Después de la huelga de maestros de Los Ángeles, se avecinan nuevos ataques a las escuelas públicas

por Alan Gilman
31 enero 2019

La huelga de los 33.000 docentes en Los Ángeles finalizó hace una semana después de un paro de seis días que contó con un apoyo popular masivo. La huelga en el segundo mayor distrito escolar finalizó en las primeras horas del 22 de enero cuanto el sindicato United Teachers Los Angeles (UTLA) firmó un acuerdo entreguista que no cumple ninguna de las demandas más críticas de los maestros: reducir los tamaños de las clases, aumentar los salarios, detener la expansión de las escuelas concertadas y atender el desfinanciamiento crónico de la educación pública.

El acuerdo y sus consecuencias demuestran la urgente necesidad de que los maestros y trabajadores escolares de Los Ángeles formen sus propios comités de base independient es de los sindicatos y se unan a las luchas emergentes de maestros en Oakland, Sacramento, Rocklin y en el resto del estado y el país.

Después de que UTLA llegara al acuerdo, negociado por líderes demócratas como el alcalde Eric Garcetti y el gobernador Gavin Newsom, el sindicato forzó a los maestros a aprobar el acuerdo sin darles tiempo suficiente para estudiar y discutir el contrato de 40 páginas.

Sabiendo muy bien que encontrarían una oposición masiva si convocaban una reunión masiva de los 33,000 maestros en huelga para votar sobre el acuerdo, la UTLA dividió a los maestros en 900 ubicaciones separadas. Humillaron a los maestros que intentaron hacer preguntas.

Resumiendo el proceso, un profesor dijo: "No tuvimos tiempo suficiente. El contrato fue mal hecho. No teníamos todos los detalles. Fue un insulto a nuestra inteligencia".

Antes del anuncio del acuerdo, el distrito y los funcionarios del sindicato pasaron casi cinco días en negociaciones a puerta cerrada donde no solo discutieron los términos del acuerdo, sino también cómo se vendería y empaquetaría a los maestros escépticos y los cientos de miles de padres, jóvenes y trabajadores que los habían apoyado.

Aunque se obligó a los maestros a votar en cuestión de horas, un estándar completamente diferente se aplicó a la Junta de Educación de Los Ángeles, que también tuvo que votar sobre el acuerdo. Inicialmente, la junta había recibido al menos una semana, hasta el martes para revisar, estudiar, discutir y votar sobre el acuerdo. El acuerdo fue aprobado en una votación tomada la noche del martes.

Los funcionarios de la junta escolar también aprobaron una resolución no vinculante que exige una moratoria en todo el estado para las nuevas escuelas concertadas, un gesto totalmente sin sentido, que la UTLA calificó como una de las "victorias" en el acuerdo. El Partido Demócrata, que tiene una mayoría absoluta en ambas cámaras de la legislatura estatal y ha controlado durante mucho tiempo la oficina del gobernador, ha supervisado la mayor expansión de las escuelas concertadas en los Estados Unidos.

Desde el principio, el distrito, en colaboración con los demócratas del estado, dejó en claro que cualquier acuerdo se haría enteramente en sus términos. La UTLA, a pesar de sus ataques retóricos contra el superintendente Austin Beutner del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD, siglas en inglés) y sus "privatizadores multimillonarios de escuelas", aceptó con plena disposición y ofreció una concesión tras otra.

Un artículo publicado en el Los Angeles Times el 27 de enero reveló detalles significativos sobre cómo se llevó a cabo este proceso. Según el Times, casi todos los temas terminaron en el mismo lugar, "el dinero".

Según el Times, cuando las negociaciones entraron en su fase final, “los negociadores de LAUSD ejercían más control sobre los parámetros financieros de un acuerdo, lo que hacía aún más importante para el sindicato obtener ganancias no vinculadas a los grandes dólares: más espacios verdes para escuelas; un fondo legal para familias inmigrantes; menos búsquedas aleatorias de estudiantes por armas; un grupo de trabajo para examinar las pruebas estandarizadas excesivas; más información sobre cómo se compartirían los campus con las escuelas concertadas administradas por el sector privado”.

Los funcionarios del distrito escolar aceptaron estas medidas cosméticas porque no costaban ni un centavo o dependían de fuentes de financiamiento externas. Por lo tanto, el distrito pudo manejarlos dentro de su presupuesto insuficiente y UTLA pudo agregar estas medidas esencialmente gratuitas a su lista de "victorias históricas".

Además, muchos de esos "triunfos" sin costo para el sindicato no comprometen al distrito a tener que hacer absolutamente nada. En lugar de reducir realmente las pruebas estandarizadas punitivas, se forma un "grupo de trabajo" para examinar y hacer recomendaciones para abordar las pruebas estandarizadas. En lugar de finalizar o incluso regular el proceso de compartir el espacio de los campus de las escuelas públicas tradicionales con las escuelas concertadas, UTLA ahora puede dar su "opinión" sobre cómo se comparten esos espacios.

