Las cuestiones de clase en la lucha por liberar a Julian Assange

27 mayo 2019

La imputación contra el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, con 17 cargos bajo la Ley de espionaje de 1917 es un evento político trascendental. Hay dos cuestiones en juego y están inextricablemente conectadas: el destino personal de un periodista valiente que ha expuesto la criminalidad y la corrupción del Gobierno y una nueva etapa en la destrucción de los derechos democráticos en Estados Unidos e internacionalmente.

Los nuevos cargos dejan en claro que, si Assange fuere extraditado a EUA desde Reino unido, se enfrenta a pasar el resto de su vida en prisión o algo peor. Si Assange es sentenciado culpable en todos los cargos, su pena sería de hasta 175 años. Además, sigue reunido otro gran jurado que está considerando nuevos cargos, incluyendo potencialmente los que conllevan la pena capital.

Al mismo tiempo, la decisión para acusar a Assange bajo la Ley de espionaje por distribuir y diseminar información verdadera sobre las acciones del Estado es un ataque frontal contra las protecciones de libre expresión y libre enmienda consagradas en la Primera Enmienda.

Julian Assange

Assange ha sido sometido a cargos por recibir documentos relacionados con la “defensa nacional”. Es decir, si Assange puede ser enjuiciado, cualquier que acceda a los documentos de WikiLeaks o los comparta en línea también. Esta es la fórmula pseudolegal para un Estado policial.

Assange es víctima de una de las mayores incriminaciones fraudulentas y políticas en la historia moderna. La actitud hacia esto define la perspectiva de clase de las organizaciones e individuos.

El Gobierno de Trump y todas las facciones de la élite política representan a una clase gobernante profundamente hostil a los derechos democráticos. La prensa, particularmente el New York Times, el Washington Post y las otras publicaciones afiliadas con el Partido Demócrata, son cómplices de una conspiración criminal para destruir a Julian Assange y criminalizar la oposición a las guerras imperialistas.

El jueves por la noche, el Times publicó un editorial, “La imputación de Julian Assange apunta al corazón de la Primera Enmienda”, que expone su papel artero.

La junta editorial del Times pretende estar sorprendida por la nueva imputación, llamándola una “escalada significativa” que “podría tener un efecto escalofriante para el periodismo estadounidense en la forma en que ha sido practicado por generaciones”.

En abril, poco después de que Assange fuera violentamente capturado en la embajada ecuatoriana en Londres, el Times aplaudió las acciones de la Casa Blanca de Trump, escribiendo que “el Gobierno comenzó bien acusando al Sr. Assange de un crimen indisputable”. En apoyo al arresto de Assange, los editores escribieron que su caso “podría ayudar a marcar la separación entre el periodismo legítimo y los cibercrímenes peligrosos”. Una vez que esté en Estados Unidos, podría ser una fuente útil sobre cómo Rusia orquestó sus ataques contra la campaña de Clinton”.

¿Espera el Times realmente que alguien crea que de repente se dio cuenta de las implicancias peligrosas de la persecución de Assange?

El consejo editorial del World Socialist Web Site escribió en su declaración del 12 de abril, el día tras el arresto de Assange que los cargos iniciales eran “una mentira transparente, cuyo propósito es facilitar la extradición de Assange y proveerles a los Gobiernos de Ecuador y Reino Unido el pretexto de que no están entregando a Assange a un Gobierno que lo sometería a tortura o una ejecución”.

Esto fue confirmado. Los cargos iniciales también le dieron la justificación al Times y a los otros medios serviles para que apoyaran su arresto ilegal.

El Times ha pasado la mayor parte de la última década atacando la reputación de Assange. Incluso en un editorial supuestamente dedicado a criticar las acciones del Gobierno de Trump, el periódico no pudo contenerse. “Hay mucho sobre lo cual inquietarse los métodos y motivos del Sr. Assange, los cuales siguen siendo turbios”, escribió.

Lo que “inquieta” al New York Times es que Assange se haya comportado como lo debería hacer un periodista real, exponiendo los crímenes del Gobierno, incluyendo la masacre de civiles iraquíes. Sus motivos no son “turbios”. Simplemente no se conforman con los intereses de las agencias de inteligencia y militares respecto a las cuales el Times funciona como un portavoz.

En otro ataque contra Assange, el Times indica que el periódico “trató al Sr. Assange como una fuente, no como un socio [cuando publicó los reportes noticieros sobre documentos provistos por WikiLeaks], y la relación no fue fácil; su indiferencia hacia los riesgos de exponer las fuentes de inteligencia fue una fuente particular de fricción”.

Aquí el Times incluye un vínculo a una declaración de 2011 publicada por el entonces editor ejecutivo, Bill Keller, que deja en claro el carácter de la “fricción” entre el Times y Assange. Aparte de lanzar innumerables calumnias e insultos dirigidos contra Assange, el comentario de Keller está dedicado a probar lo “responsable” que fue el Times por coordinar la publicación de los reportes sobre el documento de WikiLeaks con el Gobierno estadounidense.

