La lucha de clases global en 2019

17 enero 2019

El año 2019 ha iniciado con una ola de huelgas y otras manifestaciones de la lucha de clases por todo el mundo. 

En Francia, las protestas de los “Chalecos amarillos” llegaron a su décima semana. El último fin de semana, participaron al menos 85.000 manifestantes por todo el país, siendo esta la segunda semana consecutiva en que aumenta esta cifra. Las protestas de docentes de los “lapiceros rojos” contra el estancamiento salarial y las terribles condiciones en las escuelas públicas se han incorporado a los chalecos amarillos. 

En India, decenas de millones de trabajadores participaron en una huelga de dos días la semana pasada contra las políticas derechistas del Gobierno del partido supremacista hindú BJP de Narendra Modi. Los mineros, trabajadores públicos, industriales, transportistas y muchos más tomaron parte de una de las mayores huelgas en la historia. 

En México, se están expandiendo las huelgas y ocupaciones de planta en las maquiladoras, centrándose en una huelga espontánea de 70.000 trabajadores de 45 fábricas en la ciudad de Matamoros, justo al lado de la frontera con Brownsville, Texas. Los trabajadores han llamado a una huelga general comenzando hoy. 

En Estados Unidos, 33.000 docentes en el Distrito Escola Unificado de Los Ángeles, el segundo más grande del país, iniciaron una huelga el lunes. Miles de docentes y sus simpatizantes han participado en manifestaciones en la ciudad de Oakland en el norte de California contra los ataques a la educación pública. 

Los reportes en la prensa advierten sobre otra “primavera docente” después de las huelgas y manifestaciones en West Virginia, Arizona, Oklahoma y otros estados el año pasado, pero esta vez en estados controlados por el Partido Demócrata. La ira de los maestros, apoyada tanto por estudiantes como trabajadores, coincide con una creciente oposición de los 800.000 trabajadores federales suspendidos u obligados a trabajar sin paga, según llega el cierre del Gobierno a su día 25. 

Otras de las expresiones de oposición obrera incluyen una huelga de trabajadores de seguridad en los aeropuertos alemanas que interrumpieron el tráfico aéreo por toda Europa ayer, una huelga de 3.700 doctores en Nueva Zelanda después de protestas y una huelga de 24 horas por enfermeras el año pasado, huelgas cada vez más amplias de mineros de oro y platino en Sudáfrica, y huelgas masivas en Zimbabue contra los fuertes aumentos a los precios de los combustibles. 

Estos acontecimientos ya confirman el análisis realizado por el WSWS en su declaración del 3 de enero, “La estrategia de la lucha de clases internacional y la batalla política contra la reacción capitalista en 2019”.

“Las expresiones iniciales de malestar social en 2018 continuarán este año nuevo”, escribió el WSWS. “Después de verse reprimida y descartada por mucho tiempo, la clase obrera está comenzando a reafirmar sus intereses propios e independientes. El estallido de luchas sociales de masas en Francia, Estados Unidos e internacionalmente pregona el comienzo de un nuevo periodo revolucionario”. 

Los marxistas estudiamos la lucha de clases como un proceso objetivo, es decir, la forma y el carácter de su desarrollo a raíz de la naturaleza de la sociedad capitalista. La evolución de la lucha de clases tiene su lógica y un entendimiento consciente de esta lógica es necesario para orientar la práctica del movimiento socialista y las capas avanzadas de la clase obrera. 

Varios aspectos de la lucha de clases se han vuelto cada vez más claros este último año. 

En primer lugar, la lucha de clases se está desarrollando como un proceso internacional. La globalización de la producción capitalista ha integrado a la economía global a un grado extraordinario, entrelazando el futuro de cada país en un solo hilo. No son solo las transacciones empresariales que han sido globalizadas, sino la lucha de clases en sí, tanto en su contenido como en su forma. Los trabajadores, explotados por las mismas corporaciones, también tienen a su disposición métodos de comunicación global sin precedentes gracias a la proliferación del acceso al internet. 

