La oferta pública inicial de Uber: miles de millones para los inversionistas y una mayor explotación para los trabajadores

13 mayo 2019

La valoración de la empresa de transporte compartido Uber llegó a $82,4 mil millones después de la oferta inicial pública (IPO, por sus siglas en inglés) de sus acciones el jueves, una de las IPO más altas en Estados Unidos desde Facebook. La venta enriqueció aún más a sus inversores y recolectó unos $8 mil millones para la empresa.

Las principales firmas de inversión, incluyendo Goldman Sachs y Morgan Stanley, dieron su aval para la IPO. Otros grandes inversores se adhirieron para obtener enormes sumas de dinero. Algunos clientes de Goldman Sachs se embolsaron $1 mil millones. La participación del fundador de Uber, Garret Camp, está ahora valorada en $3,7 mil millones, mientras que el cofundador Travis Kalanick ahora es dueño de $5,3 mil millones de acciones de Uber.

La capitalización del mercado actual de $82,4 mil millones de Uber se compara con $52 mil millones para General Motors o $41 mil millones para Ford. Algunos de los mayores inversores de Uber incluyen el fondo soberano de Arabia Saudita que administra Softbank, con sede en Japón; Alphabet, la compañía matriz de Google; el gigante automotriz Toyota; PayPal; y el milmillonario CEO de Amazon, Jeff Bezos.

La IPO de Uber sigue la de su rival, Lyft, que obtuvo $2,3 mil millones con una capitalización bursátil de aproximadamente $16 mil millones.

La venta pública de acciones de Uber y Lyft significa que estas empresas estarán directamente a merced de las presiones de los inversores del mercado, quienes exigirán que generen ganancias. En este momento, Uber y Lyft no son rentables, con Uber perdiendo $1,8 mil millones el año pasado, la mayor pérdida de cualquier compañía en el año antes de su IPO.

La especulación financiera en torno al IPO de Uber será seguida por demandas de los inversores de aumentar sus tarifas e intensificar sus ataques contra los conductores, quienes ya están siendo enormemente subcompensados. Esto fue detallado abiertamente en una declaración reciente de los gerentes de Uber a la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos. Uber escribió, “A medida que reduzcamos los inventivos de los choferes para mejorar nuestro rendimiento financiero, esperamos un aumento general en la insatisfacción de los conductores”.

Los conductores de Uber son clasificados como contratistas independientes, no empleados regulares. Consecuentemente, no son elegibles para prestaciones de salud, días de baja por enfermedad o vacaciones. Tampoco están protegidos por regulaciones de salario mínimo ni regulaciones de sobretiempo, mientras que los patrones no tienen que pagar impuestos para el seguro social y el seguro médico de Medicare ni contribuciones al seguro de desempleo.

Un estudio de Larry Mishel para el Economic Policy Institute el año pasado concluyó que los salarios efectivos por hora de los conductores de Uber son menores al de 90 por ciento de los trabajadores estadounidenses. En otras palabras, ganan ingresos bajo el nivel de pobreza.

Los conductores de Uber y Lyft se están movilizando y han comenzado a resistir. El miércoles, miles de conductores de Uber por todo el mundo realizaron huelgas y protestas contra la baja remuneración, bajo condiciones en que los ejecutivos se están rellenando los bolsillos de efectivo.

Al emprender su lucha, los conductores de Uber y Lyft están opuestos a la tercerización del trabajo cada vez más predominante para los trabajadores, quienes están siendo empujados a la “gig economy” o economía casual.

Aproximadamente 36 por ciento de los trabajadores estadounidenses forman parte de esta economía de alguna u otra forma, es decir, que su principal fuente de dinero es el trabajo casual, de tiempo parcial y sin beneficios o que se ven obligados a compensar su ingreso con fuentes alternativas por la caída en los salarios y prestaciones en los empleos estándar.

