¡Luchad contra los despidos en Ford! ¡Cread comités de base para unir a los trabajadores automotores de toda Europa!

por Sozialistische Gleichheitspartei, Parti de l’égalité socialiste y Socialist Equality Party (UK)
16 enero 2019

El anuncio de hoy de la Ford Motor Company de que cerrará plantas y despedirá a miles de trabajadores automotores en toda Europa es la última etapa en una ofensiva global por parte de las compañías del sector automotor contra los empleos, salarios y condiciones de la clase trabajadora.

El presidente de la Ford para Europa Steven Armstrong le dijo al Financial Times el jueves que los despidos, parte de un plan de recorte de costes de $14 mil millones, afectaría a una porción “significativa” de los 53.000 empleados de la Ford en 19 plantas del continente. Añadió que aunque Ford actualmente tiene planificado mantener sus operaciones en Europa, “todo es posible si no podemos hacer el reajuste”. De esta manera se amenaza con más recortes que deberán ser invocados para chantajear a los trabajadores para sacarles más concesiones en 2019.

Decenas de miles de trabajadores y sus familias que han dado años de sus vidas van a ser tirados al montón de chatarra en lo que la declaración de prensa de la Ford del 10 de enero llama una “reducción del trabajo excedente en todas las funciones”. Esto incluirá el cierre en agosto de 2019 de Ford Industrias Aquitania en Blanquefort, la única planta de ensamblaje de la Ford en Francia, destruyendo 900 empleos y otros 3.000 más indirectamente, y grandes recortes de empleo en la Planta de Ensamblaje Saarlouis en Alemania, donde se dejará de fabricar el modelo C-Max.

Al menos 370 trabajadores van a ser despedidos de la planta Bridgend Ensamblaje en el sur de Gales, según la BBC, y se esperan más despidos de entre los más de 13.000 empleados de la Ford en el Reino Unido. Los medios rusos informan de que el destino de las fábricas de la Ford en el país está “sellado”, con cierres anticipados de plantas en Vsevolozhsk cerca de San Petersburgo (2.700 trabajadores) y Naberezhyne Chelny (1.000 trabajadores).

¡La clase trabajadora no puede aceptar el “derecho” de las corporaciones a cerrar plantas, a diezmar comunidades enteras y destruir la vida a decenas de miles de trabajadores! Las acciones ilegítimas de la Ford están motivadas por el deseo decidido de canalizar cantidades cada vez mayores de riqueza hacia los bolsillos de sus accionistas multimillonarios y los especuladores financieros. El año pasado Ford pagó $2,3 mil millones en dividendos solamente, el equivalente de $43.000 para cada trabajador automotor europeo.

Los trabajadores tienen que organizar la lucha contra todos los cierres, despidos y concesiones, mediante la formación de comités de base en su lugar de trabajo en las plantas de toda Europa, para establecer líneas de comunicación con los trabajadores de las plantas de otros países y organizar una contraofensiva unida.

No se puede tener fe en los sindicatos, que no se opondrán a nada. Ya sea la CGT en Francia, el sindicato Unite en el Reino Unido, la IG Metall en Alemania, u otros en otros países, todos ellos trabajan como brazos de la patronal contra los trabajadores. La única declaración honesta del comunicado de prensa de la Ford del 10 de enero es haber llamado a esas organizaciones sus “socios de los sindicatos”, con los cuales trabajará para conseguir su “estrategia de transformación extensa”.

El sindicato Unite del Reino Unido ya ha dejado claro que alentará las dimisiones “voluntarias” con el fin de ayudar a Ford a desmovilizar la resistencia de los trabajadores. El directivo Des Quinn declaró que “el desafío para el gobierno, los fabricantes de automóviles y los sindicatos” es “mantener el entorno” para el “éxito” de la manufactura británica —lo que solo significa que los trabajadores del Reino Unido acepten salarios más bajos y mayores condiciones de explotación.

En cuanto a IG Metall, su actitud fue expresada de manera más tajante por el dirigente del Consejo de Trabajos Colectivos de Ford, Martin Hennig, en agosto pasado, cuando se jactó de que a Ford le estaba “yendo bien y estamos haciendo un buen dinero con ellos”, antes de añadir que “tenemos que tener en cuenta los costes. Esta debe ser la tarea más importante de la patronal”. Hennig se quejó de la cantidad de trabajadores de más de 50 años de edad. “A esa edad”, dijo, “los trabajadores ya tienen achaques”.

