Trump expande su red de campos de concentración para inmigrantes

12 junio 2019

La magnitud creciente del ataque del Gobierno estadounidense de Donald Trump contra los inmigrantes es una advertencia de que está adoptando, sin oposición del Partido Demócrata, una política estatal oficial de violencia física y masiva, y detenciones indefinidas.

El Gobierno estadounidense arrestó a 144.000 inmigrantes el mes de mayo y está deteniendo a 400.000 personas por año, incluyendo 41.000 niños no acompañados, los suficientes para llenar el estadio Wrigley de Chicago. En una noche dada, hay 48.000 inmigrantes y 31.000 niños no acompañados adicionales ocupando camas en los centros de detención.

Otros 10.000 viven bajo carpas en campamentos improvisados al lado mexicano de la frontera, donde están siendo detenidos, en violación al derecho internacional, mientras esperan la tramitación de sus solicitudes de asilo en EUA.

Hay 4.000 soldados estadounidenses desplegados en la frontera y, el viernes, el Pentágono anunció la construcción de tres complejos masivos en bases militares aisladas para detener a entre 3.000 y 4.000 niños inmigrantes que vivirán bajo carpas y rodeados de alambres de cuchillas.

Un hecho particularmente siniestro es que el Gobierno ha permitido que mueran 31 inmigrantes internos desde 2017, incluyendo 7 niños. Además, el Gobierno ya no ofrecerá educación, asistencia legal ni recreación al aire libre para los niños detenidos.

Se está prácticamente abandonando la pretensión de que los niños inmigrantes solo están bajo detención durante su tramitación. Ahora, estos niños, algunos meros párvulos, están siendo detenidos abiertamente como castigo.

En el Los Angeles Times del sábado, el escritor Jonathan Katz se refirió a un “sistema cada vez más extenso de campos de concentración”, describiéndolos como “lugares donde las personas están siendo torturados y dejadas a morir”. El artículo, intitulado “Llamen los centros de detención migratorios por lo que realmente son: campos de concentración”, advirtió: “Incluso los campos nazis comenzaron pequeños, conteniendo a criminales, comunistas y oponentes del régimen. Tomó cinco años para comenzar la detención masiva de judíos. Tomaron ocho años y el inicio de la guerra mundial para que abrieran los primeros campos de exterminio”.

En un país en que la población ve el fascismo con odio, y donde la vasta mayoría son inmigrantes, o hijos, nietos o bisnietos de inmigrantes, Trump no podrá expandir masivamente su red de campos de concentración ni seguir matando a inmigrantes sin provocar una oposición generalizada desde abajo. Una encuesta tras otra muestra que los ataques del Gobierno de Trump contra los inmigrantes son impopulares. Ningún oficial estadounidense es más odiado que Stephen Miller, el arquitecto neonazi de la ofensiva de Trump contra los inmigrantes.

Estas políticas fascistizantes están siendo implementadas bajo condiciones en que las tropas de EUA ya se encuentran desplegadas en suelo estadounidense y en que la Casa Blanca ya declaró una “emergencia nacional”—el método de gobierno cada vez más preferido de Trump—. El viernes, anunció un acuerdo con México que sellará la frontera sur de México con Guatemala y resultará en la revocación efectiva del derecho al asilo.

Las facciones poderosas de la clase gobernante que respaldan el Partido Demócrata han aceptado los ataques fascistizantes de Trump contra los inmigrantes y están urgiendo a los congresistas demócratas a apoyar su ofensiva expansiva.

El 8 de junio, el día después del acuerdo de Trump con México, el Washington Post publicó una declaración de la junta editorial intitulada “Como Trump y el Congreso pueden reparar nuestros problemas de inmigración”. La declaración está basada en la premisa racista, promovida por Miller y Trump, de que los refugiados que están escapando de la violencia están utilizando “perversamente” a sus hijos como instrumentos para entrar.

El diario, propiedad del milmillonario CEO de Amazon, Jeff Bezos, escribe: “Una serie de fallos judiciales, la inacción del Congreso y los fracasos del Gobierno ha creado un incentivo perverso para los inmigrantes que cruzan la frontera con niños. Reclaman asilo; un sistema de tribunales saturado pospone su caso por varios años; el Gobierno no cuenta con las instalaciones o el derecho legal para mantenerlos detenidos; entonces los ponen en ‘libertad condicional’ dentro de Estados Unidos por un periodo extendido”.

