Nueva constitución cubana reconoce la propiedad privada

por Alexander Fangmann
28 febrero 2019

Aprobado por un referéndum el domingo cuyo resultado general no estaba en duda, el gobierno cubano ha adoptado una nueva constitución que permite explícitamente la propiedad privada y que consagra iniciativas anteriores para integrar más profundamente al país en la economía global y desmantelar lo que queda de las medidas económicas radicales adoptadas en un período anterior.

Sobre todo, la nueva constitución señala la preparación para un asalto total a la clase obrera cubana y las medidas de bienestar social que distinguen su nivel de vida del de otras naciones de América Latina y el Caribe.

Según la Comisión Nacional Electoral, el referéndum constitucional se aprobó con el 86.9 por ciento de los votantes que aprobaron el documento. Según las agencias de noticias oficiales, la participación en el referéndum fue de al menos 7.8 millones, o el 84.4 por ciento de los votantes elegibles, luego de una campaña agresiva por parte del gobierno para sacar el voto y alentar la aprobación. Esto es menos que el 97.8 por ciento que votó por la constitución anterior de 1976. La participación más baja es una expresión, aunque distorsionada, de insatisfacción con el gobierno cubano.

El más significativo de los cambios a la constitución es el reconocimiento explícito de la propiedad privada en “ciertos” medios de producción por parte de “cubanos naturales o jurídicos o extranjeros”. En otras palabras, la disposición va más allá de la santificación de las operaciones pequeñas de la mayoría de los cuentapropistas, o "auto empleados". Esta medida está preparando el terreno para la futura privatización de las empresas y propiedades estatales y la expansión de la actividad de las corporaciones extranjeras en la isla.

La constitución incluye un lenguaje que afirma que el socialismo es "irrevocable", que la "economía socialista" "regulará y controlará el mercado" y que la propiedad privada jugará un "papel complementario en la economía". Aparte del hecho de que la Revolución cubano no fue una revolución socialista y nunca estableció el socialismo, las burocracias estalinistas hicieron afirmaciones similares cuando se preparaban para reintroducir las relaciones de propiedad y mercado capitalistas en las economías de Europa oriental hace unos treinta años.

Vadim Medvedev, uno de los principales ideólogos de la perestroika en la antigua Unión Soviética, argumentó que "la propiedad socialista tiene muchas formas diferentes" que "la hace flexible y capaz de responder a diferentes condiciones económicas en diferentes sectores y regiones". Incluso hoy en día, Los estalinistas chinos insisten en referirse al capitalismo chino como "socialismo con características chinas". El impacto de la disolución de la Unión Soviética en la clase obrera fue devastador, con una caída de la esperanza de vida y los índices de miseria social en los años posteriores a 1989-1991.

Muchas de las nuevas disposiciones de la constitución tienen como objetivo obtener el apoyo de la creciente clase media de Cuba, que en los últimos años ha visto crecer su riqueza a partir de conexiones en el extranjero que pueden suministrar divisas o bienes para negocios, y que cada vez ve sus intereses coincidir con los de capital extranjero.

Aunque la constitución es clara en que el Partido Comunista de Cuba (PCC) seguirá siendo el “pilar fundamental” y la “fuerza política principal” en el país, el gobierno espera claramente que una glosa democrática moderada y la legalización de las actividades comerciales y las fuentes de inversión sean atractivas para estas capas.

Entre estas nuevas disposiciones se encuentran la introducción del cargo de primer ministro y la imposición de límites de mandato al presidente cubano, que ahora tiene dos mandatos de 5 años, muy lejos de los 49 años de Fidel Castro como jefe de gobierno. Además, las asambleas provinciales deben ser desmanteladas y reemplazadas por un sistema de gobernadores y vicegobernadores designados por el presidente, junto con una devolución de responsabilidades a los municipios.

También se han hecho varias reformas al sistema legal que ahora, en papel, reconoce la presunción de inocencia y habeas corpus en casos criminales, y que ahora permite juicios contra el estado por daños y negligencia.

Deferente a las consideraciones sobre el crecimiento de la política de identidad entre la pequeña burguesía, la nueva constitución prohíbe la discriminación por motivos de orientación sexual. Los planes anteriores para permitir explícitamente el matrimonio entre personas del mismo sexo fueron eliminados del borrador final luego de un rechazo de la Iglesia Católica y varias Iglesias Evangélicas.

Después de haber sido eliminada en el borrador de la constitución, la frase "avanzando hacia una sociedad comunista" se reincorporó a la versión final, aparentemente debido a la abrumadora retroalimentación popular, sin duda un reflejo de la oposición de los trabajadores cubanos a varias décadas de inmenso crecimiento en desigualdad.

El gobierno ha sido sensible a las críticas a la nueva constitución y ha hecho campaña enérgicamente por un voto de sí, incluso brindándole apoyo equivalente a un golpe contra el imperialismo yanqui en América Latina, que en este momento está organizando una provocación dirigida al cambio de régimen contra Venezuela, el aliado principal de Cuba.

De hecho, la nueva constitución y el impulso del gobierno cubano para desnacionalizar la industria y expandir las relaciones de mercado en todo el país se debe al reconocimiento de que ya no puede depender de los subsidios profundos de Venezuela o sobrevivir a otro "Período Especial" sin una agitación social. No basándose en la clase obrera internacional, busca el apoyo del capital internacional con la esperanza de preservar los privilegios de la burocracia.

Los desarrollos en Cuba han reivindicado por completo la perspectiva del Comité Internacional de la Cuarta Internacional (ICFI), que rechazó las afirmaciones de que el régimen de Castro había implementado el socialismo en Cuba, sobre todo por los revisionistas pablistas, que aclamaron a Castro como un "marxista natural", y abandonó la lucha por la construcción de la Cuarta Internacional en toda América Latina y el mundo colonial.

La lucha contra la destrucción de lo que queda del sistema de bienestar social de Cuba y el crecimiento de la desigualdad social solo puede llevarse a cabo bajo el liderazgo de un partido socialista revolucionario basado en la teoría de la revolución permanente de León Trotsky. Por esa razón, la lucha por establecer el socialismo en Cuba requiere la construcción de una sección del CICI.

(Publicado originalmente en inglés el 27 de febrero de 2019)

 

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