¡La lucha de los maestros no puede ser aislada! ¡Por un movimiento unido de toda la clase obrera!

por Jerry White
30 marzo 2018

Los maestros en Arizona se congregaron el miércoles para demandar aumentos al salario y al financiamiento escolar. En Oklahoma, los educadores y otros empleados públicos están preparándose para salir a la huelga el 2 de abril después de que los legisladores estatales se rehusaran a cumplir sus demandas salariales y de financiamiento, en un estado cuyos recortes de gasto por alumno se encuentran entre los mayores del país.

El movimiento magisterial, el cual surgió a raíz de la huelga de nueve días en West Virginia el mes pasado, también se ha esparcido a Kentucky, Colorado, Nueva Jersey y otros estados, además del territorio estadounidense de Puerto Rico.

La experiencia de los últimos dos meses ha suscitado cuestiones políticas y estratégicas de vital importancia que deben ser discutidas y debatidas para avanzar esta lucha.

En primer lugar, es imprescindible que los maestros entiendan claramente el papel y la función que desempeñan la Federación Estadounidense de Maestros (AFT, por sus siglas en inglés) y la Asociación Nacional de Educación (NEA, por sus siglas en inglés). No se dedican a organizar una lucha, sino a suprimir y aislar toda oposición donde sea que emerja.

En todas las luchas que han tomado lugar, el papel de estas organizaciones es el mismo. Una serie de huelgas espontáneas de un día en West Virginia obligó a los sindicatos a llamar a un paro estatal a fines de febrero y a extenderlo. Súbitamente, anunciaron que habían alcanzado un acuerdo con el multimillonario gobernador y les ordenaron a los docentes a volver al trabajo el 1 de marzo. Desde las bases, sin embargo, se desafiaron los esfuerzos de intimidación y se votó continuar su lucha.

Al carecer de una necesaria organización independiente para sostener la lucha, los maestros fueron enviados de vuelta al trabajo con esencialmente el mismo acuerdo, que ignoraba su principal demanda: el ascenso fuera de control de los costos de salud. Añadiendo sal en la herida, el miserable aumento del 5 por ciento no será pagado a través de nuevos impuestos sobre las industrias mineras y de gas del estado, sino recortando otros servicios esenciales.

En Jersey City, los sindicatos convocaron una huelga de medio día ante la creciente ira e inspiración de los docentes de West Virginia, pero enviaron inmediatamente de vuelta al trabajo a los maestros sin resolución alguna de sus demandas esenciales.

La AFT y la NEA están ahora intentando sabotear las luchas en Oklahoma, Arizona y los otros estados. Procuran acorralar y cooptar campañas que se desarrollaron por fuera de los sindicatos, reviviendo las mismas amenazas de que las huelgas estatales incurrirán sanciones y pérdida del apoyo público.

El Partido Socialista por la Igualdad llama a los maestros y trabajadores escolares a formar comités de base en toda ciudad y estado para tomar la dirección de sus luchas fuera de las manos de los peones rompehuelgas y corporativos de la AFT y la NEA. Estos comités deben coordinar las batallas docentes, empleando las redes sociales y otros medios y apelando a toda sección de la clase obrera que encara el mismo problema básico.

Los trabajadores de cada industria tienen que ser movilizados para apoyar el desarrollo del movimiento de los docentes. Para ello es necesario formar comités de base independientes en toda fábrica, planta y lugar de trabajo. Todas las organizaciones procapitalistas —el sindicato automotriz UAW, el siderúrgico USW, el de camioneros Teamsters, el de servicios SEIU, etc.— desempeñan el mismo papel que el de los sindicatos educativos: suprimir la lucha de clases.

En vez de jornadas individuales de huelga u otras protestas limitadas que los sindicatos quieren convertir en simples campañas para presionar a gobernadores y legisladores estatales comprados por intereses corporativos, se deben comenzar preparativos para una huelga general, ilimitada y nacional que combine la lucha por una vasta expansión de financiamiento por la educación pública con demandas por la erradicación de la pobreza, el hambre, la falta de vivienda, y otros malestares sociales que afectan a decenas de millones de niños y niñas de clase obrera.

