Seudoizquierda y política de identidad: RIO se solidariza con Gina-Lisa e incita la ley y el orden

por Johannes Stern
22 agosto 2016

A medida que crece la inquina popular hacia la desigualdad social y el belicismo, las corrientes seudoizquierdistas agresivamente exigen mayor represión en base diferencias a identidades sociales. Su fin es dividir a la clase obrera y azuzar el apoyo de la clase media adinerada y privilegiada a favor de la guerra y de medidas represivas de ley y orden.

La Revolutionäre Internationalistische Organisation (RIO) de Alemania, que orbita al Partido de Izquierda (Linkspartei) y a los sindicatos, y que participa en la Fracción Trotskista–Cuarta Internacional (FT-CI), ejemplifica esa tendencia.

Hace varios días, este grupo seudotrotskista publicó en su página Web una declaración intitulada “Solidarität mit Gina-Lisa”, que aplaude las severas leyes sobre delitos sexuales que el parlamento alemán aprobó en julio. El segundo párrafo de la declaración, con el subtítulo “Mujeres y LGBTI” dice: “El principio fundamental ‘¡no significa no!’ que nosotros coreamos tanto, se ha convertido en ley. Enhorabuena; hace tiempo que el feminismo lo exige”. Al igual que como explotaron el presunto asalto de nochebuena en Colonia (New Year’s Eve incident in Cologne),” los políticos y los medios de difusión se aprovechan del caso del Gina-Lisa Lohfink para fortalecer el poder del estado y hacer más brutales las leyes criminales. Ese es el caso con que solidariza RIO.

En el 2012 salió un video donde la Lohfink aparecía teniendo relaciones sexuales con dos hombres. Ella adujo después que había sido drogada y violada. Acusó a ambos hombres en los tribunales.

Luego de ver el video y el informe toxicológico, el juez del caso decretó que Lohfink había hecho declaraciones falsas, puso en libertad a los acusados y obligó a esta ex modelo alemana a pagar una multa de €24.000 por falsas acusaciones.

El fallo le brindó la oportunidad a Heiko Maas, ministro de justicia alemán (Partido Socialdemócrata, SPD) de argumentar que urgían hacer más severas las leyes contra crímenes sexuales. “Que no se pueda castigar a los culpables es la segunda amarga humillación de la víctima”, le dijo Maas al periódico alemán Bild.

Las reformas que proponía Maas dizque eran “urgentemente necesarias para evitar obvios tecnicismos”. Hay que “castigar con severidad” a los culpables”. Por su parte, Manuela Schwesig, ministra de asuntos familiares dijo que hay que defender la consigna “‘No significa no’, la palabra ‘basta’ es clara”.

En verdad la evidencia en el caso Gina-Lisa es tan dudosa que muchos en la prensa burguesa cuestionan la versión de Lohfink. El diario Die Zeit recientemente que “lo único claro en este caso es que nada está claro. Los que lean la crónica de la investigación tendrán dudas que la modelo haya sido violada”. Existen “varios detalles” que contradicen “la versión de la modelo y su abogado”. El “no, no, no” que se oye en el film puede tener que ver con la filmación y no con el acto mismo”, añade el diario.

Nada de eso impide que RIO se coloque a la cabeza de esta histérica campaña de ley y orden que el gobierno impulsa y que los dos partidos opositores apoyan en el parlamento.

“Nos solidarizamos con Gina-Lisa, no sólo porque creemos que ella es víctima de una gran injusticia, sino porque también así defendemos a nuestras personas y a nuestros derechos. ¡Nuestra organización versus su violencia!”, declara la declaración de RIO.

En realidad, la enmienda legal que aplaude RIO (¡y el ministro de justicia de Alemania!) no defiende ni a los “derechos” ni a las mujeres contra la violencia. Es parte de una campaña organizada de los políticos y de los medios de difusión para aprovecharse de una cuestión muy emotiva para fortalecer al aparato estatal, especialmente tiene por objeto perseguir a los refugiados.

