Más de 800 muertos tras terremoto y tsunami en Indonesia

por John Braddock
4 octubre 2018

El Gobierno indonesio advirtió el sábado que miles de personas podrían haber perecido después de varios terremotos y un tsunami en la isla de Sulawesi el viernes pasado. La cifra oficial de muertos aumentó rápidamente a 832 el domingo y se espera que aumente nuevamente una vez que los rescatistas alcancen áreas más remotas.

Si bien los informes siguen siendo escasos, está claro que lo que se está desarrollando es una tragedia a gran escala, que devastará las vidas de cientos de miles o incluso millones de trabajadores empobrecidos, agricultores y sus familias. Alrededor de 2,4 millones de personas viven sobre la falla Palu-Koro y las ciudades más afectadas son Donggala y Palu. Cerca de 17.000 personas han sido evacuadas.

El principal temblor de 7,5 grados de magnitud ocurrió a las 6:02 p.m. hora local, seguido de las olas del tsunami que se estimaron en 6 metros de altura en algunos lugares. Un terremoto anterior de 6,1 grados en el centro de Sulawesi mató a varias personas, hirió a 10 y dañó docenas de casas.

Una parte de Palu parcialmente sumergida por el tsunami. Crédito: IHH Humanitarian Relief Foundation.

El poderoso temblor se sintió en el extremo sur de la isla en su ciudad más grande, Makassar, y en la vecina Kalimantan, la parte de Borneo en Indonesia. Más de 150 réplicas han afectado la región, situada a 1.300 km al noroeste de Yakarta.

Es el terremoto más devastador que ha golpeado a Indonesia en más de una década, y se produce siete semanas después de que las islas de Lombok y Bali fueran devastadas por una serie de terremotos que mató a al menos 623 personas y destruyó cientos de miles de edificios.

Palu ha quedado destrozado. No hay electricidad, y el agua potable es escasa. Las imágenes de video mostraron olas que derribaron varios edificios e inundaron una gran mezquita que estaba medio sumergida en las aguas crecientes. La ciudad está llena de escombros de edificios derrumbados y un gran centro comercial está casi destruido.

Aproximadamente 821 de las muertes registradas ocurrieron en Palu. Se han mostrado cuerpos parcialmente cubiertos y tendidos cerca de la costa, y quedan sobrevivientes en la maraña de techos de acero corrugado, madera y escombros. Se vio a un hombre llevando el cadáver enlodado de un niño pequeño. Con la amenaza de un brote de enfermedades, se están preparando fosas comunes para enterrar a los muchos muertos.

Entre los fallecidos se encontraba un controlador de tráfico aéreo de 21 años, Anthonius Gunawan Agung, quien heroicamente permaneció en la torre de control del aeropuerto de Palu para garantizar que un avión que transportaba a cientos de pasajeros despegara de manera segura. Saltó de la torre y murió antes de que un helicóptero médico pudiera alcanzarlo.

El Gobierno ha declarado que no "se sabe nada” de las víctimas en Donggala, una ciudad de unas 300.000 personas que permanece completamente aislada después del colapso de su puente principal. Jan Gelfand, un funcionario de la Cruz Roja con sede en Yakarta, dijo; "No hemos escuchado nada de Donggala y esto es extremadamente preocupante ... Esto ya es una tragedia, pero podría ser mucho peor".

Un portavoz de la Agencia Nacional de Mitigación de Desastres, Sutopo Purwo Nugroho, dijo que al menos 540 personas habían resultado gravemente heridas y que muchas siguen desaparecidas. Hay preocupaciones constantes sobre lo ocurrido a cientos de personas que se estaban preparando un festival de playa que debía comenzar cuando se produjo el tsunami.

Palu está construido alrededor de una bahía estrecha que aparentemente magnificó la fuerza del tsunami. Sutopo compartió un video que muestra la licuefacción de la tierra cuando el tsunami golpeó y dijo que alcanzó los 800 km/h. La mayoría de las personas murieron a causa del tsunami. The Guardiancitó a un residente local, Nining, quien dijo; "Muchos cadáveres están esparcidos por la playa y flotando en la superficie del mar".

Hogares y edificios destruidos en Palu. Crédito: IHH Humanitarian Relief Foundation.

Los hospitales han luchado por hacer frente a la afluencia de víctimas, estableciendo clínicas al aire libre para tratar a los heridos. Los rescatistas que trabajaban para recuperar a 50 personas de los escombros de un hotel en Palu dijeron que podían escuchar las voces de las personas que estaban dentro pero que no tenían el equipo pesado necesario para llegar a ellos.

Funcionarios indonesios y agencias de ayuda han tenido dificultades por el daño a las comunicaciones, las carreteras destruidas y deslizamientos de tierra. Las entregas de ayuda por mar se han visto afectadas debido a que el puerto de Palu fue gravemente dañado. Solo un número limitado de aviones gubernamentales con suministros de socorro han logrado aterrizar en el aeropuerto de Palu.

