¿Nuevas burocracias sindicales o poder obrero independiente?

Lecciones de la rebelión en Matamoros: Tercera Parte

por Andrea Lobo
4 abril 2019

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Segunda ola: los sindicatos “independientes” intervienen

En ese momento, a pesar de que la huelga estaba generando pérdidas impactantes de $50 millones por día, según la asociación de maquiladoras Index, solo aproximadamente 14 empresas habían acordado al 20/32 y ya estaban llevando a cabo despidos.

El 30 de enero, la huelga comenzó a expandirse a las maquiladoras afiliadas al sindicato más pequeño de los tres principales en la ciudad, el Sindicato de Trabajadores de la Industria Maquiladora y Ensambladora (STIME), encabezado por Rubén Longoria Uribe. (El Sindicato de Jornaleros y Obreros Industriales y de la Industria Maquiladora o SJOIIM, el Sindicato Industrial de Trabajadores de Plantas Maquiladoras y Ensambladoras o SITPME y el STIME son todos parte de la Confederación de Trabajadores de México o CTM). Aproximadamente 1.500 trabajadores de la maquiladora en Spellman realizaron un paro para exigir el bono de 32.000 pesos. La empresa de electrónicos aceptó rápido.

Los trabajadores de Coca-Cola en Matamoros en huelga

Cientos de trabajadores en la planta embotelladora de Coca-Cola afiliada al SJOIIM comenzaron paros parciales para exigir el 20/32. El Financiero proclamó el día siguiente “el fin de la paz laboral” en México.

En los días siguientes, los trabajadores de Toyoda Gosei Rubber y otras plantas del STIME se unieron a la segunda ola de huelgas salvajes desafiando al sindicato. Después de una huelga de cuatro horas en Ballinger el 4 de febrero, la empresa acordó al 20/32, lo que llevó a otros trabajadores del SITPME a organizar una asamblea de masas esa tarde para convocar una “huelga general” por el 20/32, independientemente que estuviera en su contrato o no. También plantearon destacadamente la demanda de deshacerse del sindicato.

Miles de trabajadores de 25 maquiladoras del SITPME y STIME estaban de repente en huelga, mientras los trabajadores de las cadenas de supermercados Chedraui, Smart y Soriana, de la planta lechera Vakita y recolectores de basura se les unieron.

Los trabajadores de la empresa eléctrica Schumex

El 2 de febrero, inspirados por la rebelión en Matamoros, los trabajadores de los cinco campus de la Universidad Autónoma de México (UAM) del área metropolitana de Ciudad de México hicieron huelga para exigir un aumento salarial del 20 por ciento. En ese momento, también había maestros en el estado oriental de Michoacán llevando a cabo huelgas y bloqueos intermitentes de ferrocarriles conectados al crucial puerto de Lázaro Cárdenas. El 7 de febrero, alrededor de 680 trabajadores de General Mills en la ciudad de Irapuato en el estado central de Guanajuato, lanzaron una huelga salvaje de cuatro días contra despidos injustificados y por demandas de mejores prestaciones y condiciones. Más allá, los trabajadores de autopartes en Ciudad Victoria seguían amenazando con salir completamente a huelga por un aumento salarial del 30 por ciento.

Dentro de la primera semana de esta segunda ola de huelgas, todas las maquiladoras afiliadas al SJOIIm acordaron al 20/32. Sin embargo, las empresas comenzaron a despedir a cientos de los trabajadores más militantes, mientras que Index amenazó con 25.000 despidos.

