Los trabajadores de plantaciones de Sri Lanka se manifiestan por salarios más altos

por M. Thevarajah
1 octubre 2018

Miles de trabajadores de las plantaciones de té salieron a las calles de la ciudad de Talawakelle en las tierras altas centrales de té de Sri Lanka el 23 de septiembre para exigir un aumento salarial. Trabajadores de casi todas las plantaciones en el área participaron en la protesta que detuvo la ciudad de Talawakelle. Los dueños de pequeñas empresas cerraron sus tiendas en apoyo de los trabajadores.

Los trabajadores corearon consignas denunciando el convenio colectivo como un “pacto esclavista” y dejaron en claro que sus salarios son extremadamente inadecuados. Dijeron que no ganan lo suficiente para sobrevivir o proporcionar comidas diarias adecuadas para sus familias, y mucho menos el costo de educar a sus hijos.

La protesta en Talawakele

Un mitin público se llevó a cabo en el patio de recreo del Consejo Urbano de Talawakelle después de la manifestación. Fue presidido por el presidente de la Unión Nacional de Trabajadores (NUW), P. Digambaram, quien también es ministro en el gabinete del gobierno.

La protesta fue organizada por siete sindicatos, entre ellos el NUW, el Frente Popular de las Tierras Altas (UPF) y el Frente Democrático Popular (DPF). El líder del UPF, V. Radhakrishnan, y el líder del DPF, Mano Ganeshan, también son ministros del gobierno.

S. Sritharan, un parlamentario de la Alianza Nacional Tamil, fue invitado a dirigir la protesta en un intento de reforzar los sindicatos. Haciéndose eco de los dirigentes sindicales, dijo en la reunión que el presidente y el primer ministro de Sri Lanka tuvieron que intervenir para garantizar un resultado razonable para los trabajadores de las plantaciones.

La manifestación se organizó, no para luchar por un salario digno para los empleados de las plantaciones, sino para desviar la creciente ira de los trabajadores por sus salarios de pobreza en medio del creciente costo de la vida y el empeoramiento de las condiciones sociales.

Los funcionarios sindicales intentaron sembrar la ilusión de que se puede persuadir a las empresas hacendadas y al gobierno para que otorguen concesiones. Digambaram, Radhakrishnan y Mano Ganeshan, sin embargo, son ministros en el actual gobierno del presidente Maithripala Sirisena y el primer ministro Ranil Wickremesinghe y avalan su programa de austeridad dictado por el Fondo Monetario Internacional.

El convenio colectivo de dos años de los trabajadores de la plantación está a punto de expirar en octubre. Los principales sindicatos de plantaciones —el Congreso de Trabajadores de Ceilán (CWC), el Lanka Eksath Jathika Kamkaru Sangamaya (LEJWU) y el Comité Conjunto de Sindicatos de Plantaciones (JPTUC)— han comenzado conversaciones a puertas cerradas con las compañías de las plantaciones. Los convenios colectivos de dos años entre las empresas de las plantaciones y los sindicatos vienen siendo la práctica desde 1992.

Si bien los siete sindicatos que organizaron la protesta del domingo pasado generalmente no participan en las negociaciones, siempre respaldan los tratos secretos de los sindicatos de otras plantaciones con las compañías. Esta vez, estos sindicatos piden un aumento salarial “razonable” para contener y disipar las demandas de los trabajadores de un salario diario de 1.000 rupias, un aumento del 100 por ciento sobre las actuales 500 rupias por día. La tasa de cambio es de 167 rupias por dólar estadounidense en la actualidad, una devaluación de casi el 9 por ciento desde el comienzo del año.

En los últimos tres meses, estallaron varias protestas contra las compañías de plantaciones, contra el gobierno, y desafiando a los sindicatos. El mes pasado, casi 2.000 trabajadores de Agrapathana, que se encuentra a unos 15 km de Talawakelle, pararon el trabajo en solidaridad con dos trabajadores de las fincas Waverly y Glasgow que comenzaron una huelga de hambre exigiendo un salario diario de 1.000 rupias.

La huelga fue descarrilada por un líder local de la UPF que afirmó falsamente que asumiría la exigencia de los trabajadores. Le siguió otra protesta en la Hacienda Tillyrie, Dickoya, y en la Hacienda Torrington, Agrapathana, contra los crecientes costos de la vida.

Durante la manifestación del domingo pasado, Digambaram declaró: “Si las empresas de las plantaciones se niegan a dar un aumento salarial razonable, ahuyentaremos a las empresas y entregaremos la propiedad a los trabajadores”. El líder de la UPF Radhakrishnan dijo: “El gobierno debe intervenir para resolver el problema salarial de los trabajadores de la plantación como el presidente Sirisena intervino para resolver las exigencias salariales de los trabajadores postales y de los trabajadores del tren”.

