Funcionarios empiezan a despejar el campamento de los sin techo en Anaheim, California

por Kevin Martinez
25 enero 2018

Las autoridades de Anaheim, California, han empezado a desalojar los campamentos de los sin techo a lo largo del cauce del Santa Ana donde unas 1.000 personas viven en tiendas y refugios improvisados. El campamento más grande, una ciudad de tres millas de largo, está situada cerca del Estadio Ángel, donde juega de local el equipo de béisbol Los Angeles Angels en las ligas mayores. El campamento atrajo a muchas personas para las que el alquiler es demasiado alto en los condados de Orange y Los Angeles.

Funcionarios empezaron a colocar notificaciones formales a principios de enero informando a los residentes de que debían empezar a mudarse en un plazo de dos semanas. Contenedores de transporte han sido puestos previamente a lo largo del dique para almacenar toneladas de basura y pertenencias personales una vez que den comienzo los desahucios.

El plan de la ciudad es un empeño “lento y metódico” para hacer que se vayan los sin techo, y que desciendan los asistentes del sheriff y trabajadores del condado de Orange a las 9:00 AM el lunes a lo largo del canal de control de inundaciones, que se extiende desde Anaheim hasta la ciudad de Orange. Funcionarios del condado dijeron que este plan podría durar desde varios días a unas pocas semanas, sin dar un plazo concreto.

Después de la primera semana, una vez se hayan ido los medios locales, la ciudad empleará un enfoque más duro. Equipos de policías y de funcionarios de sanidad requerirán la “sumisión voluntaria” para que se vayan las personas sin techo y, si no se van, empezarán a entregarles citaciones y a arrestarlos. Los equipos también preguntarán a la gente si quiere almacenar o tirar sus tiendas y pertenencias y les ofrecieron guardarles los perros en perreras y conservar objetos por un período de hasta 90 días. Funcionarios también ofrecieron referir a la gente a puntos de recogida donde furgonetas los llevarán a albergues para sin techo.

Además de esto, no hay plan oficial respecto a dónde podrán residir cientos de personas que sufren de adicción a las drogas, enfermedades mentales, y otros factores que ponen en peligro sus vidas. A partir de este año, el condado de Orange solo tiene disponibles 250 camas en albergues. Más de tres cuartos de esas camas están en albergues de depósitos de armas, que no permiten que los residentes se queden durante el día, y limitan las pertenencias que las personas pueden llevar consigo.

De los 623 residentes en tiendas de la ciudad que el condado ha localizado oficialmente desde julio en Anaheim y Orange, solo a un cuarto se les dio cobijo, otro cuarto sigue a la espera de alojamiento y la mitad rechazó los servicios.

A muchos residentes de la ciudad de tiendas les preocupa solo cómo de “voluntaria” será la sumisión para abandonar el dique del Santa Ana.

Conrad Alcaraz, un señor de 40 años de edad que no encuentra trabajo desde que quedó lisiado en un accidente automovilístico hace muchos años, le dijo al Orange County Register, “Van a venir a intimidarnos”, y añadió, “Para mí, esto es un hogar. ¿Cómo nos van a echar? ¿Qué albergue está abierto?”.

Otro sin hogar, Nick Trullench, un antiguo trabajador de IT que perdió el trabajo a causa de problemas de salud, le dijo al Register que todavía está esperando un cupón de alojamiento para la Sección 8 pero lo más probable es que termine en las calles de Anaheim o de Orange. “¿A qué otra parte me voy a ir?”, se lamentaba, “Simplemente no quieren vernos. Es una cuestión de estética para el país”.

Como parte de un empeño por asegurar que los sin techo no se congreguen en otras partes de la ciudad, el Departamento de Policía de Orange ha puesto notificaciones en barrios locales pidiendo a los residentes que denuncien campamentos ilegales y comportamientos sospechosos. Funcionarios de la ciudad también han contratado personal privado de seguridad para patrullar los parques públicos después de hora.

Los defensores de los sin hogar han señalado con razón que la expulsión solamente arrastrará a los pobres y a los indigentes a dormir en las aceras y en otras partes inhóspitas de la ciudad. Funcionarios cerrarán el rastro a lo largo del río por unos tres meses y después empezarán las patrullas regulares para impedir cualquier campamento.

El crecimiento de un área de campamento para personas sin casa en Anaheim, hogar de Disneylandia, y su desahucio, es solo el signo más visible de la crisis de los sin techo en California, la más extrema de la nación. La causa inmediata son los alquileres que la gente no se puede permitir y los salarios que no se han ajustado al coste creciente de la vida.

En 2017, los sin techo aumentaron por un 1 por ciento en todo Estados Unidos, y en el condado de Orange aumentó en casi el 7 por ciento en los dos últimos años. En cualquier noche determinada hubo al menos 4.792 personas viviendo en las calles o en refugios de emergencia el año pasado. La cantidad de gente que duerme al aire libre, sin cobijo, ha subido un 50 por ciento en los últimos cuatro años.

Según el Instituto de Políticas Económicas, el condado de Orange es uno de los lugares menos asequibles para vivir en los Estados Unidos con el coste de la vida general un 43 por ciento por encima del promedio nacional. Un padre soltero con dos hijos con dos salarios mínimos tendría que pagar el 59,5 por ciento de sus ingresos por alojamiento, para pagar un apartamento de dos dormitorios.

Tales condiciones están muy difundidas a lo largo de los Estados Unidos. La reportera especial de las Naciones Unidas para vivienda adecuada, Leilani Farha, visitó recientemente San Francisco, donde habló a personas sin techo que viven en condiciones escuálidas en las calles, incluso un hombre que estaba calentando tortillas [mexicanas] en una olla de cocimiento lento con papel prendido fuego. Ella le dijo a The Guardian, “La última vez que vi cocinar en una acera fue en Bombay”.

Solo en San Francisco, se contaron más de 7.500 individuos sin techo el año pasado, dos tercios de los cuales padecía problemas de salud, incluyendo lesiones cerebrales y HIV/SIDA. La lista de espera para ingresar en un albergue de la ciudad es de más de 1.000 personas.

Ante esta crisis creciente, el presupuesto de 2018 de la Administración Trump exige un recorte de $6,2 mil millones al Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD), así como recortes profundos a Medicaid y a los cupones de alimentos. El director del HUD, Ben Carson, hizo la declaración infame el año pasado de que la pobreza es meramente un “estado mental”.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 23 de enero de 2018)