Según creaba la ilusión de que estaba garantizando lo que pedían los trabajadores simplemente por revisar cada contrato, Prieto mostró las mismas ansias que las empresas para acabar las huelgas. Por ejemplo, el 5 de febrero, cuando la empresa con sede en Suecia, Autoliv, acordó al 20/32, Prieto les dijo a los trabajadores “ya tenemos que volver a trabajar”. Cuando los trabajadores expresaron inquietudes sobre represalias como despidos para evitar pagar el bono en cuatro cuotas, defendió a las empresas corruptas que les estaban robando a los trabajadores: “Las empresas no tienen la culpa, vamos a dar por terminada la huelga”, dijo Prieto, “las empresas tienen sus intereses. Nosotros no somos agitadores profesionales. Nosotros queríamos algo que era legal… La empresa no va a descapitalizarse no más porque ustedes quieran el bono de los 32.000 pesos…”.

Ese fin de semana, el 9 de febrero, el Boletín de los Trabajadores Automotores del WSWSy el Comité Directivo de la Coalición de Comités de Base realizaron una manifestación fuera de la sede central de General Motors en Detroit para oponerse a los cierres de planta anunciados por GM en EUA y Canadá. Los manifestantes rechazaron la agitación antimexicana del sindicato United Auto Workers y Unifor y llamaron a formar comités de base, independientes de los sindicatos, para unir su lucha con la de los trabajadores en México y todo el mundo contra los ataques a los puestos de trabajo y niveles de vida por parte de las corporaciones transnacionales.

Estudiantes en la manifestación del 9 de febrero en Detroit con carteles en apoyo a los trabajadores de Matamoros

Además de los saludos enviados por los trabajadores automotores de Maruti Suzuki en India que fueron incriminados falsamente, varios trabajadores de Matamoros enviaron declaración de apoyo a la manifestación. Bernardo, un trabajador en Inteva que ya estaba de vuelta en el trabajo, declaró, “Si unen las huelgas de Estados Unidos y otras partes del mundo, se fortalecerá el movimiento obrero, ya que le estaríamos cortando camino a los empresarios”. El 12 de febrero, el WSWS recibió un video de trabajadores en huelga de la empresa de autopartes Fisher Dynamics en Matamoros en el que declaran: “¡Hermanos de Detroit, Michigan, en su lucha por los despidos masivos, sigan adelante y seguiremos unidos!”.

La élite política, incluyendo la burocracia sindical, se movilizó para contener la segunda ola de huelgas y prevenir que estos sentimientos internacionalistas encontraran una expresión organizada y políticamente consciente.

En Ciudad Victoria, el sindicato de la CTM liderado por María Dolores Zúñiga canceló un emplazamiento a huelga ese fin de semana por el aumento del 30 por ciento e impuso un acuerdo entreguista del 16 por ciento. Luego, un reporte el 11 de febrero de Proceso describió cómo la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) previno que se desataran huelgas salvajes de trabajadores de Walmart en Monterrey, convenciéndolos que se afiliaran.

El 13 de febrero, el senador de Morena y líder del Sindicato Minero, Napoleón Gómez Urrutia, anunció que estaba cofundando junto al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) la “Confederación Internacional de Trabajadores” (CIT), abiertamente describiendo la decisión como una respuesta a la ola de huelgas desencadenada en Matamoros. Este acontecimiento recibió el apoyo de la federación estadounidense AFL-CIO y una cobertura positiva del Wall Street Journal y otros medios corporativos. El día siguiente, Index pidió la “intervención inmediata” de AMLO y la nueva CIT en Matamoros.

Los empleadores luego intensificaron los despidos, incluyendo el cierre de la planta de Joyson Safety Systems con 700 trabajadores el 15 de febrero, así como escaló la represión por parte de la policía y los golpeadores sindicales. El presidente del Consejo Coordinador Empresarial o CCE, Juan Pablo Castañón, duplicó la amenaza previa de Index a 50.000 despidos en Matamoros.

