El legado de Syriza: cuatro años de austeridad, privatizaciones, militarismo y ataques a refugiados—Segunda parte

por Katerina Selin
14 septiembre 2019


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"Muéstrame a tus amigos y te diré quién eres". Quien sigue este lema rápidamente se hace una idea de la política de Syriza. En los primeros días después de su elección en enero y septiembre de 2015, el primer ministro Alexis Tsipras forjó una coalición con los Griegos Independientes (Anel), un partido ultraderechista escindido de la conservadora Nea Dimokratia (Nueva Democracia, ND). Anel, que ganó menos del 5 por ciento en ambas elecciones parlamentarias en 2015, ahora se ha hundido en la irrelevancia política.

Pero Anel cumplió su papel previsto. Tsipras no eligió a su compañero de coalición a pesar, sino más bien por su nacionalismo reaccionario, militarismo agresivo y xenofobia. En el fondo, ambos partidos perseguían los mismos objetivos, para los cuales las conexiones antiguas de Anel con el aparato militar y policial eran útiles.

El escándalo que rodeaba al político de Anel, Dimitris Kammenos, en septiembre de 2015, dio atención al tipo de figuras de extrema derecha que, gracias a Syriza, ahora ocupaban cargos gubernamentales. Solo un día después de asumir el cargo de viceministro de Infraestructura, Dimitris Kammenos tuvo que renunciar debido a comentarios antisemitas, racistas y homofóbicos.

Aumento del gasto militar

Tsipras otorgó el influyente Ministerio de Defensa al líder de Anel, Panos Kammenos, nombrando al político de Syriza, Dimitris Vitsas, como su adjunto. Kammenos no solo mantuvo estrechas conexiones con el ejército, sino también con la Iglesia Ortodoxa y la élite financiera de Grecia. Había pasado 20 años como representante de ND, y se desempeñó como viceministro para Transporte Comercial Marítimo entre 2007 y 2009, atendiendo los intereses de los propietarios de barcos adinerados.

Mientras continuaban con su saqueo a los jubilados y trabajadores, Syriza y Anel vieron aumentar el ya enorme presupuesto militar. Según las estadísticas recientes del Instituto Internacional de Investigación de la Paz de Estocolmo (SIPRI, siglas en inglés), en 2018, Grecia gastó el 2,4 por ciento de su producto interno bruto en sus fuerzas armadas, colocándolo en el segundo lugar entre los estados de la OTAN, directamente detrás de los Estados Unidos.

Con Syriza en el poder, el presupuesto militar aumentó de $4,6 mil millones en 2014 a $4,9 mil millones en 2018 (en dólares de 2017 constantes; los gastos nominales en 2018 fueron de $5,2 mil millones o €4,4 mil millones).

Las cifras de la oficina europea de estadísticas Eurostat muestran que en 2017 Grecia gastó el 5,3 por ciento de su presupuesto total en defensa. Entre los estados de la Unión Europea (UE), solo Chipre dedicó una mayor proporción a su presupuesto a la defensa.

Cooperación militar con Israel, Estados Unidos y Egipto

Una parte importante de estos fondos fluyó hacia una cooperación militar ampliada con Gobiernos infames por sus peligrosas políticas de guerra en Oriente Próximo y la represión sangrienta de su propia clase trabajadora.

Ya en julio de 2015, Grecia firmó un acuerdo militar con Israel bajo el primer ministro Benjamin Netanyahu, quien subyuga a los palestinos y actúa como la mano derecha de Trump en Oriente Próximo. El acuerdo permitió a los pilotos israelíes entrenarse en Grecia y le dio al ejército israelí un mayor acceso a las estructuras de la OTAN en el mar Egeo. En ese mismo mes, Israel realizó un ejercicio militar de 11 días cerca del Monte Olimpo. A cambio, el ejército griego participó en un ejercicio en Israel que incluyó entrenamiento conjunto de combate para las fuerzas aéreas de ambos países.

En enero de 2016, el Gobierno de Syriza concluyó un nuevo acuerdo con Israel y Chipre. La atención se centró en una cooperación económica más estrecha con respecto a las ricas fuentes de gas en el Mediterráneo, así como en el desarrollo de relaciones militares y de los servicios secretos, incluso en la llamada "guerra contra el terrorismo".

Tsipras, Netanyahu y Anastasiades celebran su auerdo en Nicosia, 28 de enero de 2016 (fuente: Christos Avraamides, CC BY-SA 4.0)

De esta manera, Grecia procedió a transformarse en un socio de Israel en su confrontación con Irán. Como lo destacó el Washington Monthly en junio de este año, "para Israel, la principal ventaja de la relación trilateral es la forma en que puede ayudar a evitar que Teherán propague su influencia a través de Turquía". Es probable que Israel también vea la asociación como un mecanismo adicional para bloquear posibles cadenas de suministro iraníes de armamento, bienes y artillería en el Líbano y Gaza”.

La estrecha relación con el Gobierno de Netanyahu va de la mano con un fortalecimiento de la cooperación militar con los Estados Unidos. Pocos días después de la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos en noviembre de 2016, el ministro de Defensa Kammenos declaró al periódico conservador Kathimerini que más allá de la modernización de sus aviones de combate F-16 Viper, a un costo de alrededor de $2,4 mil millones, Grecia buscó para obtener 20 aviones de caza furtivos F-35.

