanes que son “de raza pura y valiosos” y desarrolla planes para un genocidio más allá que Adolf Hitler. Menciona una docena de estados cuyas poblaciones considera que deberían ser aniquiladas, incluyendo la mitad de Asia, varios pueblos del norte de África e Israel.

Candelas y flores colocados en el suelo durante una vigilia para las víctimas del tiroteo de anoche en la ciudad alemana de Hanau, frente a la puerta de Brandenburgo, 20 de febrero de 2020 (AP Photo/Markus Schreiber)

En términos del número de víctimas, la masacre de Hanau es el ataque terrorista más grande en Alemania desde el bombardeo del Octoberfest de 1980, el cual también ocurrió a manos de extremistas de derecha. Pero solo es el más reciente de una serie de ataques asesinos por parte de extremistas de derecha en Alemania:

Los representantes del Gobierno y los partidos parlamentarios expresaron su horror e incredulidad hacia el ataque. ¡Cuánta hipocresía! Estos mismos políticos que derraman sus lágrimas de cocodrilo por el atentado crearon el clima ideológico y político propicio para el terrorismo de extrema derecha. Si el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) funciona como el brazo político de terroristas derechistas, entonces el servicio nacional de inteligencia funciona como su brazo estatal, facilitado por el Gobierno de la gran coalición. El ataque en Hanau ocurrió apenas dos semanas después de que, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, un ministro presidente fuera electo con votos de un partido de extrema derecha, la AfD, en el estado vecino de Turingia.

Incluso el New York Times comentó que esto representaba una “victoria destacada” para la ultraderecha. “Los centristas y la ultraderecha comparten los mismos puntos de retórica sobre la inmigración. Comparten lo que perciben como un enemigo común en la izquierda. Y ahora, por primera vez en décadas, incluso comparten un gobernador”.

A diferencia de los últimos años de la República de Weimar, no existe una base de masas en Alemania hoy que apoye un movimiento fascista. La abrumadora mayoría de la población, ante todo los jóvenes, perciben a los políticos de la AfD con desdeño y enojo. Este partido extremista de derecha depende tanto más del fuerte apoyo que recibe del ejército, la policía y el aparato estatal. De ahí provienen muchos de sus votantes y miembros, así como de los otros partidos establecidos, de donde surgió la mayor parte de la dirección de la AfD. Su auge a convertirse el partido dominante de la política alemana es el resultado de una conspiración política de la élite gobernante.

Con su decisión de continuar la gran coalición en 2017, el Partido Socialdemócrata eligió conscientemente convertir a la AfD en la oposición oficial, a pesar de que la AfD recibiera tan solo 12,6 por ciento de los votos en las últimas elecciones federales. Desde entonces, el partido derechista se ha integrado plenamente en el trabajo del Parlamento, incluso su nombramiento para encabezar varios comités parlamentarios clave. La gran coalición adoptó la política de refugiados de la AfD y está persiguiendo una agenda de militarismo y ataques contra el gasto social y los niveles de vida de los trabajadores que solo se pueden imponer a través de métodos fascistas, es decir, con el apoyo de la AfD para quebrar la resistencia de la población.

Al mismo tiempo, la AfD recibe el apoyo y la asesoría de las agencias de inteligencia. El expresidente de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (Verfassungsschutz), la agencia federal de inteligencia, Hans-Georg Maassen, es ahora un simpatizante abierto de la AfD. La Verfassungsschutz dirige y financia, con la asistencia de una red de informantes, varias redes ultraderechistas vinculadas al ejército y la policía. Varias docenas de estos informantes estaban activos en torno a Clandestinidad Nacionalsocialista.

Al tiempo en que la gran coalición y sus agencias de inteligencia promueven el crecimiento de la ultraderecha y le dan una rienda suelta, están librando una amarga lucha contra la derecha. Desde 2018, el Reporte de la Verfassungsschutz bajo la gran coalición ha incluido al Partido Socialista por la Igualdad (Sozialistische Gleichheitspartei) en la lista de “objetos de monitoreo” porque avanza una lucha irreconciliable contra la AfD, el imperialismo alemán y sus partidos políticos, y aboga por un programa anticapitalista y socialista.