Hace poco el World Socialist Web Site publicó un detallado artículo sobre esta ley reaccionaria mal llamada “no significa no.”

La revisión del Párrafo 177 del código criminal estipula que comportamientos sexuales que van en contra de los “los deseos que manifiesta otra persona” ahora pueden ser castigados con una sentencia de no más de 5 años de prisión. El problema es que no es claro a que punto los deseos de otra persona se “manifiestan”, quien lo decide o si el acusado también debe haber haberlos reconocido. Esa cláusula tan ambigua no sólo hace más facial poner a alguien en el banquillo, o investigar a alguien, también le abre la puerta a procesos arbitrarios. La nueva ley también expande la definición de lo que es un crimen.

Pronto se añadirá a la nueva ley el principio de “responsabilidad familiar”. Según el Párrafo 184 J, todo individuo que haya sido “parte de algún grupo que rodea a alguien que comete un delito” puede ser condenado a “no más de cinco años de prisión”, en el caso de un crimen sexual. Además, la nueva ley hace más fácil deportar a inmigrantes que hayan cometido algún crimen, sin que importe la severidad de su condena.

Bien sabe RIO de el propósito reaccionario de esta ley. No hay razón “para celebrar, dado que [la ley] es un mecanismo racista. Al mismo tiempo hace que sea más fácil llevar acabo deportaciones”, declara. Eso no impide al grupo dar su apoyo abierto a la expansión de esta ley: “Sí, necesitamos mejores leyes para que nuestra vida sea más fácil”.

No se trata aquí de un error momentáneo de parte de RIO. Es congruente con prácticas usuales del grupo. Por ejemplo, el 10 de junio, Wladek Flakin, uno de los dirigentes de RIO, publicó un artículo inflamatorio en Junge Welt exigiendo un castigo más fuerte al estudiante estadounidense Brock Turner. Éste había sido acusado de asalto sexual. Flakin en su artículo, “USA: lenidad hacia un estudiante de la élite”, brama a la manera de los derechistas: “Sólo seis meses de prisión por ataques sexuales en la Universidad de Stanford. El público está indignado”.

El vicepresidente estadounidense Joe Biden se había puesto a la cabeza de ese supuestamente indignado público. No obstante evidencia contradictoria y nebulosa en este caso— Biden intervino cuando el proceso todavía no había acabado para quejarse de la lenidad de la condena.

El World Socialist Web Site publicó un artículo en oposición a la campaña de difamación contra el juez Aaron Persky donde comenta:

Sin pelos en la lengua debemos decir que la campaña sobre la condena de Turner, nada tiene que se puede considerar social o políticamente progresista. Los profesores feministas de la Universidad de Stanford que están detrás de la campaña contra Persky y que exigen a gritos una sentencia más dura contra Turner para nada se molestan en medir las consecuencias de sus posiciones y acciones. El enfoque sobre ‘derechos de las víctimas’ –la idea que los procesos criminales tienen el fin de hacer más fácil demostrar culpa y satisfacer el deseo de revancha de las víctimas, en vez de asegurar un proceso imparcial para el acusado— caracteriza desde hace décadas a los teóricos legales de la derecha.

Años de práctica han convertido a los grupos políticos y mediáticos estadounidenses en expertos en convertir tragedias en sensacionalismos para su lucro y en oportunidades políticas. Que individuos que dicen ser de izquierda, feministas, y progresistas, participen en estas campañas de derecha, codo a codo con fiscales del estado y la prensa amarilla es evidencia de la desorientación que existe en esos ambientes”.

No nos topamos en Río con desorientación, sino con un conciente giro a la derecha en base a la política de identidad. Mediante alianzas de facto con políticos como Biden y Maas, en Estados Unidos y Alemania, la campaña histérica de RIO por sentencias más fuertes contra supuestos criminales sexuales deriva directamente de la intensificación de la lucha de clases por todo el mundo. Los testaferros seudoizquierdistas del orden burgués, junto con los que oficialmente lo representan, sienten más y más que en el futuro sólo un “estado fuerte” podrá reprimir el creciente repudio a la austeridad y la guerra.