Ford intensifica masacre de empleos

La estrategia global socialista para combatir los despidos en industria automotriz

23 mayo 2019

Cientos de trabajadores asalariados en la sede mundial de Ford, localizada en un suburbio de Detroit, empacaron sus pertenencias el martes después de que les dijeran que estaban despedidos en los que la fabricante de autos llamó la última fase de su “Rediseño inteligente”, una campaña para recortar costos. En un memo interno el lunes, el CEO de Ford, Jim Hackett, develó que la empresa está encaminada a eliminar 7.000 trabajos asalariados, 10 por ciento de sus trabajadores oficinas a nivel global, para agosto.

Aproximadamente 900 ingenieros, administradores, técnicos y otros trabajadores asalariados serán echados esta semana en EUA, además de 500 trabajadores que ya fueron obligados a aceptar “separaciones voluntarias”.

Este es solo el comienzo. Wall Street hizo caso omiso al anuncio de Ford y exigió más sangre. El martes, un analista de Morgan Stanley dijo que Ford tendría que cortar otros 23.000 puestos asalariados para alcanzar sus objetivos de recorte de costos.

Ford está acelerando su reestructuración global, contratando a un nuevo director financiero proveniente de la gigante en ventas minoristas en línea, Amazon. En abril, Ford anunció planes para cortar 5.000 puestos de trabajo en Alemania. Está cerrando plantas o consolidando sus operaciones empresariales en Reino Unido, Francia, Rusia o Brasil. Está expulsando de sus puestos a miles de trabajadores en China después de que cayeran las ventas 40 por ciento.

Todos los fabricantes de autos globales están emprendiendo campañas similares para recortar costos. GM está eliminando 14.000 empleos, Volkswagen 7.000, Jaguar Land Rover de Tata Motors 4.500 y Tesla 3.000. Esto será tan solo un pago inicial si la ola de megafusiones en la industria ocurre de la forma anticipada.

Esta masacre de puestos está siendo avanzada por las demandas de Wall Street y otros mercados financieros. Los inversionistas quieren que los fabricantes de autos maximicen sus márgenes de ganancia y su rendimiento incluso mientras caen las ventas en mercados clave como América del Norte, China y Europa, y ante mayores advertencias de que la guerra comercial entre EUA y China podría sumir a la economía mundial en una recesión en los próximos seis a doce meses.

El sistema de lucro capitalista ha eviscerado las divisiones entre los trabajadores oficinistas y los obreros de producción tras haber empujado a los administradores de bajo rango, los técnicos informáticos e ingenieros a las condiciones de explotación e inseguridad económica que han sufrido los trabajadores de las líneas hace mucho.

De una manera similar, el capitalismo ha forjado una sola clase obrera internacional que enfrenta los mismos problemas y el mismo enemigo en todo el mundo. La creciente globalización de la globalización capitalista también ha creado los medios prácticos y tecnológicos para unir a los trabajadores en una campaña coordinada internacionalmente para defender sus empleos y niveles de vida.

El crecimiento de la lucha de clases está tomando una forma cada vez más internacional, incluyendo las luchas de maestros por todo el mundo, la lucha por defender a los trabajadores enjuiciados de Maruti Suzuki en India, la rebelión de los trabajadores de auto partes en las maquiladoras de Matamoros, México, y su apelación a los trabajadores estadounidenses, y la reciente huelga internacional de los conductores de Uber y Lyft.

Los trabajadores de Ford en Estados Unidos ya comenzaron a comunicarse con sus contrapartes en Alemania y Reino Unido. Estos lazos deben fortalecerse y expandirse. Los trabajadores asalariados y de producción deben forjar nuevas organizaciones, controladas democráticamente por las bases obreras e independientes de los sindicatos corporativistas. Estos comités deben hacer preparativos para huelgas nacionales e internacionales para detener los cierres de planta y despidos masivos.