Ideológicamente, el camino seguido por la AfD y las redes ultraderechistas fue allanado por la revisión sistemática de la historia en las universidades y la trivialización de los crímenes nazis. El profesor Jörg Baberowski de la Universidad Humboldt ha asumido un papel central en esto, afirmando que Hitler “no era cruel” y que “no quería saber nada sobre Auschwitz”. El propio Baberowski pertenece a una red de extrema derecha. Aclama a as dictaduras como un “orden alternativo” y describe los atentados terroristas contra los inmigrantes como “comparativamente inofensivos”.

Hace tres semanas, Baberowski atacó físicamente a un estudiante universitario después de que el estudiante viera cómo el profesor arrancaba varios anuncios electorales del grupo Jóvenes y Estudiantes por la Igualdad Social. A pesar de que el incidente fuera documentado en video, la presidenta de la Universidad Humboldt, Sabine Kunst (SPD), defendió al profesor ultraderechista e incluso dijo que su comportamiento era entendible. El Gobierno federal sumó su propio espaldarazo a Baberowski.

En estas condiciones, los ataques terroristas de extrema derecha como en Hanau no son solo posibles, sino inevitables. Son el producto de la agitación contra los refugiados y un anticomunismo y militarismo viciosos, en que la gran coalición ha actuado como la punta de lanza con el apoyo de todos los partidos parlamentarios. Su objetivo es reestablecer el fascismo como una fuerza política en Alemania una vez más, y así suprimir la resistencia social y política que crece en la población.

El cuento oficial sobre el tirador de Hanau de que es un “lobo solitario” es absurdo. Las redes ultraderechistas disfrutan lazos estrechos con la policía, el ejército y las agencias de inteligencia. Mantienen listas de blancos para asesinato con decenas de miles de nombres y son capaces de operar prácticamente sin impedimentos.

Después del asesinato de Lübcke, se utilizó la teoría del lobo solitario para suprimir el alcance de las actividades terroristas de extrema derecha. Se sabe que el presunto asesino, Stefan Ernst, un neonazi con un historial criminal, y su cómplice Markus H., estuvieron involucrados en la política ultraderechista por varios años y cuentan con contactos cercanos de la Verfassungsschutz. Los archivos que podrían esclarecer esto han permanecido bajo llave por 40 años.

Después de los eventos en Turingia, el WSWS advirtió en su perspectiva “¡Suenen la alarma! Una conspiración política y el resurgimiento del fascismo en Alemania”: “La situación política en Alemania exige la atención de la clase obrera europea, estadounidense e internacional. Tomando en cuenta la historia, es imposible adoptar una actitud complaciente hacia el resurgimiento del neonazismo en Alemania”.

Esta advertencia se vio confirmada en cuestión de días. El ataque en Hanau confirma la conclusión que sacamos, de que “está en marcha un proceso de radicalización política en Alemania”. Continuamos: “Los eventos en Turingia, que han impactado al público, acelerarán este proceso”.

El Sozialistische Gleichheitspartei llama a que crezcan las políticas contra la ultraderecha y que se armen con una perspectiva política clara. Es tiempo de poner fin a la conspiración política de la gran coalición, el aparato estatal y la ultraderecha. La Verfassungsschutz debe ser disuelta y se debe detener inmediatamente el monitoreo y persecución de los grupos izquierdistas.

¡Detengan el retorno de Alemania a una política exterior militarista y agresiva! ¡Por un programa socialista contra el fascismo y la guerra!

(Publicado originalmente el 21 de febrero de 2020)

El autor también recomienda:

¡Suenen la alarma! Una conspiración política y el resurgimiento del fascismo en Alemania
[15 febrero 2020]

Una perspectiva socialista contra el retorno del fascismo en Europa
[10 mayo 2019]

Peter Schwarz