Demócratas se abstienen de votar por su propio “Nuevo Acuerdo Verde”

por Genevieve Leigh
29 marzo 2019

El martes por la tarde, el líder de la mayoría en el Senado de EUA, Mitch McConnell, un republicano, sometió el "Nuevo Acuerdo Verde" (Green New Deal), una propuesta de política copatrocinada por 89 de los 235 demócratas en la Cámara de Representantes y 11 de los 47 en el Senado, para un voto en el Senado.

El "Nuevo Acuerdo Verde" ha aparecido en titulares sin fin desde que fue presentado hace más de un mes por dos demócratas: la representante de Nueva York, Alexandria Ocasio-Cortez, miembra de los Socialistas Demócratas de América, y el senador de Massachusetts Ed Markey. El contenido de la propuesta es una resolución no vinculante introducida en ambas cámaras del Congreso que pide la transición de la producción de energía estadounidense a fuentes no basadas en carbono dentro de 10 años.

El World Socialist Web Site (WSWS) ha expuesto previamente el carácter falso del "Nuevo Acuerdo Verde ", que promueve la ficción de que existe una solución al cambio climático en el marco de los Estados Unidos y que preserva el sistema capitalista, en otras palabras, una solución nacional del "mercado libre" para una amenaza de la existencia de la humanidad que requiere una planificación económica global sólo posible bajo el socialismo mundial (ver: "Las falacias y evasiones del Acuerdo Verde").

La payasada política del martes agregó nuevas capas de duplicidad, con los republicanos realizando una maniobra cínica para obligar a los demócratas a votar por el proyecto de ley ofrecido por Markey y Ocasio-Cortez. En cambio, ni un solo demócrata lo hizo.

La cuenta final fue 57-0, con 43 demócratas votando "presente", el equivalente a abstenerse. Los 11 senadores demócratas que habían apoyado públicamente el proyecto de ley, se negaron a votar por él, incluidos candidatos presidenciales como Bernie Sanders, Kamala Harris, Amy Klobuchar y Elizabeth Warren. Tres demócratas votaron abiertamente que no: Joe Manchin de West Virginia, Kyrsten Sinema de Arizona (¡un ex activista del Partido Verde!) y Doug Jones de Alabama. El senador Angus King de Maine, un independiente que se reúne con los demócratas, también votó en contra.

La abrumadora mayoría de los republicanos son profundamente hostiles a cualquier acción gubernamental sobre el tema del cambio climático, y muchos van más allá para negar la existencia de una crisis climática. Otros se oponen a la política de cambio climático porque, junto con muchos demócratas, se les paga a las grandes compañías de combustibles fósiles. Algunos caen en ambas categorías.

McConnell y los republicanos convocaron a una votación sobre el tema sabiendo que causaría una crisis para el Partido Demócrata. Esperaban obligar a los demócratas a disociarse públicamente del proyecto de ley y, por lo tanto, avergonzarse frente a los jóvenes y otras personas realmente comprometidas con la lucha contra el cambio climático, y en este sentido tuvieron éxito.

¿Qué explica el cero votos a favor de una propuesta de política que está siendo copatrocinada por 100 representantes demócratas y senadores? Después de todo, ha sido respaldada por muchos candidatos presidenciales del Partido Demócrata para el 2020, y la acción sobre el cambio climático tiene un amplio apoyo en todo el país, incluso en muchos distritos republicanos.

Los demócratas no podían ponerse de acuerdo en una votación, ante todo, porque sabían que revelaría que la mayoría de ellos se oponen incluso a esta resolución mínima y no vinculante. La votación es otra indicación de que el Partido Demócrata no tiene la intención de aprobar el "Nuevo Acuerdo Verde" o cualquier otra propuesta de política que pueda infringir las ganancias de las grandes empresas, a las que están atadas de pies y manos.

