El “Perro Rabioso” Mattis visita Google y Amazon

por Andre Damon
15 agosto 2017

El secretario de Defensa estadounidense, James Mattis, declaró el miércoles que Corea del Norte encararía la “destrucción de su pueblo” si no acata las órdenes de Estados Unidos.

El general jubilado del Cuerpo de Marines, apodado el “Perro Rabioso” por su sangrienta conquista de la ciudad iraquí de Faluya en el 2004, dio esta proclama de carácter genocida cuando iba saliendo de viaje, pero no a una base de operaciones avanzada, sino a la sede de Amazon en Seattle y luego a una agencia del Departamento de Defensa en Silicon Valley que colabora estrechamente con empresas tecnológicas como Google.

Con EE. UU. acercándose a un conflicto nuclear de forma que no lo hacía desde la Guerra Fría, las reuniones de Mattis exponen el papel cada vez más vital que están desempeñando los gigantes de la tecnología, no sólo en las guerras en el extranjero, sino en la censura y supresión de la oposición política en el país.

El CEO de Amazon, Jeff Bezos, con Mattis el jueves [Foto: @JeffBezos]

En preparar la guerra contra Corea del Norte y probablemente China, su aliado, Mattis y el ejército estadounidense son conscientes de que su mayor adversario potencial está en casa, en la forma de la oposición de las masas obreras a la guerra. Las expansiones del militarismo y las guerras van siempre acompañadas de ofensivas contra los derechos democráticos y el desarrollo de formas de gobierno autoritarias.

En EE UU., el ejército, las agencias de inteligencia y los principales medios de comunicación están trabajando con las empresas tecnológicas, en primera instancia con Google, para instituir la censura sistemática de sitios web de izquierda y antibélicos. El principal blanco de esta operación es el World Socialist Web Site.

Durante los últimos tres meses, Google ha estado implementando cambios en sus algoritmos de búsqueda bajo el pretexto de estar combatiendo las “noticias falsas” y promoviendo contenidos “de autoridad” en el Internet. Esto ha reducido el tráfico de búsquedas de las principales páginas web de izquierda en un promedio de 45 por ciento. Para el World Socialist Website, esta operación de censura política ha bajado el tráfico proveniente de las búsquedas de Google en dos tercios.

Los algoritmos de censura fueron sin duda uno de los más prominentes ítems en las discusiones de Mattis con los ejecutivos de estas compañías. Sin embargo, el presunto propósito de su visita era ver cómo integrar más de cerca a las empresas de Silicon Valley en el lucrativo y floreciente negocio de la guerra.

El jueves, Mattis se reunió con el CEO de Amazon, Jeff Bezos, en la sede central de la empresa en Seattle.

El siguiente día, dio un discurso en las oficinas de Defense Innovation Unit Experimental (DIUX), una agencia del Departamento de Defensa localizada a tres kilómetros del campus de Google en Mountain View, California. Entre los principales asesores de esta unidad, se encuentra Eric Schmidt, el presidente de la empresa matriz de Google, Alphabet.

Mattis indicó que la alianza del Pentágono con Silicon Valley, a través de DIUX, podría volver al ejército estadounidense “más letal y más efectivo” que nunca antes. DIUX otorga contratos de tecnología militar a empresas estadounidenses.

Esta operación ya ha adjudicado más de $100 millones de contratos por medio de 45 proyectos piloto en sectores que incluyen la inteligencia artificial, las máquinas autónomas y el espacio exterior. Su página web invita a las firmas tecnológicas a “entrar en este mercado de más de $100 000 millones”.

En su visita, Mattis manifestó, “Mejoraremos en integrar los avances en la inteligencia artificial aquí en el ejército”, gracias a DIUX, indicando que esta unidad verá “crecer su influencia e impacto” en las fuerzas armadas. Entre los proyectos que ha comisionado, según Bloomberg News, se encuentra uno que coordina ataques aéreos contra blancos “tales como vehículos escapando”.

Después del discurso que había preparado, Mattis añadió que el ejército estadounidense tiene sus “opciones militares” dirigidas contra Corea del Norte “listas”.

