El futuro reside en el socialismo

por Joseph Kishore
14 mayo 2019

El sábado 4 de mayo, el Comité Internacional de la Cuarta Internacional celebró el Mitin Internacional En Línea por el Primero de Mayo de 2019, el sexto Mitin por el Primero de Mayo en línea anual celebrado por el CICI, el movimiento trotskista mundial. En el mitin se oyeron discursos acerca de diferentes aspectos de la crisis mundial del capitalismo y las luchas de la clase trabajadora internacional de 12 destacados miembros del partido mundial y sus secciones y organizaciones simpatizantes en todo el mundo.

En días sucesivos, el World Socialist Web Site estará publicando los textos de los discursos pronunciados en el mitin. Abajo está el discurso del secretario nacional del Partido Socialista por la Igualdad (EUA), Joseph Kishore. La semana pasada, el WSWS publicó en español el informe de apertura del mitin, a cargo de David North, el director de la junta editorial internacional del WSWS y director nacional del Partido Socialista por la Igualdad (EUA).

Ha sido muy importante y, al igual que los otros Mítines en línea del Día Internacional de los Trabajadores celebrados por el Comité Internacional de la Cuarta Internacional, un evento mundial. Hoy hemos tenido participantes de Australia, Francia, Estados Unidos, Reino Unido, Sri Lanka, Nueva Zelanda, Perú, Países Bajos, Turquía, Polonia, Costa Rica y muchos más. Incluso hay un oyente que escribió para decir que estaba participando desde 30,000 pies de altura sobre Estados Unidos.

Los informes que se han entregado hoy brindan una base sólida para la construcción de un movimiento socialista de masas en la clase obrera internacional.

El futuro reside en el socialismo. La clase dominante está aterrorizada por las convulsiones sociales que se avecinan, por "algún tipo de revolución", como lo expresó el gerente de fondos de inversión, Raymond Dalio. Los discursos de hoy han repasado la respuesta de la clase dominante para preservar su sistema social: la promoción de la extrema derecha, la resurrección del fascismo, el giro a las formas autoritarias de gobierno, el ataque a los derechos democráticos, incluida la persecución y victimización de Julian Assange.

Sin embargo, los discursos también explicaron que existe una poderosa fuerza social que está trazando un camino diferente hacia adelante: la clase obrera internacional. Han explorado algunas de las luchas más importantes, en Francia, Argelia, China, Alemania, Bélgica, Polonia, Portugal, Israel, Irán, Egipto, Túnez, Sudáfrica, Sri Lanka, India, Nueva Zelanda, Sudán, México y por supuesto los Estados Unidos.

Hay un interés cada vez más grande en el socialismo. Desde la década de 1930 no ha habido tal repulsión generalizada entre las masas hacia el sistema social y económico en su conjunto.

Ambos procesos son impulsados por poderosas fuerzas objetivas. En el momento de la disolución de la Unión Soviética, largamente anticipada por el movimiento trotskista, los ideólogos del capitalismo proclamaron el fin de la historia. En los círculos académicos de "izquierda" y pseudoizquierda, los cuales se orientaban al estalinismo, la transformación del aparato burocrático en una nueva oligarquía se aprovechó para abandonar cualquier compromiso con la transformación de las relaciones sociales, ni hablar del marxismo.

La concepción común era que el colapso de la URSS significaba el triunfo del capitalismo. Los grandes problemas que plagaron a la humanidad en el siglo 20 supuestamente habían quedado en el pasado.

¡Cuán falsas han resultado estas teorías!

En lugar de un renacimiento de la democracia, tenemos un renacimiento del fascismo. En lugar de una era de paz, hemos tenido un cuarto de siglo de guerras interminables. En lugar del progreso social y económico, hemos tenido crisis y decaimiento sociales y económicos.

Y, por supuesto, aquí en los Estados Unidos tenemos a Trump.

La Administración de Trump no es una "aberración pasajera", como lo expresó el exvicepresidente y recientemente anunciado candidato presidencial, Joe Biden. En la forma de la Administración de Trump, parafraseando a Trotsky, "la sociedad capitalista está vomitando su barbarie no digerida".

Todos los crímenes de la clase dominante estadounidense han salido a la luz. Más de un millón de personas murieron en la “guerra contra el terrorismo”, tortura, la bahía de Guantánamo, ejecuciones extraordinarias, asesinatos. En el ámbito económico, la especulación financiera sin fin, el crecimiento de la desigualdad social a niveles inimaginables; una sociedad en la que tres individuos tienen más riqueza que la mitad inferior de la población, o 160 millones de personas.

