El ataque bipartidista contra el derecho al asilo

14 septiembre 2019

El miércoles por la noche, la Corte Suprema de Estados Unidos emitió un fallo anulando la decisión de una corte menor en California que había bloqueado la implementación del veto al asilo para los inmigrantes de Centroamérica, mientras pende un fallo judicial final.

La Corte Suprema aceptó la legitimidad del argumento pseudolegal del Gobierno de que los refugiados renuncian a su derecho al asilo, pese a estar plasmado en leyes internacionales, cuando cruzan un “tercer país seguro” en ruta a Estados Unidos. Este argumento es una ficción legal: casi todos los refugiados cruzan por México y Guatemala, dos de los países más peligrosos del planeta debido a un siglo de explotación por parte del imperialismo estadounidense.

El veto al asilo es parte de una campaña racista y xenofóbica que busca explícitamente ralentizar el flujo migratorio. La sentencia del miércoles significa que la Corte Suprema posiblemente decidirá a favor del Gobierno cuando se presente el caso para una audiencia plena, posiblemente este otoño o a más tardar en 2020.

La decisión del miércoles es una sentencia de muerte para muchos de los cientos de miles de refugiados salvadoreños, guatemaltecos y hondureños y decenas de miles que escapan las guerras imperialistas, la explotación corporativa y la violencia estatal del resto del mundo.

Dos jueces nominados por demócratas, Stephen Breyer y Elena Kagan, votaron junto a los cinco jueces nominados por los republicanos para anular el fallo de la corte menor, la cual había declarado que el veto de Trump era “arbitrario y caprichoso” y por ende inconstitucional.

Esta foto del 2 de noviembre de 2018 muestra a migrantes de El Salvador cruzando el río Suchiate en una caravana, en la frontera entre Guatemala y México, después de que las autoridades mexicanas les dijeran que tendrían que mostrar pasaportes y visas en grupos de 50 para procesar. Temiendo ser deportados, pasaron el río para entrar en México (AP Photo/Oscar Rivera)

El derecho moderno al asilo está protegido por la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Ratificado después del Holocausto nazi, el “derecho al asilo” era visto como algo inseparable del derecho a la libertad de la esclavitud, la tortura y los arrestos arbitrarios. Si los derechos democráticos tienen significado alguno, entonces las víctimas de atropellos a sus derechos deben tener la libertad de buscar un refugio. La clase gobernante estadounidense está repudiando este principio.

La decisión de cinco jueces republicanos y dos demócratas refleja una verdad fundamental en la política estadounidense. A pesar de que hay facciones rivales de la clase gobernante que están amargamente en desacuerdo sobre cuestiones de política exterior imperialista, cuando se trata de derechos democráticos o sociales, todo el espectro de la elite política —desde el dizque “izquierda” hasta la derecha fascista— está unido en contra de la población.

La prensa vinculada al Partido Demócrata ya estaba restándole importancia a la noticia el jueves por la tarde o la había eliminado de sus portadas en línea, haciendo eco del sello de aprobación concedido por los magistrados demócratas.

El New York Times borró la noticia sobre el fallo de su portada y el Washington Post minimizó su importancia, describiendo la política de Trump con el eufemismo, “un cambio dramático en la forma en que el Gobierno federal trata a aquellos que buscan un refugio en Estados Unidos” y como “uno de los esfuerzos más significativos del Gobierno para disuadir a los migrantes en la frontera sur”.

Los candidatos presidenciales demócratas guardaron silencio sobre el fallo de la Corte Suprema y, para la redacción de este artículo, la congresista demócrata Alexandria Ocasio-Cortez no había emitido ni un tuit oponiéndose. En cuanto a Bernie Sanders, cuando CNN le preguntó en noviembre de 2018 si creía que todos los solicitantes de asilo debían recibir el derecho de permanecer en EUA, respondió: “No, no lo creo. Creo que hay que ver caso por caso”.

Tanto los demócratas como los republicanos dieron su aprobación al despliegue de Trump de 5.500 soldados en la frontera con México. Ambas facciones votaron a favor de la transferencia unilateral e inconstitucional de Trump de transferir miles de millones de dólares para construir un muro a lo largo de la frontera. El Gobierno de Obama construyó muchos de los campos de concentración que Trump está actualmente llenando con niños y padres.

Los elementos fascistas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, todas las siglas en inglés) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) se han mostrado envalentonados por la falta de oposición dentro de la élite política. El miércoles, Newsweek reportó que ICE “está construyendo una instalación de capacitación ‘de vanguardia’ para ‘guerra urbana’ que incluirá simulaciones ‘hiperrealistas’ de hogares en Chicago y Arizona”.

Tras haber arrestado a más de 400.000 inmigrantes solo en 2018, la Gestapo de inmigración estadounidense se está preparando para medidas policiales-estatales sin precedentes. Las redadas masivas contra los inmigrantes son una preparación para utilizar contra el resto de la población.

