Un general alemán exige una acumulación militar después de las elecciones federales

por Johannes Stern
28 agosto 2017

En Estados Unidos, el dominio que ejercen los oficiales militares de alto rango sobre el gobierno se ha incrementado después de una serie de cambios en el personal de la Casa Blanca, incluyendo el despido del estratega en jefe de Donald Trump, Stephen Bannon, tras los disturbios fascistas en Charlottesville, Virginia. Un proceso similar está en marcha en Alemania, donde el Estado Mayor Conjunto se está rearmando y preparándose una vez más para intervenir activamente en los asuntos exteriores e internos.

Un comentario sobre política exterior del general retirado Hans-Lothar Domröse publicado en la edición del lunes del Süddeutsche Zeitung es una advertencia en este sentido. Bajo el título “El mundo en crisis”, Domröse escribe: “Siendo el mayor poder económico de Europa, Alemania sólo puede cumplir sus responsabilidades mundiales si posee un ejército debidamente equipado”. En el futuro, continúa el artículo, las unidades “no deberían ser establecidas para escenarios operativos específicos, sino ser equipadas de acuerdo a principios militares”.

Esta declaración se produjo sólo cuatro semanas antes de las elecciones federales de Alemania. La intervención de un general de alto rango en la campaña electoral pone de relieve cuán avanzado está el regreso del militarismo alemán. Setenta años después del final de la Segunda Guerra Mundial, la “primacía de la política sobre los militares” garantizada en la Ley Fundamental de Alemania se está transformando en su opuesto. Al igual que en el Reich del Kaiser, bajo la República de Weimar y los nazis, los dirigentes militares están volviendo a emerger como portavoces para la formulación de políticas exteriores y de guerra.

Las demandas de Domröse se pueden leen como una lista de compras para los políticos a fin de preparar a Alemania para un tercer intento de convertirse en la potencia global: “Esto incluye helicópteros y aviones capaces de volar día y noche; Tanques capaces de comunicarse por radio, conducir y disparar, y unidades del ejército con estructuras de mando capaces de conducir”. Aunque muchas cosas han ido “en la dirección correcta”, dijo, han sido “implementadas demasiado gradualmente”. Ahora, es tiempo de abandonar la “mezquindad”.

Luego, continuó: “Las fuerzas aerotransportadas son apenas capaces de operaciones tácticas. La Marina no está capacitada para operar como una fuerza naval de la OTAN. No puede asumir un papel de liderazgo dentro de la OTAN. Los sistemas de vuelo tripulados y no tripulados en la Fuerza Aérea están sumamente carentes. Tenemos muy pocos de ellos y son demasiado viejos. Las operaciones cibernéticas necesitan capacidades defensivas y ofensivas. Todos estos desequilibrios afectan el tejido interno y también la confianza, así como la reputación de las fuerzas armadas”.

Domröse no dejó ninguna duda de que sus planes para una acumulación militar tienen como objetivo ser una preparación para la guerra. “Sólo los soldados bien entrenados con los mejores equipos pueden hacer frente a las cargas de un despliegue”, escribió. “Es esa la medida por la cual un ejército profesional debe ser puesto a prueba. La separación de amigos y familiares es sólo una de muchas cargas. Un alojamiento modesto, el calor, el polvo y el miedo afectan a todos. El combate, el ruido de la batalla, la muerte, las heridas y la miseria lo exigen todo. Las operaciones son peligrosas, de lo contrario se enviarían a otras personas “.

Como en el pasado, las nuevas conquistas imperialistas, en cuya persecución los mandos militares pretenden arrastrar a una nueva generación, requieren la militarización de la política y la sociedad. “Los soldados merecen las gracias”, exhortó Domröse. “Sus superiores, quienes están discutiendo el propósito del Ejército en la campaña electoral, tienen la tarea de crear las mejores condiciones para ellos y de respaldarlos firmemente”.

Domröse no es cualquier general atolondrado que ha perdido el contacto con la realidad social, sino que representa la voz auténtica del militarismo alemán. Su padre, Lothar Domröse, luchó en la Segunda Guerra Mundial como comandante del ejército nazi, la Wehrmacht, en el Frente Oriental. En 1956, como resultado del rearme alemán, se incorporó a la Bundeswehr, las recién creadas fuerzas armadas alemanas de la posguerra, y disfrutó de una carrera impresionante en el ejército. En 1975, se convirtió en jefe de personal del alto mando de las fuerzas armadas.

En los años previos a su retiro, Domröse Jr. se centró en el objetivo militar por el que luchó por su padre en la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría: la subordinación militar de Rusia. Como comandante supremo del Mando de la Fuerza Conjunta aliada de la OTAN en Brunssum, Países Bajos, organizó la acumulación militar masiva de la OTAN contra Rusia de los últimos años, incluyendo la colocación de las primeras tropas alemanas en Europa del Este desde la guerra de aniquilación de la Wehrmacht contra la Unión Soviética.

Mientras que, en el seno de la clase dirigente, hay fuertes disputas sobre la futura orientación de la política exterior y militar de Alemania —con Domröse apelando en su artículo a un papel global para la OTAN, en el que Alemania y Europa deberían participar prominentemente—, todos los partidos en el Parlamento alemán concuerdan con la necesidad de una ofensiva para reforzar el ejército y librar guerras.

En una reciente entrevista con la revista del ejército Bundeswehr Aktuell, la canciller alemana, Angela Merkel, elogió el último aumento del gasto militar como un paso necesario en la preparación del ejército para nuevas intervenciones. Dijo: “Los últimos presupuestos y el borrador del gobierno para el 2018 son una señal fuerte para los soldados. Todo era urgentemente necesario. El número de situaciones de crisis está aumentando, hay mucha inestabilidad en el vecindario de Europa y para nosotros eso significa que debemos invertir más en nuestra seguridad y sobre todo en nuestros soldados”.

Los socialdemócratas (SPD, Sozialdemokratische Partei Deutschlands) y su candidato a canciller, Martin Schulz, fueron aún más lejos en sus recientemente publicados “Principios para una política de seguridad y defensa socialdemócrata”. Este documento declaró: “Para coincidir con la creciente demanda de despliegues internacionales que aborden las crisis, la defensa cibernética y la defensa de nuestra propia población, necesitamos fuerzas armadas modernas capaces de actuar. Necesitamos un ejército en el que ... las tropas capaces de ser desplegadas estén listas para situaciones de crisis. Para ello tenemos que equipar mejor al ejército con personal y material”.

El documento ataca desde la derecha a la Unión Demócrata Cristiana (CDU, Christlich Demokratische Union) de Merkel y a la Unión Social Cristiana (CSU, Christlich-Soziale Union in Bayern) y presenta al SPD, con el que el partido La Izquierda (Die Linke) y secciones de los Verdes buscan formar una coalición, como el partido principal del militarismo alemán.

“En lugar de adaptar nuestras fuerzas armadas a los retos del siglo XXI, los ministros de Defensa de la CDU/CSU, zu Guttenberg, de Maiziere y Von der Leyen, han desbaratado la reforma del Ejército y han permitido que el Ministerio de Defensa se degenere en una plataforma para las carreras de políticos sobreambiciosos de la CDU”, se queja el SPD. Haber finalizado el servicio militar obligatorio, por ejemplo, fue algo “precipitado... sin preparar el proceso política u organizacionalmente”. El Ejército ahora ha tenido que “luchar contra la falta de estructuras y con un equipamiento inadecuado por el programa de recortes de presupuesto de la CDU/CSU”.