Las demandas que en realidad requerían un aumento en la financiación (los salarios y la contratación de más enfermeras, bibliotecarios y asesores) también son más una ilusión que un hecho.

Antes de la huelga, el distrito ofreció un aumento salarial del 6 por ciento vinculado a cambios en el seguro médico, eliminando específicamente los beneficios de salud vitalicios para los jubilados. UTLA ha afirmado que el aumento del 6 por ciento finalmente incluido en el acuerdo tentativo (un aumento que ni siquiera cubrirá el costo de la inflación durante el período de tres años del contrato) se logró "sin ninguna contingencia".

Sin embargo, el contrato prevé la apertura de salarios a partir del 1 de enero de 2020 y 2021, y declara expresamente que, el 1 de enero de 2020, "es la intención del Distrito usar uno de sus aumentos para abordar los problemas de beneficios de salud para jubilados". En otras palabras, después de que el sindicato retirara su propuesta de un aumento salarial del 6,5 por ciento a favor del 6 por ciento del distrito, el acuerdo todavía permite que el distrito continúe con su ataque previsto a los beneficios de atención médica.

Mientras que el sindicato afirma que forzó al distrito a poner fin a su práctica de aumentar unilateralmente el tamaño de las clases, los educadores todavía tendrán que cargar con clases excesivas. Como lo dijo un portavoz de UTLA en un sermón a los maestros, "alcanzar la tierra prometida" para reducir el tamaño de las clases tardaría años porque es "una misión tan costosa".

La pieza central de la supuesta victoria de UTLA es la contratación, a partir del próximo año escolar, de 300 más enfermeras, bibliotecarios y consejeros. El acuerdo real, sin embargo, nuevamente ilustra que esta también es una ilusión. El contrato, sin embargo, incluye la siguiente excepción:

“En el caso de que el Distrito no pueda cumplir con las obligaciones ... antes del 1 de octubre de cada año escolar, si UTLA presenta una queja por supuestas violaciones de esas Secciones, la queja se pondrá inmediatamente en suspenso por un período de treinta (30) días para permitir que las partes exploren opciones para resolver la supuesta infracción”. Este proceso falso se puede continuar en incrementos de 30 días virtualmente para siempre.

Al anunciar el acuerdo la semana pasada, Beutner, un exbanquero de inversiones, lo calificó como un "nuevo capítulo en la colaboración laboral-administrativa". Elogió a la UTLA por alcanzar un acuerdo que "mantendría la solvencia fiscal" del distrito escolar y agregó: que los problemas de financiamiento de la escuela "no se pueden resolver en una semana o en un contrato".

Sin embargo, el martes, la Oficina de Educación del Condado de Los Ángeles, una agencia supervisora, emitió un informe que concluyó que algunos aspectos del contrato podrían no ser sostenibles y mencionó preocupaciones sobre la perspectiva financiera a largo plazo del distrito.

El condado también continuó sus amenazas de poner al distrito escolar bajo su control y usar medidas de emergencia para dictar el gasto.

En otras palabras, la traición de la huelga ha allanado el camino para una escalada masiva en los ataques contra los maestros de Los Ángeles. Beutner se está preparando para dividir el distrito escolar en partes más pequeñas con el fin de ampliar el número de escuelas concertadas, que desvían a los estudiantes, el espacio de construcción de la escuela y los recursos de las escuelas públicas tradicionales. El acuerdo que se acaba de alcanzar le dará a la UTLA un "asiento en la mesa" para ayudar a implementar este ataque a la vez que preserva los intereses financieros e institucionales del aparato sindical, incluido el acceso a un nuevo flujo de ingresos de las cuotas de los maestros de escuelas concertadas, quienes también reciben bajos salarios.

La afirmación de los demócratas y la UTLA de que no hay dinero es un fraude. California es el hogar de la mayor cantidad de multimillonarios en los Estados Unidos. Sin embargo, tanto los demócratas como los republicanos no tienen la mínima intención de irrumpir las fortunas privadas de los superricos.

Al igual que los maestros en Virginia Occidental, Oklahoma y otros estados están siendo empujados a la lucha nuevamente después de que sus huelgas en todo el estado fueran traicionadas por los sindicatos el año pasado, los maestros de Los Ángeles enfrentarán nuevas batallas más temprano que tarde. Es por eso que se necesitan nuevas organizaciones de lucha.

Los maestros deben formar comités de base, independientes de los sindicatos, para movilizar a la clase trabajadora basándose, no en lo que sea posible para los grupos de poder, sino en lo necesario para garantizar los derechos sociales de todos los trabajadores, incluyendo el derecho a la educación pública de alta calidad.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 30 de enero de 2019)