“Quiero que la clase obrera, la clase que empuja al país, luche por una vida más digna”

Trabajador de maquiladora en Matamoros, México, se pronuncia

por Alex González y Andrea Lobo
25 enero 2019

Un trabajador de la maquiladora de autopartes en Matamoros, México, quien pidió que lo llamaran “Miguel”, habló con el World Socialist Web Site sobre sus condiciones laborales, la vida en Matamoros y qué piensa sobre una lucha unida de todos los trabajadores por una mejor vida. Llamó a los trabajadores de todo el mundo a seguir el “modelo de Matamoros” rebelándose contra los sindicatos y organizando una lucha independiente por medio de las redes sociales.

Miguel trabaja en una de las 3.000 maquiladoras que emplean a más de un millón de trabajadores del lado mexicano de la frontera con Estados Unidos. A pesar de que los trabajadores de las maquiladoras generan miles de millones de dólares en ganancias para algunas de las empresas más grandes del mundo, los obreros viven al borde y en la pobreza y son brutalmente explotados tanto por los sindicatos como la gerencia.

Por 12 días, más de 70.000 trabajadores en Matamoros han salido valientemente a huelga desafiando a sus sindicatos y a las corporaciones, quienes los han intimidado y atacado físicamente para volver a someterlos bajo su control. Pero los trabajadores de Matamoros están hartos. Están exigiendo un aumento del 20 por ciento, un bono de 32.000 pesos (1.700 USD), una reducción en las cuotas sindicales y una semana laboral más corta para poder pasar más tiempo con sus familias.

Miguel trabaja jornadas de 12 horas, seis días a la semana para darse sustento y a su esposa, quien también trabaja en una planta maquiladora. Gana $9 por día o apenas 75 centavos por hora. Cada mañana, se despierta a las 4 a.m. y dura más de una hora para llegar a su planta.

Reporta que ha habido accidentes serios en las plantas debido a condiciones precarias de trabajo: “A muchas les falta alguna extremidad, se lastimaron dedos, manos, hasta la propia cabeza. Hay operaciones en las que se les enreda el cabello a las mujeres. Ha habido accidentes muy fuertes en la maquiladora. Hay terminado por lastimar tanto al trabajador que ya no los contratan por la experiencia de haber tenido un problema de salud o un accidente serio”.

Miguel indicó que las largas jornadas y falta de descansos en las plantas les han generado un inmenso deterioro tanto físico como emocional. Tienen muchas “necesidades tanto de alimentación como fisiológicas,” dijo. “Explotan mucho. Muchas personas sufren estragos en su alimentación, en su estómago en su necesidad fisiológica, [no poder] ir al sanitario”.

Así como les sucede a sus contrapartes en empresas milmillonarias como Amazon o UPS, los trabajadores que sufren lesiones en el trabajo son denegados servicios como ir al doctor a expensas de la empresa. “Las empresas nos mandan al seguro social por no querer pagar ellos. Nos mandan a clínicas privadas para evadir su responsabilidad al trabajador.

Describió una mañana promedio:

“El personal sindicalizado entre a las 6:30 a.m. el primer turno”, dijo. “Los posibles primeros descansos empiezan a las 8:15 a.m. Son de 15 minutos contemplando también su regreso a la línea de producción”.

Pero esto no incluye el tiempo para llegar a la cafetería y volver, ni hablar de buscar comida y usar el baño. “Tardamos 2 minutos en llegar a la cafetería, 2 minutos y medio en regresar. Eso quiere decir que el tiempo se reduce realmente a 10 minutos… ¡El organismo no es una maquinita que diga, me tardo 5 minutos y ya estoy satisfecho!”.

Estas maquilas están establecidas, con la bendición del Gobierno, como empresas libres de aranceles e impuestos. Esto significa que las compañías están exentas de la mayoría de los impuestos nacionales y locales. Mientras privan a estados completos de fuentes de recaudación de impuestos, las empresas dejan a los trabajadores para que dependan del cuidado de salud y viviendas subsidiadas por el Gobierno.

