Trump impone nuevos aranceles a China

por Nick Beams
3 septiembre 2019

La Administración de Trump ha seguido adelante con su decisión de imponer aranceles de 15 por ciento a productos chinos por el valor de $110 mil millones en una de las escaladas más significativas de la guerra comercial que se ha extendido por más de un año.

Los nuevos aranceles entraron en vigor ayer e impactarán una gama de productos de consumo, desde calzado y ropa hasta ciertos productos tecnológicos. El aumento al 15 por ciento se extenderá a otros bienes chinos por valor de $160 mil millones a partir del 15 de diciembre, con la posibilidad de que la tasa también aumente.

Estados Unidos ya ha impuesto aranceles a productos chinos por valor de $250 mil millones, principalmente productos comerciales, y estos aumentarán a 30 por ciento en un mes.

Los aranceles nuevos impactarán directamente a los consumidores. Myron Brilliant, jefe de asuntos internacionales de la Cámara de Comercio en Estados Unidos, dijo que la Administración estaba usando una táctica incorrecta contra China y que los aranceles costarían a cada hogar estadounidense entre $600 y $1.000 para el fin de año.

Un barco de contenedores de Horizon Lines Inc. descarga en el puerto de Tacoma, Washington, el miércoles 13 de febrero de 2008 (AP Photo/Ted S. Warren)

En un cálculo realizado en mayo, la Reserva Federal de Nueva York estimó que los aranceles impuestos a las importaciones chinas ya le estaban costando al hogar estadounidense un promedio de $831 al año debido a su efecto directo sobre los precios y su impacto en la eficiencia económica.

China implementó medidas de represalia ayer que alcanzarán $3,2 mil millones en exportaciones de soja de los Estados Unidos, $2,55 mil millones en petróleo crudo y $1,16 mil millones en productos farmacéuticos. China ha apuntado a un total de $75 mil millones en bienes estadounidenses, principalmente productos agrícolas, para tratar de atacar a los estados que proporcionan la base principal del apoyo político de Trump en el sur y el centro del país.

Un comentario publicado en la agencia oficial de noticias Xinhua después de que los aranceles entraran en vigor indicó que Beijing considera que no hay posibilidades de una solución al conflicto y que está lista para una larga batalla.

"La determinación de China de luchar contra el belicismo económico de Estados Unidos solo se ha fortalecido y sus contramedidas son más resueltas, calculadas y específicas", afirmó. Una cosa que "los hombres partidarios de los aranceles de la Casa Blanca deberían aprender es que la economía china es lo suficientemente fuerte y resistente como para resistir la presión provocada en la guerra comercial actual".

La posición oficial de ambas partes es que las conversaciones cara a cara se llevarán a cabo en algún momento este mes. Trump dijo a los periodistas el sábado que las conversaciones programadas aún estaban en curso, "a partir de ahora".

China todavía tiene que confirmar que las negociaciones se reanudarán con el Ministerio de Comercio diciendo que ambas partes estaban todavía discutiendo si una delegación de Beijing viajaría a Washington.

Al margen de la reunión del G7 del pasado fin de semana, Trump afirmó que había recibido una llamada de un alto funcionario de Beijing y que China estaba ansiosa por reanudar las conversaciones y llegar a un acuerdo. Pero la parte china negó todo conocimiento de tal llamada.

Incluso si se mantienen las conversaciones, es dudoso que se avance en la resolución del conflicto.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Geng Shuang, dijo que los representantes comercialesde ambas partes mantuvieron una comunicación efectiva. "Esperamos que la parte estadounidense pueda demostrar buena fe y tomar medidas reales, trabajar en concierto con la parte china, para encontrar una solución al problema sobre la base de la igualdad y el respeto mutuo".

En lo que respecta a Beijing, eso significa un retroceso en las medidas arancelarias impuestas por la Administración de Trump.

"Lo que debería discutirse ahora es que Estados Unidos debe suspender su plan de imponer aranceles [adicionales] a productos chinos por valor de $550 mil millones para evitar una mayor escalada en la disputa comercial", dijo el portavoz del Ministerio de Comercio, Gao Feng.

