Trump hunde acuerdo nuclear con Irán

10 mayo 2018

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el martes que Estados Unidos se ha retirado del acuerdo nuclear con Irán y que impondrá las severas sanciones económicas que existían previo al acuerdo y otras nuevas que no describió.

Al hacer esto, Trump ignoró las advertencias de una guerra de gran escala en todo Oriente Próximo que hicieron Reino Unido, Francia y Alemania, los aliados europeos más cercanos de Washington y cosignatarios del acuerdo nuclear.

Pese a ser incendiario e incitador el anuncio, era de esperarse.

Como lo advirtió el World Socialist Web Site en una perspectiva publicada en abril del 2015, cuando las principales potencias e Irán anunciaron el “marco” del acuerdo nuclear: “En un sentido histórico más amplio, el acuerdo no se merece ni el papel en el que está escrito. Si llega el momento conveniente y cuando llegue, Estados Unidos hará trizas el acuerdo, como ha sucedido muchas veces en el pasado. El régimen libio de Muamar Gadafi alcanzó un acuerdo en el 2003 en el que abandonó sus programas de armas de destrucción masiva solo para ser luego el blanco de una guerra encabezada por la OTAN para derrocarlo en el 2011. Enfrentándose a su declive económico, el imperialismo estadounidense no detendrá su descabellada campaña para afianzar su dominio global a expensas de sus rivales”.

Cambiando algunas cosas, existen paralelos impactantes e instructivos entre la diplomacia imperialista de la década de 1930 y hoy. En el periodo previo a la Segunda Guerra Mundial, todo tipo de acuerdos diplomáticos fueron firmados poco antes de ser triturados, con el régimen nazi encabezando estas intrigas.

A este aspecto, Trump solo le añade más insolencia y matonismo que sus predecesores en la Casa Blanca.

Su discurso el martes fue una diatriba. Las guerras que EUA ha librado, fomentado, instigado o apoyado en Oriente Próximo durante el último cuarto de siglo han destruido sociedades enteras, incluyendo Afganistán, Irak, Libia, Siria y Yemen. Sin embargo, el demagogo multimillonario y de mentalidad fascista acusó a Irán de ser el “principal patrocinador del terrorismo del mundo”, cuyas actividades “malignas” y “siniestras” han causado “estragos” en Oriente Próximo.

La Agencia Internacional de Energía Atómica, la cual ha sujeto al programa nuclear de Irán al régimen de inspección más intrusivo en la historia, y los otros signatarios del acuerdo con Irán, el secretario de Defensa estadounidense, James Mattis, y otros altos miembros del Gobierno de Trump, todos han aseverado categóricamente que Irán ha cumplido al pie de la letra con todas sus obligaciones bajo el acuerdo y que no ha tenido ningún programa de armas nucleares por al menos una década y media. Sin embargo, Trump alega que Irán se encuentra apunto de amenazar a EUA con misiles balísticos cargados con ojivas nucleares.

Para respaldar sus mentiras, se refirió a una presentación del primer ministro, Benjamin Netanyahu, que fue criticada fuertemente como una sarta de mentiras y provocaciones por parte de la Unión Europea y todos los medios de comunicación occidentales excepto los más derechistas. El New York Times, el cual es un experto en escribir propaganda de guerra, engaños y falsificaciones, se sintió tan profesionalmente ofendido por el hecho de que Washington se estuviera asociando con algo tan burdo que escribió un editorial intitulado “El timo de Netanyahu sobre Irán”.

Cerca del final de su discurso, Trump dijo, empleando un lenguaje propio a un matón mafioso que da “una oferta que no se puede rehusar”, que Washington ha emprendido una campaña de presión económica, diplomática y militar para reimponer sobre el pueblo iraní el tipo de yugo neocolonial que prevalecía bajo la salvaje dictadura estadounidense del sha.

En primer lugar, le dedicó una oda al sha, afirmando que antes de la Revolución de 1979, Irán “comandaba el respeto del mundo”. Luego, reconoció que los líderes iraníes probablemente rechazarán cualquier “nuevo acuerdo” dictado por EUA, añadiendo, “probablemente, yo diría lo mismo en su posición, pero la realidad es que van a querer alcanzar un nuevo y duradero acuerdo”.

Trump aludió brevemente a Corea del Norte, inmediatamente tras presumir que su cancelación del acuerdo con Irán demostraba que “Estados Unidos ya no hace acuerdos en vano”.

