El fabricante de automóviles Audi recorta 9.500 empleos en Alemania

por Dietmar Gaisenkersting
28 noviembre 2019

Audi, una subsidiaria del fabricante de automóviles alemán Volkswagen, recortará 9.500 empleos en Alemania en los próximos cinco años. Esto dejará un poco más de 50.000 empleos en las operaciones de la compañía, por debajo del nivel actual de 61.000.

Los recortes de empleos son parte de una ofensiva mundial contra los trabajadores automotores, que los expertos esperan que les cueste el empleo a por lo menos el 15 por ciento de los 820.000 trabajadores de las industrias automotriz y de piezas en Alemania solamente. Durante el año pasado, BMW, GM, Ford, VW, Nissan y otros fabricantes mundiales de automóviles han realizado despidos masivos de trabajadores de producción y de cuello blanco en América del Norte y Europa, mientras que cientos de miles de trabajadores han perdido sus empleos en India y China.

Las ventas mundiales de automóviles cayeron en 2018 de 81.8 millones a 80.6 millones y se prevé que disminuyan en otros tres millones este año, la mayor caída desde la Gran Recesión. El declive económico global ha intensificado una competencia brutal entre los gigantes automotrices transnacionales para obtener ganancias y arrinconar el mercado emergente de vehículos eléctricos y autónomos. La reestructuración de la industria automotriz mundial está generando una ola de fusiones planificadas, consolidación y una brutal campaña de reducción de empleos y costos.

En esta foto de archivo del 24 de marzo de 2018, parte de la línea de ensamblaje en la planta del productor de coches alemán Audi en Ingolstadt, Alemania. El fabricante de automóviles dijo el martes 26 de noviembre de 2019 que va a recortar 9.500 empleos en Alemania hasta 2025. (Foto AP//Matthias Schrader, Archivo)

La masacre de empleos de Audi cuenta con el pleno respaldo del sindicato y el comité de empresa de IG Metall, que pasó los últimos meses resolviendo los detalles de los despidos con la patronal a espaldas de los trabajadores.

El presidente del comité de empresa central, Peter Mosch, tuvo la temeridad de sugerir que la eliminación de prácticamente uno de cada seis empleos era un resultado exitoso. “Después de meses de conversaciones, pudimos evitar los recortes originales exigidos por la compañía en la mayoría de las áreas”, afirmó. Mosch también presentó como victorias la evitación de “despidos obligatorios” y una promesa de contratar a 2.000 “especialistas” para vehículos eléctricos.

Los trabajadores restantes también se enfrentarán a recortes salariales. Según el acuerdo, el pago de participación en las ganancias, que actualmente es de €3.600 (US$3.996) para los trabajadores de producción, se congelará o reducirá si la ganancia operativa cae o sigue siendo la misma. Sin embargo, si las ganancias aumentan significativamente, los pagos no aumentarán automáticamente.

El presidente del comité de empresa central, Mosch, pertenece a una capa de burócratas sindicales que han realizado carreras lucrativas dentro del sistema corporativo de “codeterminación” de la gestión laboral de Alemania. Junto con el comité de empresa central de Audi, que dirige desde 2006, Mosch también se desempeña como vicepresidente del comité de empresa de Volkswagen y como miembro de la presidencia del comité de empresa global de VW. También es vicepresidente del consejo de supervisión de Audi, miembro del presidium del consejo de supervisión de VW y miembro del comité permanente del consejo de supervisión de Porsche.

Según el informe comercial de Volkswagen AG, las actividades de Mosch solo en el consejo de supervisión de VW le generaron €300.000 (US$330.000) por año en 2016 y 2017.

Audi tiene como objetivo ahorrar €6 mil millones con los recortes de empleos. Esto se utilizará para aumentar sus pagos de dividendos del 9 al 11 por ciento, un resultado fenomenal para los inversores dada la baja tasa de interés. Audi también está tratando de ponerse al día con sus dos principales competidores, los fabricantes de gama alta Mercedes y BMW, que recientemente revelaron importantes recortes de empleos y programas de reducción de costos. Parte del dinero ahorrado por Audi se invertirá en vehículos eléctricos y otras nuevas tecnologías.

Además de la creciente competencia en el mercado automotor global y el cambio tecnológico, Audi también se enfrenta a nuevas crisis. La estafa del diesel le está costando miles de millones a Audi, ya que la marca premium de VW sirvió como centro de desarrollo para Volkswagen y, por lo tanto, estuvo profundamente implicada en el desarrollo de motores y el software de control de emisiones específico que se apagaba cuando el vehículo no estaba en un entorno de prueba.

