Cambio climático, capitalismo y socialismo

Nuevo informe sobre el cambio climático: “ya se está sintiendo” el impacto del calentamiento global

27 noviembre 2018

La Cuarta Evaluación Nacional del Clima publicado por el Gobierno estadounidense el viernes y demandada por el Congreso ha traído nuevamente atención a los peligros del cambio climático y los continuos problemas causados por el calentamiento del clima de la Tierra. Deja en claro que el impacto del cambio climático “ya se está sintiendo” y pronostica “que el cambio climático en el futuro seguirá alterando muchas áreas de la vida, exacerbando los desafíos existentes a la prosperidad planteados por una infraestructura antigua y en deterioro, ecosistemas bajo presión y la desigualdad económica”.

El reporte es parte del Programa Estadounidense de Investigaciones sobre el Cambio Global y fue producido por 13 agencias federales y más de 300 científicos que se especializan en climatología. El primer volumen discute la ciencia detrás del cambio climático y los datos que muestran que las temperaturas globales promedio han aumentado 1,1 grados Celsius desde niveles preindustriales. Asevera que décadas de investigación científica han concluido que las tendencias globales de calentamiento son causadas por “actividades humanas, especialmente las misiones de gases de efecto invernadero”.

Mientras que la evaluación no discute las fuentes de las emisiones de gases invernaderos, cabe notar que la categoría de “actividades humanas” no incluye a cada humano de forma igual. El reporte Carbon Majors de 2017 halló que 70 por ciento de todos los gases invernaderos emitidos entre 1988 y 2015 provinieron de solo 100 compañías controladas por multimillonarios y milmillonarios de las clases capitalistas de las mayores economías.

El segundo volumen del informe detalla el impacto que ya ha tenido del calentamiento global y que tendrá en diferentes regiones de EUA. Los fenómenos meteorológicos extremos como el huracán Michael que mató a docenas de personas en octubre y el incendio Camp que se ha cobrado cientos de vidas en California serán la nueva norma.

Datos recolectados en 49 ciudades predicen que aumentará exponencialmente el número anual de víctimas mortales de días extremadamente calientes o fríos, llegando a 9.300 en 2090. Las enfermedades como dengue, Zika, chikunguña y la fiebre amarilla se tornarán más comunes. Las infecciones por el virus del Nilo Occidental se duplicarán para el 2050, a medida que las temperaturas más altas propicien condiciones más favorables para mosquitos y otros organismos parasitarios.

El calentamiento también tiene el potencial de generar hambrunas. A medida que suben las temperaturas, áreas como la zona central del país producirán 75 por ciento menos maíz y 25 por ciento menos soya. Se esperan sequías más largas en las Grandes Llanuras, reduciendo la producción de trigo, cebada, papas, frijoles y otros alimentos básicos tanto en EUA como internacionalmente. Escasearán las fuentes de agua dulce, particularmente en los veranos.

Otra consecuencia del cambio climático será el aumento de las migraciones internas. Según las Naciones Unidas, aproximadamente 210 millones de personas se han visto desplazadas por condiciones meteorológicas extremas o sequías desde 2008. Mientras que la mayoría de estos refugiados por cambios climáticos provienen del sur y sureste asiáticos y Oriente Próximo, los 26.000 residentes de Paradise, California que ya no tienen hogares se suman a decenas de miles dentro de EUA que caen dentro de esta categoría, un número que tan solo aumentará conforme se intensifique el cambio climático.

Tales condiciones son socialmente explosivas. Como lo indica el informe, el impacto del cambio climático no se distribuye de forma pareja. “Las personas que ya son vulnerables, incluyendo por bajos ingresos y otras comunidades marginalizadas, tienen una menor capacidad para prepararse y enfrentar los fenómenos meteorológicos y climatológicos extremos y se espera que experimenten los mayores impactos”. En otras palabras, aquellos menos capaces económicamente de enfrentar los incendios forestales, las inundaciones, las enfermedades y hambrunas serán los que sufrirán más de estos eventos.

