China toma represalias contra las medidas de guerra comercial de los Estados Unidos

por Peter Symonds
20 septiembre 2018

El gobierno chino anunció ayer nuevos aranceles sobre $60 mil millones de las importaciones estadounidenses en represalia por la decisión de la administración Trump esta semana de imponer otro tramo de aranceles sobre $200 mil millones en productos chinos.

Estados Unidos ya ha impuesto aranceles sobre $50 mil millones de productos chinos, a lo que China ha respondido haciendo otro tanto. La escalada de la guerra comercial está aumentando la inestabilidad económica y alimentando las tensiones geopolíticas, no solo entre EUA y China, sino también a nivel internacional.

La última ronda de aranceles de los EUA probablemente termine con una propuesta tentativa para las negociaciones comerciales entre EUA y China. “Hemos insistido en que las conversaciones deben realizarse sobre la base de la paridad, la igualdad y la buena fe”, dijo un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China. “Lo que ha hecho Estados Unidos no muestra sinceridad ni buena fe”.

Fang Xinghai, vicepresidente del regulador de valores de China, advirtió que Trump estaba “envenenando” la atmósfera para las negociaciones. “El presidente Trump es un hombre de negocios duro y trata de presionar a China para que pueda obtener concesiones de nuestras negociaciones. Creo que ese tipo de táctica no va a funcionar con China”, dijo.

Fang, quien habló ayer en el evento del Foro Económico Mundial en la ciudad portuaria de Tianjin, es considerado cercano al viceprimer ministro Liu He, el principal representante comercial de China y asesor económico principal del presidente Xi Jinping.

El nivel de los últimos aranceles chinos está en línea con los impuestos por la administración Trump que inicialmente se establecieron en el 10 por ciento, pero podrían aumentarse al 25 por ciento a partir del primero de enero del próximo año si no se llega a un acuerdo con China. Beijing respondió con aranceles aplicados al 5 y 10 por ciento, en lugar de las tasas previamente propuestas del 5, 10, 20 y 25 por ciento.

China no está en posición de imponer sanciones estrictamente equivalentes sobre los bienes estadounidenses de $200 mil millones ya que sus importaciones de los Estados Unidos ascienden a un total de solo $130 mil millones. Como resultado, Beijing podría intentar devolver el golpe a otras áreas de la economía de los EUA.

Por su parte, Trump ha amenazado con intensificar drásticamente la guerra comercial al imponer una tercera ronda de aranceles sobre bienes de China por valor de 267.000 millones de dólares si supuestamente Beijing atacaba su base de apoyo electoral. Si estos aranceles procedieran, Washington estaría imponiendo medidas punitivas a todas las exportaciones chinas a los Estados Unidos.

“China ha declarado abiertamente que están intentando activamente impactar y cambiar nuestra elección atacando a nuestros granjeros, rancheros y trabajadores industriales debido a su lealtad hacia mí”, escribió Trump ayer. Más tarde arremetió más ampliamente, declarando: “Somos la alcancía del mundo”, dijo. “China nos ha estafado, hemos sido estafados por ... la Unión Europea”.

La intensificación de la guerra comercial ha provocado expresiones de preocupación en todo el mundo.

La comisionada de comercio de la UE Cecilia Malmstrom dijo a los medios de comunicación: “Esta escalada es muy desafortunada. Las guerras comerciales no son buenas y no son fáciles de ganar”. La Cámara de Comercio de la Unión Europea en China emitió un comunicado ayer advirtiendo que la guerra comercial entre Estados Unidos y China estaba “ahora perturbando seriamente las cadenas de suministro mundiales”.

En una declaración inusualmente contundente, el alto funcionario australiano Frances Adamson advirtió que “Estados Unidos está perturbando el sistema de comercio internacional que ha estado apuntalando el crecimiento económico global durante 70 años”. Adamson, quien es secretario del Departamento de Asuntos Exteriores y Comercio, dijo que “las economías abiertas más pequeñas” como Australia “tienen mucho que perder si aumentan las barreras comerciales en todo el mundo”.