Estas son mentiras desesperadas de los dos líderes sindicales que tratan desesperadamente de mantener su autoridad sobre los trabajadores de las plantaciones. Al mismo tiempo, ocupan puestos ministeriales en el gobierno y apoyan todos sus ataques contra los trabajadores.

La amenaza de Digambaram de expropiar a las compañías si no ofrecen incrementos salariales razonables es completamente huera. En lugar de concesiones, algunas de las empresas de plantaciones han comenzado a implementar el llamado sistema de coparticipación de ingresos con apoyo sindical, incluido el del NUW de Digambaram.

Bajo este sistema regresivo, los trabajadores y sus familias reciben aproximadamente 1.000 arbustos de té para atender. Tienen que suministrar todas las cosechas a la fábrica de la compañía y luego se les da su “participación” después de que la empresa haya tomado sus ganancias y deducido el costo del suministro de herramientas, fertilizantes y otros costos.

Los llamamientos de Radhakrishnan para que el presidente de Sri Lanka intervenga es un intento de cegar a los trabajadores de las plantaciones ante el hecho de que su gobierno ya ha lanzado despiadados ataques policiales contra los huelguistas postales y ferroviarios. En esos casos, los sindicatos desconvocaron la huelga después de las inútiles promesas de Sirisena de que “consideraría” las exigencias de los trabajadores.

Detrás de esta retórica, los sindicatos de plantaciones están preparando el terreno para ataques similares y finalmente apoyarán la imposición generalizada del sistema de reparto de ingresos para aumentar las ganancias de la compañía y destruir los derechos y el bienestar limitados de los trabajadores.

El líder de CWC, Muthu Sivalingam, el principal sindicato involucrado en las discusiones actuales sobre el convenio colectivo, denunció abiertamente a los trabajadores manifestantes y declaró: “Las protestas y luchas no pueden aumentar los salarios. Tenemos que participar en la discusión sobre cómo desarrollar la industria de las plantaciones, lo que finalmente aumentará los salarios”.

Durante las discusiones sobre el acuerdo colectivo del mes pasado, las compañías se negaron puntualmente a ofrecer un aumento salarial y en su lugar solicitaron a los sindicatos “que defendieran la industria del té”. La declaración de Muthu Sivalingam deja claro que los sindicatos están colaborando con las empresas contra los trabajadores de las plantaciones.

Durante la protesta del domingo pasado, M. Yoheswaran, un trabajador de una plantación de la finca Edimburgo, le dijo al World Socialist Web Site que un salario diario de 1.000 rupias ni siquiera cubriría sus gastos diarios.

“Un kilogramo de arroz y harina cuesta 100 rupias cada uno. Un coco sale 70 u 80 rupias y los precios del gas y del azúcar también se han incrementado recientemente, pero los sindicatos solo están pidiendo un aumento salarial ‘razonable’”, dijo.

“Los sindicatos están involucrados en conversaciones secretas con las empresas y se niegan a decirnos lo que exigen. Nos engañarán de nuevo, como lo hicieron la última vez. Los sindicatos no están dispuestos a luchar por nuestras demandas, sino que simplemente luchan por sus propios privilegios”.

También expresó su preocupación por el reparto de ingresos. “Creo que el esquema es peligroso para los trabajadores. Perderemos EPF, ETF [sistemas de fondos de pensiones] y otras prestaciones de bienestar”, dijo, y advirtió que familias enteras, incluidos los niños, tendrán que ponerse a cultivar. “Esto afectaría gravemente la educación de nuestros hijos. Tenemos que derrotar de alguna manera este sistema”.

Los reporteros del WSWS explicaron que los trabajadores de las plantaciones tenían que tomar la lucha por un salario decente en sus propias manos al crear comités de acción, independientes de los sindicatos, y luchar por el control obrero de las grandes plantaciones como parte de una lucha más amplia por un programa socialista y un gobierno obrero y campesino.

Al escuchar casualmente esta conversación, R. Nagenthiran, otro trabajador de la misma hacienda, dijo: “No creemos que estos líderes sindicales puedan luchar por nuestros derechos mientras sean ministros del gobierno. Están dividiendo a los trabajadores para defender sus privilegios. Esta es la primera vez que alguien habla de comités de acción con nosotros. Nos gustaría invitarlo a nuestra hacienda para una discusión más detallada sobre esto”.

S. Ravichandran, de la finca Henfold en Agrapathana, dijo: “Queremos un aumento salarial, por eso participamos en esta manifestación, pero no tenemos fe en los líderes sindicales. La próxima semana organizaremos una manifestación en nuestra finca para continuar esta protesta”.

(Publicado originalmente en inglés el 29 de septiembre de 2018)