¿Y qué hay del Partido Demócrata? Son otra manifestación de la misma enfermedad. Han elegido arraigar su oposición a Trump sobre las bases más derechistas posibles. La narrativa reaccionaria asociada con Joseph McCarthy y el período del anticomunismo estadounidense ha resucitado en la forma de la campaña antirrusa del Partido Demócrata y la CIA. "Nuestra elección fue corrompida, nuestra democracia asaltada, nuestra soberanía y seguridad violadas" por Rusia. Así lo declara Hillary Clinton.

Según la señora Clinton, la elección no fue corrompida por el dinero corporativo. La democracia no fue atacada por la CIA, el FBI, ni la NSA. Su preocupación no es que haya fascistas en el ejército. ¡No, son todos los malvados rusos! Una narrativa muy circular, por decir lo menos.

El carácter derechista de la oposición de este partido de Wall Street y la CIA se resume en su actitud hacia Julian Assange.

Los demócratas y sus aliados en los medios de comunicación no solo han aceptado la persecución de este valiente periodista, sino que también han liderado en atacar a WikiLeaks, al que se le atribuye la filtración de correos electrónicos del Partido Demócrata que expusieron las relaciones corruptas de Clinton con los bancos de Wall Street.

La captura de Assange en la embajada ecuatoriana ha sido la ocasión, no para que los medios de comunicación condenen esta acción, sino para ridiculizarlo ¿Puede uno realmente imaginarse que, en los programas de entrevistas, la difícil situación de Julian Assange, quien ha sido objeto de un tratamiento tan escandaloso por parte del Estado, sea el tema de las bromas? No hay que imaginárselo; esa es la realidad de EUA hoy.

Todos los que participan en esta infamia se colocan sobre sí mismos una marca negra que nunca se puede lavar.

Y Chelsea Manning, quien languidece en la cárcel por cometer el imperdonable pecado de negarse a testificar contra Assange, su situación simplemente está siendo ignorada.

Detrás de todo esto hay un inmenso temor, un temor a la oposición social, un temor a la clase trabajadora, un temor de que el sistema en el que se basan su riqueza y privilegios se encuentra en sus últimas etapas. Esto explica las teorías absurdas de los demócratas y sus partidarios de la CIA de que las divisiones dentro de los Estados Unidos son producto de los rusos, "sembrando discordia", la frase inevitable.

¡Como si fuera necesario sembrar discordia en la sociedad más desigual de la historia moderna! Las condiciones objetivas para un levantamiento social no solo han sido sembradas por el capitalismo, sino que también han producido frutos que han madurado y han comenzado a pudrirse un poco.

En un Día de Mayo anterior, nos referimos a la clase trabajadora estadounidense como el gigante dormido de la política mundial. Bueno, este gigante está empezando a despertar, junto con los trabajadores de todo el mundo. El número de trabajadores que participaron en huelgas en los EUA en 2018 llegó a un máximo de 32 años, impulsado en gran medida por las huelgas de los maestros de escuelas públicas que han continuado en 2019.

Los trabajadores están comenzando a liberarse del dominio de los sindicatos, que han trabajado durante décadas para reprimir la lucha de clases y hacer cumplir concesiones. En las palabras inmortales de un abogado sindical ante la Corte Suprema el año pasado, “la seguridad de los sindicatos es la compensación por no tener huelgas” —no la seguridad de los trabajadores, sino la seguridad financiera de los ejecutivos sindicales que controlan estas organizaciones y cuyos ingresos los colocan en el cinco o incluso uno por ciento más ricos de la población.

El escándalo de corrupción que ha envuelto al sindicato United Auto Workers solo ha confirmado a los trabajadores automotores y a todas las secciones de la clase trabajadora que los ejecutivos sindicales están en la nómina de la gerencia, con la tarea de proporcionar a las empresas un suministro constante de mano de obra barata, mientras prestan servicios como una fuerza policial de la gerencia.

En las luchas sociales más significativas del último año, incluidas las de los docentes estadounidenses, las protestas de los “chalecos amarillos” en Francia, la huelga de Matamoros en México, las luchas de los trabajadores de las plantaciones de té en Sri Lanka, una característica definitoria ha sido su aparición y desarrollo en oposición a los sindicatos procapitalistas y nacionalistas. Aquí en los Estados Unidos, ha habido un creciente apoyo de los trabajadores a la lucha del PSI por la formación de una coalición de comités de base.

