Filtraciones exponen los planes de gobierno del Reino Unido y de la UE para un despliegue militar en la crisis del Brexit

por Chris Marsden
30 enero 2019

El Sunday Times ha informado de que el gobierno conservador está planeando la posible imposición de la ley marcial como resultado de la profundización de la crisis por la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (UE). El Daily Mirror informó de que la UE está anticipando violencia en las calles y décadas de inestabilidad política.

El informe del Sunday Times se basa en filtraciones de la Oficina del Gabinete. Afirma que los principales funcionarios públicos de Whitehall han estado “jugando a un estado de emergencia e incluso la introducción de la ley marcial en caso de desorden después de un Brexit sin acuerdo” (salir de la UE sin un acuerdo comercial acordado).

Se identifica a Robert MacFarlane, el director adjunto de la Secretaría de Contingencias Civiles, como parte de las discusiones sobre el uso de los poderes “para hacer frente a emergencias nacionales como los actos de guerra y el terrorismo” —parte del plan de contingencias sin acuerdo conocido como Operación Yellowhammer.

Los cargos públicos más altos utilizarían los amplios poderes contenidos en la Ley de Contingencias Civiles de 2004, presentada por el gobierno laborista de Tony Blair.

“Toques de queda, prohibiciones de viajar, confiscación de bienes y, lo que es más drástico, el despliegue de las fuerzas armadas para sofocar disturbios, se encuentran entre las medidas disponibles para los ministros en virtud de la legislación”, escribe el periódico. “También pueden enmendar cualquier ley del parlamento, excepto la Ley de Derechos Humanos, por un máximo de 21 días”.

El pretexto para la Ley de Contingencias Civiles fue la afirmación del gobierno de Blair de que la legislación de emergencia anterior había resultado ser inadecuada, en eventos como la grave inundación de 2000 y el brote de fiebre aftosa de 2001, pero también de manera más general en librar la llamada “guerra contra el terror” después de los ataques del 9/11 en los Estados Unidos.

La Ley concedió poderes extraordinarios nuevos, que permiten al gobierno declarar un estado de emergencia sin la votación del parlamento, y los ministros están facultados para introducir “regulaciones de emergencia” bajo la Prerrogativa Real que son virtualmente ilimitadas. Incluyen el poder de “dar instrucciones u órdenes”, incluyendo la destrucción de bienes, la prohibición de reuniones, el cierre de comunicaciones electrónicas, la prohibición de viajes y la prohibición de “otras actividades específicas”.

El Consejo de Defensa, compuesto por ministros, altos cargos y líderes militares, puede desplegar los servicios armados, nuevamente sin un previo debate en el parlamento, o sin su aprobación. Las regulaciones de emergencia pueden aprobarse “protegiendo o restaurando las actividades del gobierno de Su Majestad”, permitiendo de manera efectiva el poder absoluto del Consejo de Defensa, incluyendo “cualquier disposición que satisfaga a la persona que hace las regulaciones es apropiada” para proteger la vida humana, la salud y la seguridad.

Una fuente dijo al Sunday Times que “el tema principal en toda la planificación sin acuerdo es la desobediencia civil y el temor de que conduzca a la muerte en caso de escasez de alimentos y medicamentos”.

En respuesta a las afirmaciones de que el modelo utilizado para un escenario sin acuerdo es el impacto en Islandia de las nubes de ceniza causadas por una erupción volcánica en 2010, otra fuente dijo al periódico: “Aunque no hay nada que pueda replicar la magnitud del caos con el que amenaza un Brexit sin acuerdo, que será unas mil veces peor que la crisis de la nube de cenizas volcánicas, este es el ejemplo más cercano que tenemos en la historia británica moderna.

“La única otra cosa que sería comparable sería algo así como una guerra importante en toda Europa”.

Hablando en el Show de Andrew Marr en la BBC, el secretario de salud Matt Hancock intentó minimizar las preocupaciones, diciendo que no había un plan “específico” para la ley marcial, y agregó: “Por supuesto, el gobierno siempre mira todas las opciones en todas las circunstancias. Permanece en el libro de estatutos, pero no es el foco de nuestra atención”.

Los conservadores favorables al Brexit y el líder laborista Jeremy Corbyn han desmentido previamente dichos informes de un uso planificado de los militares como parte de un "Proyecto Miedo” para asegurar la aceptación del acuerdo propuesto por la primer ministra Theresa May con la UE que se debate hoy en el parlamento.

