Los “chalecos amarillos” franceses saludan las luchas de los trabajadores contra la desigualdad social

por Anthony Torres
30 enero 2019

Unas 69.000 personas participaron en la undécima protesta semanal de los “chalecos amarillos” en Francia, según el Ministerio del Interior. Los manifestantes dijeron al sitio World Socialist Web Site que rechazaron el “gran debate nacional” propuesto por el presidente francés Emmanuel Macron y saludaron las luchas de los trabajadores contra la desigualdad social en todo el mundo.

Las discusiones con los “chalecos amarillos” revelaron un gran interés en encontrar una manera de movilizar una oposición más amplia contra Macron y los bancos.

Las principales ciudades provinciales vieron grandes protestas —particularmente Tolosa y Burdeos, donde la participación fue de 10.000 y 6.000 personas respectivamente. Los choques con la policía llevaron a numerosos arrestos en estas ciudades. También hubo enfrentamientos con la policía en Dijon, Montpellier, Avignon, Nantes, Lyon y Evreux, donde dos coches fueron incendiados y el edificio del banco central francés fue atacado, según la prefectura de la policía.

Por primera vez desde el comienzo de las protestas, todos los “chalecos amarillos” en Marsella marcharon juntos, pidiendo la “unificación de la lucha”. Unas 4.000 personas se manifestaron allí. Los manifestantes en Marsella intervinieron para rescatar a una pareja de turistas con un cochecito que estaba parado cerca y de repente fueron atacados con gases lacrimógenos por la policía.

Ilyes, quien estaba en la escena, le dijo a Sputnik News: “Estábamos ... marchando cerca del Puerto Viejo, cantando. Todos estaban de buen humor. La policía antidisturbios se posicionó a la derecha y la izquierda alrededor de la protesta, al otro lado de la carretera. Todo estaba bajo control cuando un policía lanzó una granada sin ningún motivo”.

Los enfrentamientos tuvieron lugar durante toda la tarde. En total, 300 personas fueron arrestadas en toda Francia, incluidas 66 en París. Allí, la policía afirmó que se manifestaron 4.000 personas.

Se planificaron varias marchas —una declarada a la policía entre los Campos Elíseos y la Plaza de la Bastilla, otra desde la Plaza de la Nación hasta la Plaza de la Bastilla y finalmente “una marcha en solidaridad con chalecos amarillos de territorios lejanos”, que va desde el Ministerio de Ultramar hasta la sede central de Facebook en París.

Por primera vez desde el comienzo de las protestas, los “chalecos amarillos” convocaron reuniones en la Plaza de la República para continuar con las protestas con una “noche amarilla”. La policía disolvió el evento y disparó chorros de gases lacrimógenos.

A primera hora de la tarde, Jérôme Rodrigues, un allegado del vocero de los “chalecos amarillos” Éric Drouet, quien había convocado una de las protestas, resultó gravemente herido en el ojo cuando una granada policial explotó a menos de cinco metros de donde estaba. Se lo llevaron para una operación de emergencia.

En París, el WSWS habló con Quyn, una camarera que protestaba “por la justicia social, fiscal y económica en nuestro país, porque Macron está favoreciendo a los ricos, no a los jubilados, a los discapacitados. Estamos exigiendo la dimisión de Macron”.

Quyn elogió el desarrollo de la oposición internacional a la desigualdad social y al autoritarismo: “Este movimiento se está desarrollando en todo el mundo; por ejemplo, en Burkina Faso bajo las camisas rojas; en Bélgica, Alemania y Canadá, en todas partes. Creo que este movimiento continuará en varias formas. Motiva a todos a despertar y a luchar contra las dictaduras de las principales potencias que controlan de hecho nuestra época. Espero que todos los pueblos se despierten...”.

En el informe de Oxfam que señala la creciente desigualdad social en todo el mundo, Quyn dijo: “Es escandaloso que las pequeñas minorías sean propietarias de la mayoría de la riqueza. El sistema económico, social y fiscal debe hacer que todos estos directores ejecutivos paguen donde viven, para compartir la riqueza y distribuirla a los trabajadores para que puedan tener un salario decente para vivir”.

Enfatizó que apoyaba a “todos los movimientos contra la esclavitud de la gente, todos aquellos que se están levantando como los chalecos amarillos contra el neoliberalismo y la oligarquía de las empresas transnacionales... Tenemos que despertarnos ya... Que todos sepan que tenemos suficiente energía para producir lo suficiente como para darle a la gente una vida diferente. Tenemos todo eso, pero como los gobiernos y los líderes ocultan lo que tenemos, no tenemos lo suficiente para vivir, pero en realidad todo pertenece al pueblo, a todos los pueblos. Depende de ellos ganar esta lucha”.

Los reporteros del WSWS también entrevistaron a Rudis, quien había viajado desde Limoges y trabaja en mantenimiento industrial: “Queremos una mejor distribución de la riqueza”, dijo, “muy simplemente que algo se distribuya a quienes lo necesitan. Sería bueno cambiar el mundo entero. Quienes están aquí son enfermeras, jubiladas, básicamente todos”.

En el “gran debate nacional”, Rudis fue inequívocamente hostil: “Es solo palabrerío. No somos libres de ir allí, no podemos decir lo que tenemos que decir ... De todos modos, es solo palabrerío desde hace muchos años”.

Rudis pidió la unificación de los trabajadores de todos los países en la lucha contra la Unión Europea y la austeridad. “Esa sería una buena idea”, dijo, “una forma de reconstruir Europa siguiendo las líneas que hemos elegido, entre la población europea, la población europea e incluso mundial. Si podemos, esto sería ideal porque no somos solo nosotros. África y todos están sufriendo. Estamos en un país que se puede decir que no tiene mucho de qué quejarse, pero sería bueno para todos poder estar orgullosos, detener el saqueo de África y todo eso”.

Sobre el papel de los sindicatos y sus posiciones sobre los “chalecos amarillos”, Rudis dijo: “Los sindicatos son políticos disfrazados. Hacen acuerdos solo por sus propios intereses. Trabajo en una fábrica con 50 trabajadores pero dos sindicatos. Y a ellos no les importamos una mierda. Los burócratas sindicales pueden ir a sentarse bastante bien en las fábricas”.

El WSWS también habló con Stéphane, quien solicitó la creación de “referendos iniciados por los ciudadanos, que permitan al pueblo francés decidir sobre ciertas cuestiones, proponer o derogar leyes hostiles a los intereses de la gente, o incluso revocar a un cargo electo, si actúa en contra de los intereses de la gente. Hay diferentes asambleas populares en varias áreas de Francia que son interesantes, donde las personas están debatiendo, aprendiendo o siendo instruidas políticamente, porque llevamos mucho tiempo siendo excluidos de la política”.

Stéphane hizo hincapié en que los trabajadores no obtendrán nada del “gran debate nacional” ofrecido por Macron: “El debate nacional del señor Macron no se refiere a los chalecos amarillos. Es un debate nacional para promocionarse. Las elecciones europeas vendrán pronto. Eso son relaciones públicas”.

Stéphane le dijo al WSWS que se opone a los intentos de armar una lista electoral de “chalecos amarillos” para las elecciones europeas: “Ahora hemos visto que hay algunos chalecos amarillos que intentan unirse para avanzar en una lista electoral para las elecciones europeas. La gran mayoría de los chalecos amarillos están totalmente en contra de eso... No somos partidarios de eso, porque los chalecos amarillos son un movimiento que representa a la población”.

(Publicado originalmente en francés el 29 de enero de 2019)