El ataque global contra los empleos

6 junio 2019

El gigante de telecomunicaciones australiano, Telstra, anunció el martes que eliminaría los puestos por contrato de 10.000 trabajadores en los próximos dos años, después de despedir a otros 5.000 contratistas el año pasado.

Los despidos se producen según Telstra avanza su plan de reestructuración “T22” para destruir los puestos de 8.000 empleados directos —un cuarto de su fuerza laboral— para fines de 2022. En los próximos meses, estará eliminado 6.000 empleos directos para incluir US$1,75 mil millones de ahorros en sus reportes financieros de 2019.

Un artículo en el Sydney Morning Herald intitulado “Inversores aplauden mientras Telstra golpea el hacha sobre los costos” resume la actitud de la oligarquía empresarial-financiera hacia la destrucción de las vidas y familias de los trabajadores.

Los recortes son parte de una ola masiva de despidos internacionalmente, mientras las corporaciones responden a las crecientes señales de una recesión global, exacerbadas por las políticas comerciales de Trump contra China y otros países. El capital financiero está exigiendo recortes de trabajos brutales y otras reducciones a los costos laborales para que las corporaciones ensanchen sus márgenes de ganancias pese a la reducción de los mercados y las ventas.

Otras empresas que han anunciado despidos masivos recientemente incluyen:

General Motors

La mayor fabricante de automóviles de EUA está recortando 14.000 puestos asalariados y de producción y cerrando siete plantas, cinco en EUA y Canadá. Dos de las siete plantas serán en otros países, pero no han sido identificadas. Frente a sus accionistas en una reunión el martes, la CEO Mary Barra, comentó que los recortes ahorrarían $6 mil millones e “impulsarán un crecimiento rentable”.

Ford

El mes pasado, Ford anunció que estaba en la última fase de su programa de “Rediseño inteligente” y que eliminaría 7.000 puestos o 10 por ciento de su fuerza laboral asalariada global para fines de agosto. La fabricante automotriz está recortando puestos asalariados en Alemania, Reino Unido y EUA, y despidiendo a miles de obreros de producción en Brasil, Rusia, China y EUA. Sin embargo, Wall Street considera que esto no es más que un pago inicial. Un analista de Morgan Stanley declaró hace poco que Ford necesita recortar 23.000 empleos para alcanzar sus metas de reducción de costos.

Fiat-Chrysler

El martes, la junta corporativa del fabricante de autos francés, Renault, dijo que necesitaría más tiempo para decidir sobre una fusión propuesta con Fiat Chrysler, que crearía la tercera planta automotriz más grande del mundo. Como otras megafusiones, “conllevaría a recortes de empleos en Europa, donde ambos fabricantes de autos emplean a demasiadas personas que producen vehículos que generan muy pocas ganancias”, reportó Detroit News el lunes.

Volkswagen

El mayor fabricante de autos del mundo ha establecido una “alianza estratégica” con Ford y estará recortando 7.000 empleos.

General Electric

La transnacional con sede en Estados Unidos anunció la semana pasada que eliminaría más de mil empleos de su planta en el este de Francia y está descartando su promesa de crear mil trabajos nuevos debido a la caída en demanda de equipos para plantas eléctricas.

AT & T

La tercera empresa más grande de telecomunicaciones del mundo recortó más de 11.780 puestos el año pasado incluso después de reportar $19,4 mil millones en ganancias. La empresa recibió más de $20 mil millones en asistencia debido a los recortes fiscales para empresas promulgados por Trump.

Ventas minoristas

El gigante de ventas minoristas internacional y con sede en Reino Unido, Marks and Spencer, está amenazando con cerrar 100 tiendas como parte de una masacre de empleos en el sector que ha visto la eliminación de 70.000 empleos en Reino Unido a fines de 2018 y 41.000 trabajos en Estados Unidos solo durante los primeros dos meses de 2019. MediaMarktSaturn, una empresa basada en Alemania y la mayor vendedora de productos electrónicos para consumidores de Europa, anunció 700 despidos.

Conforme se aceleran los recortes de empleos, los políticos y los comentaristas controlados por las corporaciones siguen balbuceando sobre el auge económico y los mínimos históricos de desempleo en Estados Unidos. En realidad, se refieren a las ganancias empresariales récord, el hecho de que la bolsa de valores se multiplicó en cuatro y hubo una transferencia sin precedentes de riqueza hacia los ultrarricos desde el desplome financiero de 2008.

“Podrías llegar a tener 25 empleos a lo largo de tu vida y frecuentemente son por contrato”, le dijo la analista de Wall Street, Maryann Keller, al Detroit Free Press, para un artículo sobre los empleos temporales y de tiempo parcial que se han proliferado en la industria automotriz desde la reestructuración de GM y Chrysler por parte del Gobierno de Obama hace 10 años. “Antes de 2009, los viejos contratos sindicales te aseguraban un empleo de por vida. Era absurdo e inasequible”, dijo Keller.