Por su parte, la respuesta del Gobierno de Trump al reporte refleja las secciones más ignorantes y tozudas de la clase capitalista estadounidense. El mismo Trump tuiteó dos días antes de la publicación, “Un frente frío brutal y extendido podría romper TODO RÉCORD ¿Qué pasó con el cambio climático?”, siéndole conveniente ignorar la gran masa de estudios que evidencian la diferencia entre las pautas meteorológicas y la evolución del cambio climático. El día que se publicó el reporte —deliberadamente el viernes después del Día de Acción de Gracias para minimizar la cobertura mediática— la vocera de la Casa Blanca buscó restarle importancia, comentando que la evaluación “se basa en gran medida en el escenario más extremo” y consecuentemente no refleja la realidad.

Esto no significa que los demócratas, más allá de pretender tener posturas “izquierdistas, ofrezcan una alternativa progresista a los republicanos en cuanto al cambio climático. Bernie Sanders afirma que la solución es “transformar nuestro sistema a fuentes de energía sustentables”, llevando a EUA “a liderar al mundo hacia su salvación” y “creando millones de empleos con salarios dignos”. Alexandria Ocasio-Cortez continúa intentando presionar a Nancy Pelosi y otros dirigentes demócratas a crear un “Comité Selecto sobre un nuevo trato verde”.

Lo que no aparece en ninguno de los comentarios de los rivales de Trump en la élite política es la fuente sistémica del cambio climático: el capitalismo.

El calentamiento global no es un producto intrínseco del desarrollo industrial por sí mismo, ese es un mito avanzado por maltusianos reaccionarios y algunos “ultraecologistas” que llaman a retornar al primitivismo. El calentamiento global es causado por el desarrollo industrial impulsado por los intereses de lucro de una camarilla cada vez más diminuta y rapaz de capitalistas que no tienen ninguna preocupación por la salud y el bienestar de la población humana o el ecosistema en su conjunto.

Desde la Revolución Industrial, las técnicas avanzadas de producción se han extendido a todos los países del mundo. Cada país contribuye a la producción de gases invernaderos y deforestación, los principales motores del cambio climático. Como resultado, cualquier esfuerzo para detener el alza en las temperaturas mundiales debe ser inherentemente internacional para tener cualquier oportunidad de éxito. A pesar de las afirmaciones de Sanders, Ocasio-Cortez y sus aliados, ninguna reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero dentro de las fronteras de Estados Unidos detendría el aumento del calentamiento global.

Esto aplica para cada país. El historial de todos los países, incluyendo todo acuerdo internacional y cumbre climática, muestran que ninguno es capaz de resolver la crisis cada vez más profunda que representa el cambio climático. Las mismas divisiones entre Estados nación y empresas rivales que han dado origen a catástrofes económicas y conflictos militares que se dirigen a otra guerra mundial previenen que los Gobiernos capitalistas coordinen los recursos necesarios para combatir el cambio climático.

Lo más fundamental es que el cambio climático es un problema global que requiere una solución global. Ningún Estado nación, incluso uno solo con un Gobierno socialista, es capaz por sí solo tener un impacto significativo en los vastos procesos que involucran los océanos, todas las masas continentales del planeta y su atmósfera. Las moléculas de aire y agua no respetan las fronteras nacionales y las acciones aisladas de los Gobiernos nacionales no impactan más el cambio climático que los decretos del rey Canute pudieron detener las mareas.

Estas consideraciones deben constituir el punto de arranque para la clase obrera internacional en desarrollar una estrategia realista para combatir los peligros del calentamiento global y el cambio climático.

La clase trabajadora es la única clase que no tiene ningún interés social en mantener la irracionalidad de la propiedad privada sobre los medios de producción y la división del mundo en Estados nación separados y en conflicto.

Al igual que las otras catástrofes producidas por el capitalismo —la guerra y la creciente desigualdad social, el fascismo y los ataques contra los derechos democráticos, y la amenaza de las guerras imperialistas— el cambio climático es una cuestión de clase cuya solución exige la movilización política consciente de los trabajadores en todo el mundo. Solo una producción global, científicamente planificada y democráticamente controlada puede permitir a la humanidad un acceso pleno e irrestricto a las capacidades científicas, tecnológicas y creativas necesarias para atajar y revertir la catástrofe ambiental en marcha.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 26 de noviembre de 2018)

Bryan Dyne