El Post demanda un sistema que rechace las aplicaciones “rápido” para que “se divulgue y menos familias vengan”. El diario exige que el Gobierno “fortalezca el régimen fronterizo” e “imponga castigos reales a los empleadores que contraten a inmigrantes indocumentados”.

El New York Times publicó una declaración editorial similar el 9 de junio, intitulada, “¿Cuándo se pondrá serio el Congreso sobre el sufrimiento en la frontera?”. El editorial acepta el argumento fraudulento del Gobierno de Trump de que la frontera está viéndose rebasada y que la solución es financiar masivamente la patrulla fronteriza y las agencias de inmigración y aumentar el número de camas de detención.

Pretendiendo preocuparse por las condiciones en las instalaciones de detención, el Times defiende la decisión de Trump de eliminar las clases de inglés, los deportes al aire libre y la ayuda legal a los niños inmigrantes. “Los críticos de la Administración han llamado la decisión ‘cruel’ e ‘ilegal’, pero la realidad financiera es que la agencia está abrumada”, escribe.

El diario pide que el Congreso “deje de titubear y apruebe un financiamiento de emergencia” para la seguridad fronteriza. Denuncia a la Bancada Hispana y la Bancada Progresista del Congreso por insistir en mantener una “línea severa” en las negociaciones. Además, declara que “el problema fronterizo es que muchos demócratas han llegado a ver a la Administración como desconfiable y se niegan a entregar un centavo más para cualquier cosa que tenga que ver con la inmigración”. Según la lógica cínica del Times, la manera de reducir el sufrimiento de los inmigrantes es entregarle miles de millones de dólares más a sus carceleros sádicos.

El Post y el Times son los dos voceros más potentes de la campaña del Partido Demócrata para calificar a Trump de títere ruso. El tono histérico que emplean para denunciar a Trump por rehusarse a “proteger nuestra democracia” de la “injerencia rusa” se contrasta marcadamente con su apoyo tácito a la propuesta de Trump de que “nuestra democracia” incluye una red de campos de concentración. Desde la investidura de Trump, el Partido Demócrata ha basado su oposición al mandatario ante todo en las inquietudes de la élite gobernante de que Trump es un administrador incompetente de la agenda de política exterior del imperialismo estadounidense. Principalmente, el Partido Demócrata teme el crecimiento de la oposición social de izquierda y desde abajo.

Los autoproclamados “socialistas” en el Partido Demócrata también han apoyado tácitamente las políticas antiinmigrantes de Trump. En el programa “Face the Nation” de CNN el domingo, el senador de Vermont, Bernie Sanders, pidió un “proceso de asilo expedito” contratando a “muchos más” fiscales y jueces. Ha declarado repetidamente su oposición a las fronteras abiertas y ha advertido que los inmigrantes empobrecidos están reduciendo los salarios de los trabajadores nacidos en EUA. El nacionalismo de Sanders es exactamente lo opuesto del socialismo.

La congresista demócrata de Nueva York, Alexandria Ocasio-Cortez, miembro de los Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA, siglas en inglés), abandonó hace meses su llamado preelectoral de “abolir ICE”, refiriéndose al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, y ha guardado silencio sobre el acuerdo entre EUA y México.

Decenas de millones por todo el mundo están escapando del impacto de las guerras imperialistas libradas por la clase gobernante estadounidense. En el caso de Centroamérica, uno por ciento de la población total de Honduras y Guatemala escapó por México hacia Estados Unidos en solo los primeros seis meses de 2018 para huir del impacto devastador de más de un siglo de explotación imperialista.

El Partido Socialista por la Igualdad llama a la movilización más amplia de la clase obrera y la juventud en defensa de los trabajadores inmigrantes por medio de huelgas, protestas, sentadas y manifestaciones masivas. La punta de lanza de la lucha contra la dictadura es la lucha por prevenir que el Gobierno lleve a cabo crímenes horrendos contra los inmigrantes.

El PSI exige un retiro inmediato de todas las tropas de la frontera entre EUA y México y el desmantelamiento de todas las barreras fronterizas y puestos de control. Todos los inmigrantes que lo desean deben ser naturalizados inmediatamente como ciudadanos estadounidenses y aquellos responsables de las deportaciones masivas deben ser enjuiciados por crímenes de lesa humanidad. Los trabajadores de todo el mundo deben tener el derecho a elegir entre mudarse a otro país o permanecer en sus tierras de origen.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 11 de junio de 2019)

Eric London