Se debe hacer un llamado especial a la juventud estudiantil. Las manifestaciones contra la violencia escolar la semana pasada pusieron de manifiesto un enojo profundo entre los jóvenes. Muchos de ellos exigieron aumentos al financiamiento de las escuelas y los programas sociales. Mientras que los demócratas y la prensa buscan prevenir que las luchas de la juventud se conecten con las de la clase obrera, limitando la oposición a llamados para un control de armas, millones de jóvenes están determinados a luchar por un futuro libre de pobreza, desigualdad y guerra.

Los maestros están librando una batalla política tanto contra los demócratas como los republicanos. Los sindicatos están alimentando la mentira de que los demócratas son amigos de los maestros. Sin embargo, el Gobierno de Obama presidió ocho años de destrucción de los puestos de trabajo de cientos de miles de maestros y educadores, el cierre de miles de escuelas públicas y una dramática expansión de las escuelas concertadas con fines de lucro. En Nueva Jersey, la junta de educación controlada por los demócratas obtuvo una orden judicial para amenazar a los maestros en huelga de Jersey City con penalizaciones e incluso tiempo tras las rejas.

La principal oposición de los demócratas a Trump no concierne sus salvajes recortes presupuestarios, sus reducciones de impuestos para las corporaciones ni sus deportaciones masivas, sino la supuesta blandura de las relaciones del presidente con Rusia.

Los docentes tienen que formular sus demandas arrancando de las necesidades de todos los maestros y la clase obrera en general, no de lo que la burguesía y sus representantes políticos dicen poder financiar. Estas incluyen los derechos a un trabajo seguro y bien remunerado, al cuidado de salud y a una pensión. Hay que invertir billones de dólares en la infraestructura social del país, para reparar y construir nuevas escuelas, y para contratar a millones de maestros capacitados, a especialistas, a asistentes y a otro personal auxiliar. Se tienen que invertir enormes recursos en programas para erradicar la pobreza y atender la epidemia de opioides.

Los políticos controlados por las corporaciones dirán que no hay dinero para tales demandas. Esto solo demuestra los intereses de clase que representan. Tres multimillonarios en EUA tienen ahora más riqueza que la mitad más pobre de la población del país, 150 millones de personas. Los demócratas y republicanos acaban de aprobar un presupuesto federal que derrocha $700 mil millones en el ejército para continuar las guerras imperialistas.

La lucha de los maestros en EUA es parte de una batalla internacional en auge. En el momento en que estaban en huelga los docentes en West Virginia y estaban recibiendo mensajes de solidaridad internacional de maestros en Ghana y Australia, decenas de miles de sus homólogos estaban saliendo huelga en Argentina. Desde entonces, ha habido paros de huelgas y empleados públicos en Reino Unido, Jamaica, Níger, Kenia, Francia, Holanda, Eslovenia, Brasil, India, Sri Lanka y muchos otros países.

Los trabajadores en todos los países encaran los mismos problemas y comparten los mismos enemigos: los bancos y las gigantescas corporaciones organizadas globalmente que buscan saquear los recursos de la sociedad y reducir a la clase obrera al estatus de esclavos ignorantes.

Una lucha firme de los docentes ganará un enorme apoyo y se convertirá en un polo de atracción para miles de millones de obreros en todas partes que quieren luchar contra la desigualdad, contra el capitalismo y por una sociedad basada en la satisfacción de las necesidades humanas, no en el lucro privado.

El Partido Socialista por la Igualdad está luchando para unificar cada batalla —contra los recortes presupuestarios, la privatización de los servicios públicos, la violencia policial, los ataques contra los derechos democráticos y la amenaza de guerra— en una sola lucha unida de la clase obrera por el poder político y el socialismo.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 28 de marzo de 2018)