Estados Unidos se enfrenta a China y Rusia en cuanto a Corea del Norte

por Peter Symonds
6 septiembre 2017

En el Consejo de Seguridad de la ONU el lunes, Estados Unidos aumentó dramáticamente las apuestas en la intensa crisis que vive la península coreana tras el ensayo nuclear de Corea del Norte el día anterior. La respuesta de Washington se dirigió no sólo a Pyongyang, sino también a Beijing y Moscú.

Surgió una clara división. Estados Unidos y sus aliados amenazaron con un bloqueo económico y, por implicación, una guerra contra Corea del Norte, mientras que China y Rusia continuaron pidiendo una reducción de las tensiones y comenzar negociaciones.

En un discurso beligerante y provocativo, la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, les entregó un ultimátum a China y Rusia: pongan fin a todas sus relaciones económicas con Corea del Norte o prepárense para una guerra comercial con EUA. Por otra parte, si Beijing y Moscú no hacen que Pyongyang ceda, Estados Unidos lo hará por medios militares.

Haley declaró que el líder norcoreano, Kim Jong-un, ha estado "rogando por una guerra". El régimen de Pyongyang está acelerando su programa nuclear en un intento desesperado y equivocado de evitar una devastadora guerra con Estados Unidos inevitablemente perdería. Su último ensayo nuclear, que afirmó que fue de una bomba de hidrógeno con una potencia estimada de 100 kilotones, tuvo lugar apenas unos días después de que Estados Unidos y Corea del Sur terminaran ejercicios conjuntos que realiza anualmente como ensayos para una eventual guerra con Corea del Norte.

Haley le exigió a la ONU que impusiera "el conjunto de sanciones más severas que se le haya impuesto a un país en una generación". Advirtió que Washington no aceptaría lo que considerara como medidas insuficientes. "Hemos tomado un enfoque incremental y a pesar de las mejores intenciones, no ha funcionado", declaró.

Aunque no se han dado a conocer los detalles, las sanciones mencionadas incluyen cortar los suministros de petróleo, congelar todas las transacciones financieras y poner fin a las exportaciones de trabajadores de Corea del Norte. Trump está amenazando con cortar el comercio de EUA. con cualquier país que realice alguna actividad económica con Corea del Norte.

"Estados Unidos mirará a cada país que haga negocios con Corea del Norte como un país que le está ayudando con sus imprudentes y peligrosas intenciones nucleares", advirtió Haley. Declaró que la paciencia estadounidense se estaba agotando, diciendo que "ha llegado el momento para utilizar todos nuestros medios diplomáticos antes de que sea demasiado tarde". Por implicación, Estados Unidos recurriría a la guerra.

Los aliados militares estadounidenses en Asia y Europa se unieron al coro de condenas contra la última prueba nuclear norcoreana y exigieron sanciones más severas. El embajador de Japón, Koro Besso, declaró que el peligro que representa Pyongyang se ha "elevado a un nivel sin precedentes" y "constituye una grave amenaza para la paz y la seguridad del mundo".

Sin embargo, el embajador de China, Liu Jieyi, condenó a Pyongyang, pero advirtió que la situación en la península coreana "se está deteriorando de forma constante" y pidió que la crisis se resuelva "pacíficamente". Llamó a todos los lados involucrados a “trabajar juntos para aliviar la situación, reiniciando el diálogo y las conversaciones y evitando un mayor deterioro de la situación en la península".

China y Rusia se han opuesto al programa nuclear y de misiles de Corea del Norte porque le proporciona un pretexto a Estados Unidos y sus aliados para efectuar una acumulación militar masiva en la región de Asia Pacífico, en última instancia, dirigida contra ellos. Al mismo tiempo, sin embargo, Beijing está profundamente preocupado que un embargo económico completo sobre Corea del Norte precipite una crisis política en Pyongyang que Washington aproveche para intervenir, aumentando en gran medida el peligro de guerra.

Liu reiteró la propuesta de "congelamiento por congelamiento" de China y Rusia, que consiste en que Estados Unidos y Corea del Sur paren sus enormes ejercicios militares a cambio de que Corea del Norte detenga sus pruebas nucleares y de misiles, y así poder facilitar nuevas conversaciones. Haley de nuevo rechazó rotundamente el plan.