Keller afirma que el Times sostuvo reuniones diarias con oficiales del Departamento de Estado, el Pentágono, la CIA y el FBI. “Antes de cada discusión”, afirmó, “nuestro buró en Washington enviaba un conjunto de cables específicos que pensábamos utilizar en los siguientes días. Eran circulados con especialistas regionales que dieron sus reacciones a un pequeño grupo en el Estado, que venía a nuestras conversaciones diarias con una lista de prioridades y argumentos para respaldarlas. Compartimos las preocupaciones del Gobierno y nuestras decisiones al respecto a los otros medios noticiosos”.

En otras palabras, el Times, a diferencia de Assange, está integrado en el Estado de EUA y sus funciones como un instrumento de las agencias de inteligencia.

El Times concluye su editorial publicado el jueves por la noche declarando, “El Sr. Assange no es un héroe. Pero este caso ahora representa una amenaza a la libertad de expresión y, con ello, a la resiliencia de la propia democracia estadounidense”.

Con “defensores” como el Times, el Gobierno estadounidense casi no necesita un fiscal. Los otros medios han seguido sus pasos. El Washington Post expresó su preocupación de que el Gobierno de Trump haya echado a perder una “ruta inteligente y cuidadosa” que “podría haber encerrado al Sr. Assange por años”.

El Guardian británico expresó el punto de vista de que Julian Assange debería ser enviado a Suecia en vez de Estados Unidos para encarar las acusaciones inventadas de violación. Da voz a la perspectiva de las secciones privilegiadas de la clase media-alta sobre tales operaciones, vinculadas a la política de identidades, para promover agendas políticas reaccionarias.

Rachel Maddow de MSNBC, quien se había distinguido por ser una de las atacantes de Assange más podridas, expresó su “falta de preocupación sobre el futuro final de Julian Assange, declarándolo una “figura espectacularmente desagradable” que buscó elegir a Trump, antes de declarar su preocupación sobre las implicancias de las acciones de Trump para la Primera Enmienda.

¡Cuán mentiroso fraude! El hecho es que su propia campaña contra Assange ha culminado en un ataque monumental contra la libre expresión. Este no es un accidente, sino el resultado lógico de sus acciones y es un resultado completamente acorde a su propia política. El Times, Maddow y muchos otros que han participado en este espectáculo han esparcido mentiras y se han reído de la situación de Assange se han condenado a ellos mismos por siempre.

En cuanto a los demócratas, han guardado un silencio total sobre la última imputación. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, no ha dicho nada. Tampoco lo ha hecho el líder de la minoría en el Senado, Charles Schumer, quien declaró en Abril después del arresto de Assange, “Espero que pronto rinda cuentas por injerir en nuestras elecciones de parte de Putin y el Gobierno ruso”.

El senador Bernie Sanders emitió un tuit que describió la imputación de Assange como “un ataque preocupante contra la Primera Enmienda”, pero predeciblemente evitó mencionar el nombre de Assange, ni hablar de exigir la liberación de Assange y Chelsea Manning. Los Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA, por sus siglas en inglés) y la revista Jacobin, vinculada a Sanders y el Partido Demócrata, no han denunciado la imputación y la incriminación fraudulenta de Assange.

También lo han desertado las capas adineradas de la clase media, que han promovido la abominable incriminación basándose en las acusaciones de violación y conducta sexual inapropiada para justificar su apoyo a la persecución. Durante el último cuarto de siglo, esta capa se ha vuelto abiertamente proimperialista y hostil a los derechos democráticos.

La conclusión que debe sacarse es que la defensa de Assange es una cuestión de clase. El apoyo del Partido Demócrata, la prensa y las organizaciones de la clase media-alta a su persecución está vinculado a su apoyo por el imperialismo y el capitalista, generando su hostilidad hacia lo que Assange ha hecho: revelar la verdad.

La vida y libertad de Assange, así como la libertad de Chelsea Manning, dependen de la intervención de la clase obrera.

En una declaración poderosa emitida al periodista Gordon Dimmack el viernes, Assange escribió desde la notoria prisión Belmarsh, “Estoy indefenso y estoy contando en ti y todos los otros de buen carácter para que salven mi vida”. Añadió: “Los días en que podía leer y pronunciarme y organizar para defenderme a mí mismo, a mis ideales y a mi gente se acabaron hasta que quede libre. Todos los demás tienen que tomar mi lugar”.

La lucha por la liberación de Assange de la prisión británica, la oposición a su extradición a EUA y la demanda de que sea regresado sano y salvo a su hogar en Australia deben ser asumidos por la gran masa de la población. Debe conectarse a la lucha contra las guerras imperialistas que amenazan con arrastrar al planeta entero, el crecimiento del fascismo y el autoritarismo y la oposición a la desigualdad social.

El Partido Socialista por la Igualdad y el World Socialist Web Site hacen un llamado a todos los trabajadores y jóvenes y a todos los que defiendan los derechos democráticos a movilizarse y asumir una postura inequívoca: ¡Liberen a Julian Assange!

(Artículo publicado originalmente en inglés el 25 de mayo de 2019)

Joseph Kishore