Investigación de corrupción envuelve a los altos ejecutivos del sindicato UAW

3 abril 2019

Se espera que el exvicepresidente del sindicato United Auto Workers, Norwood Jewell, se declare culpable hoy en el tribunal distrital de Detroit por aceptar decenas de miles de dólares en sobornos de los ejecutivos de Fiat Chrysler (FCA) cuando encabezó las negociaciones contractuales del sindicato para 37.000 trabajadores de FCA en 2015.

Jewell será el oficial de más alto rango del UAW sentenciado por ahora relacionado al complot ilegal que se remonta al menos hasta el predecesor de Jewell, General Holiefield, quien aceptó más de $1 millón en sobornos a cambio de firmar convenios propatronales en 2007, 2009 y 2011.

El acuerdo de cuatro años “negociado” por Jewell en 2015 marcó la pauta para todos los 140.000 trabajadores de General Motors, Ford y Fiat Chrysler. El acuerdo mantuvo un sistema de dos escalas salariales, continuó el estancamiento de los ingresos reales de los trabajadores y expandió el número de empleados temporales y de tiempo parcial, quienes pagan cuotas sindicales, pero no tienen ningún derecho.

El convenio entreguista produjo incontables lesiones por la aceleración del ritmo de trabajo y los horarios demoledores. Junto a otras tragedias como la muerte el 20 de octubre de 2017 de Jacoby Hennings, un trabajador temporal y de tiempo parcial de 21 años que presuntamente se suicidó después de una disputa todavía sin explicación con los oficiales sindicales en la planta de estampado de Ford en Woodhaven, en las afueras de Detroit.

Según los reportes noticiosos, Jewell está cooperando con los investigadores federales y podría implicar pronto a otros oficiales sindicales, incluyendo al expresidente del UAW, Dennis Williams, y al actual presidente, Gary Jones. En varios tratos judiciales previos, los oficiales del UAW han dicho que Williams les autorizó utilizar el dinero de la empresa, el cual fue transferido por medio del Centro de capacitación nacional del UAW-Chrysler (NTC, por sus siglas en inglés) en Detroit, para pagar viajes aéreos, vacaciones en campos de golf y cenas lujosas de los oficiales sindicales.

Podría surgir información aún más condenatoria de un caso civil relacionado presentado por abogados en nombre del NTC de UAW-Chrysler que afirman que los oficiales del sindicato y la empresa son víctimas inocentes de unos pocos individuos corruptos y que el NTC merece ser restituido. Señalando su insinceridad, los abogados del exjefe de relaciones laborales de FCA, Alphons Iacobelli, quien ya está cumpliendo una sentencia en la cárcel, están buscando hacer declarar a Williams a y a otros oficiales del UAW para mostrar cómo se beneficiaron de los pagos y que sabían que estos fueron “realizados como parte de las actividades ordinarias del NTC”.

Los abogados han señalado a la “tarifa administrativa” de 7 por ciento que el presidente del UAW entre 2002 y 2010, Ron Gettlefinger, exigía del NTC anualmente “para los salarios y prestaciones pagables a la dirigencia del UAW dentro de la nómina del NTC”, junto a sus amigos y familiares que recibían pagos por trabajos ficticios en el centro de capacitación.

Esta no es una cuestión de la corrupción de unos cuantos individuos. Jewell no actuó solo cuando encabezó la campaña del UAW de mentiras, intimidación y fraude en el voto para imponer el contrato entreguista del 2015 contra los trabajadores, quienes se rebelaron y derrotaron la oferta inicial. Los sobornos al UAW con pagos tanto legales como ilegales han sido “parte de las actividades ordinarias del NTC” desde que el UAW se unió a la junta directiva de Chrysler en 1979-80.

Los centros de capacitación conjuntos son solo uno de los muchos esquemas corporativistas por medio de los cuales el UAW y los otros oficiales sindicales se han integrado, con base en el nacionalismo y la defensa del capitalismo, en la estructura de las gerencias empresariales y el Estado.