En el otro extremo de la sociedad, la oligarquía corporativa y financiera están gastando más en yates, jets privados y mansiones. El Wall Street Journal acaba de reportar que el CEO de Amazon, Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo, pagó $80 millones para un p enthouse y dos unidades adyacentes en la Quinta Avenida de Manhattan. Mientras tanto, los trabajadores de Amazon están durmiendo en sus autos y recolectando cupones de alimentos.

Después de la crisis de 2008, el Comité Internacional de la Cuarta Internacional y el World Socialist Web Site advirtieron que no habría una resolución pacífica ni “socialmente neutral” para el derrumbe financiero global. En mayo de 2009, David North, el presidente del Consejo Editorial Internacional del WSWS y presidente nacional del Partido Socialista por la Igualdad (Estados Unidos) escribió:

La crisis es la forma en que sucede una reestructuración fundamental de la economía estadounidense y mundial, y de las relaciones sociales y de clases sobre la cual está basada. Solo puede resolverse en una de dos formas: sea sobre una base capitalista o una base socialista. La primera, la solución capitalista, significará una reducción drástica de los niveles de vida de la clase obrera en Estados Unidos, Europa y todo el mundo. Esta solución exigirá una represión masiva internamente, la destrucción de los derechos democráticos de la clase obrera, y una violencia militar a una escala no vista desde la Segunda Guerra Mundial.

La única alternativa a este escenario catastrófico es la solución socialista, que requerirá la toma del poder político por parte de la clase obrera estadounidense e internacional, el establecimiento del control democrático y popular sobre los recursos industriales, financieros y naturales, y el desarrollo de una economía global planificada científicamente y dedicada a la satisfacción de las necesidades de la sociedad en su conjunto en vez del destructivo afán de lucro y de la riqueza personal.

Como con el colapso financiero de 2008, la élite gobernante busca hacer que la clase obrera asuma todo el peso de la inminente crisis de la economía global, incluso cuando el Estado interviene para proteger y expandir la riqueza de la oligarquía financiera. Esto quedó abundantemente claro el martes, cuando el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, dijo que el banco central de Estados Unidos está listo para volver a bajar las tasas de interés para impulsar otra racha alcista en el mercado bursátil.

Sin embargo, el impulso de la clase obrera para aplicar su propia solución ha sido suprimido por los sindicatos en EUA y todo el mundo. En los años posteriores al colapso, redujeron la actividad huelguística a los niveles más bajos desde el principio del siglo veinte. Sin embargo, en los últimos 18 meses, ha habido un resurgimiento de la lucha de clases, incluyendo la rebelión de docentes estadounidenses, las huelgas espontáneas de los trabajadores de las maquiladoras en Matamoros, México, las protestas de los chalecos amarillos en Francia y los levantamientos en Argelia, Sudán y otros países africanos.

En Matamoros, los trabajadores se rebelaron contra los sindicatos nacionalistas y procapitalistas, marcharon a la frontera estadounidense para apelar a sus hermanos y hermanas estadounidenses a que se unieran a la lucha y enviaron mensajes de solidaridad a los trabajadores de GM en Estados Unidos y Canadá que están luchando contra los cierres de planta.

Por todo el mundo, millones de obreros y jóvenes se están radicalizando. Están llegando a la conclusión de que es el capitalismo el que está robándoles sus trabajos y empobreciendo a sus familias, y no los inmigrantes y refugiados como alegan Trump y los partidos ultraderechistas en Europa, algo que repiten los partidos y sindicatos “tradicionales”.

La crisis suscita cuestiones políticas fundamentales. El ataque global contra los derechos sociales y democráticos de la clase obrera requiere una respuesta globalmente coordinada. Esto significa rechazar el veneno nacionalista vendido por los sindicatos como el United Auto Workers, el cual promueve el chauvinismo antimexicano y antichino y enfrenta a unos trabajadores contra otros en una disputa fratricida sobre quién trabajará por los salarios más bajos y las peores condiciones. Esto también significa rechazar a los demócratas, quienes también están controlados por las corporaciones, incluyendo Bernie Sanders, quien se refiere a él mismo ocasionalmente como un socialista mientras se alinea con las políticas de guerra comercial de Trump.

En cambio, los trabajadores necesitan construir comités de base, controlados democráticamente por los propios trabajadores, para desarrollar una contraofensiva industrial y política contra el sistema global capitalista y coordinar sus luchas a nivel internacional. Ante todo, esto significa la construcción del Comité Internacional de la Cuarta Internacional para proveerle a esta lucha de clases resurgente la perspectiva y la dirección revolucionarias y necesarias para que los trabajadores puedan tomar el poder político en sus propias manos y construir una sociedad socialista.

(Publicado originalmente en inglés el 5 de junio de 2019)

Jerry White