Los sindicatos europeos no han convocado huelgas, porque están trabajando para imponer los recortes en Ford y en todo el sector. En noviembre pasado, la General Motors anunció el cierre de cinco plantas en Canadá y los EUA, y otras dos plantas todavía no identificadas fuera de Norteamérica.

En Europa, cuando Ford anunció despidos masivos, Jaguar Land Rover confirmó la eliminación de 4.500 empleos a lo largo del año que viene. El fabricante francés de automóviles PSA ahora está cerrando plantas en toda Europa, destruyendo más de 3.700 puestos a tiempo completo en su subsidiario Opel en Alemania y cientos en Vauxhal en el Reino Unido. En Alemania, la Volkswagen planea recortar 7.000 empleos en Hannover y Emden.

Mientras ayudan a planear esta arremetida, los sindicatos tienen por objetivo dividir a los trabajadores automotores de diferentes países y de diferentes compañías entre sí. Azuzan a los trabajadores unos contra otros en una carrera global hacia abajo, empujando a los trabajadores a aceptar salarios más bajos y peores condiciones en cada país con tal de seguir siendo “competitivos a nivel internacional”.

La salida para los trabajadores es liberarse del control organizativo de los sindicatos y librar una lucha independiente e internacional. Los trabajadores necesitan nuevas organizaciones —comités de base en sus lugares de trabajo, controlados democráticamente por los trabajadores— para unificar y movilizar a los trabajadores en todo el mundo en defensa del derecho social a tener un empleo.

Tal lucha por parte de los trabajadores automotores se ganaría un inmenso apoyo en la clase trabajadora en medio de la oposición creciente entre los trabajadores a la desigualdad social, el militarismo y la austeridad, y las políticas favorables a los grandes negocios de los gobiernos capitalistas a nivel internacional. El año 2018 fue testigo de un surgimiento inicial de la lucha obrera a nivel internacional, incluyendo huelgas docentes masivas en los Estados Unidos, y finalizó con las actuales manifestaciones de los chalecos amarillos en Francia, que son animadas por una profunda ira por la desigualdad social y las políticas favorables a los negocios del gobierno de Macron.

El martes pasado, los trabajadores de la GM en Oshawa, Canadá, dejaron sus herramientas en una sentada de protesta —iniciada independientemente del sindicato Unifor— después de que GM confirmara el cierre planificado de la planta para finales de 2019. El 9 de diciembre, trabajadores automotores de los tres fabricantes estadounidenses y otros trabajadores y jóvenes asistieron a una asamblea en Detroit, Michigan, organizada por el Boletín del Trabajador Automotor del WSWS y el Partido Socialista por la Igualdad y votó unánimemente establecer comités de base independientes para organizar una lucha contra los despidos previstos en General Motors.

La tarea crítica con la que se confrontan los trabajadores es desarrollar una lucha política independiente, en oposición a todos los partidos y organizaciones que defienden el capitalismo. Las clases gobernantes de cada país ofrecen hoy a las poblaciones un futuro de austeridad, guerras comerciales y conflictos militares de “gran potencia”, desigualdad social creciente, y un giro hacia la represión de Estado policial y la dictadura para reprimir la resistencia popular.

La respuesta es que la clase trabajadora tome el poder como parte de la lucha por los Estados Unidos Socialistas de Europa, y la reorganización de la vida económica por parte de la clase trabajadora para satisfacer las necesidades sociales, no el lucro privado. Esto incluirá transformar las gigantes corporaciones automotrices en servicios públicos bajo el control democrático de los trabajadores. Las secciones europeas del Comité Internacional de la Cuarta Internacional están interviniendo en las elecciones europeas para luchar por esta perspectiva.

Los Partidos Socialistas por la Igualdad y el World Socialist Web Site brindarán toda la asistencia a los trabajadores que quieran organizar una lucha contra los despidos en la industria automotriz y vincularse a sus homólogos de otros países, y emplazamos a los trabajadores a que nos contacten hoy.

(Publicado originalmente en inglés el 15 de enero de 2019)

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