“Los servicios sociales son deplorables. Una persona que tiene algún malestar si acude al seguro social se tarda un mes, dos meses para ver a un especialista”, dijo Miguel. “Son cosas delicadas que muchos compañeros trabajadores han tenido, situaciones de salud delicadas y graves por la falta de salud oportuna y se ve en todos los niveles de la clase trabajadora aquí en Matamoros”.

Cuando se le preguntó por el estado de las escuelas, Miguel dijo: “La educación no [debería] estar basada en que uno sea empresario. Nos educan para que seamos empleados de una maquiladora o de algún negocio. Son empresas grandísimas con beneficios fiscales enormes, como lo comentas, de extremado beneficio para ellos”.

Además de los peligros en las fábricas, los trabajadores se enfrentan a otros peligros a diario en las calles cuando dejan el trabajo a primeras horas de la mañana. “En Matamoros, abunda la violencia con el crimen organizado. La policía nos extorsiona. El tránsito nos extorsiona. Las mujeres están un poco más destrotegidas. Mi esposa tiene que caminar a las 2 o 3 de la mañana solo para llegar a la casa”.

Las condiciones en Matamoros no son únicas a esta ciudad. “Estas cosas terminan lastimando al trabajador como papá, como mamá, como hijo. Son situaciones que nunca se dicen pero que se dan en nuestro municipio y alrededor del mundo. Matamoros no es el único sitio que padece de estas situaciones… Aquí en nuestra ciudad es primero hacer dinero para los empresarios, hacer dinero para los empresarios y hacer dinero para los empresarios. Sales de tu trabajo y al siguiente día la misma rutina”.

Los trabajadores del WSWS le comentaron sobre el gran interés de la clase obrera internacional en la huelga en Matamoros.

Cuando los reporteros le preguntaron sobre qué le gustaría decirles a los trabajadores a nivel mundial, dijo: “Me gustaría que toda la clase obrera del mundo se levantara contra todas las empresas que los tienen reprimidos, agobiados, que los tienen pobres para seguir teniendo mano de obra barata a su disposición... En algún momento de nuestra historia la gente entenderá el poder que tiene para poder hacer sus derechos. Estoy tan emocionado de ver a nuestra gente despierta. Se están arriesgando muchos empleos en la ciudad como consecuencia de estos actos, pero creo que va a valer la pena. De todo esto tiene que salir algo bueno. Este es el despertar de nuestra clase obrera. Yo invito a todos los trabajadores del mundo para que luchen por lo que se merecen”.

La experiencia de Miguel demuestra las semejanzas entre los trabajadores de todo el mundo, enfrentándose a las mismas condiciones en sus lugares de trabajo. A diferencia del veneno nacionalista que avanzan los sindicatos, los trabajadores mexicanos no son los enemigos de los trabajadores en Estados Unidos, Canadá, China o ningún otro país, sino que forman otro vínculo de una cadena global de explotación por parte de las mismas empresas.

Mientras que los sindicatos los mantendrán divididos por industria y país, los trabajadores en todas partes están ansiosos por conectarse internacionalmente. Las acciones como el “Día sin Obreros” en Matamoros en las que se realizaron apelaciones a sus aliados estadounidenses deben expandirse y volverse más conscientes y concretas. Los trabajadores deben entender que sus demandas —un empleo bien pagado, condiciones de trabajo seguras, servicios sociales plenamente financiados, tiempo libre para la cultura y el entretenimiento— solo pueden lograrse por medio de una lucha internacional por expropiar la riqueza de los capitalistas que controlan todos los recursos de la sociedad.

En una economía global, la unidad internacional de la clase obrera es una necesidad estratégica. Los trabajadores que deseen formar una estrategia internacional común deben contactarnos por correo electrónico a autoworkers@wsws.org o nuestra página de Facebook para tomar estos pasos cruciales. Para más información sobre el mitin del 9 de febrero en Detroit, visita wsws.org/auto.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 24 de enero de 2019)