En los últimos siete años, Audi ha pasado por siete jefes de desarrollo. Bram Schot, quien asumió el cargo del expresidente ejecutivo Rupert Stadler tras el encarcelamiento de este último debido a su papel en el escándalo de emisiones, será reemplazado en abril del próximo año por el gerente de BMW Markus Duismann. Schot aún no se ha movido porque BMW se ha negado a dejar que Duismann se vaya antes.

La transición a los vehículos eléctricos, que Audi y el resto de los fabricantes de automóviles de Alemania ignoraron durante mucho tiempo, requiere miles de millones de euros en costos de desarrollo. Audi tiene la intención de lanzar al mercado 30 modelos de vehículos eléctricos para 2025. Al mismo tiempo, los vehículos eléctricos requieren muchas menos piezas que los automóviles con motor de combustión interna, lo que lleva a predicciones de recortes de trabajo aún más profundos.

A finales de octubre, Audi se vio obligado a reducir su pronóstico de ventas para el año en curso. En las dos plantas principales de Audi en las ciudades de Ingolstadt y Neckarsulm, la producción se reducirá en virtud del acuerdo ahora firmado con IG Metall. En Neckarsulm, que tiene una capacidad anual de 300.000 vehículos y se enfoca principalmente en producir los modelos Audi A4 a A8 y R8, menos de 200.000 vehículos saldrán de las líneas de ensamblaje este año por tercera vez consecutiva. En adelante, la producción anual será de 225.000 autos.

En Ingolstadt, que tiene capacidad para construir más de medio millón de automóviles, solo se produjeron 491.000 vehículos el año pasado. En el futuro, la planta producirá 450.000 automóviles.

La empresa matriz de Audi, VW, el segundo mayor fabricante de automóviles del mundo, también participa en un importante programa de reducción de empleos, también con la complicidad de IG Metall. Hace tres años, el presidente del comité de empresa central de VW, Berndt Osterloh, firmó el famoso “pacto futuro” con el jefe de la marca VW, Herbert Diess, quien ahora dirige la corporación Volkswagen, que costó 30.000 empleos en todo el mundo, incluidos 23.000 en Alemania. El comité de empresa y la dirección de la marca VW están en proceso de preparar una nueva edición de su pacto.

En los últimos dos años, han aumentado las luchas de los trabajadores del automóvil, incluso en Rumania, Hungría, la República Checa y otros países de Europa del Este, China, India y México, junto con los trabajadores en Alemania, Francia y Gran Bretaña. A principios de este otoño, 48.000 trabajadores de GM en los EEUU realizaron la huelga automotriz nacional más larga en casi medio siglo.

Los trabajadores entran cada vez más en un conflicto directo con los sindicatos procapitalistas y nacionalistas, incluido el United Auto Workers en los Estados Unidos, que está envuelto en un escándalo de corrupción que ha revelado el hecho de que la UAW es una herramienta sobornada de la patronal.

Las corporaciones gigantes y los poderosos intereses financieros detrás de ellas tienen una estrategia internacional para atacar a los trabajadores. Los trabajadores del automóvil necesitan una estrategia global para responder. Esto requiere la creación de nuevas organizaciones de lucha, comités de acción de base, que rechacen el veneno nacionalista promovido por IG Metall y otros sindicatos y luchen por coordinar la lucha de los trabajadores del automóvil a través de todas las fronteras.

Si bien la tecnología moderna presenta oportunidades sin precedentes para elevar el nivel de vida y el nivel cultural de toda la humanidad, todo lo contrario está ocurriendo bajo el capitalismo. Las riquezas de la sociedad terminan en los bolsillos de una pequeña minoría, mientras que el capitalismo en descomposición produce pobreza masiva, fascismo y guerra. Por eso las luchas masivas emergentes de los trabajadores del automóvil y cada sección de la clase trabajadora deben fusionarse con un programa socialista internacional, incluida la transformación de la industria automotriz global en una empresa pública, de propiedad colectiva y controlada democráticamente por la clase trabajadora.

El World Socialist Web Site y el Sozialistische Gleichheitspartei (SGP) harán todo lo posible para ayudar a los trabajadores del automóvil a crear comités de acción de base para luchar contra los despidos masivos en Audi y otros fabricantes de automóviles globales. Alentamos a los trabajadores que están de acuerdo con esta perspectiva a contactar al SGP hoy.

(Publicado originalmente en inglés el 27 noviembre 2019)

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