Élites financieras internacionales respaldan al Partido Socialista en elecciones españolas del 28 de abril

por Alejandro López
27 abril 2019

En vísperas de las elecciones generales, regionales y locales en España de este domingo, el Partido Socialista (PSOE) ha emergido como el favorito para importantes intereses empresariales y financieros globales.

Las apuestas más recientes sugieren que el PSOE quedará en primer lugar y aumentará sus escaños en el Parlamento, pero no alcanzará una mayoría. Se espera que gane 29 por ciento de los votos (aproximadamente 128 de las 350 bancas) seguido por el derechista Partido Popular (PP) con 20 por ciento (83 bancas), Ciudadanos con 15 por ciento (53 bancas) y el pseudoizquierdista Unidas Podemos con 13 por ciento (34 bancas). El ultraderechista Vox, el cual nunca ha tenido un legislador en el Congreso, podría recibir 11 por ciento de los votos (22 bancas).

El resultado de la elección es extremadamente incierto. Las encuestas muestran que hasta uno de cada 10 votantes no se ha decidido y que la mitad no votará del todo. Varios acuerdos de coalición son posibles, incluyendo un Gobierno renovado del mismo PSOE, sea en una coalición o con el respaldo de Podemos y los partidos nacionalistas catalanes y vascos, o un Gobierno derechista del PP y Ciudadanos respaldado por Vox, o incluso un Gobierno del PSOE y Ciudadanos. Las negociaciones para formar un Gobierno podrían prolongarse por meses y colapsar, llevando a otros comicios.

Algunas fuentes de la Unión Europea están advirtiendo sobre las consecuencias negativas de un periodo prolongado de inestabilidad política en España. “Bruselas espera un Gobierno con una mayoría parlamentaria estable, capaz de sacar adelante los presupuestos y que acabe las vacilaciones que han sido la norma desde 2015”, le comentó una alta funcionaria de la UE a El País .

En un editorial intitulado “Más parálisis políticas no le servirán bien a España”, la revista británica Economist, conocida por sus posturas neoliberales y pro-EU, pide a los votantes españoles “darle a los Socialistas una mayoría gobernante”.

Además, urge: “Para mantener el crecimiento, necesita muchas reformas más: a su sistema escolar, sus pensiones, su complicada estructura política y el mercado laboral, partiendo de la útil labor del Sr. Rajoy [expresidente español del PP]”.

Un Gobierno del PSOE es visto como el mejor mecanismo para profundizar las salvajes políticas de austeridad iniciadas por sus predecesores del PSOE y del PP desde el estallido de la crisis económica mundial en 2008.

Estas políticas han tenido consecuencias devastadoras para los trabajadores y jóvenes.

El desempleo se encuentra en 20 por ciento y 50 por ciento para los jóvenes. Para aquellos con empleo, el 30 por ciento tiene trabajos temporales y la mitad de estos tienen contratos de menos de seis meses.

Según Oxfam, la pobreza es cuatro veces lo que fue antes de 2008. Su reporte anual de pobreza global señala que, el año pasado, 16.500 hogares en España no recibieron ningún tipo de ingreso, afectando a un total de 617.000 personas. Al mismo tiempo, el número de ultrarricos —personas cuyos activos netos exceden los €40 millones— aumentó 4 por ciento, alcanzando la cifra récord de 1.690 individuos.

El reporte también subraya la diferencia en la esperanza de vida entre aquellos que viven en zonas más opulentas o más pobres. En la capital, Madrid, la brecha es de 7 años y, en la capital catalana de Barcelona, la brecha es de 11 años.

Un reporte de JP Morgan, el banco más grande de Estados Unidos, utiliza términos similares a los del Economist, señalando que, “para nosotros, una coalición encabezada por el PSOE seguirá avanzando hacia algún tipo de consolidación fiscal”. Declaró, “Un Gobierno encabezado por el PSOE estará al tanto de las presiones del mercado y no estará dispuestos a poner en riesgo el clima favorable del mercado hacia los bonos del Gobierno español, manteniendo así un nivel razonable de disciplina presupuestaria”.

JP Morgan también es muy astuto en su evaluación de Podemos, el cual alega que una coalición con el PSOE o un acuerdo de apoyo sería una forma de presionarlo hacia la izquierda y hacerlo sensible a los intereses de los trabajadores y los jóvenes.

