Mitin de campaña en Carolina del Norte

Trump elogia al Partido Demócrata respecto a juicio político, denuncia a congresistas mientras la multitud grita: “¡Envíenlas de vuelta!”

por Eric London
19 julio 2019

Donald Trump desató una diatriba fascistizante contra el socialismo anoche cuando sus simpatizantes lanzaron amenazas contra cuatro congresistas demócratas durante un mitin de campaña en Greenville, Carolina del Norte.

Los simpatizantes corearon "¡envíenla de vuelta!" mientras Trump atacó a la congresista Ilhan Omar de Minnesota, quien dijo que "deshonró a miembros del servicio estadounidense involucrados en Blackhawk Down", "minimizó los ataques del 11 de septiembre" y prestó apoyo a Al Qaeda.

El presidente Donald Trump habló el miércoles en un mitin en Greenville, Carolina del Norte [Crédito: C-Span]

Refiriéndose a Omar, Alexandria Ocasio-Cortez, Rashida Tlaib y Ayanna Pressley, Trump denunció a "las extremistas de izquierda que rechazan todo lo que representa nuestra nación". Trump atacó a las legisladoras como "socialistas" que "odian a nuestro país" y "quieren demoler nuestra Constitución, debilitar nuestras fuerzas armadas y eliminar los valores que construyeron este magnífico país”. El ataque fue un llamado poco sutil a la violencia.

El presidente reiteró su afirmación de que todos los que critican el Gobierno "tienen bienvenido irse. Si no aman a los Estados Unidos, díganles que se vayan", afirmó.

Trump atacó a Ocasio-Cortez en términos abiertamente racistas. Refiriéndose a ella solo como "Cortez", burlándose, "No tengo tiempo para utilizar tres nombres diferentes, tarda demasiado tiempo" a los gritos de aplausos de la multitud. Aparte de su primer nombre, las personas de ascendencia hispana tradicionalmente usan dos apellidos, los de su padre y su madre.

Trump también atacó a los manifestantes anti-Trump, afirmando que son "personas enfermas y malas". Refiriéndose a los manifestantes "Antifa" como aquellos que se enfrentaron con pandillas neonazis en Charlottesville, Virginia, en 2017, Trump dijo que "estas son personas malas. No reciben la mala prensa".

Aunque Trump se negó a criticar a la multitud fascista que mató a la manifestante anti-Trump de 32 años, Heather Heyer, en Charlottesville, dijo que los manifestantes antinazis son "muy malvados, golpeando a la gente con palos e incluso bates. Siempre aparecen en máscaras. Van a casa con mamá y papá. Siempre atacan a las personas que no pueden defenderse, pero no están atacando a este grupo", agregó Trump, insinuando que la multitud atacaría físicamente a los manifestantes.

Mientras Trump denunció el socialismo y a los opositores de su Administración, elogió al Partido Demócrata y explicó que solo algunos demócratas son "antiobreros, antifamiliares, antitrabajos y antiestadounidenses".

De hecho, las primeras palabras que salieron de su boca cuando subió al escenario incluyeron elogios para los demócratas que votaron en contra de su juicio político. Dijo explícitamente que sus denuncias excluían a "todos los demócratas que votaron por nosotros hoy".

Trump se refería a la mayoría de los demócratas de la Cámara de Representantes que votaron en contra de una resolución de impugnación presentada por el demócrata de Texas, Al Green. "Ellos están bien", dijo en referencia a los 137 demócratas contra la medida. "Sabes, si pierdes contra ellos, está bien, es diferente, se llama política normal de ida y vuelta".

El voto del juicio político sucedió mientras el Partido Demócrata hacía aperturas a Trump incluso cuando Trump lanzaba su diatriba en Carolina del Norte. El periodista Scott Wong tuiteó que Pelosi dijo en una conferencia de prensa en la tarde: "Ella no está llamando racista a Trump, está diciendo que las palabras de Trump son racistas".