En un tuit la semana pasada, Trump dejó en claro su intención de emprender lo que equivale a una guerra económica destinada a socavar la economía china. “Nosotros no tenemos presión para llegar a un acuerdo, ellos están bajo presión para llegar a un acuerdo con nosotros”, se jactaba. “Nuestros mercados están subiendo, los de ellos están colapsando. Pronto tomaremos miles de millones en aranceles y fabricaremos productos en casa”.

Ciertamente hay signos de que la economía china está bajo presión como resultado de las medidas de guerra comercial de los Estados Unidos. Su bolsa de valores se encuentra entre las de peor rendimiento del mundo, con el índice compuesto de Shanghai cayendo en un 20 por ciento desde el comienzo del año. El yuan de China se ha debilitado alrededor de un 6 por ciento desde mediados de junio, lo que en parte ha compensado las sanciones de Estados Unidos.

Los datos económicos publicados la semana pasada apuntan a una desaceleración en la economía china con una inversión en casas, fábricas, ferrocarriles y otros activos fijos que crece a la tasa más baja registrada el mes pasado. La inversión en activos fijos creció un 5,3 por ciento en los primeros ocho meses del año, la cifra más baja desde al menos 1995 y el quinto mínimo histórico consecutivo.

Las demandas de los Estados Unidos, sin embargo, han colocado a China en una posición imposible. La administración de Trump no solo está exigiendo concesiones comerciales para reducir el superávit comercial de Estados Unidos con China, sino que también insiste en que Beijing detenga sus esfuerzos para desarrollar tecnologías más competitivas en el marco de su programa “Made in China 2025”. Con el pretexto de exigir el cese del “robo” de propiedad intelectual, Estados Unidos busca garantizar que China no pueda desafiar el dominio tecnológico estadounidense.

El periódico estatal de gran alcance Global Times publicó el lunes comentarios de analistas chinos que indican una determinación en círculos gobernantes de no ceder. “La gente tiende a pasar por alto el panorama general de la economía china cada vez que hay signos negativos”, dijo Li Daxiao, economista jefe en Yingda Securities, con sede en Shenzhen. “Siempre olvidan que la economía china sigue siendo una de las que más rápido crece en el mundo, que tenemos alrededor de $3 billones en reservas de divisas y que China tiene un mercado doméstico masivo”.

Un artículo en el Financial Times señaló que China no es tan vulnerable a la presión comercial de Estados Unidos como Trump podría imaginar. “La exposición directa de la economía china a los aranceles estadounidenses es limitada. Las exportaciones brutas a todos los países igualaron el 18 por ciento del producto interno bruto de China el año pasado, alto en comparación con otras grandes economías, pero por debajo del pico del 35 por ciento en 2006. Las exportaciones a Estados Unidos representaron solo el 4 por ciento del PIB chino”.

El artículo también señaló que las empresas más vulnerables en China serían compañías extranjeras y privadas. Las corporaciones con inversores extranjeros, incluidas las empresas conjuntas con socios chinos, representaron el 43 por ciento de los productos chinos exportados el año pasado. Del resto, las empresas chinas de propiedad privada contribuyeron con el 44 por ciento de las exportaciones y las empresas estatales con solo el 10 por ciento.

“Contrariamente a las opiniones en Washington, China puede, y lo hará, pisarles los talones”, dijo al Financial Times Bill Zarit, presidente de la Cámara de Comercio Estadounidense en China. “La espiral descendente que hemos advertido anteriormente ahora parece que se materializará”.

Si bien los aranceles de los EUA y las medidas de represalia chinas estuvieron en el 10 por ciento en lugar del 25 por ciento, no hay señales de un acuerdo que pueda detener o desacelerar el desarrollo de una guerra económica entre las dos economías más grandes del mundo. Al igual que en la década de 1930, existe el peligro de que un conflicto económico en aumento conduzca a una guerra mundial con implicaciones catastróficas para la humanidad en su conjunto.

(Publicado originalmente en inglés el 19 de septiembre de 2018)

 

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[19 septiembre 2018]