Por el contrario, esta es la conclusión de JP Morgan sobre tal coalición: “Mantenemos nuestra opinión de que no habría ningún riesgo sistemático porque el PSOE sigue estando firmemente a favor de la Unión Europea y el componente populista de Unidos Podemos sería contenido”.

No tomaría mucho para “contener” a Podemos, dado su actual acuerdo con el objetivo central del PSOE de defender los intereses del imperialismo español mientras utiliza una retórica izquierdista solo para prevenir cualquier desafío político de la clase obrera.

Goldman Sachs, un banco multinacional de inversiones y empresa de servicios financieros, también le tomó las medidas correctas a Podemos. Indica que podrían haber “tres posibles Gobiernos de coalición después de un periodo de negociaciones”, uno que podría incluir a Podemos, antes de añadir que “todos están comprometidos con el proyecto europeo, con finanzas públicas sólidas y una economía de mercado competitiva”.

El PSOE y su aliado Podemos han hecho todo lo posible para ganarse tales evaluaciones tan positivas del capital financiero internacional. Con solo dos semanas como primer ministro en junio, Pedro Sánchez del PSOE anunció que implementaría el presupuesto aprobado por la Administración saliente del PP, continuando las medidas de austeridad y dando al ejército español un aumento del 10,5 por ciento.

Sánchez anunció que no revertiría las tres reformas laborales promulgadas desde el 2010 que han ayudado a decimar las condiciones de la clase obrera. Además, prometió que mantendría la legislación de seguridad pública del PP apodada “Ley Mordaza” que restringe la libertad de expresión, prohíbe congregaciones masivas e impone sanciones por protestar y hacer comentarios en redes sociales.

Por diez meses, el PSOE ha perseguido una agenda indistinguible de la del PP. Siguió el enjuiciamiento de nacionalistas catalanes bajo cargos fraudulentos de rebelión violenta y cabildeó en Bruselas a favor de que la UE financie a las autoridades marruecas para que aterroricen a los migrantes por medio de redadas ilegales para prevenir que crucen a España.

Las políticas del PSOE confirman que toda la clase gobernante está desplazándose a la derecha y cerrando filas con el objetivo de suprimir todas las formas de oposición democrática e intensificar su conspiración política contra la población.

Durante la campaña electoral, el PSOE se presentó como el gran garante del gobierno burgués según intentaba superar a los partidos derechistas en cuanto a las medidas de ley y orden utilizadas para suprimir a los nacionalistas catalanes. La cuestión catalana ha dominado todo el debate público, a pesar de que, según la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas de España, la población considera que los mayores problemas del país son el desempleo (61,8 por ciento), la corrupción y fraude (33,3 por ciento) y la política, los políticos y los partidos españoles (29,1 por ciento). La independencia catalana fue la preocupación de tan solo el 11 por ciento.

El martes por la noche pasado, Sánchez inició un debate televisivo entre líderes partidarios declarando, “Quiero dejar claro desde el primer momento del debate” que nunca realizó ningún acuerdo político con los secesionistas catalanes. Después de que Pablo Casado del PP lo acusara de ser “el candidato favorito de los enemigos de España” y que Albert Rivera de Ciudadanos le atribuyese querer “liquidar España”, Sánchez insistió en que “no va a haber ni independencia ni referéndum” en la región.

Mientras tanto, el dirigente de Podemos, Pablo Iglesias se postró como el defensor de la Constitución, llamando a que se honren sus artículos sobre temas sociales como el empleo pleno y viviendas dignas, artículos que han permanecido sin implementar por 40 años. Le preguntó repetidamente a Sánchez a quién consideraría para una coalición gobernante si el PSOE no recibe la mayoría. Dijo que esperaba que Sánchez no considerara a Ciudadanos porque sería un “Gobierno de derechas”.

Iglesias además suplicó a Sánchez a que reconociera que “para que el PSOE cumpla algunas propuestas que hace, va a ser necesario que estemos en el Gobierno”. El día siguiente, el temperamento y tono moderados de Iglesias fueron aplaudidos por profesores, periodistas y escritores en los principales diarios burgueses, incluso en la prensa de derechas que es tradicionalmente muy hostil hacia él.

(Publicado originalmente en inglés el 26 de abril de 2019)