En la primera semana de febrero, Susana Prieto se movilizó para acorralar a los trabajadores matamorenses en dirección hacia sindicatos “independientes”. Comenzó a visitar los piquetes de huelga con Luis Carlos Haro, un activista de la pseudoizquierdista Organización Política del Pueblo y los Trabajadores (OPT), la cual fue fundada por el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). El 3 de febrero, Prieto dijo a un piquete en Joyson que él “nos va a estar ayudando por unos días”. Haro manifestó, “en especial, reciban un saludo de la Alianza de Organizaciones Nacional, Estatal y Municipal del Movimiento de Jornaleros de San Quintín y el Sindicato Independiente Nacional Democrático de Jornaleros Agrícolas de San Quintín”.

Prieto en la Conferencia Binacional de diciembre de 2017 coauspiciada por la AFL-CIO

La relación de Prieto con Haro se remonta por lo menos hasta la “Conferencia Binacional” de diciembre de 2017 coauspiciada por la AFL-CIO y el SME, en la que Haro era un coordinador y Prieto una oradora principal. Como se mencionó antes Prieto siguió organizándose continuamente con la “Alianza” cofundada por la AFL-CIO en San Quintín.

El 12 de febrero, el WSWS advirtió a los trabajadores sobre el propósito de llevar a Haro: “Estas fuerzas buscan crear una nueva fachada para la misma burocracia sindical a fin de subordinar las iniciativas independientes de los trabajadores a los dictados de las corruptas estructuras sindicales, el Gobierno y, en el análisis final, a la clase gobernante y el imperialismo”. En una aparente respuesta, Prieto insistió ese día a los trabajadores que “nunca me vieron con un sindicato”, solo para insistir a un piquete de trabajadores en Kasco que querían dejar el SITPME: “Yo creo que aquí tienen que conformar los sindicatos independientes… Los sindicatos son buenos. Los corruptos somos nosotros [los trabajadores] y la gente que los maneja”.

Tercera ola : los sindicatos suprimen huelgas por todo el país

El 25 febrero, una tercera ola de huelgas inició cuando 400 trabajadores metalúrgicos de Sigosa, Seyco Joits y Sistemas Estructurales y de Construcción, empresas afiliadas al Sindicato Minero encabezado localmente por Javier Zúñiga y nacionalmente por el senador Gómez Urrutia, hicieron huelga en Matamoros exigiendo un aumento salarial del 20 por ciento y un bono de 48.000 pesos (US$2.513). En Ciudad Victoria, aproximadamente 500 trabajadores de Spring Window Fashion realizaron una huelga exigiendo dejar el sindicato. En ese momento, todavía había 15 maquiladoras en huelga de la segunda ola, pero dentro de una semana, todas menos tres —y la embotelladora de Coca-Cola— acordaron al 20/32. El temor de que las huelgas se fusionaran y expandieran fue un factor importante en la decisión de que las empresas aceptaran el 20/32.

Durante los dos días siguientes, 2.900 trabajadores metalúrgicos en dos patios propiedad de Dragados Offshore, la cual produce plataformas de perforación, en Altamira, Tamaulipas, y Pueblo Viejo, Veracruz, realizaron paros salvajes exigiendo aumentos salariales de hasta 100 por ciento. El 28 de febrero, un emplazamiento de huelga fue prorrogada por el sindicato de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), donde los trabajadores exigían un aumento del 12 por ciento. Esa semana, CROC se vio obligada a emplazar a huelga involucrando a 90.000 trabajadores de Walmart de todo el país por un aumento del 20 por ciento.

Todas estas luchas permanecieron en el control de los sindicatos y fueron traicionadas rápido. El Sindicato Minero se opuso a una lucha contra la amenaza de cerrar las tres plantas metalúrgicas en Matamoros. Los trabajadores de Spring Window Fashion fueron convencidos a pasarse simplemente a un sindicato diferente dentro de la CTM, el encabezado por María Dolores Zúñiga. El sindicato en la UACM prorrogó la huelga indefinida después de que los trabajadores rechazaran un acuerdo entreguista de 5,47 por ciento. Finalmente, la CROC canceló la huelga en Walmart aceptando un aumento de 5,5 por ciento.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 3 de abril de 2019)