Fuerzas armadas estadounidenses desplegadas en la frontera con México en preparación para el cierre previsto

por Norisa Diaz
31 octubre 2018

Miles de miembros del ejército de los Estados Unidos están tomando posiciones “defensivas” a lo largo de la frontera México-Estados Unidos en preparación para un enfrentamiento armado con una caravana pacífica e indefensa de unos 7,000 migrantes—principalmente hondureños de América Central—que huyen de la pobreza, la desigualdad y la violencia estatal.

El secretario de Defensa James Mattis anunció el domingo que el Pentágono ya comenzó a entregar equipos y a desplegar tropas en la frontera sur, incluidas las barreras de jersey, que podrían usarse para bloquear físicamente los cruces fronterizos de vehículos y personas.

Otros funcionarios gubernamentales anunciaron que enviarán al área soldados para ofrecer apoyo logístico a la Patrulla Fronteriza, una categorización destinada a ocultar el potencial de uso de la fuerza militar contra los trabajadores y campesinos centroamericanos. Dijeron que estos soldados se unirán a los 2,100 de la Guardia Nacional que ya están en la frontera.

El lunes, el Pentágono anunciaron el despliegue de un adicional de 5,300 soldados a través de la frontera México-Estados Unidos a finales de la semana. Será la mayor movilización militar preparada para combatir en suelo estadounidense desde las rebeliones urbanas de finales de los sesenta. El ejército ha dado a la iniciativa un nombre—"Operación Fiel Patriota".

En preparación para el asalto a la caravana, el presidente Trump ha recurrido a las redes sociales para criticar a Guatemala, Honduras y El Salvador por no detener la caravana, amenazándolos con cortar la ayuda estadounidense. Todo el espectáculo tiene el propósito de preparar el marco para justificar movimientos sin precedente contra los inmigrantes que buscan asilo, incluida la posibilidad de cerrar la frontera por completo. Se espera que Trump anuncie una importante nueva represión contra los inmigrantes en una alocución por televisión el martes por la noche.

El domingo, la secretaria de seguridad nacional, Kirstjen Nielsen, prometió que la caravana “no está entrando ... Mi mensaje general a esta caravana es: No venga”, dijo. “No se le permitirá entrar ... Hay una forma correcta de inmigrar a los Estados Unidos, y no es ésta”.

La demonización de los miembros de la caravana por parte de Washington, señalándolos como “pandilleros” y “criminales y personas desconocidos del medio oriente” sirve para justificar la posibilidad de un ataque militar en el marco de la “guerra contra el terrorismo” y la “guerra contra el crimen”, a pesar del hecho que ambas acusaciones son completamente falsas. Estas mentiras han movilizado contra los inmigrantes a elementos fascistas y desquiciados de la sociedad.

El horroroso asesinato de 11 personas en una sinagoga en Pittsburgh, es el resultado de las provocadoras amenazas fascistas de Trump. Robert Bowers evidentemente eligió la Sinagoga del Árbol de la Vida como su objetivo, en parte porque fue sede de un “Refugio Nacional Shabat”, organizado por la Sociedad Hebrea de Ayuda al Inmigrante (HIAS).

“A HIAS le gusta atraer invasores para que maten a nuestra gente”, escribió Bowers en las redes sociales la mañana del tiroteo. “No puedo sentarme y ver cómo matan a mi gente. Ajuste su óptica, voy a entrar”.

Alentados por la retórica xenófoba de Trump hacia la caravana, los grupos “patriotas” de derecha y otras milicias de extrema derecha están en este momento llegando a lo largo de la frontera sur de los Estados Unidos. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) advirtió a los terratenientes de Texas a principios de esta semana, que podían esperar “posibles civiles armados” en sus propiedades, dejando claro que el gobierno no se opondría a la presencia de fuerzas milicianas de pícaros.

El manejo y los preparativos a lo largo de la frontera son paralelos a los movimientos de un ejército para prepararse para la batalla. Las fuerzas armadas se están preparando para una confrontación militar en una lucha totalmente desigual—el poder de las fuerzas armadas de los Estados Unidos, equipadas con el personal y los equipos empleados en la devastación de los pueblos de Irak y de Afganistán—contra las familias y los niños con poco más que la ropa en sus espaldas.

Ambos partidos gobernantes en Washington han preparado durante mucho tiempo la militarización de la frontera, con drones, cámaras de luz infrarroja, la expansión del muro fronterizo, y el aumento del personal tanto de la CBP y como del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE).

Bryan Dean Wright, ex oficial de operaciones de la CIA, amenazó: “... a menos que enviemos una señal muy clara de que la frontera está cerrada. ... Nadie entra sin ser invitado, nadie entra sin garantía”.

Washington se está preparando para un mensaje claro y sangriento. Kirstjen Nielsen, dijo a Fox News: “No tenemos ninguna intención en este momento de dispararle a la gente, pero sin embargo serán detenidos. Pero también tomo extraordinariamente en serio la propia seguridad personal de mis oficiales y agentes. Ellos tienen, por supuesto, la capacidad defenderse a sí mismos”.

La policía guatemalteca ya recibió a la caravana con extrema violencia, e intentó detener a casi 1,500 migrantes que cruzaban el puente internacional Guatemala-México en Ciudad Hidalgo, estado de Chiapas, México.

Numerosas personas resultaron heridas; hay videos que muestran a migrantes llorando y lesionados tras el encuentro con la policía y el lanzamiento de gases lacrimógenos por parte de las autoridades guatemaltecas.

Las autoridades ya han comenzado a preparar tales esfuerzos. Los guardias fronterizos en El Paso, participaron en una práctica en un cruce fronterizo entre los Estados Unidos y Ciudad Juárez. Agentes estadounidenses armados con rifles de asalto aparecieron sin previo aviso, instalaron barricadas y cerraron la frontera durante 10 minutos, causando pánico entre los que buscaban ingresar a los Estados Unidos.

(Publicado originalmente en inglés el 29 de octubre de 2018)