Newsweek escribe que los planes de ICE incluyen la construcción de barrios para entrenar a agentes para redadas masivas. Los nuevos sitios de entrenamiento incluyen “diseños/accesorios hiperrealistas” para simular “residencias, apartamentos, hoteles, instalaciones gubernamentales y edificios comerciales”.

ICE afirma que el propósito es replicar “las condiciones de batalla en un ambiente de entrenamiento” de forma que “los participantes suspendan a voluntad su incredulidad a tal grado que se sumerjan totalmente y queden eventualmente inoculados del estrés”. Los documentos de ICE también afirman que los sitios de entrenamiento citadinos y residenciales les “enseñarán a utilizar técnicas de fuerza y defensivas con y sin armas” para “preparar a los oficiales de ICE que están en el frente de las actividades policiales federales”.

Estos documentos muestran que los planes para una dictadura y guerras urbanas contra la población están sumamente avanzados. El blanco de dichas medidas dictatoriales incluirá a los trabajadores en huelga y a los oponentes políticos del Gobierno, como lo demuestra el enjuiciamiento con apoyo bipartidista del editor de WikiLeaks, Julian Assange, bajo la Ley de Espionaje por el “crimen” de publicar pruebas de los crímenes de guerra de EUA.

Todas las facciones de la clase gobernante temen el crecimiento de la oposición social en la clase obrera y perciben la posibilidad inminente de protestas de la magnitud de las de Puerto Rico en el continente.

Para bloquear este movimiento que emerge desde abajo, la clase gobernante mantiene una división de trabajo. Trump moviliza a sus auxiliares fascista en ICE y la CBP, denuncia el socialismo, amenaza con permanecer en el poder indefinidamente y busca establecer los cimientos extraparlamentarios de una dictadura personalista.

El Partido Demócrata está igual de dedicado a crear el marco de una dictadura. El Gobierno de Obama expandió el espionaje masivo y los ataques con drones. Los demócratas no están menos decididos que Trump a recortar los impuestos corporativos, reducir las tasas de interés, destruir programas sociales, abolir las regulaciones de seguridad y ambientales y financiar el ejército.

Al mismo tiempo, los demócratas se presentan fraudulentamente como un partido “popular” para desarmar y controlar la oposición social. La tarea de los demagogos como Sanders y Ocasio-Cortez es prevenir que el enojo amplio hacia la desigualdad social y los ataques fascistas de Trump contra los inmigrantes tome una dirección independiente.

En enero y febrero de 2017, pocas semanas después de las mayores manifestaciones en la historia de EUA contra la inauguración de Trump, estallaron protestas masivas cuando Trump emitió su decreto bloqueando el ingreso de viajantes de siete países de mayoría musulmana. Cientos de miles de personas participaron en manifestaciones espontáneas en los aeropuertos y centros urbanos, exigiendo que el Gobierno cancelara la política dictatorial. Los manifestantes no solo protestaron el veto a viajantes, sino que también relacionaron el veto a las guerras encabezadas por EUA que han obligado a millones de personas a huir de sus hogares.

Con miedo de que se estuviera minando su “narrativa” y que los manifestantes plantearan demandas sociales de sectores más amplios de trabajadores y jóvenes, el Partido Demócrata despachó rápido a sus representantes para convencer a las multitudes a que votaran en las elecciones de medio término del año siguiente y colocaran su fe en los desafíos legales al veto a viajantes.

El resultado de la intervención del Partido Demócrata fue que, en 2018, la Corte Suprema defendió una versión modificada del veto a viajantes de Trump en su decisión ante el caso Trump vs. Hawái. Después de que los demócratas recuperaran el control de la Cámara de Representantes y con la cubierta a la izquierda de diputadas nuevas como Ocasio-Cortez, Ilhan Omar y Rashida Tlaib, la cámara bajo control demócrata votó junto con el Senado controlado por los republicanos a favor de darle a Trump $5 mil millones más para financiar ICE y la CBP, y para expandir sus campos de concentración a lo largo de la frontera entre EUA y México.

El papel de los demócratas ofrece una explicación a este hecho político impresionante: Trump ha logrado todo en su lista de deseos antiinmigrantes a pesar de una oposición abrumadora en la población.

Aquellos cuya orientación política se base en si los demócratas están a la “izquierda” o no de Trump y los republicanos están perdiendo su tiempo. Calificar de “izquierda” o “derecha” a las distintas facciones de la clase gobernante estadounidense confunde su posición de clase común. Están unidos en la defensa del sistema capitalista y están preparados a emprender despiadadamente contra los derechos políticos y las condiciones sociales de la clase obrera. Un movimiento contra la guerra, la desigualdad y las dictaduras debe tomar nota de este hecho político básico.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 13 de septiembre de 2019)

Eric London