Trabajadores de Walmart Chile y docentes en huelga denuncian a los sindicatos y la represión

por Andrea Lobo
17 julio 2019

Más de 17.000 trabajadores de Walmart y 80.000 docentes en paro a nivel nacional en Chile se están enfrentando a una escalada de represión policial-estatal e intentos de los sindicatos y el Gobierno para aislar y suprimir sus huelgas.

Llegando a su segunda y sétima semanas en huelga respectivamente, los trabajadores en Walmart y los maestros son parte de un resurgimiento continuo de la lucha de clases en toda América Latina e internacionalmente contra nuevos ataques a los servicios sociales, salarios y puestos de trabajo que buscan alimentar la especulación predatoria de la aristocracia financiera gobernante.

Desde que los maestros votaron por segunda vez contra el mismo contrato podrido ofrecido por el Gobierno del milmillonario Sebastián Piñera, el cual ignora sus principales demandas, el presidente del Colegio de Profesores (CdP), Mario Aguilar, ha intentado utilizar sus declaraciones para poner fin a la huelga ahora que las vacaciones de invierno han comenzado.

Tras haber confesado que había defendido poner fin a la huelga “sin consultar a la militancia”, Aguilar le dijo a 24AM, “Prácticamente hubo un empate, fue un resultado inesperado, 255 votos es casi nada”. Mientras prevalece la confusión, los líderes sindicales han estado enviando mensajes de texto a maestros sobre “volver a clases normales lunes 29 de julio”.

Leo, un docente de Santiago, escribió en la página del sindicato, “Ni un objetivo alcanzado, historia y ed. Física seguirán fuera del currículum docente, reconocimiento a los educadores parvularios en nada, la deuda histórica en nada. Ganó la displicente, un fracaso el paro de los profesores, cuando se iban sumando la sociedad y se alcanzaba más del 68 por ciento de respaldos, Aguilar, el Partido Humanista y el FA [Frente Amplio] determinan bajar el paro… Ni un objetivo logrado”.

Las encuestas muestran que un porcentaje similar de chilenos apoya la huelga en Walmart.

Durante el fin de semana, los trabajadores de Walmart marcharon a distintas plazas centrales del país, en algunos casos acompañados por docentes en huelga.

Anthony, un trabajador de Walmart en el sur de Chile, le indicó al WSWS, “En donde trabajo, hay muchas colegas que quieren que esto llegue a buen acuerdo porque les están descontando y las deudas no esperan. Pero, aún no sabemos nada concreto”.

Cuando se le pregunto sobre las demandas que los trabajadores siguen planteando, dio esta lista: “Reajuste de sueldo por multifuncionalidad, bono de locomoción, bono de asistencia, mejoras en los horarios, bono por antigüedad, no seguir cortando personal y capacitarlos. Mira, si un jefe de sección gana $700.000 (US$1.030) es lógico que el personal que hará labores múltiples tenga que tener un sueldo que permita trabajar tranquilo”.

Juan, un trabajador de Walmart de la ciudad costera de Valparaíso, le indicó al WSWS, “Se ha logrado cerrar más de la mitad de los [400] locales a nivel país y afectar las ventas del total de locales, pero ni así la empresa da pie a seguir negociando…

“Yo trabajo como reponedor de productos en la sala de ventas, esa es mi función específica y el nuevo contrato nos deja como operadores de sala, es decir que puedo ser utilizado para cumplir un sinfín de tareas dentro del local, incluso tener que limpiar baños. Sin desmerecer a las personas que realizan esa labor, el problema es que te cargan de más trabajo por el mismo sueldo que ya es bajo en sí.

“La automatización se está haciendo sin considerar la reconversión de los puestos afectados. Es ahí donde recortarán un número importante de trabajadores y se está luchando para que eso no ocurra… Sería fantástico poder organizarse y frenar estos modelos empresariales que solo buscan beneficios sin importarles. Gran parte de la culpa es de los Gobiernos que no protegen a su fuerza laboral y dan luz verde para que las multinacionales como Walmart actúen con total libertad”.

Explicó que la gerencia dice “que estamos siendo medidos por nuestra productividad y que la empresa quiere terminar con los contratos de tiempo completo y priorizar los de tiempo parcial. Ese es otro conflicto aquí en Chile. Solo sobrevives con un sueldo de tiempo completo entonces todos estos elementos son usados por jefatura para amedrentar a los trabajadores”.

Juan indicó, a una pregunta sobre la respuesta de los sindicatos a estas amenazas, “El sindicato está siempre en constante conversación tanto con jefaturas a nivel de locales y empresa y el consejo [a los trabajadores] es a limitarse a hacer su trabajo y estar tranquilos”. Concluyó: “Hay que hacer frente a las injusticias movilizándose y haciéndose notar, no dejar que las empresas pasen por encima nuestro, a buscar la cohesión de los trabajadores y luchar por un mundo mejor”.

