Unión de de Maestros de Chicago aprueba un contrato de austeridad, allanando el camino para el cierre de escuelas

por Kristina Betinis
20 noviembre 2019

El viernes pasado, la Unión de Maestros de Chicago (CTU, por sus siglas en inglés) anunció la ratificación de un nuevo acuerdo de cinco años para 25,000 maestros y personal de apoyo de las Escuelas Públicas de Chicago (CPS, por sus siglas en inglés). El contrato, que continúa la falta de fondos para las escuelas, es el resultado de la traición de la CTU de la huelga de 11 días por parte de educadores en el tercer distrito escolar más grande del país.

El acuerdo no cumple con ninguna de las demandas centrales de los maestros y, en cambio, se incorpora gradualmente a un personal adicional en algunas escuelas durante el contrato de cinco años, mantiene el tamaño de las clases altas, no proporciona tiempo de preparación adicional y aumenta los costos de cobertura médica.

En promedio, los seis días de sueldo perdido debido a la huelga son suficientes para cancelar el miserable aumento salarial del tres por ciento durante el primer año del contrato. CPS se negó a pagar a los maestros por todos los días de huelga y CTU no ofreció ningún pago de huelga.

En una carta a los maestros publicada el jueves, el presidente de la CTU, Jesse Sharkey, admitió que el acuerdo no hace nada para detener una nueva ola de cierres de escuelas que está planeando la administración del alcalde demócrata Lori Lightfoot. "La escritura está en la pared. Esperamos que la alcaldesa proponga su propia ronda de cierre de escuelas, golpeando especialmente a las escuelas secundarias de las comunidades afroamericanas y latinas”.

Combinando la complacencia burocrática con el desprecio por la inteligencia de los maestros, Sharkey declaró: "Ganamos el mejor contrato que pudimos obtener dado el equilibrio de fuerzas que tenemos". Si el "equilibrio de fuerzas" estaba en contra de los maestros, no fue por carecía de apoyo público. Por lo contrario, los maestros gozaron de un amplio apoyo y hubo un creciente sentimiento por ampliar la huelga a otras secciones de trabajadores municipales, industriales y otros del sector privado. Pero el "equilibrio de fuerzas" del establecimiento corporativo y político se fortaleció porque la CTU y otros sindicatos aislaron deliberadamente la huelga y colaboraron con Lightfoot y el Partido Demócrata para sofocar la lucha e imponer una nueva ronda de cierres de escuelas y medidas de austeridad.

A regañadientes convocó una huelga y se comprometió abiertamente a limitarlo lo más posible. No cabe duda de que Sharkey y el resto de la CTU ya habían firmado el cierre de las escuelas y convocaron a la huelga para disipar la ira social.

Esto marcaría la segunda vez en una década que la traición de la CTU allanó el camino para el cierre masivo de escuelas. Después de la última huelga en 2012, la administración del ex asistente de Obama, Rahm Emmanuel, cerró 49 escuelas en el transcurso de un solo año. Una posterior moratoria de cinco años sobre el cierre de escuelas terminó a fines de 2018 y no se ha renovado. Desde 2000, cientos de escuelas públicas de Chicago han sido cerradas y miles de maestros despedidos mientras redes de escuelas chárter privadas, y financiadas con fondos públicos, se han expandido.

Lightfoot y el CEO de CPS, Janice Jackson, emitieron una declaración conjunta durante el fin de semana, que declaró: "Este acuerdo histórico fiscalmente responsable incluye inversiones e iniciativas que se basarán en el increíble progreso que nuestras escuelas han logrado y respaldan nuestro compromiso con la equidad". Los intereses financieros señalaron su aprobación, y las agencias de calificación crediticia Fitch y Kroll declararon los costos del nuevo contrato "manejables".

A partir del viernes, la CTU afirmó que el contrato había pasado por un 81 por ciento, aunque no se habían publicado los recuentos completos de todas las escuelas. Incluso si el recuento es exacto, la ratificación del acuerdo no indica un endoso de los términos del contrato o la CTU. En la víspera de la votación, las encuestas antes de la votación mostraron una insatisfacción generalizada con el contrato entre los maestros. Si los maestros votaron a regañadientes a favor del acuerdo es solo porque sabían que la CTU no volvería con nada mejor.

La CTU obligó a los maestros a abandonar la línea de piquete y volver a trabajar tan pronto como el acuerdo provisional fue aprobado por la Cámara de Delegados del sindicato el 30 de octubre, antes de que los maestros tuvieran la oportunidad de votar. Las conversaciones contractuales continuaron después y todavía estaban en curso la semana pasada durante la votación misma. El proceso de votación se apresuró lo más rápido posible. Si bien la votación estaba programada tanto para el jueves como para el viernes, la CTU exigió que los maestros terminaran de votar para el jueves por la noche.

A lo largo de la huelga, la CTU mostró una esperanza presidencial del Partido Demócrata tras otra en las líneas de piquete. Sharkey, un ex miembro de la ahora extinta Organización Internacional Socialista (International Socilaist Organization, ISO), participó en un anuncio de campaña para Joe Biden, quien desempeñó un papel destacado en la guerra de la administración Obama contra la educación pública y la transferencia histórica de riqueza a los bancos de Wall Street y la máquina de guerra del Pentágono. Al final, la retórica de Sharkey y otros grupos de pseudoizquierdistas como los Socialistas Democráticos de América (Democratic Socialists of America, DSA) tenía como objetivo impedir que los maestros y la clase trabajadora entera preparen una contraofensiva política contra el ataque bipartidista contra los maestros y la educación pública.

El martes pasado, el Boletín de Maestros del World Socialist Web Site celebró una reunión nacional en línea con maestros de Chicago y de todo el país para discutir la creación de nuevas organizaciones, comités de base independientes de los sindicatos, y una nueva estrategia para defender la educación pública. Los maestros explicaron que la CTU estaba eliminando publicaciones que pedían un voto de "No" de su página de Facebook del Grupo de Miembros de la CTU. "Los que se han expresado están siendo censurados, bloqueados o se han eliminado sus publicaciones", dijo un maestro veterano. "No se permite una conversación".

Ante la intimidación de la oposición por parte de la CTU, un maestro nuevo dijo: "Hay tanto miedo inculcado en nuestra base de maestros que en lugar de continuar la lucha, sucumbimos a esos miedos ... Creo que habrá una votación dividida y la TA será ratificado".

Maestros de Colorado, Arizona y California compartieron sus propias experiencias y pidieron la formación de comités de base, independientes de la Federación Americana de Maestros y la Asociación Nacional de Educación, que imponen los dictados de los demócratas y la élite corporativa y financiera.

La defensa de la educación pública enfrenta a maestros y educadores contra el sistema capitalista y sus representantes políticos en los partidos demócratas y republicanos. Se deben asignar billones para financiar educación pública gratuita y de alta calidad para la clase trabajadora con buenos salarios para educadores y otros trabajadores escolares. Esto solo es posible si los trabajadores realizan un asalto frontal contra la vasta fortuna y la dictadura política de la aristocracia financiera a través de la lucha por el socialismo y un gobierno de los trabajadores.

(Publicado originalmente en inglés el 18 noviembre 2019)