Cuando la remuneración de los CEO llega a nuevas alturas

Cincuenta y un millones de hogares en EUA no pueden costear un “presupuesto de supervivencia”

por Kate Randall
29 mayo 2018

Datos nuevos arrojan una luz reveladora sobre el estado de la desigualdad de ingresos en Estados Unidos una década después de la Gran Recesión. Mientras que los ingresos de los CEO llegan a niveles nunca antes vistos, casi 51 millones de hogares estadounidenses no pueden costear las necesidades básicas como vivienda, alimentación y cuidado de salud. Las cifras muestran que una diminuta oligarquía de superricos continúa aumentando su control sobre la sociedad, y al mismo tiempo que más y más familias tienen dificultades para sobrevivir.

El New York Times publicó el martes el Ranking Equilar de los 200 CEO con mayores ingresos del 2017. La lista, creada cada año por la firma de consultorías para compensaciones ejecutivas Equilar, está hecha con base en los paquetes de remuneraciones para los CEO de empresas cuyas acciones se venden en la bolsa y cuyos ingresos son mayores a $1 mil millones.

Las cifras de los diez CEO con mayores remuneraciones en 2017 no solo revelan compensaciones enormes, sino también aumentos masivos en comparación con el 2016.

· No. 1: Hock E. Tan de Broadcom, compensación total de $103.211.163, un aumento de 318 por ciento.

· No. 2: Frank J. Bisignano de First Data, compensación total de $102.210.396, un aumento de 646 por ciento.

· No. 10: Stephen Kaufer de TripAdvisor, compensación de $43.160.584, un aumento de 3.400 por ciento.

Por primera vez, según la ley bancaria Dodd-Frank del 2010, las corporaciones cotizadas públicamente en EUA tienen que comenzar este año a publicar comparaciones entre los ingresos de sus CEO y la compensación promedio de los otros empleados. (Todavía no están disponibles los datos para todos los CEO con mayor paga).

Estos son solo algunas de las proporciones de ingresos para el 2017:

· Mindy Grossman de Wight Watchers International, con una compensación total de $33.371.856, recibió 5.908 veces más que un empleado promedio ($6.013).

· Margaret H. Georgiadis de Mattel, con $31.275.289 en compensación total, recibió 4.987 veces más que un empleado promedio ($6.271).

· Michael Rapino de Live Nation Entertainment, vio su remuneración aumentar 577 por ciento a $70.615.760, recibiendo 2.893 veces el salario promedio de la empresa ($24.416).

Planteado de otra forma, un trabajador de Walmart que gana el salario promedio de $19.177 tendría que trabajar por más de 1.000 años para ganar los $22,2 millones que recibió el CEO Doug McMillon en el 2017.

Entre aquellas compañías que hicieron públicas las relaciones entre ingresos de sus CEO y los empleados, el promedio fue de 275 a 1. Es decir, un empleado promedio tendría que trabajar 275 años para ganar la compensación anual del CEO de su compañía.

Mientras que los ingresos de los ejecutivos siguen aumentando —los 200 CEO con mayores salarios vieron un aumento promedio de 14 por ciento en el 2017, comparado con 9 por ciento en el 2016 y 5 por ciento en el 2015—, hay 50,8 millones de hogares en EUA que no pueden costear un presupuesto básico mensual que incluya vivienda, alimentación, cuidado infantil, atención de salud, transporte y un celular inteligente. Estos nuevos datos fueron publicados el martes por el proyecto ALICE de la organización United Way.

Entre aquellas familias con dificultades para costear un presupuesto básico promedio, 16,1 millones tienen ingresos menores a la línea oficial de pobreza, colocada a un nivel sumamente bajo de $24.300 por año para una familia de cuatro miembros en el 2016. Sin embargo, también hay otros 34,7 millones de familias ALICE, por las siglas en inglés para Activos e Ingresos Limitados, con Empleo. En otras palabras, estos hogares incluyen a miembros que trabajan y no son “oficialmente” pobres, pero que no les alcanza su ingreso para satisfacer sus necesidades básicas.

Como lo indica el comunicado de prensa del proyecto, “ALICE incluye a los trabajadores de cuidado infantil, asistentes de salud en el hogar y los empleados de almacenes, aquellos hombres y mujeres que trabajan por salarios bajos, con ahorros escasos o inexistentes y que se encuentran a una emergencia de caer en la pobreza”. Los trabajadores en las compañías con los 200 CEO más remunerados pertenecen a esta categoría, como McDonald’s, Walgreens, Office Depot y empresas de comida como Aramark y Sysco.

Los datos destacados por el estudio incluyen:

· Dos terceras partes de todos los puestos de trabajo en EUA son de bajos salarios —menos de $20 por hora, o $40.000 por año a tiempo completo—.