Independientemente del resultado de las negociaciones programadas entre Trump y el líder norcoreano, Kim Jong-un, la terminación del acuerdo con Irán deja en claro que las “negociaciones de paz” en la península coreana no son más que una maniobra táctica para facilitar la violencia y los saqueos imperialistas estadounidenses. Si llegara a firmarse un acuerdo, tendrá el único propósito de desatar las manos de EUA para poder confrontar a sus rivales principales más libremente. Si cambian y cuando cambien las prioridades estratégicas de EUA, o cuando lo permitan las circunstancias, Washington invocará otro pretexto endeble y fabricado para hundir cualquier eventual acuerdo coreano de desnuclearización.

Cabe notar que los demócratas y amplias secciones de la cúpula militar y de inteligencia de Estados Unidos han denunciado la decisión de Trump de negociar con Pyongyang y han anunciado de forma indirecta que rechazarán cualquier acuerdo que se alcance.

Sin duda, las potencias imperialistas europeas están enojadas y consternadas por la indiferencia de Trump a sus advertencias. El presidente francés, Emmanuel Macron, y la canciller alemana, Angela Merkel, ambos viajaron a Washington a fines de abril para pedirle personalmente a Trump que no pusiera fin al acuerdo con Irán. El lunes, fue el turno del secretario de relaciones exteriores británico, Boris Johnson, pese a que solo lo recibieron el vicepresidente estadounidense Pence y el secretario de Estado Pompeo.

Una vez más, el imperialismo estadounidense les ha restado importancia a las preocupaciones de sus supuestos aliados europeos para perseguir sus propios intereses. Más allá de lo que digan las declaraciones públicas, las relaciones entre las potencias imperialistas son cada vez más inestables, a medida que cada una persigue sus intereses bajo condiciones de crisis económica y rivalidades geopolíticas y comerciales cada vez más profundas.

La historia del último siglo demuestra que los apetitos imperialistas de las burguesías en Reino Unido, Francia y Alemania no son menos voraces que las de los gobernantes capitalistas estadounidenses.

Si intentaron convencer a Trump para que no pusieran fin al acuerdo con Irán, solo fue porque tal acción socavaría sus intentos de explotar a Irán económicamente y porque temen el impacto desestabilizador de una guerra con Irán, incluyendo un alza en los precios del petróleo y la llegada de muchos más refugiados.

En sus intentos fracasados de prevenir que Trump se saliera del acuerdo, los europeos aceptaron conceder una nueva serie de demandas para Teherán, incluyendo límites drásticos a su programa de misiles balísticos, y declararon su firme apoyo a Israel. Tal postura envalentonó a Trump y Netanyahu a proceder con su ofensiva contra Irán.

Esto apunta a otra de las principales preocupaciones de los imperialistas europeos que también pone de relieve que sus intenciones son igual de militaristas que las de EUA. Junto con el Partido Demócrata y gran parte del aparato militar y de inteligencia estadounidense, avanzaron que la mejor estrategia para doblegar a Irán e integrar esa campaña en la ofensiva militar y estratégica de la OTAN contra Rusia era concentrarse en la guerra de cambio de régimen en Siria. Como lo admitieron francamente los líderes políticos y la prensa capitalista antes de los bombardeos de EUA, Reino Unido y Francia el mes pasado contra Siria, esta estrategia imperialista alternativa podría resultar rápidamente en un conflicto militar directo entre las fuerzas estadounidenses y rusas, con todo lo que eso significaría.

La cancelación del acuerdo nuclear por parte de EUA representa una crisis inmensa y una devastadora exposición para el régimen nacionalista burgués iraní. Aterrado ante el recrudecimiento de las contradicciones de clases dentro de Irán, el régimen burgués-clerical de la República Islámica había apostado a un acercamiento al imperialismo estadounidense, confiando en las fraudulentas promesas de Obama de una nueva política exterior estadounidense para la región, sin importar que fuera bajo Obama que EUA atacó Libia, inició una operación similar para un cambio de régimen en Siria y apoyó al ejército en Egipto para restablecer su sangriento dominio en el país.

Desde la llegada al poder de Trump, un oponente férreo al acuerdo de Irán desde el principio, Teherán le ha suplicado desesperadamente a los europeos que los salven de la ira de América. Mientras tanto, en línea con estos esfuerzos para congraciarse con imperialistas y atraer inversiones, la burguesía iraní ha llevado adelante sus políticas de austeridad contra la clase trabajadora.

En respuesta a la decisión de Trump, el presidente iraní, Hasan Rouhaní, y los gobernantes europeos anunciaron su intención de salvar el acuerdo nuclear. Al hacer esto, Rouhaní está estirando los brazos en desesperación.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 9 de mayo de 2018)

Keith Jones