La rebelión en Matamoros, México

por Alex González y Eric London
15 enero 2019

Al menos 70.000 trabajadores de 45 fábricas —incluyendo a decenas de miles de trabajadores de autopartes y ensamblaje en suministradoras de GM, Ford y Fiat-Chrysler— han lanzado una huelga salvaje en la ciudad de Matamoros en la frontera de México con Estados Unidos.

La huelga es una rebelión contra las empresas maquiladora y los sindicatos propatronales. Más de un millón de trabajadores soportan a duras penas los bajos salarios y condiciones laborales abusivas en las 3.000 maquiladoras a lo largo del lado mexicano de la frontera y producen el 65 por ciento de las exportaciones mexicanas.

La huelga es una señal poderosa del ánimo insurgente cada vez más generalizado entre los trabajadores de todo el mundo. Ha coincidido con una huelga de 30.000 docentes de escuelas públicas en Los Ángeles, manifestaciones cada vez más extensas de los “chalecos amarillos” en Francia y un amplio enojo entre trabajadores automotores por los planes de GM y Ford de realizar despidos masivos.

Trabajadores sonríen cuando salen a huelga en Matamoros

Los trabajadores decidieron hacer huelga el sábado en una asamblea general masiva en la que los 2.000 trabajadores presentes repudiaron el odiado Sindicato de Jornaleros y Obreros Industriales de la Industria Maquiladora (SJOIIM) y acordaron elegir a representantes de sus propias fábricas para que dirigieran la lucha aparte del control del sindicato.

Tras la reunión, los huelguistas visitaron cada planta para realizar llamados a sus compañeros de trabajo y colgar banderas rojinegras en las plantas cerradas —el símbolo tradicional mexicano de una ocupación de planta—.

En desafío a las órdenes del sindicato de permanecer en el trabajo hasta el miércoles, varios grupos de trabajadores se trasladaron a distintos puntos de la ciudad para bloquear las entradas a las plantas cerradas y hacer guardia tanto de día como en la noche. Los trabajadores también han organizado centros de acopio, cafeterías y otras amenidades para los huelguistas.

Los trabajadores están exigiendo un aumento del 20 por ciento, un bono de 30.000 pesos (1.500 USD) y un retorno a la semana laboral de 40 horas. Los trabajadores inicialmente demandaron un aumento salarial del 100 por ciento, pero esto fue reducido por el sindicato cuando el presidente del SJOIIM, Juan Villafuerte, acordó permitir oficialmente la huelga.

La decisión del SJOIIM de prestar su respaldo oficial es una maniobra sindical para controla y sofocar la huelga. Los trabajadores ya han estado publicando en línea los mensajes de textos de representantes sindicales amenazándolos con despidos masivos si no regresan al trabajo inmediatamente.

Breyssa, una trabajadora de Matamoros en huelga, le comentó al World Socialist Web Site, “Los líderes sindicales están enriqueciéndose de los trabajadores. Cada día toman cinco pesos de nuestro salario y, si hacemos tiempo extra, toman un porcentaje de las horas que trabajaste. En diciembre, toman una porción de tu bono de vacaciones”.

Una de las principales demandas de los trabajadores es una reducción de las cuotas sindicales. “Los trabajadores de matamoros jamás volveremos a pagar un 4% de cuota sindical. No puede haber sindicato rico y obreros pobres”, dice una de las imágenes siendo circuladas por los trabajadores en redes sociales.

Otra imagen hace el siguiente llamado: “Aviso urgente: Necesitamos que un representante de cada fábrica se reporte urgente. Urgen nuevos líderes. Miércoles 16 Paro total”.

Una tercera publicación indica: “Se convoca a todos los obreros afiliados al SJOII a una Asamblea extraordinaria. La orden del día será la remoción del actual líder sindical y su grupo de trabajo por falta de apoyo”. La reunión colectiva está programada para el miércoles en la mañana.

Las empresas en huelga incluyen Inteva, STC, Polytech, Kemet, Tyco, Parker, AFX y Autoliv. Los medios de comunicación proempresariales temen que la huelga se pueda expandir a otras ciudades fronterizas como Tijuana, Mexicali y Ciudad Juárez.

La huelga tiene lugar justo al otro lado de la frontera con Brownsville, Texas, donde Donald Trump denunció a los mexicanos y centroamericanos como “criminales” la semana pasada y exigió la construcción de un muro fronterizo en medio de un cierre continuo del Gobierno estadounidense. Uno de los principales objetivos del muro es dividir físicamente a la clase obrera latinoamericana de sus aliados de clase naturales al norte de la frontera.

Los sindicatos automotores en Estados Unidos y Canadá han hecho eco de las diatribas nacionalistas y antimexicanas de Trump a fin de distraer a los trabajadores de sus verdaderos enemigos: las empresas y sus colaboradores sindicales.