· Más del 30 por ciento de los hogares en cada estado ganan menos que un “presupuesto de supervivencia”. Los porcentajes en cada estado abarcan un rango entre 32 por ciento para Dakota del Norte y 49 por ciento para California, Nuevo México y Hawái.

· En todos los 50 estados, aquellas familias que ganan más del nivel de pobreza, pero tienen dificultades para costear necesidades básicas, son más que las familias con dificultades similares que califican debajo del nivel de pobreza.

· California, Texas y Florida —el primero, segundo y cuarto estados más poblados, respectivamente— contienen al mayor número de hogares ALICE de EUA.

El martes, también se publicó un estudio de la Junta de la Reserva Federal que expone la situación financiera precaria que enfrentan millones de trabajadores estadounidenses y sus familias. “El reporte sobre el bienestar económico de los hogares de EUA en el 2017” encontró que 4 de cada 10 adultos tendrían que vender una posesión, tomar un préstamo o simplemente no podrían cubrir un gasto inesperado de $400.

Para una familia de clase obrera, un gasto inesperado podría incluir una cuenta médica, una reparación de su automóvil, tener que reemplazar un electrodoméstico, impuestos o multas imprevistas, y la lista continúa. Mientras que los CEO más ricos tienen activos guardados en cuentas para emergencias con millones de dólares, una emergencia inesperada podría dejar a los trabajadores sin comida, con una deuda más honda en la tarjeta de crédito, un cobro de deudas o una evicción. El estudio encontró que el 3 por ciento de inquilinos fueron desahuciados o tuvieron que mudarse por amenazas de desahucio en los últimos dos años.

El reporte halló que una quinta parte de los adultos no jubilados tienen una visión pesimista de sus oportunidades de empleo futuras. Un número substancial de trabajadores tienen empleos precarios, con una sexta parte teniendo que balancear horarios irregulares impuestos por sus patronos, y una décima parte siendo notificados sobre sus horarios con menos de una semana de anticipación.

El estudio reportó que más de la mitad de los estudiantes universitarios menores de 30 años han tenido que endeudarse para pagar su educación. Aquellos que no pudieron conseguir un título y los que asistieron a instituciones con fines de lucro tenían mayores posibilidades de atrasarse en sus pagos de la deuda. El pago mensual promedio entre aquellos con préstamos estudiantiles variaba entre $200 y $300, lo que equivale entre 6 y 9 por ciento de un ingreso a tiempo completo de $20 la hora.

Otro estudio de la Reserva Federal, intitulado “La demografía de la riqueza”, encontró que las personas que nacieron en la década de 1980, quienes forman parte de la generación de milenarios, tienen el mayor riesgo a convertirse en una “generación perdida” en términos de acumulación de riqueza. Este grupo etario se encuentra entre los más sumidos en deuda estudiantil. Mientras que las familias encabezadas por alguien nacido en 1960 o después no han podido recuperarse de la Gran Recesión, aquellas encabezadas por los nacidos en los ochenta tienen las menores posibilidades de volver a su nivel financiero pre-1980.

No es una sorpresa que “El reporte sobre el bienestar económico” encontró que menos que dos terceras partes de los adultos no jubilados piensan que sus ahorros para retirarse están en buen camino. Una cuarta parte no tiene ahorros para pensionarse ni una pensión.

Mientras que los políticos de los dos partidos de las grandes empresas les dicen a los trabajadores que “no hay dinero” para salarios decentes, educación, salud ni pensiones, las compañías en el índice bursátil Standard & Poor’s 500 están sentadas sobre la montaña más grande de efectivo más grande de la historia. A fines del 2017, se estimaba entre $1,8 y 2,2 billones.

Los niveles obscenos de compensación otorgados a los CEO y las dificultades correspondientes de las familias trabajadoras para poder pagar las cuentas mensuales no provocaron ninguna respuesta seria del Partido Demócrata, el cual se encuentra obsesionado con las acusaciones de “injerencia” rusa en las elecciones del 2016.

Los demócratas concedieron los votos necesarios para aprobar un presupuesto récord de $700 mil millones para el Pentágono y para confirmar a una administradora de centros de tortura clandestinos, Gina Haspel, como directora de la CIA. Tampoco han presentado ninguna oposición seria a los multibillonarios recortes de impuestos para las empresas y los ricos. Mientras tanto, están implementando requisitos de trabajo para el seguro médico de Medicaid y los cupones de alimentos, sin efectivamente ninguna oposición del Partido Demócrata.

La clase obrera tiene que romper con ambos partidos de la clase capitalista y construir un movimiento socialista de masas para tomar las riquezas de la élite financiera y poner fin al sistema de lucro. Estas son las únicas bases sobre las cuales se podrán atender las necesidades sociales esenciales.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 26 de mayo de 2018)