La herencia nazi en el ejército alemán

por Sven Heymanns
28 agosto 2017

Dos acontecimientos recientes ilustran el alcance de los pensamientos de la ultraderecha en el ejército alemán, apoyados y ocultados al más alto nivel.

El pasado jueves, el programa investigativo de televisión "Panorama" informó sobre un incidente de la extrema derecha que involucró a la unidad de fuerzas especiales KSK del ejército alemán o Bundeswehr. La unidad de élite KSK está emplazada en la ciudad de Calw en el estado de Baden-Württemberg y opera bajo estricta confidencialidad.

“Panorama” informó que el incidente ocurrió el 27 de abril en una fiesta de despedida para un comandante de la compañía KSK. Se escuchó música de extrema derecha en la fiesta con soldados borrachos cantando alto en acompañamiento. Cuatro soldados supuestamente estiraron sus brazos haciendo un saludo hitleriano.

Una mujer le informó a la oficina de redacción de "Panorama" sobre el incidente hace unos meses. Había sido invitada a la celebración por un amigo que trabajaba para el KSK. Se esperaba que el comandante completase una carrera de obstáculos que, según el testimonio de la mujer, incluía el lanzamiento de cabezas de cerdo. Al final del circuito, la mujer iba a ser el "premio sexual" del comandante. Según la mujer, la única razón por la que el comandante no la explotó sexualmente fue porque estaba demasiado borracho, al igual que muchos de los otros soldados.

Se suponía que el sexo previsto fuese consensual, pero la mujer fue repelida por la música derechista. Anotó el texto de la música y luego buscó a la banda, que resultó llevar el nombre de Sturmwehr, una fuerza de choque nazi de la Segunda Guerra Mundial. El grupo ha participado en conciertos organizados por el neonazi Partido Nacionaldemócrata de Alemania (NPD; Nationaldemokratische Partei Deutschlands). En el 2004, la banda grabó un álbum de canciones de extrema derecha que los seguidores de NPD luego distribuyeron gratuitamente a niños y jóvenes en los centros escolares.

El texto incluía letras como, "Pobre Alemania, ¿qué ha sido de ti? Pobre Alemania, están a punto de matarte", y lo tocaron en la fiesta del KSK, de acuerdo con "Panorama ". El texto continúa: “Una vez un país de grandeza, cultura y trabajadores fuertes, has logrado decaer por casi 60 años". La canción entonces se refiere positivamente al régimen nazi y presenta la historia de la posguerra de Alemania como una continua declinación nacional.

La Bundeswehr ha confirmado que la fiesta de despedida para el comandante del KSK tuvo lugar. En un correo electrónico dirigido al editor de “Panorama”, representantes del ejército declararon que la carrera de obstáculos se llevó cabo bajo el tenor de "juegos romano-medievales", incluyendo cortes de melones y piñas con una espada y el lanzamiento de cabezas de cerdo. El ejército ha prometido una investigación interna para investigar las acusaciones de saludos nazis y música de extrema derecha.

De acuerdo con Hanspeter Bartels (SPD), el comisionado de Defensa del Parlamento Alemán, cualquier uso de salutaciones hitlerianas o canciones de extrema derecha debe ser considerado "algo más que de mal gusto. Esto también podría ser un delito".

El incidente en el KSK no es un caso aislado, sino que es sintomático de un ejército bajo la influencia de la extrema derecha como parte integral de su tradición. Esto se manifiesta con máxima claridad en el nombramiento de los cuarteles de la Bundeswehr.

Tras el descubrimiento de un grupo de extrema derecha que involucraba a oficiales del ejército y que planeaban actos terroristas para luego culpar a refugiados, la ministra de Defensa, Ursula von der Leyen, anunció cambios en la Bundeswehr y sus tradiciones. Declaró que la Bundeswehr moderna no tenía nada en común con el ejército de Hitler y prometió cambiar el nombre de los cuarteles que llevan los nombres de principales oficiales nazis. Algunos de los principales generales criticaron su propuesta en ese momento.

Ahora está claro que su iniciativa no era más que una charla vacía. En respuesta a un cuestionamiento parlamentario, reveló que un número de cuarteles de la Bundeswehr que llevan los nombres de oficiales activos durante el Tercer Reich no será renombrado.

En cuatro casos, se mantendrán los nombres de los cuarteles. Tres de los cuarteles llevan el nombre de oficiales nazis.

El cuartel Rommel en el distrito de Augustdorf de Renania del Norte-Westfalia conservará su nombre. Erwin Rommel, el "Zorro del Desierto", fue uno de los oficiales favoritos de Hitler y fue elevado al estatus de héroe de guerra por el ministerio de propaganda de Goebbels. Fue sólo al final de la guerra que cayó en la desgracia y se vio obligado a suicidarse.

Otros dos oficiales militares también son considerados como modelos adecuados para el Bundeswehr. Dos cuarteles en la ciudad de Baja Sajonia de Munster conservarán sus nombres: el cuartel Bamm y el cuartel Schulz-Lutz. ¿Quiénes fueron estos hombres?

Peter Bamm sirvió como médico militar en la Segunda Guerra Mundial, primero en Francia y más tarde en la invasión de Hitler de la Unión Soviética. Adelbert Schulz fue general de brigada y comandó una división de la Wehrmacht. Participó en la invasión de los Sudetes y Austria. Fue galardonado con la Cruz de Hierro en 1940 por su rápido avance en la campaña francesa y el avance hacia Cherburgo en el Canal de la Mancha. Schulz también fue galardonado, con la Cruz de Caballero, de primera y segunda clase. También recibió varios premios por su papel militar en el Frente Oriental antes de morir en batalla en enero de 1944 en Ucrania.

Sólo un cuartel debe cambiar su nombre. El cuartel Gral. Thomsen en una ciudad de Frisia Septentrional será renombrado a cuartel Südtondern. En la Primera Guerra Mundial, Hermann von der Thomsen luchó en la fuerza aérea nazi o Luftwaffe. El general de 68 años protagonizó el restablecimiento de la Luftwaffe en 1935 bajo Hitler. A pesar de estar ciego, fue nombrado general de la Luftwaffe.

El periódico Junge Welt informó que ni siquiera se discutió un posible cambio de nombre en varios cuarteles, lo que significa que sus nombres serán retenidos. Esto incluye cuarteles con el nombre de algunos de los generales principales de Hitler y que después participaron en el establecimiento de la Bundeswehr de la posguerra, durante los años 50. El posible cambio de nombres aún no ha sido decidido en otros siete lugares de la Bundeswehr.

En su respuesta a una pregunta del partido La Izquierda, el gobierno declaró que cualquier renombramiento nuevo será decidido por los respectivos comandantes.