En una advertencia contundente a la Administración Trump, Liu advirtió que "China nunca permitirá que haya caos y guerra en la península". En otras palabras, Beijing está decidida a utilizar todos los medios a su alcance para evitar una operación de cambio de régimen dirigida por Estados Unidos o una guerra en la puerta de China que resultare en una Corea pro-EUA.

Las últimas amenazas estadounidenses están siendo acompañadas por una importante acumulación militar de sus fuerzas en la península, en preparación para una guerra que podría incluir armas nucleares.

Después de arremeter contra Corea del Sur el domingo por "hablar de apaciguamiento", el presidente Donald Trump discutió el lunes con su contraparte, Moon Jae-in. Trump acordó poner fin al límite, impuesto por un tratado entre los dos países, de la carga que pueden llevar los misiles surcoreanos. A cambio, Moon dio luz verde para que Estados Unidos termine de desplegar su Sistema de Defensa Terminal de Área a Gran Altitud (THAAD, por sus siglas en ignlés). Un comunicado de la Casa Blanca indica que Trump dio su "aprobación conceptual" a la venta de "muchos miles de millones de dólares" de equipo militar a Corea del Sur.

Las conversaciones de la semana pasada entre el secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis y su homólogo surcoreano, Song Young-moo, fueron mucho más allá. Hablando en la Asamblea Nacional de Corea del Sur ayer, Song dijo que le había sugerido a Mattis que muchas personas en el país han estado pidiendo la reintroducción de armas nucleares "tácticas" estadounidenses.

Estados Unidos ya puede aniquilar a Corea del Norte usando misiles nucleares lanzados por aviones, buques de guerra y submarinos. La instalación de armas nucleares tácticas pondría a la península coreana en un extremo estado de alerta y aumentaría dramáticamente el peligro de un error o un mal cálculo que se convierta en un intercambio nuclear. En la actualidad, el presidente Moon ha descartado la opción.

Song indicó que presionó a Mattis para que envíe bombarderos pesados de largo alcance, portaaviones y otros activos estratégicos más a menudo a Corea del Sur. Estados Unidos ha enviado repetidamente bombarderos estratégicos B-1 sobre la península coreana como una advertencia a Corea del Norte y la semana pasada lanzó fotos de lanceros B-1 lanzando bombas en una franja cerca de la frontera entre las dos Coreas.

Ayer, el ejército surcoreano llevó a cabo un simulacro de aviones de caza F-15K y misiles balísticos tierra-tierra para simular un ataque contra la ubicación donde Corea del Norte ha realizado sus pruebas nucleares. El general de división, Jang Kyung Soo, afirmó que Corea del Norte estaba preparando otra prueba de misiles para el 9 de septiembre y dijo que Corea del Sur planeó otro simulacro para demostrar su "fuerte voluntad y capacidad para responder".

La semana pasada, el periódico surcoreano Chosun Ilbo informó que el presidente Moon ordenó a los militares formular nuevos planes de guerra que "podrían cambiar rápidamente a una postura ofensiva en caso de que Corea del Norte lleve a cabo una provocación que cruce la línea o ataque a la región capital". El objetivo del plan era "infiltrarse en Pyongyang para derribar rápidamente al régimen norcoreano".

En respuesta a los preparativos de Estados Unidos para la guerra, China y Rusia están reforzando sus posiciones militares. Un artículo extenso en el Wall Street Journal en julio dijo que el ejército chino había establecido "una nueva brigada de defensa fronteriza, vigilancia por vídeo de 24 horas de la frontera montañosa respaldada por aviones teledirigidos aéreos y búnkers para protegerse contra explosiones nucleares y químicas".

Tanto Rusia como China se han opuesto a la instalación de baterías THAAD en Corea del Sur, diciendo que sus radares de alta potencia pueden penetrar profundamente en sus territorios y socavar sus disuasiones nucleares. El vicecanciller ruso, Sergei Ryabkov, dijo ayer que Moscú aumentaría su presencia de misiles en el Pacífico en respuesta al despliegue de THAAD en Corea del Sur.

La principal responsabilidad de la creación de este polvorín explosivo en el noreste de Asia es la Administración Trump. Lejos de que Corea del Norte esté "rogando por una guerra", Estados Unidos está incitando sistemáticamente a Pyongyang a tomar medidas que crearían el pretexto para, en las palabras del secretario de Defensa de Estados Unidos, Mattis, una "respuesta militar masiva" que daría como resultado una "aniquilación total".