Obreros de Matamoros se postulan como candidatos: las cuestiones políticas

por Alex González y Andrea Lobo
2 junio 2019

Tras la ola de huelgas en Matamoros, cuatro obreros de las maquiladoras en la ciudad se postularon para las elecciones estatales de Tamaulipas. Los trabajadores se presentaron como candidatos independientes bajo el “Movimiento 20/32”, una referencia a las demandas de los huelguistas de un aumento salarial del 20 por ciento y un bono de 32.000 pesos ($1.700). 

Los candidatos son el trabajador de Coca Cola, Juan Luis Gaytán para el distrito 10; la trabajadora de Cepillos, Gloria Iselda Juárez Núñez para el distrito 12; la trabajadora de Tyco, Mayra Lizeth Cepeda Leal para el distrito 9; y el trabajador de Konsberg, Everardo Gómez Aguayo para el distrito 11. Las elecciones se celebrarán el domingo 2 de junio. 

El WSWS advierte que la campaña electoral del 20/32 es una trampa política. 

En primer lugar, la campaña no fue una demanda de las masas de obreros como el siguiente paso “lógico” después de las huelgas. En cambio, fue introducido deliberadamente por la activista Susana Prieto, a quien el WSWS ha expuesto objetivamente y con evidencia como una operadora de los sindicatos “independientes” locales y sus patrones de la federación estadounidense AFL-CIO en Washington. 

No fue el caso que los trabajadores tenían un ferviente deseo de presentar candidatos para cargos públicos. Tampoco fue una demanda significativa debatida por medio de las discusiones entre las bases de obreros o por delegaciones de trabajadores que fueron de planta en planta, como sucedió durante la rebelión obrera de las bases en enero. La campaña electoral no se originó en la clase obrera, sino que provino de la propia Prieto. 

Se puede rastrear el inicio de esta promoción de la campaña electoral al 14 de abril, cuando Prieto emitió un llamado a una reunión en la plaza de la ciudad para registrar “candidatos independientes”. El 1 de mayo, la celebración del Día Internacional de los Trabajadores sucedió tan solo pocos meses después de que miles de obreros marcharon a la frontera entre México y EUA y apelaron a sus aliados estadounidense por apoyo. Se debe añadir que esta fue la decisión que los trabajadores tomaron sin Prieto, al coincidir con su salida de la ciudad.

Sin embargo, en contraste con el ímpetu de los trabajadores hacia expandir y generalizar su lucha, Prieto convirtió el día de la solidaridad internacional obrera en un mitin para cuatro candidatos en las elecciones locales bajo un programa que no avanza de ninguna manera los intereses de la clase obrera. 

Bernardo, un trabajador de Inteva, comentó al WSWS que “el apoyo que reciben los candidatos obreros es poco, eso creo yo… por el carácter de la licenciada Susana Prieto. Lo de los candidatos, yo siento que no tienen un objetivo y que solo hacen lo que la licenciada quiere y pues probablemente también buscan el beneficio propio. La licenciada es la voz del 20/32 y solo dice y se contradice”. 

En segundo lugar, las demandas de los trabajadores son completamente diferentes de la plataforma presentada por esta campaña “independiente”. La plataforma electoral del 20/32 propone describir a los trabajadores como “profesionales técnicos” para subir su calificación salarial, expandir los maternales, añadir publicidad para que los trabajadores “conozcan sus derechos”, e incorporar a los trabajadores en “organismos de vigilancia y fiscalización” sobre la mala conducta de las empresas. 

La baja participación en los eventos de la campaña electoral del 20/32 es entendible dado que los trabajadores saben que estas propuestas no cambiarán fundamentalmente sus condiciones laborales o de vida. En algunos casos, las propuestas son de un carácter reaccionario porque exigen que los trabajadores sean los que hagan valer las decisiones de los tribunales laborales proempresariales y que sean los que impongan la operación “normal” de la explotación capitalista a sus compañeros obreros. 

Más allá, cualquier mejora seria en las condiciones de los trabajadores es imposible sin un asalto frontal contra la riqueza de la élite gobernante. En una ciudad como Matamoros, donde la economía de la ciudad entera se ha desarrollado para extraer el mayor trabajo de los trabajadores como sea posible, ¿porqué aceptarían las empresas un ataque contra sus ganancias cuando pueden simplemente trasladar sus plantas a cualquier rincón del mundo o desplegar a las tropas de su Estado para reprimir cualquier resistencia?