La líder de los demócratas en el Congreso, la presidenta de la Cámara de Representantes, la multimillonaria Nancy Pelosi, se ha referido burlonamente a la resolución como un "sueño verde". Recibió $310,020 de la industria del petróleo y el gas a lo largo de su carrera política.

Incluso los partidarios y copatrocinadores demócratas del “Nuevo Acuerdo Verde” con récords pro corporativos menos condenatorios calificaron su apoyo, llamando la propuesta como "aspiracional". En palabras de la copatrocinadora y candidata presidencial demócrata, la senadora Amy Klobuchar, es, en el mejor de los casos, "algo hacia lo que debemos avanzar".

Sin embargo, el aspecto más engañoso de todo el marco de este "debate" reside en el contenido del “Nuevo Acuerdo Verde” en sí. Si bien llama la atención sobre algunos de los aspectos más críticos de la crisis climática, esta propuesta, incluso si fuera aprobada por el Congreso, tendría un impacto nulo en la política federal. Su estado no vinculante significa que el gobierno de los EUA no estaría obligado de ninguna manera a trabajar para alcanzar sus objetivos establecidos.

¡Tan a la derecha está el Partido Demócrata que ni siquiera se le puede presionar para que vote por una propuesta presentada por sus propios representantes que requiera que no haga nada!

Es en este contexto que debe entenderse el papel de Ocasio-Cortez, la cara del “Nuevo Acuerdo Verde”. Su papel en el drama del martes fue animar a los demócratas a votar "presente" para cubrir las divisiones dentro del partido sobre este fraude político.

Ocasio-Cortez es presentada por los medios de comunicación y las diversas organizaciones de falsas izquierdas en la órbita del Partido Demócrata, sobre todo de los Socialistas Demócratas de América, como una insurgente que está "asumiendo" la vieja guardia del partido. Su "Nuevo Acuerdo Verde" se ha presentado como prueba de su compromiso con el cambio "radical".

La debacle del martes reveló a pequeña escala toda la función política de Ocasio-Cortez. En lugar de presionar a los demócratas para que tomen una postura sobre el “Nuevo Acuerdo Verde”, ella cubrió su rechazo a hacerlo.

Las figuras y los partidos políticos deben ser juzgados, como dijo Lenin, "no por los uniformes brillantes que usan o por las altas denominaciones que se dan a sí mismos, sino por sus acciones y por lo que realmente defienden".

Ocasio-Cortez es una demócrata que apoya las políticas del Partido Demócrata, sigue la línea del Partido Demócrata, defiende a los candidatos del Partido Demócrata y elogia a la dirigente estelar la Presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, un agente político clave de la élite gobernante de los EUA.

Critica la desigualdad social, el calentamiento global, etc., pero se niega a decir algo sobre el sistema social que produce estas enfermedades y las fuerzas políticas responsables de ellas. Ella propone curar la desigualdad apoyando al Partido Demócrata, uno de los dos partidos que lo promueve. Ella propone atacar la riqueza de los ricos mientras deja intacto el sistema económico en el que se basa esta riqueza. En el caso del cambio climático, pide políticas radicales (en palabras) el lunes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo, mientras que el martes le otorga a su partido una amnistía cuando se trata de una votación real.

La campaña de los medios de comunicación en torno a Ocasio-Cortez y su “Nuevo Acuerdo Verde” es una repetición de la operación que se realizó detrás de la campaña de Sanders en 2016, que se utilizó para promover la ficción de que el Partido Demócrata puede ser reformado. El rol de Sanders en 2016 fue canalizar la oposición detrás de Hillary Clinton, la candidata de los militares y Wall Street. Ocasio-Cortez está siendo preparada para desempeñar este mismo papel en las elecciones de 2020.

Existe una fuerza poderosa capaz de encargarse del tema del cambio climático, junto con cualquier otro problema fundamental que enfrenta la humanidad hoy en día, y no es el Partido Demócrata. Es la clase obrera estadounidense e internacional, en la lucha por el socialismo.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 28 de marzo de 2019)