Ambos modelos de aviones son producidos por el proveedor estadounidense de armas Lockheed Martin, que exige alrededor de $90 millones para un F-35. Kammenos sugirió financiar la compra con fondos del programa de asistencia militar de Estados Unidos. En 2017, dio el primer paso oficial para ordenar los aviones y se reunió con varios representantes de EUA. Según el SIPRI, Grecia importa la mayor parte de su armamento desde Alemania, seguido de los Estados Unidos.

En octubre de 2017, Tsipras visitó la Casa Blanca y se postró ante la Administración de Trump. Declaró que la relación de Grecia con Estados Unidos estaba "en su mejor momento" desde la Segunda Guerra Mundial y expresó su gratitud por la asistencia en asuntos de "seguridad y defensa". Cuando un periodista mencionó la crítica anterior de Tsipras sobre Trump, el primer ministro griego lo contradijo y declaró: "Tenemos valores comunes".

Tsipras y Trump se dan la mano en una rueda de prensa conjunta en la Casa Blanca, 17 de octubre de 2017 (fuente: The White House)

Entre estos "valores" estaba la política de guerra en Oriente Próximo. Un objetivo importante de ambos Gobiernos fue la expansión de la base de la OTAN en Souda Bay en Creta. Según un artículo en Le Monde Diplomatique del 22 de noviembre de 2017, las actividades de la Armada de los Estados Unidos "han aumentado espectacularmente en 2016 y 2017". Allí se encuentra el puerto de aguas profundas de Marathi, estratégicamente importante, que la Armada de los Estados Unidos necesita para atracar portaaviones de propulsión nuclear y que, según Le Monde, desempeña "un papel logístico central" y además sirve como "plataforma de lanzamiento para las operaciones de la Fuerza Aérea de EUA en la región". Por lo tanto, la base es particularmente relevante para la confrontación con Rusia y China.

En septiembre de 2018, Joseph Dunford, el oficial de más alto rango en las fuerzas armadas de los Estados Unidos, se reunió con su homólogo, Evangelos Apostolakis, en Atenas. En comentarios a la prensa, Dunford declaró que Estados Unidos desea expandir aún más sus actividades militares en la región, provocando una reacción positiva del lado griego. Hizo hincapié en la importancia de Souda y dijo que, "si se miran las operaciones potenciales en el Mediterráneo Oriental, las oportunidades aquí son bastante significativas".

La Administración de Syriza también cerró un acuerdo de armas por más de 66 millones de euros con la monarquía reaccionaria de Arabia Saudita. La entrega prevista para 2017 de 300.000 proyectiles, que probablemente se utilizarán en la sangrienta guerra en Yemen, solo se frenó después de la protesta de Amnistía Internacional y porque el Gobierno fue criticado por inconsistencias en el contrato. A pesar de eso, Tsipras respaldó a Kammenos y defendió el acuerdo como "un acuerdo beneficioso para el Estado griego".

El carácter militarista y profundamente antiobrero del Gobierno de Syriza se expresó más claramente en la amistad abiertamente publicitada entre Tsipras y el general Abdelfatah Al-Sisi, el "carnicero de El Cairo", quien desde 2013 ha liderado una brutal dictadura militar en Egipto.

Apenas unos meses antes de asumir el cargo, Tsipras viajó a la cumbre trilateral de los países mediterráneos, Grecia, Egipto y Chipre, que se celebra anualmente desde 2014 y permite una mayor cooperación militar, de seguridad y económica entre estas naciones. En 2017, las fuerzas navales y aéreas egipcias participaron en el ejercicio militar conjunto "Medusa 5" con la Armada griega. Como se muestra en este video, Kammenos llegó en persona para recibir a los soldados egipcios.

En 2018, Grecia acogió la cumbre mediterránea en Creta. Las imágenes que muestran a Tsipras riendo junto a Al-Sisi también deberían enviar una señal clara a la clase trabajadora griega: si, como las masas egipcias, se atreven a levantarse en una revolución, les espera el mismo terror contrarrevolucionario, arrestos masivos, tortura y ejecuciones.

También en 2018, Syriza llegó a un acuerdo con Macedonia para poner fin a la disputa de un año sobre su nombre, y así permitió la adhesión del pequeño Estado de los Balcanes a la OTAN. A pesar de todo el bullicio nacionalista que esto provocó, Tsipras brindó ante todo un servicio geopolítico y económico a las potencias imperialistas, ganando así el elogio del jefe de la OTAN, Jens Stoltenberg, la UE y la Administración de Trump.

En política interna, el acuerdo con el renombrado Macedonia del Norte llevó a una ruptura con Anel. Tsipras utilizó la renuncia de Panos Kammenos para fortalecer las tendencias ultraderechistas y militaristas del Estado griego. Nombró al Comandante en Jefe del Ejército, Evangelos Apostolakis, como Ministro de Defensa, y por lo tanto, por primera vez desde el final de la dictadura militar, le dio a un oficial militar en servicio activo un puesto en el ministerio.

Continuará

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(Artículo publicado originalmente en inglés el 12 de septiembre de 2019)