La respuesta oficial ha sido meramente de índole simbólico, dejando claro que catorce años después del tsunami de 2004, que mató a unas 230.000 personas en toda la región del océano Índico, la mayoría de ellas en Indonesia, no se ha hecho nada para evitar más calamidades.

Los Gobiernos de toda la región, en cambio, han intensificado los recortes al gasto social, en línea con las demandas del capital financiero internacional y las elites gobernantes locales que representan.

The Associated Press informó hoy que un sistema de alerta temprana, diseñado a raíz del tsunami de 2004, ha estado "estancado en la fase de prueba" durante más de una década. Después de severas reducciones de fondos por parte de Gobiernos sucesivos, las agencias de desastres de Indonesia no han podido recaudar la miserable suma de mil millones de rupias ($5.500.500) que se necesitan para completar el proyecto.

Louise Comfort, una académica de la Universidad de Pittsburgh que participó en el proyecto, comentó hoy: "Para mí, esto es una tragedia para la ciencia, más aún una tragedia para los indonesios que los residentes de Sulawesi están descubriendo ahora mismo. Es angustioso observarlacuando hay una red de sensores bien diseñada que pudo proporcionar información crítica".

Unas 22 boyas, que son un componente clave del mecanismo de advertencia existente, ya no funcionan. Según se informa, es difícil, utilizando el sistema anticuado, proporcionar una advertencia avanzada de un inminente tsunami, que ayudaría a los que se encuentran en las áreas afectadas a escapar.

Se han formulado críticas contra la agencia de geofísica del país por levantar la alerta de tsunami apenas 34 minutos después de su primera emisión, lo que puede haber causado confusión y exacerbado el número de muertos.

El vocero Rahmat Triyono afirmó que la agencia siguió el procedimiento operativo estándar e hizo la llamada para "finalizar" la advertencia en base a los datos disponibles del sensor de marea más cercano, a 200 km de Palu. Dijo que el mareógrafo, que mide los cambios en el nivel del mar, solo había registrado una onda "insignificante" de 6 cm. "Si tuviéramos un mareógrafo o datos correctos en Palu, habría sido mejor. Esto es algo que debemos evaluar para el futuro", dijo Triyono.

Una calle en Palu. Crédito: IHH Humanitarian Relief Foundation.

Indonesia, un archipiélago de 5.000 kilómetros de largo 17.000 islas, es una de las regiones más propensas a los terremotos en el mundo, en una zona conocida como el Anillo de Fuego. Poco se ha hecho, sin embargo, para garantizar que las nuevas viviendas se construyan para resistir los frecuentes desastres naturales.

Sutopo declaró en agosto que los indonesios "no tienen casas que sean resistentes a terremotos, especialmente para personas en aldeas rurales y condiciones económicas débiles". Ninguna reglamentación gubernamental exige que las viviendas residenciales se construyan con estándares antisísmicos, y muchos trabajadores de la construcción no están al tanto de las prácticas de construcción requeridas para mitigar el daño.

Ha habido una asistencia y ayuda material insignificantes por parte de las principales potencias y Gobiernos regionales. Se han emitido condolencias, pero ninguna promesa concreta, por los Gobiernos de Australia y Singapur. La Fundación de Ayuda Humanitaria de Turquía (IHH) ha enviado un pequeño equipo de ayuda de emergencia de cinco personas. La experiencia de desastres anteriores indica que cualquier ayuda internacional será tardía, lamentablemente inadecuada y dictada por consideraciones geoestratégicas en lugar de preocuparse por los millares de víctimas.

Las tropas están siendo llevadas al área. El presidente de Indonesia, Joko Widodo, dijo que los militares estaban siendo llamados a la región para ayudar a los equipos de búsqueda y rescate a llegar a las víctimas y encontrar cuerpos. Sin embargo, su prioridad será prevenir el estallido de cualquier manifestación antigubernamental ya que las condiciones inevitablemente se deterioran.

Los despliegues de tropas son una ocurrencia regular luego de tales desastres. El gobierno teme que puedan convertirse en un punto focal de una ira más amplia sobre la desigualdad social y la pobreza, en medio de la inestabilidad política existente. El año pasado, Oxfam clasificó a Indonesia como el sexto país más desigual del mundo. Las cuatro personas más ricas tienen una riqueza combinada mayor a la de los 100 millones de personas más pobres. Los trabajadores y los pobres de las zonas rurales son los que más sufren por las calamidades naturales.

La ocurrencia repetida de tales catástrofes no es simplemente un fenómeno natural. Sobre todo, es una expresión del carácter irracional del sistema de ganancias, que subordina la necesidad social a los requisitos de ganancias de una pequeña élite corporativa y financiera, a expensas de la gran mayoría de la población.

(Publicado originalmente en inglés el 1 de octubre de 2018)