Las propuestas de la campaña electoral del 20/32 contrastan marcadamente con las demandas de los propios trabajadores —el control democrático en las plantas sobre las contrataciones y despidos, una semana laboral más corta, una reducción en las cuotas sindicales, comités de huelga independientes, unidad con los trabajadores estadounidenses y canadienses y una huelga general nacional—. ¿Por qué se desecharon los puntos críticos que movilizaron a decenas de miles de trabajadores?

Bernardo de Inteva añadió: “Tal parece que las huelgas en México ya se calmaron. El 12 de enero, las huelgas estaban tomando fuerza ya que se demostró que los obreros juntos pueden hacer algo, pero con la licenciada tomando cabeza del movimiento que después le puso el 20/32 le restó fuerza a la clase obrera”. 

En tercer lugar, en general las elecciones se producen en el contexto de un ánimo general de más huelgas y protestas. El 24 de mayo, cientos de conductores de taxi respondieron a un incidente aparentemente menor de 35 taxis decomisados por el Gobierno con un bloqueo amplio del centro de la ciudad y del cruce internacional entre México y Brownsville, Texas. Este evento muestra que la clase obrera y la clase media-baja se vieron profundamente impactados e inspirados por el movimiento huelguístico y están buscando la manera de luchar por sus trabajos y compensaciones. 

Desde los eventos en Matamoros, la prensa financiera ha proclamado el fin de la “paz laboral” y ha advertido que las huelgas masivas que sacudieron el país se podrían repetir pronto. “En un dos por tres se rompió la estabilidad laboral que habíamos mantenido por décadas, con cientos de miles de renegociaciones salariales exitosas. No va a parar ahí”, escribió en febrero el principal medio empresarial de México, El Financiero

El Gobierno del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador está dedicándose a mantener la tapa sobre el polvorín social del país. La presidenta nacional del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Yeidckol Polevnsky, viajó a Matamoros a mediados de mayo para hablar con dos obreras que habían hecho huelga. Cuando le pidieron que ayudara a detener las listas negras o “boletineo” de los trabajadores despedidos, Polevnsky expresó hostilidad hacia las huelgas y afirmó que habían sido una conspiración para trasladar las maquiladoras a los Estados Unidos. Esta oficial política nacional desde entonces ha sido ampliamente denunciada por los trabajadores en las redes sociales. 

En este momento en que los trabajadores deberían estar apelando hacia afuera, haciendo uso de las redes sociales, construyendo sus propias organizaciones y luchando por la independencia política de la clase obrera, Prieto está abogando trabajar con los sindicatos amarrados a la AFL-CIO. En cuanto a las afirmaciones de Prieto de que la campaña electoral es “independiente” del partido en el poder, Morena, ¡es un hecho de que tan recientemente como el año pasado Prieto hizo campaña a favor del candidato de Morena, Javier González Mocken, en Ciudad Juárez!

Para defender sus intereses, los trabajadores sin duda deben librar una lucha política. Sin embargo, la cuestión es: ¿bajo cuál programa y con cuál perspectiva?

La lucha de los trabajadores matamorenses es parte integral de una ola cada vez mayor de luchas obreras y protestas sociales por todo el mundo, desde los docentes en Estados Unidos y por todo el continente americano, hasta las protestas de los chalecos amarillos en Francia, las huelgas industriales por toda Europa, a las manifestaciones masivas en Oriente Próximo y África. 

Como lo demostró la rebelión de Matamoros, los trabajadores no pueden avanzar sus intereses independientes de clase —y, si vamos al caso, resolver cualquier problemática social importante como la pobreza y la violencia que enfrenta la sociedad mexicana— dentro de un marco nacional, ni hablar de local. El desarrollo de comités de bases, independientes de todos los sindicatos, constituye el cimiento necesario para unir e integrar cada batalla separada. 

Cada lucha plantea la interrogante de quién controlará la sociedad: la clase gobernante con sus gigantes empresas y banco multinacionales o la clase obrera, la vasta mayoría de la sociedad que produce toda la riqueza. 

La lucha contra las represalias corporativas y por el derecho a un trabajo digno, pensión asegurada, cuidado médico y educación de alta calidad y libertad de la opresión imperialista es la lucha de la clase obrera por tomar el poder político en sus propias manos por medio del establecimiento de un Gobierno de los trabajadores, por los trabajadores y para los trabajadores. 

Esto exige un movimiento revolucionario para derrocar el sistema capitalista y reorganizar la economía global sobre una base socialista. Para esto, los trabajadores necesitan su propio partido, armado con un programa revolucionario marxista, es decir, una sección del Comité Internacional de la Cuarta Internacional.

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[18 abril 2019]

(Artículo publicado originalmente en inglés el 1 de junio de 2019)