Sin embargo, no hay indicaciones de que eso ocurra. La Administración de Trump teme que, si toma algún paso en esa dirección, será atacado por los más agresivos partidarios de la campaña contra China, tanto republicanos como demócratas. Sostienen que la expansión económica china, especialmente en áreas de alta tecnología, es una amenaza existencial para la "seguridad nacional" de los Estados Unidos y debe evitarse a toda costa.

La imposición de los aranceles provocó una serie de llamamientos por representantes comerciales de EUA para que se resolviera el conflicto, en medio de advertencias de que la guerra comercial podría provocar una recesión.

El presidente de la Asociación de Tecnología de Consumo, Gary Shapiro, dijo que el uso de aranceles para tratar de presionar a China ha fracasado.

“Las compañías estadounidenses tienen que gastar más recursos en cambiar constantemente las reglas comerciales y menos en innovaciones, nuevos productos y nuestra salud económica. Así no es como se llega a un acuerdo comercial importante”, dijo.

Trump recibió el respaldo de la burocracia sindical. En una entrevista con Fox News, el presidente de AFL-CIO, Richard Trumka, aplaudió a Trump por "enfrentarse a China", pero expresó las críticas, comunes en los círculos políticos y empresariales de Estados Unidos, de que "desafortunadamente lo hizo de manera incorrecta".

"Para enfrentarse a China, debe haber un enfoque multilateral", dijo Trumka.

Trump, quien la semana pasada "ordenó" a las empresas estadounidenses abandonar China, citando la legislación de seguridad nacional, rechazó las críticas de las organizaciones empresariales de que la guerra comercial está teniendo un impacto adverso en la economía estadounidense.

El presidente de Estados Unidos dijo que cualquier contratiempo comercial es culpa de "compañías mal administradas y débiles" y que la culpa era de la Reserva Federal de Estados Unidos. Estados Unidos no "tiene un problema de aranceles ... tenemos un problema de la Fed".

Trump está exigiendo que la Reserva Federal o Fed flexibilice la política monetaria, tanto a través de recortes en las tasas de interés e incluso una reanudación de las compras de activos, la política de la llamada "flexibilización cuantitativa", para reducir el valor del dólar y mejorar la posición de los Estados Unidos en los mercados mundiales.

El creciente impulso de la administración hacia lo que equivale a una guerra de divisas se está produciendo en medio de signos crecientes de una desaceleración significativa en la economía mundial. Alemania, la economía líder en la zona euro, está a punto de registrar dos trimestres sucesivos de crecimiento negativo y la economía del Reino Unido se contrajo en el último trimestre.

En China, el índice de gerentes de compras de manufactura se situó en 49.5 en agosto, frente a 48.7 en julio. Este fue el cuarto mes consecutivo en que el índice había caído por debajo del nivel de 50, lo que marca el límite entre la expansión y la contracción.

Mientras que Trump sigue insistiendo en que la economía de Estados Unidos se mantiene fuerte, hay indicaciones de una recesión. El índice de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan, publicado el viernes, registró su mayor caída mensual desde 2012, con aproximadamente un tercio de los encuestados mencionando que los aranceles son una preocupación.

“Los datos indican que hay en marcha una erosión de la confianza del consumidor debido a las políticas arancelarias”, dijo el economista jefe de la encuesta, Richard Curtin.

El antiguo pronosticador económico Allen Sinai, dijo al Wall Street Journal que una caída en las ganancias corporativas podría conducir a una menor inversión y una contracción. La inversión empresarial cayó a una tasa anual de 0,6 por ciento en el segundo trimestre después de alcanzar tasas de crecimiento de más de 8 por ciento a fines de 2017 y a principios de 2018.

Sinai dijo que China debía ser confrontada, pero que las medidas comerciales eran un "gran error político" y estaban doliendo en casa.

Según una encuesta del Wall Street Journal, los economistas en promedio ahora ven una probabilidad de una recesión del 33,6 por ciento en los EUA, por encima del 30,1 en julio, y el nivel más alto desde que comenzó la encuesta en 2011. Hace un año, la probabilidad de una recesión se calificó en 18,3 por ciento.

Según la firma de pronósticos Macroeconomic Advisers, la economía de EUA está creciendo a una tasa anual de 1,7 por ciento en el trimestre actual, muy por debajo del objetivo de la Administración de Trump de al menos 3 por ciento.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 2 de septiembre de 2019)