El UAW no es una union (sindicato) en ningún sentido de la palabra. Junto al resto de la federación AFL-CIO, es una organización completamente burocrática y antidemocrática controlada por ejecutivos corruptos que forman parte del cinco o incluso el uno por ciento más rico del país. Su único papel es suprimir la lucha de clases y hacer lo que puedan para prevenir una oposición organizada de los trabajadores contra la desigualdad social y la reestructuración global de la industria automotriz, la cual está entrando en una nueva fase aún más brutal.

La verdadera relación entre el UAW y los trabajadores automotores se evidencia en el hecho de que la organización prosperó y vio sus activos aumentar cuando el número de miembros pagando cuotas cayó de 1,5 millones a 395.000. El año pasado, el UAW perdió a 35.000 miembros más; sin embargo, según su última declaración al Departamento de Trabajo de EUA, sus activos están valorados en $1,1 mil millones.

Frente a la nueva batalla contractual este verano para 150.000 trabajadores de GM, Ford y FCA, los trabajadores están decididos a revertir las décadas de concesiones respaldadas por el UAW, particularmente cuando las empresas han tenido una década de ganancias récord y están gastando miles de millones en recompras de acciones y dividendos para sus accionistas más ricos.

Como lo han hecho por décadas, el UAW y las empresas automotrices están utilizando los cierres de planta, despidos y la caída en ventas para derrotar cualquier resistencia en sus plantas para deshacerse de los trabajadores con mayor antigüedad y mejor pagados y convertir a la mayor parte de la fuerza laboran en trabajadores temporales con bajos salarios. Esto se vio reflejado en el “Acuerdo Operacional Super Competitivo” que el UAW impuso en 2017 a los trabajadores de Lordstown, Ohio, permitiéndole a GM recurrir a contratistas, trabajadores temporales y otro personal con bajos salarios para ahorrar $118 millones por año. Sin embargo, este chantaje contra los trabajadores no salvó la planta, la cual fue cerrada el mes pasado.

Los trabajadores automotores saben que el UAW es una herramienta sobornada de la gerencia. Saben que los contratos aprobados a la fuerza en 2015 fueron el resultado de una conspiración corrupta e ilegal y que deberían ser considerados como nulos y sin efecto. No obstante, una cosa es estar disgustado con el UAW y otra cosa es construir una nueva dirección y nuevas organizaciones para construir a los trabajadores automotores y librar una contraofensiva. Pero ese es exactamente el desafío que enfrentan los trabajadores.

No hay tiempo que perder. Los trabajadores deben tomar la iniciativa ahora y comenzar a construir una red de comités independientes de las bases en cada fábrica. La conducción de la lucha contractual debe ser arrebatada de las manos del UAW. Estos comités deben formular las demandas de loa que los trabajadores automotores y sus familias necesitan, incluyendo un aumento del 40 por ciento, la abolición del sistema salarial de dos escalas y la contratación de todos los trabajadores temporales y casuales a puestos de tiempo completo.

Los trabajadores deben estar unidos en detener los cierres de planta, exigiendo la recontratación de todos los trabajadores despedidos y victimizados y la lucha por el control obrero sobre la producción y la democracia industrial.

Este año ya fue testigo del crecimiento en la resistencia de la clase obrera en todo el mundo. En Matamoros, México, los trabajadores de autopartes llevaron a cabo una valiente rebelión, no solo contra las maquiladoras de empresas de EUA y otros países, sino también contra los sindicatos que imponen condiciones esclavizadoras. Esto coincide con la rebelión de los maestros en EUA, las protestas de los “chalecos amarillos” en Francia, y los levantamientos en Argelia y otros países africanos.

La arremetida contra los puestos de trabajo y niveles de vida por parte de las corporaciones globales y los Gobiernos capitalistas en todo el mundo debe ser encarada por medio de una ofensiva internacionalmente coordinada de la clase obrera. Se deben fusionar las acciones masivas sociales e industriales con un programa socialista, incluyendo la transformación de las industrias gigantes en utilidades públicas controladas colectiva y democráticamente por la misma clase obrera.

(Publicado originalmente en inglés el 2 de abril de 2019)

Jerry White