Al Pentágono, no obstante, le es más importante la utilidad de la infraestructura de comunicaciones de estos gigantes de la tecnología para incidir en la opinión pública y bloquear toda expresión del sentir antibélico y de oposición en la población. En este ámbito, el centro de pensamiento Jigsaw desempeña un rol central. Siendo una subsidiario de Alphabet, Jigsaw tiene al mando a Jared Cohen, un exasesor del Departamento de Estado bajo Condoleezza Rice y Hillary Clinton.

Su principal proyecto es un sistema para censurar los comentarios en la web que se llama “Perspective API”, descrito como “una nueva herramienta para que los editores web identifiquen comentarios tóxicos que puedan perjudicar el intercambio civil de ideas”.

Tras ser desarrollado en cooperación con algunos de los más prominentes periódicos estadounidenses, Jigsaw ya fue incorporado en la sección de comentarios del New York Times para marcar comentarios que considere que deben ser eliminados. La semana pasada, Wikileaks indicó que un comentario que incluya “La CIA armó a los islamistas en Siria, matando a miles”, tendría un nivel de “toxicidad” de 66 por ciento según Perspective API. Sin embargo, un comentario que indique que “El gobierno estadounidense es maravilloso” tiene una toxicidad de cero, mientras que poner “el gobierno estadounidense es corrupto” alcanza un 71 por ciento.

En el segundo trimestre del año, Google gastó más que nunca antes, $6 millones, para cabildear al gobierno de EE. UU. Ninguna otra compañía del país dedicó tanto dinero.

Google mantuvo una relación sumamente estrecha con la Casa Blanca anterior. The Intercept reporta que “los representantes de Google participaron en reuniones en la Casa Blanca más de una vez por semana en promedio, desde el inicio del mandato de Obama hasta octubre del 2015”.

El informe de The Intercept agrega: “Durante el término de Obama, casi 250 personas pasaron de servir en el gobierno a ser empleados en Google o viceversa”. Luego concluye, “Ninguna otra compañía pública se acerca a tal grado de intimidad con el gobierno”.

La cada vez más profunda colaboración entre las mayores empresas tecnológicas y el ejército corresponde a lo que descubrió la Escuela de Guerra del Ejército de EE. UU. en una serie reciente de reportes, donde declara que controlar el aumento de la oposición política es uno de los más importantes componentes de cualquier estrategia militar contemporánea y que manejar las comunicaciones por Internet es “vital” para las operaciones militares.

En un estudio publicado en abril bajo el título “Redes sociales, el terreno vital: ¿Podremos controlarlo?”, la Escuela de Guerra del Ejército indica, “El impacto de las redes sociales en el ambiente mediático ha sido reconocido ampliamente, al igual que la habilidad de organizaciones adversarias y extremistas para explotar este medio, dando a conocer su causa, distribuyendo propaganda y reclutando a individuos vulnerables”.

Finalmente, concluye que, “Las redes sociales tendrán un impacto cada vez más directo en virtualmente todo aspecto de las operaciones militares del siglo XXI” y que, por ende, el ejército debe expandir su control sobre las redes sociales, “en particular, su uso en los engaños y las Operaciones Psicológicas (PSYOPS)”.

Frente a lo que un informe del Departamento de Defensa llama “la creciente brecha entre los gobiernos y sus ciudadanos con respecto al derecho básico de gobernar”, el control de las comunicaciones en línea ganará importancia.

Este último reporte llega a la conclusión que, “Hoy día, todos los Estados están atravesando una pérdida de autoridad, influencia, alcance, y atracción en general”, mientras que las poblaciones están siendo presentadas con un “sinnúmero de fuentes alternativas de alineamiento y filiación políticas”.

Incluso, otro reporte publicado el año pasado, advirtió que los cada vez más intensos antagonismos internacionales estaban desencadenando un recrudecimiento de las crisis del “orden social”.

El artículo resume que “ahora todos están luchando unos contra otros, compitiendo por sus intereses, mientras que están parados sobre arenas movedizas—amenazados—” no solo por naciones rivales, sino por el “frágil e intranquilo orden social sobre el cual se apoyan”.

Conforme crece el peligro de nuevas guerras de gran escala, el acceso libre e irrestricto a la información se vuelve cada vez más vital para la movilización de la clase obrera en oposición a los planes de guerra de la élite gobernante capitalista. Llamamos a nuestros leyentes a compartir los artículos del WSWS en sus redes sociales y unirse a la lucha contra la censura del Internet por parte de Google.

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