En segundo lugar, la expansión de las luchas de la clase obrera está tomando la forma de una rebelión contra los sindicatos y las otras organizaciones establecidas que por cuatro décadas se han dedicado a suprimir toda oposición a las políticas de la clase gobernante capitalista. 

En México, las huelgas tienen un carácter insurreccional. Los trabajadores están publicando declaraciones en las redes sociales denunciando a los sindicatos por robarles su dinero. En Francia, la durabilidad de las protestas de los chalecos amarillos se debe al hecho de que surgieron independientemente de y en oposición a los sindicatos y a las organizaciones políticas afiliadas a estos. En Estados Unidos, los sindicatos docentes, los cuales son dirigidos por individuos con salarios que los colocan en el cinco o uno por ciento más ricos de la población, hicieron todo lo posible para prevenir una huelga en Los Ángeles y están ahora haciendo todo por aislarla, repitiendo su papel durante las luchas de educadores el año pasado. 

La creciente insurgencia obrera contra los sindicatos refuta a todos los que han afirmado que siguen siendo “organizaciones obreras”. 

En tercer lugar, lo que está motivando estas luchas no es meramente una u otra problemática laboral. En cambio, están siendo impulsadas por un enojo profundo y cada vez mayor por el crecimiento masivo de la desigualdad social y están entrando cada vez más directamente en conflicto con el capitalismo. Consecuentemente, la lógica de estas luchas está enfrentando a los trabajadores con todo el aparato político de la clase gobernante. 

Finalmente, y lo más importante de todo, el crecimiento de la lucha de clases está haciendo estallar todas las teorías antimarxistas de los representantes intelectuales y políticos de los sectores adinerados de la clase media, los cuales reniegan el papel revolucionario de la clase obrera y la centralidad de las divisiones de clases en la sociedad de capitalista, prefiriendo la política de razas y géneros. La más reciente de estas teorías la presentan los escritos de Chantal Mouffe, la mentora ideológica de Syriza en Grecia y otros partidos pseudoizquierdistas, proponiendo avanzar un “populismo izquierdista” basado en el nacionalismo y en un rechazo explícito a los que “le atribuyen un privilegio ontológico [es decir, que existe objetivamente] a la clase trabajadora”. 

¿Cuáles son las conclusiones que deben extraerse de la lucha de clases? 

En primer lugar, el desarrollo de la lucha de clases requiere la formación de organizaciones independientes —comités de acción y comités de fábrica de las mismas bases obreras— para coordinar y unir cada manifestación de oposición separada, dentro de cada país como internacionalmente. 

Se tomaron importantes iniciativas a fines del año pasado para formar organizaciones independientes como estas: el establecimiento de un Comité Organizador de la Coalición de Comités de Base entre trabajadores automotores y de otros sectores en Estados Unidos y la creación de un comité de acción para organizar la lucha de los trabajadores agrícolas de Sri Lanka. Tales iniciativas, las cuales emergieron bajo la dirección del Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI), deben extenderse y ser desarrolladas. 

En segundo lugar, el establecimiento de nuevas organizaciones de lucha debe conectarse a la construcción de una dirección política revolucionaria en la clase obrera —el CICI y sus secciones nacionales, los Partidos Socialistas por la Igualdad—. El crecimiento de la lucha de clases es un proceso objetivo, pero su evolución en forma de un movimiento revolucionario contra el capitalismo requiere la intervención del partido revolucionario para impartir a los trabajadores la consciencia subjetiva necesaria de las luchas objetivas en las que están participando. 

No es solo el crecimiento de la lucha de clases, sino su forma específica, que ha sido anticipada por el CICI. “Teóricamente y en práctica”, señala la declaración del 3 de enero, “el CICI ha establecido que es el único partido político revolucionario de la clase obrera internacional y el único representante del marxismo auténtico”. 

La expansión de la lucha de clases en 2019, impulsada por la intersección de los acontecimientos objetivos y la intervención del partido revolucionario, asumirá una forma cada vez más abiertamente socialista, internacionalista y revolucionaria. 

(Artículo publicado en inglés el 16 de enero de 2019)

Joseph Kishore