En noviembre, cuando General Motors anunció que eliminaría 15.000 puestos de trabajo en EUA y Canadá, los sindicatos United Auto Workers y Unifor culparon a los trabajadores mexicanos de “robarse los trabajos”.

Ford también anunció miles de recortes de plazas en Europa y, ante la continua hemorragia de puestos como parte de una reestructuración internacional de la industria automotriz, los sindicatos y las empresas temen que los trabajadores se unan a través de las fronteras en una lucha común. Durante un mitin reciente de Unifor en Windsor, Canadá, una mujer se colocó a la par de la plataforma de oradores vestida con un sombrero y un poncho para insultar a los trabajadores mexicanos. Este es el punto de vista racista de los adinerados líderes sindicales, no de los trabajadores estadounidenses y canadienses, quienes están buscando la forma de luchar por detener los recortes a sus empleos, salarios y prestaciones.

Los trabajadores de las maquiladoras en México no son los enemigos de los trabajadores estadounidenses y canadienses. Están siendo explotados por las mismas empresas y toman parte del mismo proceso productivo. Mientras que los burócratas sindicales en Estados Unidos ganan hasta 200.000 USD por año, los trabajadores en Matamoros ganan en promedio 176 pesos por día (9,20 USD).

Los obreros de la industria maquiladora en Matamoros tienen otro enemigo: el nuevo Gobierno del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), cuyo Movimiento Regeneración Nacional (Morena) también controla el Congreso. Los trabajadores de las maquiladoras en Matamoros están furiosos que no recibirán ningún aumento como parte de la nueva zona libre, cuyo objetivo es facilitar la explotación de los trabajadores mexicanos por parte de las empresas manufactureras estadounidenses en la región fronteriza.

A pesar de que el plan de AMLO incluye un aumento del 100 por ciento del salario mínimo, los obreros de Matamoros se verán afectados negativamente dado que ya reciben un poco más que el salario mínimo. Al mismo tiempo, las empresas están utilizando este aumento del salario mínimo como una excusa para recortar los bonos y otros beneficios para todos los trabajadores.

El nuevo alcalde de Matamoros, Mario López, un miembro de Morena, dijo en una entrevista con Central TV a fines de 2018 que, debido al aumento del salario mínimo, las demandas salariales de los trabajadores de las maquiladoras “no es viable financieramente para los empresarios maquiladores”. En la misma entrevista, López admitió estar involucrado en una “plática” tras bastidores entre los sindicatos y los empresarios para eliminar los bonos de los trabajadores del nuevo contrato. “Estoy de alguna manera interviniendo para asegurarme de que las partes lleguen a un advenimiento de conciliación”, dijo en el momento.

Obreros en huelga realizan ocupación de planta de Novalink

Los trabajadores de todo el mundo se enfrentan a las mismas condiciones. Breyssa, la participante de la huelga en Matamoros, describió la vida en su planta de autopartes:

“En mi planta, siempre hay aceite de máquinas en el suelo y hace muchísimo ruido. No nos dan calzado de seguridad ni tapones para los oídos para el sonido. Tenemos que traer nuestro propio equipo de seguridad. Los turnos son de más de diez horas por día, de lunes a sábado. Nos mantenemos de pie sin dónde sentarnos y a veces estamos obligados a trabajar tiempo extra.

Llegamos a las 5:30 a.m. y nos vamos a las 6 o 7 de la noche. No nos dejan ir al baño más de cinco veces durante nuestro turno y solo nos dan cinco minutos cada vez. No podemos tomar mucha agua a pesar de que muchas veces hace mucho calor en nuestras áreas de trabajo”.

Breyssa habló sobre la amenaza de represalias de parte de las empresas de autopartes después de que fuera anunciada la huelga:

“Muchas compañías están amenazando a los trabajadores con despidos masivos. En empresas como Kemet, hubo un cierre patronal. En otra empresa llamada AFX, los trabajadores están siendo amenazados con violencia por colgar una bandera que indica que están en huelga. En otra planta llamada Autoliv, la policía fue llamada y utilizada para echar a los trabajadores de la propiedad. Los trabajadores quieren esta información para salir porque tienen miedo. Han pasado muchos años de injusticias y maltrato y estamos cansados”.

El WSWS contactó a las oficinas centrales de AFX en Port Huron, Michigan, y preguntó si la empresa estaba amenazando a los trabajadores con violencia. Un representante solo respondió, “No tengo ningún comentario al respecto”.

El movimiento de los trabajadores a nivel internacional contra los despidos, recortes salariales y concesiones está ganando ímpetu. El 9 de febrero a las 2 p.m., habrá una manifestación de trabajadores automotores en frente de las oficinas centrales de GM en Detroit, Michigan, para demostrar que no aceptarán los despidos y las concesiones anunciadas por las empresas de ensamblaje y autopartes y que están preparados para unir sus luchas en toda América del Norte por la igualdad social.

El WSWS urge a todos los trabajadores automotores y otros trabajadores en México a contactarnos con tu historia y otra información sobre la huelga.

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