Es significativo, por lo tanto, que los detalles de un informe de la UE sobre la crisis posterior al Brexit que se filtró al Daily Mirror no resalten un escenario sin acuerdo. En lo que se refiere la seguridad europea y los funcionarios de inteligencia, Gran Bretaña caerá en un caos político, suceda lo que suceda en los próximos meses.

El informe secreto de la UE no se cita directamente, sino que solo es aludido por el Daily Mirror. Se cree que los funcionarios de la UE “advirtieron que las molestias civiles y los disturbios son casi inevitables, sea cual sea el resultado del actual estancamiento político”, informa el periódico.

Una fuente de la UE afirma: “El análisis de los niveles de amenaza en Gran Bretaña se comparten en la parte superior de la UE a medida que formulamos la política para los próximos años. La evaluación es que la violencia es casi inevitable sea como sea.

“Les preocupa que si el acuerdo actual pasa por la derecha, se iniciará. Si no hay acuerdo, todos se opondrán y se iniciará. Si hay un segundo referéndum, la derecha lo iniciará. Que lo inicie la derecha está causando mayor preocupación. Este análisis se está manteniendo muy silenciado por razones obvias”.

Confirmando que la represión estatal en aumento está siendo considerada en todas las eventualidades, el Sunday Telegraph, partidario del Brexit, informó de que la Comisión Electoral está tratando de otorgarse nuevos “poderes de enjuiciamiento” antes de cualquier segundo referéndum sobre el Brexit. El periódico afirma que los nuevos poderes significarían que la Comisión podría iniciar acciones judiciales directamente contra los partidos políticos y los grupos de campaña.

La UE también predice la posible ruptura del Reino Unido, con referendos de independencia en Escocia e Irlanda del Norte entre los 18 meses del Brexit.

En una advertencia relacionada, el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, dijo en la cumbre de Davos la semana pasada que los soldados podrían ser enviados a la frontera con Irlanda del Norte en un escenario sin acuerdo. El retorno de una frontera dura podría “involucrar a personas en uniforme y podría implicar la necesidad, por ejemplo, de cámaras, infraestructura física, posiblemente una presencia policial o una presencia del ejército que lo respalde”, dijo Varadkar a Bloomberg.

Una alta fuente del gobierno del Reino Unido le dijo al Daily Mirror: “Estamos viendo la desobediencia civil en toda Europa y el crecimiento de la extrema derecha. Cualquier cosa que cambie el status quo, como el Brexit, les da a esas personas la oportunidad de fomentar la división. Podríamos ver protestas y delitos de desorden público”.

Hay que rechazar las afirmaciones de que la “extrema derecha” será el objetivo de cualquier represión planificada. No hay duda de que la pequeña derecha fascista británica buscará explotar la inestabilidad social y canalizar el sentimiento anti-UE en una dirección nacionalista y reaccionaria, al igual que Agrupación Nacional de Francia (antes Frente Nacional), la Lega en Italia y formaciones similares más grandes. Sin embargo, el poder del Estado no se dirigirá contra tales tendencias, que en toda Europa están siendo aceptadas o incluso dirigidas hacia el gobierno, sino contra la verdadera fuente de descontento social —la clase obrera.

Los chalecos amarillos de Francia son rutinariamente calumniados como extremistas de extrema derecha por el gobierno de Emmanuel Macron por el “crimen” de oponerse a sus salvajes medidas de austeridad. Pero en realidad son miles de trabajadores los que han sido arrestados, maltratados, mutilados y asesinados por la policía antidisturbios en las calles de Francia. Y no sería diferente en el Reino Unido.

En todas partes está surgiendo una crisis del rol burgués, que conduce invariablemente a un brusco giro hacia el autoritarismo y la represión estatal: la amenaza de Donald Trump de declarar un estado de emergencia nacional en los EUA, la masacre de 20.000 personas por Rodrigo Duterte en su llamada “guerra contra las drogas” en Filipinas, la glorificación de la junta militar de Brasil por parte de Jair Bolsanaro.

Esta es la respuesta de la clase dominante a un crecimiento explosivo de la desigualdad social que hace imposible la preservación de la democracia. La única respuesta a este peligro es la movilización política independiente de la clase obrera contra la élite gobernante y su aparato estatal. En el Reino Unido, esto significa rechazar cualquier alianza con las alas partidaria y contraria al Brexit de la clase capitalista y forjar una lucha unificada por una Europa socialista con trabajadores en todo el continente que enfrentan las mismas amenazas de ruina social y represión política.

El autor también recomienda [en inglés] :

Military prepare for post-Brexit civil war in Britain and Northern Ireland [8 de enero de 2019]

(Publicado originalmente en inglés el 29 de enero de 2019)