Los demócratas imponen medidas represivas contra los carentes de hogar que duermenen vehículos en Los Ángeles

por Rafael Azul
27 agosto 2019

El 30 de julio, el Ayuntamiento de Los Ángeles restableció las regulaciones que habían expirado a principios de mes, impidiendo que las personas duerman por la noche en vehículos en calles residenciales o que vivan en vehículos dentro de áreas de parques, escuelas, centros preescolares o guarderías.

Según el último recuento, más de 9,500 personas viven en vehículos en toda la ciudad, y un total de 16,528 en todo el condado de Los Ángeles. En Los Ángeles, un programa de estacionamientos seguros en lotes privados tiene espacio para menos de 200 vehículos. Los infractores de la ordenanza reciben una multa de $25 por la primera infracción, $50 por la segunda y $75 por cada infracción posterior.

Según informes de prensa, cuando el Consejo de la Ciudad, controlado por el Partido Demócrata, votó 13-0 a favor de la medida, los presentes comenzaron a corear “¡Qué vergüenza!”

Los opositores a la prohibición señalan que hay pocas opciones para las personas sin hogar. Se aplican prohibiciones similares en las ciudades que rodean a Los Ángeles. El mes pasado, la ciudad de Long Beach anunció un plan para otorgar permisos de estacionamiento de 30 días en áreas seleccionadas a las familias que viven en sus automóviles, que la ciudad calcula en 85, de una población de 1,900 personas sin hogar estimada en Long Beach.

Al firmar la medida, que durará hasta septiembre, el alcalde demócrata de Los Ángeles, Eric Garcetti, justificó su aprobación de la medida con el fin de equilibrar las necesidades de las personas sin hogar con las quejas de la comunidad por la falta de estacionamiento y deficiente higiene, una vieja práctica para dividir a los trabajadores y enfrentar a las personas sin hogar con sus vecinos. Garcetti prometió cínicamente proporcionar otros 200 “lugares seguros de estacionamiento” este año.

La iniciativa de “estacionamiento seguro”, junto con muchas otras medidas—que incluyen dar boletos de autobús a las personas sin hogar para que abandonen la ciudad, conocida cínicamente como “terapia de Greyhound [una línea de autobuses]”, una táctica que San Francisco y San Diego persiguen agresivamente—y la vivienda para 21,631 personas el año pasado, no han seguido el ritmo de la explosión de personas sin hogar en el condado de Los Ángeles.

El último recuento de la Autoridad de Servicios para Personas sin Hogar de Los Ángeles reportó 58,936 personas sin hogar en el condado de Los Ángeles, un aumento del 12 por ciento desde 2018. En la ciudad propiamente dicha, el recuento es 36,165, un 16 por ciento más alto que en 2018. De éstos, 27,221 están “sin refugio” (44,214 en el condado), una categoría que incluye a aquellos forzados a vivir en sus vehículos.

De hecho, con la excepción de una disminución insignificante de veteranos militares sin hogar (de 3,886 a 3,878), el aumento afecta a todas las categorías. Las personas crónicamente sin hogar aumentaron un 17 por ciento desde 2018; la juventud carente de hogar explotó en un 24 por ciento; la falta de hogar de la tercera edad aumentó un 8 por ciento.

Si bien la capacidad de refugios ha aumentado y los hogares para las personas sin hogar se han construido, el crecimiento de la población de personas sin hogar está siendo alimentado por un aumento en el número de desalojos en todo el estado, un producto del costo cada vez mayor de los alquileres, que supera con creces los aumentos en los salarios reales para la mayoría de los angelinos.

En Los Ángeles, un tercio de los hogares gasta más de la mitad de sus ingresos en costos de vivienda; 721,000 de ellos están aún más “severamente cargados por alquileres”. Según la Corporación Federal de Préstamos Hipotecarios para el Hogar, una persona con un salario por hora de $13.25 en Los Ángeles tendría que trabajar 79 horas a la semana para pagar un modesto apartamento de una habitación. Los Ángeles necesita más de medio millón de “unidades de vivienda” para satisfacer las necesidades de los inquilinos de bajos ingresos.

Para las unidades de apartamentos construidas antes de octubre de 1978 existe una ley de control alquileres que limita los aumentos anuales entre 3 y 8 por ciento. Una familia que haya ocupado continuamente un departamento de este tipo desde 1985 ahora pagaría cuatro veces más que cuando se mudaron.

Según los términos de esta laberíntica ley, los propietarios pueden aumentar los alquileres por encima del porcentaje controlado por varias razones, como otro inquilino. Una vez que los inquilinos se mudan o son desalojados, el alquiler aumenta de acuerdo con lo que el mercado establezca, una cláusula que sirve como un incentivo para que los propietarios se deshagan de los inquilinos que enfrentan incertidumbres financieras.

El control de la renta terminó para los apartamentos construidos después de octubre de 1978 con el pretexto que el control del alquiler reduce el suministro de viviendas asequibles a largo plazo.

Si bien se han construido más de 5,000 unidades en el último año para albergar a las personas sin hogar, se planean otras 100,000 en la próxima década.

Sin embargo, el concejal de la ciudad de Los Ángeles, Mike Bonin, estima que 110,000 unidades en Los Ángeles actualmente están vacías; Bonin propone un “impuesto de vacancia” como el que se aprobó recientemente en la ciudad de Oakland, California. El número real incluso puede ser mayor. Los investigadores de vivienda Walter Domínguez y Brad Kane del Consejo Vecinal de Pico descubrieron que en muchos edificios de gran altura en el moderno oeste de Los Ángeles, donde los alquileres mensuales comienzan en alrededor de $3,000 para un estudio, del 40 al 50 por ciento de las unidades están desocupadas.

Cada vez más, las empresas de inversión, como el Grupo Blackstone en Sacramento—donde los inquilinos fueron golpeados recientemente con un aumento del 50 por ciento del alquiler—o Taylor Equities en Los Ángeles, están comprando apartamentos y casas a granel en todo el estado, creando monopolios que manipulan las rentas a voluntad, controlando el suministro de viviendas.

Según los defensores de la vivienda, el estado en su conjunto tiene un superávit de 300,000 en viviendas de alquiler por encima de ingresos moderados. La inversión también fluye hacia la construcción de viviendas de lujo en lugar de unidades asequibles menos rentables.

En la actual temporada electoral, los políticos, demócratas y republicanos se pusieron de moda para pedir la ruptura de los monopolios; esto se hace entre guiño y guiño. Sin duda, cualquier medida paliativa sobre la falta de vivienda evitará limitar las ganancias del monopolio.

La crisis de las personas sin hogar es un indicio seguro que la solución para las personas sin hogar en Los Ángeles y California requiere la ruptura de los monopolios de la vivienda, la adquisición de apartamentos y viviendas vacantes y su distribución según las necesidades, a precios asequibles. Tal movilización no será llevada a cabo por el Partido Demócrata, el cual representa a Wall Street y los grandes bancos; requiere la movilización masiva de los trabajadores, independiente de los políticos capitalistas, y la transformación socialista de la sociedad, para colocar las necesidades humanas por encima de las ganancias corporativas.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 23 de agosto de 2019)