El impulso objetivo de las luchas de los trabajadores en los Estados Unidos y en todo el mundo es hacia una huelga general y política, que requiere la formación de nuevas organizaciones, comités de acción y fábrica de las bases obreras, que reúnan a todas las secciones de la clase trabajadora en un lucha por el poder y contra el sistema capitalista.

El desarrollo de la lucha de clases está solo en sus etapas iniciales. La tarea más crítica, en los Estados Unidos e internacionalmente, es la construcción de una dirección revolucionaria. Como lo subrayó David North en la apertura de este mitin, las contradicciones del capitalismo están creando las condiciones para la reconstrucción de un movimiento de masas de la clase obrera. La práctica política de nuestro propio movimiento se está entrecruzando cada vez más con el movimiento objetivo de la lucha de clases. La tarea de la Cuarta Internacional no es solo interpretar el mundo, sino, sobre la base de este entendimiento, cambiarlo.

Esto significa una lucha implacable en la clase obrera por una política socialista auténtica. En condiciones de creciente malestar social, la clase dominante presenta válvulas de seguridad, mecanismos políticos para canalizar la oposición, y contenerla dentro de parámetros aceptables. De este modo, uno tiene a Bernie Sanders, cuya función es cubrir un partido belicista con una delgada apariencia de reformas sociales que no tiene intención de implementar. Los Alexandria Ocasio-Cortez en los EUA e, internacionalmente, los Jeremy Corbyn, los pseudoizquierdistas Syriza en Grecia, Podemos en España, La Izquierda en Alemania, desempeñan el mismo papel.

El camarada Chris se refirió al silencio cobarde de Corbyn en Reino Unido sobre la difícil situación de Assange. Esto se repite aquí en EUA a través de Sanders, quien tuiteó el otro día, con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa, un ejercicio monumental de hipocresía, que "los periodistas nunca deben temer por sus vidas haciendo su trabajo". No dijo nada sobre Assange.

En la medida en que realmente se refieren al socialismo, afirman que se puede lograr sin ningún desafío para las instituciones políticas existentes del Estado capitalista, sin una reorganización fundamental de la vida económica, sin ningún desafío para el imperialismo.

El Partido Socialista por la Igualdad insiste en que el socialismo genuino se basa en el principio de igualdad social, que las vastas sumas de riqueza monopolizadas por los ricos a través de la explotación y empobrecimiento de la clase trabajadora deben ser incautadas y dirigidas hacia la satisfacción de las necesidades sociales.

El socialismo es internacional, basado en el principio de que los trabajadores en todos los países tienen los mismos intereses sociales y a la misma clase como enemigos. Rechazamos el nacionalismo venenoso promovido por la clase dominante para dividir a los trabajadores unos contra otros y justificar la monstruosa persecución de inmigrantes y refugiados.

El socialismo es inseparable de la lucha contra la guerra imperialista, que amenaza con engullir al mundo en una catástrofe nuclear. El movimiento socialista intensificará su campaña para defender y liberar a Julian Assange, Chelsea Manning y todos aquellos que han sido víctimas por oponerse a las guerras imperialistas y las políticas de la élite capitalista.

El socialismo auténtico se basa en los intereses de la clase trabajadora, la gran mayoría de la población mundial. El crecimiento de la lucha de clases ha hecho explotar todas las teorías reaccionarias de los representantes privilegiados de la clase media-alta, los promotores de la política de identidades y las teorías del posmodernismo, de que la clase obrera está muerta, que ya no es una fuerza revolucionaria, que las divisiones centrales en la sociedad moderna no son divisiones de clase, sino divisiones de raza o género.

Y el socialismo genuino es revolucionario. No proponemos reformas tibias que la clase dominante no tolerará, sino la revolución: el derrocamiento de las relaciones de propiedad capitalista mediante el establecimiento del control democrático sobre los bancos y corporaciones gigantes.

Desde su fundación hace más de ochenta años por León Trotsky, el colíder junta a Lenin de la Revolución Rusa, la Cuarta Internacional ha luchado por el internacionalismo socialista y revolucionario contra el estalinismo, la socialdemocracia y todas las perversiones del marxismo. El trotskismo es el socialismo de hoy, encarnado en el Comité Internacional de la Cuarta Internacional, compuesto por Partidos Socialistas por la Igualdad en todo el mundo.

Hacemos un llamado a todos los que participan en este mitin hoy a unirse y construir el CICI .

(Publicado originalmente en inglés el 13 de mayo de 2019)