Esto requerirá una lucha irreconciliable contra el veneno nacionalista propagado por sindicatos como el United Auto Workers (EUA), Unifor (Canada), IG Metall (Alemania) y la CGT en Francia, junto con Trump y el Partido Demócrata. La promoción del nacionalismo ha sido por mucho tiempo la forma para obligar a los trabajadores a aceptar concesiones interminables, basándose en la mentira de que aumentar la competitividad y el rendimiento de la clase capitalista “propia” protegería los empleos y niveles de vida de los trabajadores.

Los sindicatos no son organizaciones obreras. En Estados Unidos, el UAW se opone a cualquier lucha por defender los puestos de trabajo y las condiciones de vida. Es una organización corporativista controlada por ejecutivos adinerados y sobornados que se ha dedicado incansablemente a aplicar concesiones y suprimir toda oposición. En el periodo previo a las negociaciones contractuales de este otoño, es imperativo que los trabajadores comiencen ahora a formar organizaciones independientes de lucha para avanzar sus propias demandas.

Los trabajadores automotores y todas las secciones de la clase obrera se enfrentan a la realidad del sistema capitalista, al cual deben responder los trabajadores por medio de la construcción de un movimiento internacional socialista.

Las plantas están cerradas, decenas de miles de trabajadores de producción, ingenieros, técnicos y otros trabajadores calificados se ha quedado inactivos a un inmenso costo social. Los ahorros de los salarios, beneficios de salud y pensiones que les están robando a los trabajadores irán directamente a las cuentas bancarias de la oligarquía empresarial y financiera que gobierna la sociedad.

Durante los últimos años, GM y Ford han gastado miles de millones de dólares en recompras de acciones y pagos de dividendos para sus ricos inversionistas y ejecutivos empresariales. En 2018, las corporaciones estadounidenses gastaron más de un billón de dólares en recompras de acciones y esta cifra récord podría volver a superarse este año.

Todos los partidos de la clase gobernante apoyan la escalada de ataques contra los trabajadores. Mientras que el Gobierno de Trump es el enemigo enconado de todos los trabajadores, fue un presidente del Partido Demócrata, Barack Obama, el que reestructuró la industria automotriz en 2009. Como condición para el rescate federal, Obama insistió en que los trabajadores automotores tenían que aceptar decenas de miles de despidos, el recorte a la mitad de los salarios para los nuevos contratos y otras concesiones, mientras que sobornaron al UAW entregándole el control de un fondo de miles de millones de dólares de seguros de salud para jubilados.

La igualdad social no se alcanzará por medio de apelaciones a los ricos para que acepten un aumento modesto en impuestos, ni hablar del Partido Demócrata, plenamente controlado por la patronal.

Si han de tomar prioridad los derechos sociales de los trabajadores y sus familiares para garantizar sus puestos de trabajo e ingresos, por encima de las ganancias de los banqueros milmillonarios y ejecutivos corporativos multimillonarios, entonces los trabajadores necesitan expropiar la propiedad privada de la clase capitalista y transformar la industria automotriz en una utilidad de propiedad pública y control democrático de la clase obrera.

La búsqueda intransigente y destructiva del lucro privado debe ser reemplazado por una economía planificada científicamente a nivel global, basada en la producción para las necesidades humanas, no las ganancias y el parasitismo.

Tras décadas de salarios reales a la baja, austeridad y aumentos en la desigualdad social, la oposición al capitalismo y el apoyo al socialismo están creciendo. Esto se vio expresado en un comentario de un trabajador asalariado de Ford en el sitio web thelayoff.com que dijo, “Hay una diminuta minoría de personas en la clase gobernante y todos nosotros en la clase inferior. Solo espero estar vivo para el día en que nos levantemos y los derroquemos”.

La creciente oposición al capitalismo debe transformarse en un movimiento político consciente. El Partido Socialista por la Igualdad en Estados Unidos y sus partidos hermanos del Comité Internacional de la Cuarta Internacional están luchando por armar este movimiento obrero y objetivo en desarrollo con una estrategia y perspectivas revolucionarias e implacables.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 22 de mayo de 2019)

Jerry White