Se extiende el escándalo de huevos contaminados en Europa

por Anna Rombach
21 agosto 2017

El escándalo del fipronil se está expandiendo. Los huevos contaminados con el insecticida tóxico se han encontrado ahora en muchos países europeos y en Hong Kong. La Unión Europea (UE) ha anunciado una reunión de crisis sobre el tema, pero no ha fijado una fecha específica.

El fipronil es un insecticida tóxico muy potente producido por la compañía química BASF. El insecticida está aprobado para su uso en Europa para combatir pulgas, piojos y garrapatas en animales. El químico ataca el sistema nervioso central y las funciones vitales de los insectos.

En pruebas con ratas, se ha observado daño neurológico y se advierte que los humanos que consuman el producto químico en dosis altas pueden sufrir náuseas, vómitos y dolor de cabeza, así como daños en el hígado, los riñones y la glándula tiroides. Por lo tanto, su uso para animales que sean parte de la producción de alimentos está estrictamente prohibido.

Ahora parece que un fabricante belga añadió fipronil a un inofensivo agente desinfectante y de limpieza y lo vendió a granjas de gallinas en Bélgica, Alemania y Países Bajos. La mezcla también debía exportarse a Gran Bretaña, Francia, Polonia y otros países.

El rastro de fipronil fue descubierto cuando una empresa procesadora belga revisó los huevos en su laboratorio y reportó los hallazgos. Sin embargo, pasó un mes entero antes de que las autoridades se lo informaran al público.

Mientras tanto, el escándalo se ha extendido a toda Europa entorno a la venta de detergentes y la exportación de huevos. El fipronil no sólo fue detectado en huevos, sino también en la carne de pollo.

El mercado europeo está estrechamente vinculado, y Países Bajos produce alrededor de la mitad de todos los huevos para exportación del continente. Más de 11 millones de huevos infectados con fipronil han sido enviados a Alemania. Además, los huevos contaminados con fipronil han aparecido en Reino Unido, Austria, Dinamarca, Luxemburgo, Suecia y Suiza. También hay reportes de que fueron exportados a Hong Kong.

Las autoridades han ordenando el cierre de plantas y la destrucción de lotes enteros de huevos. La Fiscalía ha iniciado investigaciones sobre los productores de químicos, proveedores y agricultores en varios países. En Alemania, supermercados como REWE y Lidl han eliminado lotes enteros de huevos en los que se encontró contaminación. ALDI eliminó todos los huevos de sus estantes durante una semana.

Ahora, los gobiernos de Bélgica, Holanda y Alemania se están acusando mutuamente mientras tratan de proteger sus propias fincas. El 9 de agosto, el gerente de la finca belga Ducarme dijo que los huevos infectados con fipronil habían sido descubiertos por primera vez en Países Bajos en noviembre de 2016. Sin embargo, esto sólo se informó internamente.

En Bélgica, la contaminación de huevos con fipronil se informó a principios de junio, pero la autoridad supervisora belga no se lo informó a la Comisión Europea hasta el 20 de julio, después de que los consumidores estuviesen ingiriendo huevos tóxicos por seis semanas, principalmente en Bélgica, Holanda y Alemania. El 22 de julio, Holanda detuvo la exportación de huevos a Alemania y ordenó el cierre de seis fábricas de gallinas el mismo día. Para el 7 de agosto, 138 de las 1000 granjas de pollo holandesas habían dejado de funcionar.

El Instituto Federal de Evaluación de Riesgos (BfR, por sus siglas en alemán) buscó limitar los daños para los productores alegando que el riesgo de los huevos contaminados era bajo. Un adulto con un peso corporal de 65 kg podía comer con seguridad siete huevos contaminados con fipronil todos los días sin peligro, declararon los representantes de BfR en su informe de prueba.

Los autores añadieron, sin embargo, que "en la actualidad", no hay investigación sobre el consumo de por vida de residuos de fipronil a través de los huevos o la carne de pollo. La declaración deja claro que no se ha prestado atención a las consecuencias a largo plazo del Fipronil a lo largo de los años.

El BfR no se considera verdaderamente con una organización independiente. Fundado en 2002, el instituto ha sido criticado en varias ocasiones debido a los conflictos de interés entre los miembros de las comisiones consultivas de expertos del BfR. Algunos comisionados estaban vinculados a ISLI, una organización cabildera en la industria alimentaria. Los miembros de la comisión del BfR sobre "Productos fitosanitarios y sus residuos" eran empleados de los fabricantes de plaguicidas.

El fipronil ya había alcanzado los titulares. Desde el 2004, el uso de la sustancia en Europa ha sido vinculado varias veces a la disminución de las poblaciones de abejas. En el 2008, el Tribunal de Justicia desestimó un caso presentado por varios apicultores contra la autorización del fipronil. Desde marzo del 2014, las semillas tratadas con el producto químico ya no pueden comercializarse o utilizarse debido al riesgo para las abejas. En Francia, los productos fitosanitarios que contienen fipronil están completamente prohibidos.

Las víctimas del escándalo, en primer lugar los consumidores europeos, se han quedado completamente en la oscuridad y no tienen manera de comprobar si han consumido huevos dañinos, posiblemente durante un largo período.

En sus informes sobre el escándalo, los medios de comunicación no han proporcionado información real sobre el alcance del peligro y sus causas. Ha habido poca discusión sobre las condiciones espantosas que prevalecen en las granjas de pollo grandes donde las jaulas apretadas proporcionan los caladeros ideales para que los parásitos ataquen a los animales ya debilitados.

Es evidente que los productores de aves de corral y huevos no están interesados en enfrentarse al escándalo. El presidente de los productores de aves de corral holandeses, Hennie de Haan, advirtió acerca de una potencial catástrofe si se da una "reacción exagerada": "Si sigue siendo un tiempo limitado, todavía es posible ponerse al día. Pero si continúa durante un período más largo, todo el sector neerlandés de aves de corral y gallinas ponedoras, incluidos los comerciantes, terminarán en quiebra. Uno no puede encontrar un mercado para 4500 millones de huevos al año".

Este no es el primer escándalo alimentario de este tipo. Han ocurrido crisis similares varias veces en los últimos años. Sea que se trate de dioxina o glifosato, salmonela o antibióticos, carne podrida, BSE o fipronil, los escándalos alimentarios siguen un patrón similar.

La crisis dominará los medios de información durante algún tiempo hasta que varios culpables, las llamadas ovejas negras, sean hallados y castigados. Se destruirán grandes cantidades de alimentos contaminados. Mientras tanto, los políticos y los "expertos" declaran que el peligro para los consumidores es bajo. Al final, la responsabilidad recae en los consumidores, que son acusados de comprar alimentos "baratos".

En realidad, la política agrícola de la UE está dominada por las exigencias del sistema capitalista. La principal tarea de la UE no es proteger la salud de las personas y los animales, sino defender la competitividad y la capacidad de exportación de los agricultores europeos. Además, los recortes de la "burocracia" en toda Europa han reducido la capacidad de las autoridades para controlar y probar los productos en el mercado. Las autoridades estatales de control carecen del personal suficiente para trabajar eficazmente.

Este último escándalo sobre huevos contaminados es sistémico. Hace cinco años, en el momento álgido del escándalo de contaminación con dioxinas, el World Socialist Web Site escribió: "La transición de métodos de producción capitalistas ‘normales’ a prácticas criminales es fluida. Mientras que la industria alimentaria se dedique a aumentar las ganancias de los accionistas, las empresas y los bancos, los escándalos alimentarios como el más reciente en Alemania serán inevitables".