Entre los huelguistas, está aumentando la ansiedad, con muchos yendo a las redes sociales para denunciar la falta de comunicación sobre las negociaciones. “No es necesario tal hermetismo. Espero que respeten opiniones diferentes dentro del sindicato”, escribió un trabajador de Walmart.

En respuesta al fracaso de los sindicatos de sofocar la ola de huelgas, en medio de una renuencia total a cumplir las demandas de los trabajadores y ante una larga lista de planes del Gobierno de Piñera para imponer reformas regresivas en pensiones salud y otros puntos, la clase gobernante está recurriendo cada vez más a los métodos de terror estatal por medio de su fuerza policial militarizada, los Carabineros, que eran prevalentes durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Mientras que la represión policial inició inmediatamente cuando miles de maestros y estudiantes marcharon en las principales ciudades a principios de junio contra la eliminación de historia del currículo, lo que eventualmente forzó al sindicato a llamar la huelga nacional, los carabineros invadieron una secundaria el 27 de junio en Antofagasta para intimidar un paro estudiantil en apoyo a sus maestros.

En una conferencia de prensa el jueves, la profesora Paulina Cuadra describió que cuando estaban manifestándose pacíficamente con estudiantes, los Carabineros dispararon sus cañones de agua directamente contra ellos e inmediatamente la capturaron y se la llevaron en un camión con varias colegas. Una vez en la estación, las fuerzas especiales le ordenaron, “Entra ahí y sácate toda la ropa”, Cuadra relata. “No me baje los calzones porque [la oficial] hacía un gesto con un guante de látex”.

Mientras los trabajadores de Walmart compartían fotos en línea mostrando a Carabineros entrando a tiendas para intimidar a los trabajadores, Juan advirtió el fin de semana, “Walmart cuenta con el apoyo de carabineros (policía) para reprimir las acciones de hoy, ya están actuando para evitar que se cierren locales, coordinados con las jefaturas de estos locales”.

Al mismo tiempo, según se desliza la popularidad de Piñera, las encuestas muestran una oposición consistente e incluso creciente a los socialdemócratas y estalinistas del Gobierno previo que traicionó sus promesas de reformas sociales. El apoyo a los políticos del Frente Amplio también ha permanecido estancado, con solo 19 por ciento de los chilenos identificándose con algún partido.

En este contexto, el papel desempeñado por las organizaciones pseudoizquierdistas como el Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR), el cual publica La Izquierda Diario y encabeza una corriente reformista dentro del Colegio de Profesores, solo puede describirse como criminal. El 11 de julio, escribieron, refiriéndose a Mario Aguilar del propio CdP, “¿Por qué no ha llamado al paro nacional unificado de todos los sectores? ¿Por qué no ha llamado a las asambleas comunes con apoderados, estudiantes y trabajadores? ¿Por qué se ha negado a convocar a asambleas de profesores, estudiantes y apoderados, junto a otros trabajadores, a nivel de liceos, zonales, comunales y nacionales?”, junto a seis otras preguntas similares que no se molesta y probablemente no podría responder ya que aplican de la misma forma para ellos mismos.

Lo que explica tanto las políticas traicioneras de los sindicatos como la política que atrae a personas a liderar grupos como el PTR dedicados a subordinar a los trabajadores a organizaciones tan en bancarrota es su carácter nacionalista y procapitalista. A saber, los oficiales sindicales y sus apologistas representan a capas de la clase media-alta que ofrecen un servicio indispensable a la clase gobernante y al imperialismo: utilizan demagogia pseudoizquierdista para prevenir que los trabajadores se liberen de las camisas de fuerza nacionalistas que son la política burguesa y los sindicatos, mientras la burguesía fortalece su aparato represivo en preparación para levantamientos sociales futuros.

El desarme político de las luchas revolucionarias de los trabajadores durante los años sesenta y setenta por parte del estalinismo, los predecesores morenistas y pablistas del PTR y otras fuerzas nacionalistas pequeñoburguesas, encauzando estas luchas detrás del Gobierno nacionalista burgués de Salvador Allende, prepararon el terreno para el terror contrarrevolucionario, las privatizaciones y los recortes sociales bajo Pinochet que se siguen combatiendo hoy día.

Los trabajadores deben formar comités de base en cada lugar de trabajo y comunidad obrera, independientes de los sindicatos, para avanzar sus propias demandas —no lo que las empresas y el Estado dicen que “pueden costear”— para apelar a los trabajadores en el resto del país e internacionalmente. Asimismo, se debe construir una nueva dirección política revolucionaria en la clase obrera bajo un programa internacionalista que encarne las lecciones históricas de la lucha por el socialismo.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 16 de julio de 2019)