Trump planea un bono fiscal de 100 mil millones de dólares para los ricos

por Niles Niemuth
2 agosto 2018

Niles Niemuth es el candidato del Partido Socialista por la Igualdad para el Congreso de los Estados Unidos en el 12° Distrito Congresional de Michigan. Para seguir y participar en la campaña del PSI, visite niles2018.com.

La Administración de Trump planea proporcionarle a la elite gobernante estadounidense una ganancia inesperada de 100 mil millones de dólares a través de cambios a las reglas del Departamento del Tesoro sobre cómo se calculan los impuestos sobre las ganancias de capital.

Según un informe del New York Times publicado el lunes, el secretario del Tesoro de Trump, Steven Mnuchin, está considerando utilizar los poderes regulatorios del departamento para permitir que se tenga en cuenta la inflación en la determinación de las obligaciones tributarias por ganancias de capital. La ganancia inesperada para los ricos se vería afectada por la redefinición administrativa de la palabra "costo", de esta manera esquivando cualquier papel legislativo del Congreso.

"Si no se puede hacer esto a través de un proceso legislativo, veremos qué herramientas tenemos en la Tesorería para avanzar por nuestra cuenta y lo consideraremos", dijo Mnuchin a los periodistas el mes pasado durante una reunión de los ministros de finanzas del G-20 en Argentina. "Estamos investigando eso internamente, y también estamos evaluando los costos económicos y el impacto en el desarrollo".

Una propuesta para una maniobra unilateral por parte del Departamento del Tesoro para cambiar el cálculo del impuesto sobre las ganancias de capital ya fue considerada y rechazada como inconstitucional por la Administración Republicana de George H.W. Bush en 1992. Sin embargo, ha sido revivida y está siendo promovida por el consejero económico principal de Trump, Larry Kudlow, y el cabildero derechista en contra de los impuestos Grover Norquist.

Este último plan para saquear la economía para que los ricos sean aún más ricos viene después de los 1,5 billones de dólares que Trump les regaló a las corporaciones y los ricos en forma de un recorte de impuestos que fue aprobado por el Congreso y promulgado en diciembre pasado. Los demócratas aseguraron la aprobación de la ley al no hacer nada para movilizar la masiva oposición popular.

También viene después de informes de que los CEOs en los EUA están cobrando sus participaciones accionarias después de los recortes de impuestos de Trump y están acumulando decenas e incluso cientos de millones de dólares.

La reducción de impuestos de Trump, además de ahorrarles directamente cientos de miles de millones de dólares en pagos de impuestos a las corporaciones e individuos ricos, ha desencadenado una orgía de recompras de acciones corporativas, aumentos de dividendos y fusiones y adquisiciones. Estos canalizarán 2,5 trillones de dólares a ejecutivos e inversores adinerados para finales de 2018.

Esto es dinero que se extraerá de la clase obrera mediante la supresión de los salarios, ataques contra la atención médica y la destrucción de lo que queda de las pensiones privadas y públicas.

El Wall Street Journal informó el lunes que actualmente les faltan 5 billones de dólares a las pensiones estatales y locales. Desde la crisis económica de 2008, las bancarrotas municipales han sido utilizadas para imponer recortes draconianos a los beneficios que fueron prometidos a los trabajadores, más notoriamente en Detroit, donde los jubilados recibieron un recorte en sus pensiones y perdieron los pagos de ajuste por los costos de vida. Ya que los planes de pensiones públicos ahora tienen menos que tres cuartas partes de los fondos necesarios para cubrir sus obligaciones, se están preparando aún más recortes.

Además, más de una docena de planes de pensiones privados que están al borde del colapso se están preparando para imponer recortes a los jubilados, incluyendo el Fondo de Pensiones de los Estados Centrales de los Teamsters, el cual cubre 400.000 trabajadores y tiene 36,2 mil millones de dólares en pasivos no financiados.

La insistencia de que "no hay dinero" para las pensiones de los trabajadores se expone ella misma por los miles de millones y billones de dólares que se regalan a los ricos. Poco más de un tercio del recorte impositivo de las ganancias de capital previsto de 100 mil millones de dólares cubriría los pasivos del fondo de los Estados Centrales. De hecho, el dinero que se entregará a unos pocos ricos sería suficiente para darle a cada uno de los trabajadores cubiertos por el fondo de los Estados Centrales un solo bono de 250.000 de dólares. Tan solo lo que valen dos años de recompras de acciones, mayores dividendos y fusiones y adquisiciones en el nivel actual resolverían el déficit de fondos de pensiones del sector público.

Un análisis del plan para vincular las ganancias de capital a la inflación publicado por Wharton School of Business, cuando la propuesta fue presentada inicialmente por la Administración de Trump en marzo, descubrió que beneficiaría solo a los extremadamente ricos.

La mayor parte del recorte, más de 97 mil millones de dólares, irían al 10 por ciento más rico, y la mayor parte, 63 mil millones de dólares, irá a las bolsillos del 0.1 por ciento más alto. Mientras que la élite aumentaría sus ingresos después de impuestos hasta un 1 por ciento, 80 por ciento de los estadounidenses más pobres no verían ningún beneficio.

A pesar de los desafíos judiciales que se esperan por lo que equivale a un recorte en los impuestos sobre las ganancias de capital por mandato ejecutivo, es casi inevitable que este o un recorte similar en el impuesto sobre las ganancias de la inversión se promulguen en el futuro cercano. La tasa impositiva máxima actual del 20 por ciento sobre las ganancias de capital está muy por debajo de su pico histórico de 35 por ciento en los años setenta.

El líder de la minoría del Senado Chuck Schumer (demócrata de Nueva York) se postuló como un oponente de la propuesta, comentando en el New York Times: "Ahora cuando el déficit está fuera de control, los salarios son bajos y los más ricos están mejor que nunca, darle al 1 por ciento más rico otra ventaja es una barbaridad y muestra los verdaderos colores de los republicanos".

Sin embargo, el senador favorito de Wall Street dejó claro que lo que realmente quiere es un asiento en la mesa cuando se tomen decisiones sobre la reducción de los impuestos de los ricos, declarando que "todos saben que esto debe hacerse por ley".

La redistribución masiva de la riqueza de abajo hacia arriba bajo Trump no es simplemente una política republicana. Es una continuación de la política de "Robin Hood en reversa" llevada a cabo por los Demócratas bajo Barack Obama, quien rescató a los bancos en 2008, canalizó miles de millones a Wall Street a través de la "flexibilización cuantitativa" e impuso un 50 por ciento de los sueldos de los trabajadores recién contratados de General Motors y Chrysler.

Trump simplemente ha solidificado el gobierno de, por y para los oligarcas.

La lucha contra la desigualdad social requiere un desafío directo al sistema capitalista. La clase trabajadora debe expropiar las fortunas privadas derivadas de la riqueza producida por su trabajo y usarla para erradicar la pobreza y el desempleo, y brindar una educación, asistencia médica y vivienda de calidad para todos. Esto es parte del programa socialista que estoy promoviendo en mi campaña para el Congreso, el cual incluye la transformación de las corporaciones y los bancos en servicios públicos controlados democráticamente por la clase trabajadora.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 1 de agosto de 2018)