¡Oponganse a los intentos de los sindicatos franceses de estrangular las protestas del "chaleco amarillo"!

por Anthony Torres y Alex Lantier
28 enero 2019

En medio de la represión violenta de su movimiento por parte del Estado, los "chalecos amarillos" están buscando formas de conseguir un apoyo más amplio en la clase obrera contra Macron y la Unión Europea (UE). Han rechazado abrumadoramente el "gran debate nacional" fraudulento ofrecido por Macron. La pregunta decisiva ahora es: ¿en qué perspectiva política pueden los "chalecos amarillos" y los trabajadores en general de toda Europa luchar por sus demandas de igualdad social, aumento de salarios, mejores condiciones sociales y contra la guerra?

Los intentos de desviar la oposición en desarrollo de la clase obrera de una orientación por una lucha internacional de obreros por tomar el poder, contra el capitalismo y para la construcción del socialismo equivaler a nada más que una trampa. Esto es lo que Olivier Besancenot, del Nuevo Partido Anticapitalista pablista (NPA), está haciendo cuando propone a los sindicatos, que son vistos con desconfianza por la mayoría de los manifestantes del "chaleco amarillo", tomen el control del movimiento.

Besancenot se basa en un letrero publicado por el vocero de "chaleco amarillo" Eric Drouet en la página de Facebook "Francia en colère". Drouet propone que la huelga simbólica de un día propuesta por el sindicato de la Confederación General de Trabajo estalinista (CGT) sea la ocasión para lanzar un movimiento más amplio: "Lejos de la sirena de llamadas por el Gobierno de hacer un gran fraude nacional para silenciar nuestras demandas, llamen una huelga general a partir del 5 de febrero 2019. ¡Bloquear todo, no más viviendo como esclavos!”

Invitado en el canal de noticias de BFM-TV, Besancenot declaró que la llamada de Drouet es "una buena idea. ... Tenemos que ir más allá del techo de cristal planteado por el número de manifestantes. Necesitamos una clara movilización contra la represión, por los salarios y la redistribución de la riqueza. Este puede ser el momento en que nos reunamos. Agregó que los “chalecos amarillos” habían “tomado un paso adelante” que “debe provocar una reacción de las organizaciones sindicalistas”.

Es esencial movilizar a los trabajadores en Francia e internacionalmente en lucha, pero hacer eso requiere una ruptura política consciente con la CGT y los partidos pequeñoburgueses como el NPA. Los sindicatos no organizarán una ofensiva política contra Macron. La CGT vendió y estranguló las dos grandes huelgas generales en Francia, en 1936 y 1968. Ahora, habiendo perdido sus bases en la clase obrera debido a las políticas de austeridad que han ayudado a imponer en el medio siglo desde 1968, los sindicatos son cáscaras vacías que no pelearán contra Macron.

Al pedir una "convergencia" entre la CGT y los "chalecos amarillos", Besancenot quiere ayudar a las burocracias sindicales que ahora son financiadas y controladas por el Estado y las grandes empresas, para que se hagan cargo y estrangulen el movimiento. Si los "chalecos amarillos" permitieran al NPA hacer esto, significaría la autodestrucción del movimiento. La perspectiva de los sindicatos es para una negociación reaccionaria con Macron en el contexto nacional de un "diálogo social" con el capitalismo francés.

De hecho, la protesta del "chaleco amarillo" es parte de un amplio aumento global de la clase trabajadora en una rebelión contra las viejas burocracias de base nacional. Al igual que las luchas de los trabajadores de las plantaciones de té de Sri Lanka o de los trabajadores automotores de Estados Unidos, Canadá y México, su lucha se está desarrollando contra los sindicatos oficiales y los partidos de la pseudoizquierda como el NPA. Sin embargo, Besancenot está haciendo todo lo posible para promover una capa entera de partidos nacionalistas, procapitalistas y antitrotskistas, vinculados al Estado, que los "chalecos amarillos" rechazan.

