“No aceptaremos más aumento de producción”

Asamblea de obreros de GM en México discute huelga en EUA

por Andrea Lobo
19 septiembre 2019

El lunes, aproximadamente 35 trabajadores automotores del Complejo Silao de General Motors (GM) en el centro de México celebraron una asamblea para discutir cuáles pasos tomar para dejar el sindicato patronal y cómo responder a la huelga nacional de 49.000 trabajadores de GM en Estados Unidos que inició la medianoche del domingo.

Uno de los trabajadores encabezando la reunión le explicó al Boletín de los Trabajadores Automotores del WSWS, “Se les informó de cómo está todo con ustedes [los trabajadores estadounidenses], que no aceptaremos más aumento de producción. De hecho, nuestro licenciado les comentó que no estamos obligados a trabajar tiempo extra y que cualquier cosa no firmemos”.

Último GMC Sierra de 2019 producido en Silao antes del modelo 2020, 9 de agosto de 2019 (crédito: Gerardo Aldaco)

Luego, apeló a los trabajadores estadounidenses: “Cualquier cosa nos informan para informar a la gente qué hacemos. De que hay gente que nos apoya, la hay. Solo tenemos que seguir luchando”. Y añadió: “Si la gente nos apoya, avanzaremos demasiado”.

General Motors, la más grande automotriz con sede en EUA y la principal ensambladora de autos en México, ha estado hostigando e intimidando a los trabajadores en Silao por varias semanas para acelerar la producción en vista a la posibilidad y ahora realidad de la huelga en Estados Unidos.

Los trabajadores de Silao han denunciado a la empresa por llevar a cabo pruebas de drogas, supuestamente para medir niveles de plomo, pero que luego ha utilizado para realizar despidos de trabajadores militantes sin mostrar los resultados. También les ha dado a los trabajadores tiempo extra con paga reducida y “bajo condiciones agobiantes”, ordenándoles a los trabajadores a llegar más temprano y prohibiéndoles ingresar mochilas en la planta.

La asamblea de los trabajadores el lunes también presentó varias dificultades, afirmó el trabajador, pero indicó que la confianza de los trabajadores está aumentando a raíz de la huelga en EUA. “Hicieron un comunicado en Facebook de que se iba a cancelar”, explicó, mientras que “gente no vino por miedo a perder el trabajo”. También hubo sospechas de un posible “halcón” o espía de la empresa en la reunión.

“Pero seguimos en pie de lucha. No aceptaremos más manipulación por parte de la planta y del actual sindicato. Nosotros traemos aproximadamente 200 a 300 personas entre todos los grupos que traemos. Pero si podemos llegar a los 500 o 1000 personas, podemos parar la planta. Ahorita quedamos en un acuerdo de pedir a la planta que ya no nos descuente las cuotas sindicales y vamos a pedir rendición de cuentas al actual sindicato desde el 2009 en que tomaron posición, que nos den una explicación en qué se ha gastado todo el dinero en 9 años”.

Estos valientes actos, así como la huelga continua en EUA, la reciente huelga de 10.000 trabajadores de GM en Corea del Sur, las rebeliones masivas en Hong Kong, Puerto Rico, Francia y el resurgimiento general de la lucha de clases globalmente, son una expresión objetiva del carácter internacional de la clase obrera, la cual se enfrenta a una batalla común contra el capital globalizado.

Como sucede en EUA, donde el Gobierno de Trump ha intervenido directamente en la disputa para acabar la huelga, la clase gobernante en México está extremadamente temerosa de que la huelga se prolongue y se expanda. Esto fue reflejado por el diario corporativo “de referencia”, El Universal, el cual advirtió el martes que la huelga involucra centros de distribución de autopartes de GM “lo que podría impactar a las plantas de producción en Canadá y México”.

“Hasta el momento”, escribe nervioso El Universal, “las plantas de Ramón Arizpe, San Luis Potosí, Silao y Toluca de General Motors México están operando con normalidad y cuentan con componentes suficientes en inventario para seguir fabricando vehículos”. El Financiero publicó un reporte similar el mismo día.

La huelga en Estados Unidos está siendo seguida atentamente por miles de trabajadores automotores en México, Brasil e internacionalmente, con cientos compartiendo los reportes y expresando apoyo. Un trabajador de Silao, por ejemplo, comentó en un informe del WSWS, “Por fin hasta que se va a hacer algo ante la injusticia de las empresas mal pagadas”.

El martes, Raziel, un obrero de Silao, le respondió inmediatamente a un “troll” de la empresa en Facebook que insultó a los trabajadores estadounidenses y afirmó que GM abriría nuevas plantas en México: “¿De qué sirve que habrá más plantas armadoras si son trabajos mal pagados con jornadas laborales muy pesadas por culpa de sindicatos corruptos?”.

Varios trabajadores solicitaron más información sobre la huelga al Boletín de los Trabajadores Automotores del WSWS. Un trabajador de la planta de ensamblaje de GM en San Luis Potosí, México, preguntó, “¿Cuánto va a durar? ¿250 dólares [de sueldo de huelga semanal]? Bueno no es mucho para ellos”.

Complejo Silao (crédito: Julio Robles, Flickr)

El Complejo Silao emplea a más de 6.000 trabajadores que arman el Chevrolet Silverado y el GMC Sierra. Estas camionetas también son producidas en Fort Wayne, Indiana, y Flint, Michigan, donde los trabajadores le han expresado a los reporteros del WSWS su gran respeto hacia la valiente solidaridad demostrada por los trabajadores automotores mexicanos.

Estas vías de comunicación necesitan ser consolidadas y expandidas para que los trabajadores respondan rápido a los eventos en las plantas internacionalmente, como lo indican los trabajadores de Silao. Sin embargo, esto solo puede llevarse a cabo fuera del control de los sindicatos y toda la élite política, los cuales están haciendo todo lo posible para prevenir una auténtica lucha internacional.

El sindicato United Auto Workers solo convocó la huelga tras reconocer que no estaba en una posición como para prevenir que estallara un paro. Los trabajadores necesitan nuevas organizaciones que no estén basadas a nivel nacional y que no subordinen los derechos sociales de los trabajadores a los intereses de lucro del capital.

Esto significa construir una red de comités de base democráticamente electos para unir todas las luchas emergentes —contra las concesiones, los cierres de planta, la austeridad social y los ataques a los derechos democráticos— a través de las fronteras, las empresas y cada sector importante de la clase trabajadora.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 18 de septiembre de 2019)

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