Como le dijo un conductor de Uber en San Francisco al World Socialist Web Site: “Déjenme decir que estoy harto de llevar a patanes del sector tecnológico en San Francisco a cenas que cuestan más de lo que gano en todo el día, con zapatos que cuestan más de lo que gano en una semana, de apartamentos que cuestan más por mes que mi ingreso total… mientras yo estoy viviendo en mi carro para que el CEO gane $45 millones por año”.

Esto es parte de una tendencia más amplia que ha visto como el trabajo de tiempo parcial y por llamada se esparce a la manufactura y otros sectores de la economía. Un número cada vez mayor de trabajadores automotores son clasificados como temporales o de tiempo parcial, privados de cualquier seguridad laboral o beneficios básicos. En Estados Unidos, Amazon ha instituido una CamperForce, dedicada a contratar principalmente a trabajadores migrantes y de mayor edad que se han visto obligados a vivir en hogares móviles por el trabajo de temporada.

La misma tecnología del Internet y la computación que ha hecho posible la propagación de los empleos basados en aplicaciones también ha facilitado la organización de la oposición social en plataformas como Facebook.

La acción mundial de empleados de Uber y Lyft que llevó a cabo paros simultáneos —en Estados Unidos, Reino Unido, Brasil, Kenia, Nigeria, Costa Rica, Panamá, Chile, Francia, Japón e India— es un presagio para el futuro. Demuestra la unidad objetiva de la clase obrera internacional, la cual está conectada como nunca por medio de una red económica global. Los trabajadores en todos los países están siendo explotados por el mismo sistema económico capitalista y en muchos casos los mismos empleadores.

La acción de los conductores de Uber y Lyft es parte de un movimiento cada vez más grande de la clase obrera internacional, incluyendo los maestros en Estados Unidos, los trabajadores de las maquiladoras en México, los “chalecos amarillos” en Francia y las manifestaciones masivas de los trabajadores en Argelia. Estas luchas se han desarrollado en gran parte independientemente y en oposición de los sindicatos existentes.

Es una confirmación de la perspectiva por la que lucha el Comité Internacional de la Cuarta Internacional que, dada la naturaleza cada vez más global de la producción, no solo el contenido de la lucha de clases, sino también la forma asumirá un carácter global.

Las intervenciones de los sindicatos para estrangular la resistencia de los trabajadores en un país tras otro subrayan el carácter reaccionario de estas organizaciones, enraizadas en el sistema del Estado nación y en la defensa del capitalismo. Constituyen obstáculos para la imperativa de unir globalmente a la clase obrera.

Se necesitan urgentemente nuevas organizaciones —comités de base en las fábricas y lugares de trabajo, independientes de los sindicatos— para unir las luchas de los diferentes sectores de la clase obrera a una escala internacional. Si los conductores de Uber y Lyft pueden comenzar a organizarse independientemente, también lo pueden hacer los trabajadores automotores, los trabajadores de Amazon y todos los sectores de la clase obrera.

Al mismo tiempo, la clase obrera debe librar su lucha con base en una perspectiva basada en librar las fuerzas productivas del control de oligarcas empresariales.

Bajo el capitalismo, los avances en la ciencia y la tecnología, como el Internet, la proliferación de celulares, los GPS y los automóviles autónomos, se utilizan para enriquecer a la clase de dueños empresariales e inversores en vez de mejorar la calidad de vida de la gran mayoría. Al mismo tiempo, la rivalidad entre los Estados nación entra en conflicto en cada giro con el desarrollo racional de la economía global, planteando el peligro de las guerras comerciales y otra guerra mundial.

El potencial progresista de los logros del conocimiento de la raza humana solo se puede alcanzar una vez que la clase trabajadora, la vasta mayoría de la sociedad, tome el control de las fuerzas productivas y las organice a una escala global y de forma racional y planificada.

Para llevar a cabo esta transformación, la clase obrera requiere de un movimiento político internacional basado en un programa socialista que busque tomar el poder en sus manos. Esta es la lucha siendo avanzada por el Comité Internacional de la Cuarta Internacional, sus secciones afiliadas y el World Socialist Web Site.

(Publicado originalmente en inglés el 11 de mayo de 2019)

Shannon Jones