Los demócratas se apresuraron a anunciar su voluntad de trabajar con Trump para abordar el techo de la deuda, que se vence en septiembre. Politico escribió ayer: "La relación tóxica entre Trump y la oposición continúa tocando nuevos puntos bajos pero eso no impide que la presidenta [de la Cámara de Representantes] Nancy Pelosi y su partido trabajen con él para evitar una calamidad fiscal y quizás incluso logren su acuerdo comercial emblemático más tarde este otoño".

Ante los ojos del Partido Demócrata, trabajar con Trump para expandir el gasto militar y reducir el déficit cancela sus preocupaciones derivadas de sus llamamientos fascistas.

Politico dejó en claro que los demócratas desean trabajar con Trump por temor a que los recortes presupuestarios recorten los "programas de defensa por miles de millones de dólares, un escenario que los demócratas no quieren que suceda".

El demócrata de California Ro Khanna, un partidario de Bernie Sanders, dijo: "Responderemos enérgicamente, pero no dejaremos que eso obstruya la gobernabilidad".

El senador Richard Blumenthal agregó: "Todos saben que tenemos que hacer un presupuesto, tenemos que aumentar el límite de la deuda. Lo que hace que esto sea realmente difícil no son tanto los tuits, sino la imprevisibilidad y la irracionalidad de la Casa Blanca y su incapacidad para mantener las cosas dentro".

Mientras Trump elogiaba a los demócratas por su cooperación, el Pentágono anunció el despliegue de 2.100 soldados adicionales en la frontera entre Estados Unidos y México ayer. El despliegue, que incluirá 1.100 soldados en servicio activo y 1.000 miembros de la Guardia Nacional de Texas, eleva el total de tropas desplegadas en la frontera a 6.600.

Un oficial militar señaló que los soldados vigilarán los campos de concentración, brindando "apoyo operativo, logístico y administrativo".

En su discurso en Carolina del Norte, Trump denunció las afirmaciones "extremistas" de que los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, siglas en inglés) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) son "nazis" que están vigilando "campos de concentración". Trump afirmó que los detenidos están tan desesperados y empobrecidos que están felices de estar bajo detención: "Tienen agua, tienen aire acondicionado, tienen cosas que nunca han visto".

Trump elogió ICE y dijo que realizan redadas en "nidos" donde viven los inmigrantes. Se refirió a los miembros de pandillas como "bestias salvajes", y agregó: "No creo que sean seres humanos".

La crisis política está acelerando la ruptura de lo que resta de las formas "democráticas" de gobierno dentro de los pasillos del poder.

Minutos después de que los demócratas votaran en contra del juicio político, votaron a favor de que el fiscal general de Trump, William Barr, y el secretario de Comercio, Wilbur Ross, quienes están en desacato ante el Congreso por rechazar las citaciones, se presenten para explicar la decisión de exigir una pregunta sobre ciudadanía en el censo de 2020

Un número sin precedentes de funcionarios de la Administración de Trump ha rechazado las citaciones del Congreso, impidiendo efectivamente el poder de supervisión del Congreso. Si Barr y Ross se niegan a cooperar con los procedimientos judiciales inminentes, el Congreso tendría el poder de arrestar a los funcionarios y detenerlos en el Capitolio.

Además, el demócrata de Missouri, Emanuel Cleaver, abandonó su puesto como moderador del plenario en la Cámara de Representantes durante el debate el martes por la noche sobre si la referencia de Pelosi a los recientes tuits de Trump como "racista" violaba el procedimiento parlamentario.

Cuando sus compañeros demócratas presionaron a Cleaver para que infringiera una tradición casi formal que prohibía que los representantes "insultaran" al presidente, Cleaver lanzó el martillo, provocando suspiros audibles desde el plenario. El líder de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, Steny Hoyer, luego tomó el mazo y dictaminó que Pelosi estaba, de hecho, fuera de orden. Más tarde, Hoyer explicó que su decisión se basó en una regla de 200 años de antigüedad que se deriva del principio británico del siglo XVIII de que atacar al ejecutivo es un acto de "sedición criminal".

(Artículo publicado originalmente en inglés el 18 de julio de 2019)