Besancenot propone a "todos los líderes políticos de izquierda" unirse "en una gran reunión unitaria el lunes para apoyar la huelga general el 5 de febrero y luchar juntos contra la represión". Invitó a "Jean-Luc Mélenchon, François Ruffin, Benoît Hamon, Fabien Roussel, Nathalie Arthaud, los Verdes y el sindicato de la izquierda" a participar.

Es decir, Besancenot quiere construir una alianza entre el NPA, los ex ministros del Partido Socialista de las grandes empresas (PS), como Benoît Hamon y Jean-Luc Mélenchon, el nuevo apparatchik principal del Partido Comunista Francés (PCF) Fabien Roussel, la candidata presidencial Nathalie Arthaud de Lutte Ouvrière, (LO, Lucha Obrera), y los sindicatos, para tomar el control de los "chalecos amarillos" y subordinarlos a una línea procapitalista.

Tales llamados a un "frente social" que reúna a los satélites del PS que han apoyado durante años las guerras imperialistas en el Medio Oriente y África no son más que una trampa política. Estas no son organizaciones de izquierda o de clase obrera. Son hostiles a las demandas de los "chalecos amarillos". Hablando por intereses pequeñoburgueses en la burocracia sindical y la academia, pretenden negociar recortes a los derechos sociales con Macron para alinear los salarios con el dictado del mercado mundial.

Besancenot prácticamente lo admitió, notando que las organizaciones que se propone reunir juntas han organizado derrotas de huelgas lanzadas durante décadas. Hablando de los "chalecos amarillos", dijo que son "una movilización histórica sin precedentes que no está simplemente en contra de algo, sino que está a favor de algo. ... Es la primera vez desde mayo 1968 que tenemos un movimiento que está ganando algo".

Aparentemente involuntariamente, Besancenot estaba haciendo una declaración devastadora sobre el papel del NPA y sus aliados políticos y sindicales que durante décadas han aislado y han cerrado huelgas y protestas en Francia y en toda Europa. La razón por la que los "chalecos amarillos" han tenido tal impacto es que se opusieron con desprecio a los sindicatos y partidos que durante tanto tiempo organizaron las derrotas de la clase trabajadora. Y estos partidos también rechazan los "chalecos amarillos", viéndolos con enojo y miedo. El NPA se opuso al brote inicial de las protestas del "chaleco amarillo", declarando:

“No nos equivocaremos. Al igual que los sindicatos CGT y Solidaridad, no mezclaremos nuestra ira el sábado 17 de noviembre con las maniobras de los jefes explotados por la extrema derecha, que no es un aliado temporal sino un enemigo mortal. Sí, todo está subiendo, excepto los salarios, y las clases más bajas tienen razón de estar harto con los aumentos de precios para el combustible y en general ... Pero no podemos decirlo el sábado 17 de noviembre, en acciones o supuestas reuniones de ciudadanos que parecen la turba de extrema derecha, en las que nos alinearíamos con los enemigos más mortíferos del movimiento obrero”.

Lo que se está preparando es una explosión mucho más grande de la lucha de clases que lo que ya ha ocurrido. El curso objetivo de los desarrollos de las huelgas en curso tiende hacia la erupción de luchas obreras a escala continental, superando incluso las grandes huelgas generales del siglo XX. Esperar que la CGT o Besancenot lideren tales luchas significa asegurar sus derrotas.

Desarrollar la ofensiva política de la clase trabajadora requiere primero un rechazo consciente de las ofertas venenosas de apoyo por grupos de pseudoizquierda como el NPA. Prepararse para las crisis que están en erupción, los trabajadores deben tomar las luchas fuera de las manos de los sindicatos. En toda Europa necesitan comités de acción, construidos independientemente de los sindicatos, para coordinar y unificar la lucha contra el capitalismo.

Esto subraya la necesidad de construir el Parti de l'égalité socialiste (PES) y el Comité Internacional de la Cuarta Internacional en su conjunto como el liderazgo político de la clase obrera. Es solo a través de una lucha política y teórica contra las organizaciones pequeñoburgueses y pseudoizquierdas que será posible derrotar los intentos de la clase dirigente de apoderarse y estrangular la oposición en la clase obrera y dirigir las luchas obreras hacia una lucha genuina por la transformación socialista de la sociedad.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 26 de enero de 2019)